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Alexandre Macedo, Cinara Menegotto,
Luis Fernando Minasi y Marta Regina Vaz
     
               
               
Amazonia ha sido objeto de profundos cambios sociales,
culturales, políticos y estructurales como resultado de siglos de ocupación regional y de los programas de desarrollo políticos y económicos exógenos. Según Becker, este proceso de formación del territorio amazónico se puede entender en tres periodos: la formación territorial (1616­1777), el ordenamiento del territorio (1930­1985) y la construcción del proyecto geopolítico (1966­1985) asumido por el Estado. En este trabajo nos centraremos en las dinámicas de desarrollo propias de los siglos xx y xxi.
 
Podemos decir que la Amazonia de los siglos xx y xxi es el resultado del ajuste al proceso de desarrollo provocado por la expansión del modo de producción capitalista. El Estado, al servicio de los intereses del capital, se ha comprometido a promover la “integración” de la región y a crear las condiciones materiales necesarias para la ejecución de la política de desarrollo en Amazonia, especialmente en el sureste de Pará con el Proyecto Grande Carajás, implementado en 1980 con el propósito de explotar mineralmente el territorio que cruzan los ríos Xingú, Tocantins y Araguaia, circunscribiendo las tierras del sureste de Pará, al norte de Tocantins y al suroeste de Maranhão. El proyecto fue creado por la empresa minera Vale, en ese entonces del Estado brasileño.
 
A partir de 1964, con el ascenso de los militares al poder por un golpe de estado, la región amazónica se convirtió en área de interés nacional y sufre, por lo tanto, la integración de los programas de desarrollo económico del gobierno federal en consonancia con los intereses del sistema nacional y las finanzas internacionales. Aunque el Estado apoye su proyecto de desarrollo basado en el discurso de la integración regional, el hecho es que estos programas tuvieron como objetivo principal impulsar el desarrollo industrial en la región sur y sureste del país y satisfacer las necesidades de materias primas de los mercados internacionales. ¿Cuáles son los factores determinantes en el proceso de (des)integración de la región amazónica y la expulsión de las comunidades locales de sus tierras? Según Picoli: “los indios fueron las principales víctimas de la última expansión de la frontera agrícola después de 1964. Se instalaron en las zonas varios cientos de proyectos y negocios con el fin de expandirse en la región y agregar valor a la especulación inmobiliaria”.
 
Esto ocurrió en el sur y sureste de Pará. Después de un estímulo por parte del Estado para ocupar la región, se consolidó el fenómeno de expulsión indígena y la devastación forestal, el abandono de los colonos sin ningún apoyo técnico y sin infraestructura local y la apropiación de grandes extensiones de tierras por los terratenientes, lo que generó como consecuencia inmediata la violencia en el campo. Por lo tanto, el Estado fue el principal inductor en el siglo xx en el proceso de migración a la región amazónica.
 
Además del proceso de migración estimulada por el Estado, se encontraba el de expansión urbana influenciada por la ejecución de grandes proyectos en la región. El sureste de Pará es un ejemplo clásico de esta transformación; Canaã, Parauapebas, Curionópolis y demás, son ciudades que emergieron en la escena histórico­geográfica directamente influenciadas por la ejecución de grandes proyectos mineros en la región. Sin embargo, es importante decir que los proyectos de urbanización de estas zonas no surgen de una planificación urbana previamente establecida, lo que indica, obviamente, la separación del Estado de las personas y su compromiso con los intereses del capital. Según Picoli: “el verdadero papel del Estado en la más aguda expansión del capitalismo en la región del Amazonas en los años 1960 a 1980, era proteger el capital y garantizar la concentración de la riqueza, el papel que juega en la sociedad capitalista”.
 
Mientras que Amazonia es considerada como un importante centro de “desarrollo económico”, 60% de su población vive por debajo del umbral de la pobreza, sólo 4% es atendida por el servicio de alcantarillado y aproximadamente 24% es analfabeta. Ante esta realidad entendemos que el “desarrollo económico” en el sureste de Pará no es sinónimo de justicia ambiental.
 
