revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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Jorge Galindo González y Diana Pérez Staples
     
               
               
Desde nuestros orígenes hemos buscado ansiosamente
el conocimiento, intentando catalogarlo y definirlo mediante conceptos claros y diferenciables entre sí. La historia de la civilización se puede resumir en una serie de esfuerzos por conservar, transmitir y utilizar cada vez más información. Antes de la escritura, el ser humano sólo contaba con sus tradiciones y su memoria para preservar lo que sabía. Cerca del año 30000 a.C. los seres humanos empezaron a dibujar y pintar en las paredes de las cuevas, creemos que con el objeto de recordar y transmitir más información, organizar cacerías, ritos y ceremonias. Sin embargo, no es sino hasta principios del Neolítico, con el nacimiento de la agricultura y la ganadería (alrededor de 85008000 a.C.) que aparecen los primeros sistemas que se pueden describir como protoescritura (símbolos ideográficos), aunque los primeros registros de escritura cuneiforme aparecen hasta el año 3300 a.C. en Mesopotamia —una invención del pueblo Sumerio.
 
El paso de la cultura oral a la escrita se considera como el tránsito de la prehistoria a la historia. Con la escritura, la humanidad ha logrado almacenar y transmitir incalculables cantidades de información, su cultura y sus conocimientos.
 
La ciencia
 
Es una rama de estudio en la que los hechos son observados y clasificados, en algunas se formulan y verifican leyes cuantitativas; involucra la aplicación de razonamientos matemáticos y análisis de datos sobre fenómenos naturales y sociales. Así, la ciencia es el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales, conceptos y esquemas metódicamente organizados. En resumen, la ciencia es el conjunto de técnicas y métodos que se utilizan para construir el conocimiento. Con ella se encuentran alternativas de solución a preguntas o problemas planteados.
 
Los científicos, somos escépticos por naturaleza, todo lo dudamos; al escuchar algo lo primero que averiguamos es la fuente de información (¿dónde lo leíste?, ¿quién dijo eso?, ¿y ése quién es?, etcétera) y muchas veces nos quedamos con serias dudas al respecto. Además, esencialmente nos dedicamos a la investigación, es decir a la generación de conocimiento. Pero ¿cómo se puede reconocer el verdadero conocimiento del infundado, espurio y falso; y cómo se valida éste?
 
Es muy importante describir y analizar la forma en que este gremio genera conocimiento, la manera en que interactúan con una comunidad científica para asegurar la fiabilidad de los saberes generados y cómo todos estos elementos se relacionan con la sociedad para diseñar alternativas que mejoren tanto la acción social de la ciencia como su función en la sociedad en favor del ejercicio y potenciación de la razón.
 
El avance de la ciencia depende básicamente de la comunicación entre colegas y, particularmente, de dar a conocer los resultados de sus investigaciones. La objetividad en la ciencia se logra mediante la evaluación por diversas opiniones de expertos. El mecanismo más aceptado por los científicos para hacer públicos los resultados de una investigación es la publicación de artículos científicos en revistas especializadas con arbitraje científico y la presentación en foros especializados. La sociedad acepta el nuevo conocimiento al saber que ésta ha sido obtenida por medio del método científico.
 
El método científico
 
Constituye la metodología que define y diferencia el conocimiento de la ciencia de otros tipos de conocimiento. El gremio de científicos del siglo xvii creó el método científico con el objeto de reconocer y excluir todo aquello de naturaleza subjetiva que, por lo tanto, no es susceptible de formar parte del conocimiento científico. Éste consiste en la observación sistemática, medición, experimentación y formulación, análisis y modificación de las hipótesis. Para ser llamado científico, un método de investigación debe sujetarse a los principios específicos de las pruebas de razonamiento.
 
Por lo general, una investigación parte de una observación sistemática de fenómenos naturales o de un conocimiento previo. Se plantea una pregunta de investigación o hipótesis, se desarrolla un diseño y metodología para responderla, se lleva a cabo la experimentación, la toma de datos y el análisis estadístico, con lo que se acepta o rechaza la hipótesis. Finalmente se plantea una nueva pregunta o hipótesis de investigación.
 
