revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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El río
Joao Cabral de Melo Neto
Poeta y diplomático brasileño
(1920 - 1999).
Traducción
César Carrillo Trueba
   
   
     
                     
     
El río o relación del viaje
que hace el Capibaribe
de su naciente
a la ciudad de Recife
1953
[Fragmentos]
De la laguna de la Estaca a Apolinário
Siempre pensara en ir
camino al mar.
Para los bichos y ríos
nacer ya es caminar.
Yo no sé lo que los ríos
tienen de hombre de mar;
sé que se siente el mismo
y exigente llamar.
Yo ya nací descendiendo
la sierra que se dice de Jacarará.
entre caraibeiras
de las que sólo sé por oír contar
(pues, también como la gente,
no consigo recordar
esas primeras leguas
de mi caminar).
De ese todo que recuerdo,
me recuerdo bien que bajaba
entre tierras de sed
que desde las márgenes me vigilaban.
Rio niño, yo temía
aquella gran sed de paja,
gran sed sin fondo
que aguas niñas codiciaba.
Por eso es que al descender
camino de piedras yo buscaba,
y no lecho de arena
con sus bocas multiplicadas.
Lecho de piedra abajo
rio niño yo saltaba.
Salté hasta encontrar
las tierras hembras de Mata.
Noticia del Alto Sertón
Por detrás de lo que recuerdo,
oí de una tierra desertada,
vaciada, no vacía,
más que seca, calcinada.
De donde todo huía,
donde sólo piedra quedaba,
piedras y pocos hombres
con raíces de piedra, o de cabra.
Allá el cielo perdía las nubes,
rezagadas de sus aves;
los árboles, la sombra
que en ellos ya no se posaba.
Todo lo que no huía,
gavilanes, buitres, plantas bravas,
la tierra devastada
aún más hondo devastaba.
El camino de la Ribera
Como aceptara andar
en mi destino de mar,
preferí ese camino,
para allá llegar,
que dicen de la ribera
y a la costa va a dar,
que de este mar de ceniza
va a un mar de mar;
preferí ese camino
de mucho doblar,
camino bien seguro
que no tiene errar
pues es el que toda la gente
acostumbra tomar
(en la gente que regresa
se siente olor de mar).
De Apolinário a Poço Fundo
Para el mar voy descendiendo
por ese camino de la ribera.
La tierra voy dejando
de mi infancia primera.
Voy dejando una tierra
reducida a su arena,
tierra en donde las cosas viven
la naturaleza de piedra.
A mano derecha los yermos
del Brejo da Madre de Deus,
Taquaritinga a la izquierda,
donde el yermo es siempre el mismo.
Brejo o Taquaritinga,
mano derecha o mano izquierda,
voy entre cosas pocas
y secas además de su piedra.
Dejando voy las tierras
de mi primera infancia.
Dejando por detrás
los nombres que van cambiando.
Tierras que yo abandono
porque es de río estar pasando.
Voy con paso de río,
que es de barco navegando.
Dejando por detrás
las haciendas que van quedando.
Viéndolas, mientras me voy,
parece que están desfilando.

Voy andando lado a lado
de gente migrante;
voy llevando conmigo
los ríos que voy encontrando.
Los ríos
Los ríos que yo encuentro
van siguiendo conmigo.
Ríos son de agua poca,
en que el agua siempre está de un hilo.
Cortados en el verano
que hace secar todos los ríos.
Ríos todos con nombre
y que abrazo como a amigos.
Unos con nombre de gente,
otros con nombre de bicho,
unos con nombre de santo,
muchos sólo con apodo.
Mas todos como la gente
que por aquí he visto:
gente cuya vida
se interrumpe cuando los ríos.
       ...
Del riachuelo las Éguas al arroyo de la Miel
Caruaru y Vertentes
a la otra mañana abandoné.
Ahora es Surubim,
que queda del lado izquierdo.
Le sigue João Alfredo,
que también pasa lejos y no veo.
Mientras a la derecha
todo son tierras de Limoeiro.
Mi camino divide,
de nombre, las tierras que desciendo.
Entretanto el paisaje,
con tantos nombres, es casi el mismo.
El mismo calor callado,
el mismo sollozo seco,
misma muerte de cosa
que no se pudre pero seca.
     ...
Tierras de Limoeiro
Voy en el mismo paisaje
reducido a su piedra.
La vida viste aún
su más dura piel.
Sólo que aquí hay más hombres
para vencer tanta piedra,
para amasar con sangre
los huesos duros de esta tierra.
Y si aquí hay más hombres,
esos hombres mejor conocen
cómo obligar al suelo
con plantas que comen piedra.
Hay aquí hombres pero hombres
que en su lucha contra la piedra
saben cómo armarse
con las cualidades de la piedra.
    ...
Encuentro con el cañaveral
Al otro día dejaba
el Agreste, en el Chã do Carpina.
Entraba por Paudalho,
tierra ya de caña y de usinas.
Veía matas de caña
con su cabellera, o melena,
mucha hoja de caña
con su lámina fina,
mucha cañita
con su apariencia delgada,
y cañas con pendones
que son las cañas embravecidas.
Como tierra de caña,
son mucho más blandas y femeninas.
Fueron tierras de ingenio,
ahora son tierras de usinas.
    ...
Del Petribu al Tapacurá
Las cosas son muchasque voy encontrando en este camino.Todo planta de cañaen los dos lados del camino;y más plantas de cañaen los dos lados de los caminospor donde bajan los ríos que voy encontrando en este camino;y otras plantas de cañahay en las ribas de los otros ríos;
que éstos encontraron
antes de encontrarse conmigo.
Todo planta de caña
y así hasta el infinito;
todo planta de caña
para una sola boca de usina.
Descubrimiento de la Usina
Hasta este día, usinas
yo no había encontrado.
Petribu, Muçurepe,
detrás habían quedado,
aunque mi camino
pasa por allí muy apresurado.