Teniendo en cuenta tal contexto, en este trabajo tenemos como idea central identificar, analizar y comprender los principios básicos del Programa de Educación Ambiental Empresarial de la minera Vale, el uso ideológico de la educación ambiental y las implicaciones socioambientales en la comunidad en el área de estudio —en especial la exploración minera de la empresa Vale en el municipio de Canaã.
 
Por lo tanto, en el desarrollo de esta investigación se optó por una concepción teórica y metodológica dialéctico­materialista histórica, ya que entendemos que el universo de estudio es complejo y tiene profunda relevancia social para las comunidades afectadas por grandes proyectos en Amazonia. Por el carácter social, el enfoque dialéctico­materialista asume aquí un papel de denuncia de las barbaries del modo de producción capitalista que se ha impuesto a las comunidades en el sureste de Pará y en todo el Amazonas.
 
La investigación se dividió en tres etapas: la primera consistió en entrevistar a los residentes de Vila Bom Jesus, donde se cubrieron todas las áreas de la ciudad. La selección de los entrevistados se realizó por hogar y de manera aleatoria. En este paso se aplicó un cuestionario estructurado con el fin de perfilar la comunidad ambiental. En el segundo paso se llevó a cabo la entrevista utilizando un instrumento semiestructurado con los administradores municipales —secretarios de educación y medio ambiente— y la representación sindical —Unión de Trabajadores Rurales— y un representante de la minera Vale. La tercera etapa consistió en un análisis minucioso de documentos e informes relacionados con el proyecto Sossego y su implantación, la Evaluación de Impacto Ambiental y el Informe de Impacto Ambiental.
 
Merece la pena señalar que este trabajo supone que el hombre es un ser social constituido por el trabajo (ámbito social ontológico), pero estructurado sobre la base de orgánicos e inorgánicos (esfera ontológica orgánicos e inorgánicos). En palabras de Sergio Lessa: “aunque distintas, las tres esferas ontológicas están indisolublemente articuladas: sin materia inorgánica no hay vida y sin vida no existe ser social. Esto ocurre porque hay una procesualidad evolutiva que articula las tres esferas entre sí: de lo inorgánico surgió la vida, y de ésta el ser social. Esta procesualidad es responsable por trazos de continuidad que enlazan entre sí las tres esferas”. Entender la dinámica ontológica representa la superación del maniqueísmo propio del positivismo aplicado a la naturaleza humana, así como entender la dinámica de la organización social y de la naturaleza.
 
Desde la ontología social desarrollada por György Lukács es posible comprender que el trabajo ontológico es el motor que genera el proceso de constitución del hombre y de la sociedad. Según Karel Kosik: “el trabajo es un proceso que impregna todo el ser del hombre y constituye su especificidad”. Por lo tanto, como naturaleza social, el ser humano es único y distinto de otras especies, especialmente por tener la conciencia y la creatividad. Sin embargo, esto no significa que el ser humano sea un ser fuera de la naturaleza, no se trata de idealizarlo como un organismo biológico que se diluye del plano de lo natural. Según Friedrich Engels: “así, se nos recuerda a cada paso que no podemos dominar la naturaleza como un conquistador domina un pueblo extranjero, como alguien ubicado fuera de la naturaleza, sino que pertenecemos con nuestra carne, nuestra sangre, nuestro cerebro, nos encontramos en medio del mismo, y que todo nuestro dominio sobre ella consiste en que nos aprovechamos de los demás seres para así poder llegar a conocer sus leyes y aplicarlas correctamente […] pero cuanto más se produce esto, más hombres se sentirán en uno con la naturaleza y tendrán mucha más conciencia de ello, por lo que es cada vez más difícil sostener esta idea absurda y antinatural que establece la oposición entre el espíritu y materia, entre el hombre y la naturaleza, entre el alma y el cuerpo, un concepto que surgió en Europa después de la ruptura de la Antigüedad clásica y adquirió su forma más aguda en la doctrina del cristianismo”.
 