El método científico está sustentado en dos principios fundamentales: 1) la reproducibilidad, ya que todo experimento debe tener la capacidad de repetirse, en cualquier lugar y por cualquier persona; este principio se basa, esencialmente, en la comunicación y publicación de los resultados obtenidos, que también deben ser repetibles y; 2) la refutabilidad, esto es, que toda proposición científica debe ser susceptible de ser rebatida, que debe ser posible diseñar experimentos que, en el caso de dar resultados distintos a los predichos, negarían la hipótesis puesta a prueba. Toda teoría debe ser resistente a ser rebatida, una teoría que no puede ser refutada por ningún hecho concebible, no es científica —la imposibilidad de refutación no es una virtud sino un defecto. Siendo esto así, ¿cómo se valida el conocimiento?
 
Referirse al método científico es referirse a un conjunto de tácticas empleadas para construir el conocimiento que, sujetas al devenir histórico, en el futuro podrían ser otras. Se dice que “en la ciencia las verdades de hoy son las mentiras del mañana”. Una vez generado el conocimiento mediante el método científico, se somete a la crítica y evaluación, por lo general en forma de artículo o como una conferencia en un foro especializado.
 
Validación del conocimiento
 
Lo que se denomina como “la academia” es un grupo de profesionistas especializados (en todas las ramas del conocimiento) dedicados a la investigación y la docencia; generalmente incorporados a universidades, institutos de investigación, algunas dependencias del gobierno, organizaciones no gubernamentales o grandes compañías. “La academia” somos los encargados de hacer válido un nuevo conocimiento en cada área de especialidad.
 
La validación del conocimiento comienza con la preparación del proyecto de investigación, luego las pláticas y discusiones con colegas abonan en la generación del nuevo conocimiento y finalmente se escribe un artículo científico. Las varias revisiones de estas primeras versiones del manuscrito representan el primer filtro de la información y de su calidad.
 
El proceso de someter a la opinión de otros científicos inicia desde el planteamiento de la pregunta de investigación, los métodos, el diseño experimental y los análisis estadísticos; como resultado de tales interacciones con los colegas, el trabajo de investigación y el manuscrito se mejoran sustancialmente. El manuscrito sometido a una editorial para su posible publicación debe cumplir con una serie de características bastante rigurosas de calidad y formato. Cada revista tiene sus propias reglas, temas de especialización e instrucciones para los autores, que hay que seguir con mucha precisión y cuidado. La selección de la revista adecuada debe estar acorde con el tema de la investigación, el contexto del manuscrito, el tipo de audiencia a la que el científico se quiere dirigir y la orientación temática de la propia revista.
 
Luego el manuscrito es enviado a los editores de una revista; como garantía de la calidad de la información, la revista debe ser indexada y publicada por una institución de prestigio científico. Publicar en una revista así es valorado de manera muy positiva en las políticas de evaluación científica. El editor o el comité editorial de la revista representan otro filtro, pues ellos decidirán si el artículo merece ser enviado a arbitraje, pero si el manuscrito no los convence, el artículo será rechazado.
 
El espacio de páginas impresas en las revistas es muy competido y bastante limitado, por ejemplo, en Oikos Journal 30% de los manuscritos recibidos son rechazados por el editor sin siquiera pasar por un arbitraje, 70% son enviados para su revisión externa y sólo hay espacio de impresión para 30% de los textos que llegan. En la revista Nature sólo se publica 20% de los manuscritos recibidos. La decisión de los editores de enviar el manuscrito a un arbitraje se basa en varios criterios, incluyendo la novedad, el área de interés de los lectores de la revista, la conexión con los temas que figuran en la misión de la propia revista, etcétera.
 