    ...
Viera usinas comer
las tierras que iban hallando;
con grandes cañaverales
todas las vegas ocupando.
El cañaveral y la boca
con que primero van devorando
matas y capoeiras,
pastos y cercados;
con que devoran la tierra
donde un hombre su roza ha plantado;
después los pocos metros
donde su casa ha plantado;
después el poco espacio
que precisa un hombre sentado;
después los siete palmos
donde va a ser enterrado.

    ...
Encuentro con la Usina
Mas es en la Usina que vi
aquella boca mayor
que existe por detrás
de las bocas que ella plantó;
que come el cañaveral
que contra las tierras soltó;
que come el cañaveral
y todo lo que él devoró;
que come el cañaveral
y las casas que él asaltó;
que come el cañaveral
y las calderas que sofocó.
Sólo en la Usina vi
aquella boca mayor,
la boca que devora
bocas que devorar mandó.
En la villa de la Usina
fui a descubrir a la gente
que las cañas expulsaran
de los ribazos y menguantes;
y que esa gente misma
en la boca de la Usina son los dientes
que mastican la caña
que la masticó como gente;
que mastican la caña
que masticó anteriormente
las moliendas de los ingenios
que masticaban antes a otra gente;
que en esa gente misma,
en los dientes blandos que ella arrienda,
las moliendas extranjeras
su fuerza mejor asientan.
    ...
Y vi todas las muertes
en que esta gente vivía:
vi la muerte por crimen,
salpicando la hora del vigía;
la muerte por desastre,
con sus filos tan precisos,
como un brazo se corta,
cortar bien razo mucha vida;
veía muerte por fiebre,
precedida de su silbido,
consumir toda la carne
con un fuego que por dentro es frío.
Allí no hay muerte
de planta que seca, o de río:
esta muerte que se pudre,
allí natural, por lo visto.

    ...
De São Lourenço a Ponte de Prata
Al entrar en Recife,
no piensen que entro sólo.
Entra conmigo la gente
que conmigo bajó
por esa viejo camino
que viene del interior;
entran conmigo ríos
a quienes el mar llamó,
entra conmigo la gente
que con el mar soñó,
y también migrantes
en quienes sólo el sudor no secó;
y entra esa gente triste,
la más triste que ya bajó,
la gente que la usina,
después de masticar, corrió.

    ...
Los dos mares
A un río siempre espera
un más vasto y ancho mar.
Para la gente que baja
no siempre existe ese mar,
pues ellos no encuentran
en la ciudad que imaginaban mar
sino otro desierto
de pantanos cerca del mar.
Por entre esta ciudad
aún más lenta es mi pisada;
retraso cuanto puedo
los últimos días de la jornada.
No hay grúas de puerto que ver,
mucho menos para derrumbar:
hay apenas esta gente
y mi simpatía callada.
Ofrenda
Ya dejando Recife
entro por los caminos comunes del mar:
entre barcos venidos de lejos,
sabios de mucho viajar;
junto de esta barcaza
que va por el rumbo de Itamaracá;
lado a lado con ríos
que llegan del Pina con Jiquiá.
Al irme de compañía
de esta gente de los pantanales
¿qué le puedo dejar?,
¿qué consejo, qué recado?
Solamente la relación
de nuestro común andar;
sólo esta relación
tejida en grueso telar.
   articulos  

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Joao Cabral de Melo Neto (1920 - 1999)
Traducción
César Carrillo Trueba
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México
     
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como citar este artículo
Cabral De Melo Neto, João. (2013). El río. Cabral De Melo Neto, João. Traducción: César Carrillo Trueba. Ciencias 107-108, julio 2012-febrero 2013, 86-89. [En línea]
     

 

 

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