En esta concepción, la transformación de la realidad social, el trabajo, es el principio de la realización humana, por lo que promueve la transformación de la naturaleza y los cambios externos y viceversa. La transformación de la naturaleza externa es un proceso dialéctico mediado por el trabajo de las relaciones sociales con el fin de satisfacer las necesidades “vitales” del hombre, y no para satisfacer las necesidades artificiales construidas por el modo de producción capitalista. En palabras de Karl Marx: “el trabajo vivo debe aprovecharse de estas cosas, sacarlas de su inercia, para transformarlas de valor de uso posible en valor de uso efectivo y real”.
 
Ontológicamente, existe una antinomia entre el ser humano y la naturaleza, hay una relación de superación del humano sobre las fuerzas de la naturaleza y la propiedad de la misma con los objetivos de asegurar su subsistencia. El ser humano, para entender las leyes de la naturaleza, comienza a adaptarse a sus necesidades. Según Lessa, la distinción ontológica hombre­naturaleza no implica la desaparición de la naturaleza, porque sólo se garantiza la existencia de la vida con la totalidad de la naturaleza; en sus propias palabras: “el intercambio orgánico del ser social con la naturaleza es la mediación ontológica que permite al ser social constituirse como una esfera ontológica particular dentro de la totalidad del ser en general. En la tradición marxista la mediación es el trabajo”. La comprensión teórica que mira al humano como un ser social ontológicamente que se construye por el trabajo es fundamental en este texto, ya que creemos que la separación del vínculo hombre­naturaleza favorece la ideología del modo de producción capitalista, el cual comercializa al ser humano y a la naturaleza en favor de la ganancia. Por lo tanto, es una opción política a favor de nuestras comunidades y en oposición a este modelo de desarrollo, que es el incorregible sistema capitalista.
 
Es desde tal perspectiva que decidimos hacer esta investigación en la región; además de ser consecuencia de nuestra vida en ella, de nuestras experiencias, del trabajo realizado para empresas privadas y luego lo que experimentamos en la práctica como gestores públicos al asumir la Oficina de Tránsito y Transporte en la ciudad de Canaã. Estos ejercicios nos animaron a profundizar en el mundo científico con el claro objetivo de entender las contradicciones y antagonismos que genera dicho fenómeno.
 
Características ambientales de Vila Bom Jesus
 
A fin de establecer algunos indicadores y análisis que demuestran las características socioambientales de Vila Bom Jesus y sus problemas, con base en un cruce de datos y de información basados en las cifras locales y nacionales, hicimos un análisis desde un marco teórico centrado en el conflicto y la justicia ambiental. Vila Bom Jesus se formó en 1983 como resultado del proceso de colonización aplicada por el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria y por el Grupo Ejecutivo de las Tierras del Araguaia­Tocantins. Al inicio, la aldea tenía cerca de sesenta casas y una población de alrededor de trescientas cincuenta personas. En la actualidad cuenta con cerca de trescientas casas y una población estimada de mil doscientas personas. Es una comunidad agrícola, pero ha diversificado sus actividades económicas, entre las que despunta la apicultura debido a la disminución de la producción agrícola como consecuencia de la pérdida de tierras por la empresa Vale. Además del trabajo en el campo, la comunidad desarrolla la actividad minera, ya que la zona donde está instalada actualmente la mina Sossego fue un asentamiento agrícola y también allí se desarrolla la minería artesanal de oro.
 
En lo que se refiere a las características particulares de la población que conforma la comunidad de Vila Bom Jesus se puede decir que está compuesta principalmente por mujeres, pues aproximadamente 76% son mujeres y 24% hombres, siguiendo la tendencia nacional, donde hay un predominio de la población femenina. Aunque las mujeres son la mayoría, los hogares están a cargo, sobre todo, de los hombres.
 
Es importante tener en cuenta que la investigación en Brasil y en los Estados Unidos indica que los riesgos ambientales están asociados con el color de la piel, por lo tanto, es una variable que consideramos en el análisis de riesgos ambientales en Vila Bom Jesus. En cuanto al color de la piel, la comunidad tiene aproximadamente 62.9% de individuos de raza mixta, 14.5% caucásicos y 14.5% negros. En Brasil 67.2% de la población negra no tiene agua corriente y el sistema de alcantarillado, mientras que 82.8% de la población blanca sí los tiene. Estos indicadores no aparecen por casualidad, sino que revelan la cara cruel del proceso de exclusión que sufren los negros y sus descendientes en Brasil.
 