Algunas preguntas solicitadas por el comité editorial de la revista Nature que los árbitros deben responder:
• ¿Quién se interesará por leer el artículo y por qué?
• ¿Cuáles son los principales hallazgos y qué tan significativos son?
• ¿El artículo puede ser uno de los cinco más significativos en su disciplina publicados en el año?
• ¿De qué manera el artículo se destaca de entre los ya publicados en su campo?
• ¿Los hallazgos son novedosos? Si no es así, ¿qué artículos publicados comprometen el manuscrito?
• ¿Los hallazgos son convincentes? Si no, ¿qué más pruebas se necesitan?
• ¿Existen otros experimentos o trabajos que puedan fortalecer al manuscrito?
• ¿Cuánto más trabajo sería necesario para mejorar el manuscrito, qué tan difícil sería, haría falta mucho tiempo?
• ¿Los hallazgos están debidamente discutidos en el contexto de la literatura publicada?
• Si el manuscrito es rechazado, ¿el estudio es suficientemente prometedor para exhortar a los autores a volverlo a someter a revisión?
• Si el manuscrito es rechazado pero prometedor, ¿qué trabajo específico se necesita para ser aceptable?
• ¿El manuscrito está escrito con claridad? Si no es así, ¿cómo podría hacerse más claro o accesible a los no especialistas?
• ¿Son necesarias todas las figuras y tablas?
• ¿Podría reducirse el manuscrito?
• ¿Se les debe pedir a los autores que proporcionen más datos o métodos complementarios?
• ¿La revisión de la literatura es satisfactoria?
• ¿Se proporcionan suficientes detalles metodológicos para poder reproducir los experimentos?
• ¿Los análisis estadísticos de los datos se ajusta a las directrices de la revista?


Si el manuscrito convence al comité editorial, lo enviarán por lo menos a dos o tres científicos reconocidos en el tema de la investigación. Así comienza el proceso de arbitraje, que consideraríamos un tercer filtro.
 
El arbitraje es el proceso de revisión por pares, el cual está diseñado para filtrar y seleccionar aquella investigación técnicamente válida y de gran interés, de las que presentan deficiencias. El arbitraje es la base de la ciencia moderna, se utiliza para decidir qué investigación se financia y qué resultados se publican. El arbitraje pretende asegurar la precisión e incrementar la calidad de la literatura publicada mediante la crítica constructiva por expertos; también mejora el proceso científico, ya que el revisor reflexiona sobre lo que constituye la ciencia de alta calidad y actualizada e incorpora las lecciones aprendidas de los artículos leídos en su propia especialidad y experiencia. Un aspecto importante de ética profesional es que el revisor o árbitro no debe divulgar ni utilizar resultados de los manuscritos leídos antes de su publicación.
 
La función principal de los revisores es proporcionar información necesaria para que los editores puedan tomar una decisión sobre el manuscrito; comentan sobre la contundencia o fuerza de las pruebas presentadas, el nivel de innovación y la pertinencia para abordar preguntas científicas importantes. Por último, los revisores ofrecen sugerencias sobre cómo fortalecer el manuscrito. Cada revista tiene formatos que orientan al revisor sobre los puntos más importantes que debe discutir y comentar en su revisión, por lo general el revisor queda en el anonimato para los autores. En algunas revistas se tiene la opción del arbitraje doble ciego, donde tanto los árbitros como los autores son anónimos.
 
Los arbitrajes, una labor no remunerada, mejoran la mayoría de los artículos, algunos de manera dramática. Las editoriales pueden agradecer la labor de los revisores dándoles acceso temporal a bases de datos, como Scopus. La revisión por pares ha logrado exponer fraudes científicos (aunque por desgracia no siempre), aclarar resultados e impulsar nuevas ideas. Los editores toman una decisión basada en los comentarios y recomendaciones de los revisores.
 
Cuando un manuscrito recibe como respuesta la posibilidad de ser reenviado a la revista de manera condicionada, se deben hacer los cambios necesarios y detallar en una carta al editor cómo han sido contestadas cada una de las críticas de los revisores. Si el manuscrito es rechazado categóricamente se deben igualmente revisar las críticas, tratar de resolverlas y, si los problemas se pueden arreglar, se debe intentar mandar a otra revista. Aun cuando se vuelva a mandar el artículo con correcciones a la misma revista, el editor puede decidir someterlo nuevamente al arbitraje y existe la posibilidad de que sea rechazado definitivamente. Finalmente, cuando el artículo es aceptado, comienza la labor de edición. El autor recibirá por correspondencia las pruebas de su texto para una última revisión con cambios generalmente menores. El artículo será entonces publicado en una revista científica especializada (indexada) de reconocido prestigio. El artículo, el “nuevo conocimiento”, estará al alcance de toda la comunidad científica y la sociedad civil (aunque por lo general la sociedad civil no lee estos artículos), y comenzará la fase de apropiación y validación del conocimiento.
 