Según Beck, la distribución de los riesgos ambientales en el interior de la sociedad es desigual. Por su parte, Cutter afirma que 97% de los desastres ambientales se producen en países en desarrollo debido al proceso de urbanización desordenada, asociados a una fuerte acción de la degradación ambiental. La misma sociedad de clases que determina la distribución desigual de la riqueza impide el acceso al proceso de toma y determina la distribución desigual de los riesgos ambientales. Esta distribución ha impedido la construcción de la justicia ambiental. Según Layrargues, la justicia ambiental es un concepto que enfatiza la distribución desigual de los riesgos ambientales entre los pobres y las minorías étnicas en la sociedad en su conjunto.
 
En cuanto a la educación en Vila Bom Jesus, los problemas son serios; los datos de la comunidad educativa revelan que 6.5% son analfabetos, 41.9% tiene educación primaria, 9.7% ha terminado la educación primaria, 16.1% ha terminado la formación secundaria, 22.6% completó la escuela secundaria, y 3.2% tiene educación superior incompleta. En cuanto al acceso a agua potable, la comunidad enfrenta problemas serios de distribución y calidad de este bien natural. El sistema de abastecimiento de agua es insuficiente e incapaz de cumplir con toda la comunidad, el agua que se consume en ella no pasa por un proceso de tratamiento y su distribución no se ajusta a todas las residencias. Además, no hay un sistema adecuado de alcantarillado.
 
En la medida en que los hogares utilizan agua de pozo y liberan las aguas residuales al exterior o en pozos para recibir los restos, éstos terminan contaminando la capa freática, una situación que favorece la proliferación de enfermedades infecciosas, poniendo a la comunidad a punto de sufrir epidemias tales como el dengue. En cuanto al acceso al sistema de salud municipal, la comunidad enfrenta varios problemas. Sólo hay una unidad de salud y no funciona con regularidad, pues no cuenta con equipos ni personal especializado para llevar a cabo la atención básica.
 
En el ámbito del empleo, la situación de desigualdad social no se diferencia de los indicadores presentados anteriormente. Según Pereira 56% no tiene empleo, y de los que trabajan, 21% tienen un contrato formal, 33% viven haciendo trabajos esporádicos y 12.5% trabajan con contratos temporales.
 
El estrato socioeconómico bajo favorece la informalidad, la violencia y la inseguridad alimentaria. De acuerdo con el estudio de campo, 79% de los hogares entrevistados sobreviven con un ingreso de uno o dos sueldos mínimos. En promedio, los hogares se componen de familias de cuatro miembros y, dado que el sueldo mínimo es de quinientos cuarenta dólares al mes, esto significa que sobreviven con dieciocho dólares por día (datos corresponden al año 2010).
 
Conflictos socioambientales
 
En el pueblo de Canaã existe una relación de confrontación entre los trabajadores rurales, el gobierno local y la empresa Vale. Además, estos conflictos explícitos son considerados por Vale y los gobiernos municipales, estatales y federales (Estado) como injustificados por los “beneficios” que la empresa aporta a la comunidad pues, según la Secretaría Municipal del Medio Ambiente, Vale “se muestra a la comunidad como una buena inversión e intenta inducir a la comunidad a aceptar todo lo que ella quiere”.
 
Al afirmar (el gobierno y la empresa Vale) que la insatisfacción es “injustificada”, rurales, trabajadores, pobladores y residentes de las zonas urbanas que viven en sectores de pobreza son tratados con indiferencia por parte de los actores públicos y privados en los conflictos de la región. Según Pereira, haciendo caso omiso de los conflictos, la participación pública y privada manifiesta su indiferencia y desconsideración con los temas sociales y ambientales de la comunidad y anuncia sus posiciones ideológicas y políticas favorables al capital. Así pues, podemos decir que el Estado tiene un lado y se inclina por el capital. De acuerdo con Marx, el Estado es el comité estatal de la burguesía y, por ese hecho, administra sus intereses.
 
Sin embargo, hay que reconocer que esta realidad es compleja y llena de matices; podemos observar la complejidad y la sutileza en la relación gobierno­Vale­comunidad, cuyo vínculo se establece claramente como una ventaja, lo cual supone una relación entre los intereses de Estado y capital, por lo que son aliados. El Estado reconoce a la empresa Vale como responsable por los problemas sociales y ambientales en la región; por lo general, esto ocurre cuando se ve amenazado por los intereses políticos. A veces, la minera Vale, también por razones espurias, señala que los problemas ambientales son el resultado de la falta de gestión pública y culpa a la comunidad por este tipo de problemas.
 
Este proceso de transferencia de la responsabilidad respecto de los daños ambientales parte de un movimiento articulado y complejo que tiene como objetivo impedir la organización de las comunidades en resistencia frente a los males ambientales generados por el modo de producción capitalista. Es la responsabilidad del capital al hacer concesiones y manejar situaciones sin poner en peligro su modo de producción. Esta realidad se expresa en el discurso de 2010 del Presidente de la Unión de Trabajadores Rurales: “el gobierno local ha tenido poco interés en este tema [aspecto ambiental]. En el caso de la legislatura municipal, sólo hay dos concejales que todavía utilizan la tribuna para hablar sobre este tema, pero sólo en la tribuna de la Cámara. Participar en los debates en la base, con las comunidades y con las instituciones comunitarias, esto no lo hacen”.
 
La falta de interés reportada por los dirigentes del sindicato de trabajadores rurales no los etiqueta como políticos ingenuos, su comportamiento debe entenderse como una demostración clásica del dominio que el sistema del capital tiene en la esfera pública. Incluso con las fuerzas estatales y políticas bajo el control del capital, el conflicto existe y es reconocido por los segmentos de la sociedad; por lo tanto, es importante porque permite comprender las concepciones ecológicas e incorporar los intereses de múltiples actores sociales.
 
En este contexto, los conflictos ambientales muestran la relación de tensión entre los intereses del espacio público y colectivo y los intereses e intentos por apropiarse de los espacios públicos privados. Se trata de una relación que se establece en medio de intereses difusos con respecto de la utilización de la naturaleza.
 
En algunos grupos, instituciones e individuos de la sociedad de Canaã no hay ingenuidad ni ignorancia en cuanto a quienes son los responsables de los impactos ambientales, saben que es responsabilidad directa del gobierno (Estado) y de la empresa minera Vale. En palabras del Presidente de la Unión de Trabajadores Rurales: “Vale dice que ha traído el desarrollo a la comunidad de Canaã, pero creo que ella trajo un gran impacto en la población. Sabemos que el Consejo no estaba dispuesto a recibir el proyecto Sossego. El primer impacto proviene de allí. La segunda cosa es que Canaã no tenía la cantidad de compañeros preparados para desempeñar las funciones requeridas por la Vale o los subcontratistas. Nadie estaba preparado, la mayoría aquí era hijo de colono. Cuando llegó, todas las características culturales de nuestra ciudad cambiaron. Eso puso fin a la vida de los colonos. Con el proyecto Sossego hubo un aumento enorme de gente en Canaã, situación que efectivamente nos dejó sin identidad”.
 
De acuerdo con el registro anterior, los impactos ambientales generados por la empresa Vale son muy perjudiciales para los colonos, pues además han provocado una especie de expropiación de sus referencias culturales. La concepción del tiempo en el capital está determinada por el ingreso, sin respetar el tiempo de los diferentes grupos de la región, pisoteados hasta el punto de cambiar la dinámica de sus vidas y su organización social. Marx dice que la burguesía no se mantiene con vida si no revoluciona constantemente los instrumentos de producción y las relaciones de producción. Como este proceso está cambiando constantemente, las relaciones sociales también están en continuo cambio, por lo tanto, bien dice: “todo lo sólido se desvanece en el aire”.
 