Pueden presentarse entonces varios escenarios: aceptación y entusiasmo, tolerancia, discusión, refutación, polémica, ataque, rechazo u olvido. El artículo publicado ahora puede ser validado cuantitativamente.
 
Los instrumentos de validación
 
Una manera de validar la calidad de la información publicada es la cantidad de veces que el artículo es citado en otros artículos de investigación; pero esto no es tan simple, hay que observar en qué contexto se cita el artículo: por su aportación al conocimiento o metodología, por los resultados a favor o en contra de otras publicaciones o como ejemplo de una mala ejecución o desarrollo. Ser citado no necesariamente refleja la buena calidad de la información publicada, generalmente sólo se hace referencia a una fracción del artículo y no necesariamente se refiere a sus hallazgos o aportación principal. Por eso es importante el contexto en el que el artículo se cita, pero desgraciadamente esto no se cuantifica de ninguna manera; por lo mismo tampoco el número de citas es un reflejo de una buena aportación al conocimiento; aunque sí es real que un artículo multicitado es el resultado de un aporte importante y poco a poco se convierte en un clásico o en una cita obligada para contextualizar determinado tema o definir algún concepto o proceso.
 
Cuando nos referimos a un artículo indexado quiere decir que la revista donde se publicó ha pasado por un proceso de selección y análisis por parte de instituciones o empresas editoriales que realizan ese trabajo. Al producto de estos procesos se le denomina información secundaria y se vende en el mercado de la información a precios muy altos; generalmente se hace como producto del trabajo cooperativo. Algunos índices reconocidos son: Biosis, Biological Abstracts, cab Abstracts, conacyt, Crossrefdoi, Current Contents, Biobase, Eigenfactor, Google Scholar, Ingenta Connect, Latindex, Institute of Scientific Information Web of Knowledge, Online Computer Library Center, Science Citation Index, Scimago Journal and Country Rank, Scopus, entre otros. En ellos se analizan las revistas pero no los artículos que publican, la frecuencia de publicación, la conformación de un comité editorial, la revisión por pares, etcétera.
 
El Journal Citation Reports es una publicación anual que realiza el Institute of Scientific Information, de la empresa ThomsonReuters Scientific, proporciona una serie de métricas y herramientas cuantitativas para la clasificación, evaluación, categorización y comparación de las revistas científicas del campo de las ciencias aplicadas y sociales. Una de las cifras más mencionadas de una revista es el llamado factor de impacto.
 
El polémico factor de impacto
 
El factor de impacto de una revista es una medida de la frecuencia con la que un artículo promedio ha sido citado en otro artículo de otro medio en un determinado año. El factor de impacto se calcula dividiendo el número de citas en el año reportadas por el Journal Citation Reports entre el número total de artículos publicados en los dos años anteriores. Así, un factor de impacto de 5.0 significa que, en promedio, los artículos publicados en esa revista se han citado cinco veces durante los últimos tres años.
 
El factor de impacto ha sido ampliamente adoptado como indicador de calidad de las revistas, sin embargo, también ha sido muy criticado por las siguientes razones: 1) la distribución de citas de una revista no precisamente refleja la calidad de sus artículos; 2) el factor de impacto es un dato estadístico, solamente informa sobre el número de citas recibidas, no sobre la calidad de sus artículos publicados; 3) el factor de impacto se refiere sólo a las citas en un lapso de dos años después de la publicación y esto se valora como una grave deficiencia ya que se sabe que alrededor de 90% de las citas a un artículo se producen después de dos años; 4) la base de datos es defectuosa, contiene errores e incluye una selección sesgada de revistas; 5) hay muchos factores de confusión y se ignora, por ejemplo, el tipo de artículo (editoriales, revisiones y cartas, frente a los verdaderos artículos de investigación), las autorías múltiples, las autocitas, el idioma de publicación, etcétera.
 