En este sentido, la empresa Vale utiliza un discurso ideológico cruel e inhumano, ya que se apropia de la (producida por ella) seudofragilidad educacional histórica de la comunidad para justificar y ocultar las distorsiones causadas por el modelo de producción. Produce un discurso que culpa a la gente de Canaã por los impactos sociales y ambientales. Dice que la falta de educación es la causa central de los impactos ambientales. Es interesante observar que la empresa extrae la riqueza de la población, genera la socialización y pone sobre la comunidad la responsabilidad de los mismos. Podemos decir que la empresa Vale impone sobre la comunidad su poderío económico, político, ideológico y simbólico, privándola del derecho a hablar, es decir, la silencia.
 
La sociedad brasileña se ha formado históricamente a lo largo de un complejo proceso de violencia, de prohibición de hablar y anulación política. En palabras del gerente del Proyecto Medio Ambiente Tranquilo: “como en todas partes en nuestro país, el problema es la educación y la sensibilización. Analizándola fríamente, se sabe que el humano ve el medio ambiente como algo que se apropió y mantiene sobre él todo el poder. Esta miopía genera conflictos en su identidad con el medio ambiente y, muchas veces, la conclusión es que la relación con el ambiente no es algo importante. Por lo tanto, nuestra política debe ser, de hecho, interiorizar en la mente de cada trabajador, enseñar un nuevo razonamiento con el objetivo de adoptar una nueva posición, inicialmente reflexiva y después de actitud. Con esto se da al medio ambiente el mismo nivel que se da a los otros ámbitos de la sociedad”.
     

     
Referencias Bibliográficas
 
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Cutter, Susan L. 1996. “Societal responses to environ- mental hazards”, en International Social Science Journal, vol. 48, núm. 150, pp. 525-536.
Hogan, Daniel. 1994. Pobreza, poluição e prioridades: considerações sobre o meio ambiente e a cidadania. uni- Camp, Campinas.
Layrargues, Philippe P., Ronaldo Souza de Castro y Car­
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Pereira, Alexandre Macedo. 2011. O programa de edu- cação ambiental dos grandes empreendimentos (vale s/a) na Amazônia e as implicações sócioambientais nas comu- nidades do entorno: o caso da vila bom jesus no município de Canaã dos Carajás. Tesis, Universidad Federal de Pará.
 
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Alexandre Macedo Pereira
Universidad Federal de Rio Grande, Brasil.
 
Es licenciado en Pedagogía, maestro en Gestión de recursos naturales y desarrollo local en la Amazonia y doctor en Educación ambiental por la Universidad Federal de Rio Grande.
 
Cinara Menegotto Cavalheiro
Universidad Federal de Rio Grande, Brasil.
 
Es maestra y doctora en Educación ambiental y médica.
 
Luis Fernando Minasi
Universidad Federal de Rio Grande, Brasil.
 
Es licenciado en matemáticas por la Universidad Federal de Rio Grande, estudió la maestría en Filosofía e historia de la educación en la Universidad Estatal de Campinas y es doctor en Educación por la Universidad Federal de Rio Grande del Sur.
 
Marta Regina Vaz
Universidad Federal de Rio Grande, Brasil.
 
Tiene un diplomado por la Universidad Federal de Rio Grande, estudió la maestría de Ciencias en Enfermería en la Universidad de San Paulo. Es doctora en Filosofía de la enfermería por la Universidad Federal de Santa Catarina. Hizo un posdoctorado en Londres en la School Hygiene and Tropical Medicine. Actualmente es profesora de la Escuela de Enfermería de la Universidad Federal de Rio Grande.
     
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cómo citar este artículo
 
Macedo Pereira, Alexandre; Cinara Menegotto Cavalheiro; Luis Fernando Minasi y Marta Regina Vaz. 2015. Educación ambiental en Amazonia: Proyecto Sossego de Canaa de Carajás, Brasil. Ciencias, núm. 115-116, enero-junio, pp. 112-123. [En línea].
     

 

 

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