A pesar de las críticas, el factor de impacto se sigue utilizando como un indicador para saber dentro del área específica del científico qué tanto impacto pueden tener sus publicaciones. Debido a que el factor de impacto depende de la cantidad de citas que tienen las revistas y de la cantidad de investigadores dedicados a esa área, éstos se deben comparar entre revistas de las mismas áreas. No tiene sentido comparar un factor de impacto de una revista de medicina con una de entomología.
 
Dadas las numerosas críticas al factor de impacto se han propuesto varios métodos alternos para mejorar los conteos de las citas y así cuantificar la influencia de las revistas académicas; por ejemplo, Eigenfactor usa análisis de redes para catalogar la estructura de la investigación académica, r factor cuantifica la eficacia de la revista e incorpora datos históricos en vez de sólo los recientes, e y factor a esta propuesta de Google Page Rank. Ahora se cuenta con otras medidas como el índice h, que mide la productividad y el impacto de las publicaciones del científico mes a mes o semana a semana, lo que es más dinámico. Sin embargo, hasta que no se cuente con un mejor sistema, el factor de impacto se seguirá utilizando como una medida de la calidad de la revista y, muchas veces, también de la calidad de la investigación del académico.
 
El final
 
Volviendo al proceso, el artículo ya está publicado y la última palabra la tienen nuevamente la academia y la sociedad. Muy aparte del factor de impacto de la revista donde se publicó, de los revisores o los editores, la comunidad científica leerá y criticará el artículo, lo citarán en subsecuentes investigaciones, ya sea como una investigación pionera, novedosa y de importancia o un ejemplo más de lo que está mal ejecutado o simplemente quedará en el olvido sin ser citado.
 
Como hemos visto, todo este proceso de validación del conocimiento no es infalible, tiene sus fallas —muchas— y varias dependen de la ética profesional de los autores, revisores y editores. La publicación de artículos científicos en revistas con arbitraje es, hasta el momento, la única manera que tenemos para saber si lo que estamos leyendo ha pasado por un proceso de revisión rigurosa y hasta cierto punto podemos confiar en los resultados. Hoy en día se han abierto nuevos paradigmas en revistas publicadas exclusivamente en la red que, además de conllevar un arbitraje estricto, están abiertas a comentarios de otros científicos una vez publicada en línea. Esto muchas veces abre la posibilidad a que mejore todo el proceso de retroalimentación entre los autores y el resto de la sociedad científica.
 
El conocimiento lo generamos los humanos, pero también lo evaluamos y lo probamos; lo que no sirve se descarta, lo útil permanece y el progreso en ciencia y tecnología es más que evidente en nuestros días.
 
     
En la red
 
goo.gl/k45zjx
goo.gl/4Z3Dvv
     

     
Jorge Galindo González
Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada,
Universidad Veracruzana.

Jorge Galindo González es investigador en el Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada de la Universidad Veracruzana. Es biólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y doctor en ciencias por el Instituto de Ecología A. C., cuenta con nivel I en el SNI. Trabaja con interacciones ecológicas, dispersión y depredación de semillas en paisajes fragmentados, conservación de la biodiversidad y con comunidades de murciélagos, mamíferos y aves.

Diana Pérez Staples
Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada,
Universidad Veracruzana.

Diana Pérez Staples es investigadora del Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada de la Universidad Veracruzana. Es bióloga por Reed College de Portland en Oregón. Su maestría la hizo en el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, su doctorado lo hizo en el Instituto de Ecología A. C. y su postdoctorado en Macquarie University, Sydney, Australia. Es SNI nivel II. Trabaja con el comportamiento sexual, insectos plaga, inhibición del apareamiento y técnica del insecto estéril.

     

     
 
cómo citar este artículo
 
Galindo González, Jorge y Diana Pérez Staples. 2017. Publicaciones en revistas arbitradas, un instrumento para la validación de la ciencia. Ciencias, núm. 124, abril-junio, pp. 48-55. [En línea].
     

 

 

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