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Hilda Vidalia González Sandoval, Luis Rogelio Valadez Gill
Alicia Almanzar Curiel,  Paola Cortés Almanzar y
Francisco Alberto Monroy Luna
     
               
               
La polución sonora generada en el interior de las viviendas
es vista como algo inherente a nuestro estilo de vida. Si bien ha sido parte de la evolución humana, su irrupción y agudización está intrínsecamente relacionada con el incremento poblacional, el hacinamiento habitacional, la accesibilidad a artículos tecnológicos y las políticas de vivienda orientadas a la masificación de casa-habitación módica.


Resulta útil analizar el impacto social generado por el ruido doméstico en núcleos habitacionales de densidad media y alta e identificar la percepción vecinal al respecto para demostrar que la polución sonora doméstica está generando un problema social en aumento, íntimamente relacionado con los sistemas constructivos de vivienda. Proponemos la incorporación de estudios arquitectónicos acústicos a los proyectos de construcción en casa habitación media y baja, y que se norme en los reglamentos de construcción el ensayo de materiales para determinar las propiedades de absorción, aislamiento y tiempos de reverberación en recintos interiores con el propósito de determinar los niveles aceptables de ruido intervecinal.

El espacio sonoro cohabitado

El ser humano en su intrínseca relación con el medio ha padecido los efectos generados por sonidos no deseados. En la ciudad griega de Síbari, en el siglo vi a. C., por ejemplo, estaba prohibido poseer gallos que perturbaran el descanso nocturno de los ciudadanos y los artesanos que ejercían oficios especialmente ruidosos debían trabajar fuera de la ciudad. En una época posterior, el emperador Julio César prohibió la circulación de carruajes en Roma a determinadas horas del día para anular las molestias que causaba el ruido que producía su tránsito por las calzadas empedradas. En documentos antiguos los romanos mencionaban la prohibición de hacer rodar carros pesados sobre el pavimento de piedra en la ciudad imperial durante la noche para no perturbar el descanso de los ciudadanos. En la Edad Media se prohibía a los ciudadanos londinenses golpear a sus mujeres por la noche para evitar que sus gritos produjeran el mismo efecto indeseado. En un escenario más simbólico, Dante relata que el ruido era un invento del demonio y que algunos condenados al infierno eran sometidos a la tortura de un ruido sin fin como castigo de sus culpas.

Estas referencias ponen de manifiesto la existencia de polución sonora desde la Antigüedad, incrementada con el advenimiento de la Revolución Industrial en razón al aumento progresivo de los avances tecnológicos. No obstante, si bien dicha contaminación en tiempos anteriores era poco perjudicial para la salud humana y el espacio circundante, ha tenido un aumento escandaloso en las dos últimas décadas, impactando de manera negativa los espacios cohabitados y degradando la calidad de vida de los individuos.

La contaminación acústica de origen doméstico, al ser parte de la vida cotidiana, es considerada como una acto inherente de la actividad diaria, en donde todos (en menor o mayor grado) generamos ruido. El sociólogo Víctor Pérez Díaz, en su libro Una interpretación liberal del futuro de España, plantea que “la acción colectiva está llena de pequeñas decisiones individuales, y el resultado final de acciones que pueden parecer el corolario de grandes decisiones políticas, no son más que una suma de muchas y reiteradas acciones llevadas a cabo por cada individuo”.

Si bien el ruido doméstico, definido como “toda energía acústica susceptible de alterar el bienestar fisiológico o psicológico”, puede ser no molesto para nosotros, puede serlo para otros. Asimismo, al someternos a éste de manera frecuente y progresivamente empezamos a presentar pérdida de la capacidad auditiva, alteraciones conductuales por la perturbación del sueño, el descanso y la tranquilidad, lo cual deriva en estrés, irritabilidad, agresividad, problemas para desarrollar la atención y la concentración.

Son muchos los vecinos que sin ninguna consideración y sin importar la hora del día o la noche, rebasan los decibeles permisibles de ruido (68 dB durante el día y 65 dB por la noche según la Norma Oficial Mexicana NOM 081ecol1994). Escuchan música y generan bullicio a deshoras de la noche, colocan alarmas que se activan reiteradamente en viviendas y vehículos, utilizan el claxon de sus vehículos como medio de comunicación o para llamar la atención.

El estruendo sonoro generado por los equipos estereofónicos que reproducen en alto volumen la música y el bullicio nocturno son un problema frecuente. Y si, con el propósito de dar solución al problema, se habla con los vecinos y se les expone la necesidad de contar con un ambiente adecuado y sin contaminación acústica, se suele obtener como respuesta un “no” rotundo. Escudándose en los derechos constitucionales conferidos, pueden argumentar que son libres de realizar lo que deseen en el interior de sus viviendas, convirtiendo los equipos de audio en un arma para agredir, someter y controlar los espacios cohabitados.

Este fenómeno sociocultural es producto de estilos de vida promovidos por políticas económicas orientadas a elevar el consumo de productos que sólo favorecen a los empresarios; aun cuando facilitan la accesibilidad a los artículos electrodomésticos (televisión, equipos de audio, minicomponentes, teléfonos, celulares), ya que éstos irrumpen en nuestros hogares y espacios abiertos que por su sofisticación y potencia sonora, constituyen grandes barreras que no percibimos pero nos aíslan, nos separan de nuestros núcleos sociales y familiares, propiciando un autismo tecnológico que nos envuelve y transforma, haciéndonos cada vez más egoístas, anteponiendo nuestros intereses sobre el bien común vinculado a la empatía, la colaboración y el respeto. Día a día se acrecienta el individualismo y la anarquía al interior de espacios habitacionales, el cual se reduce en la medida que crecen las ciudades. Así, poco a poco observamos cómo se pierde el saludo cordial, la conversación directa, nos resguardamos en nuestras posesiones, donde podemos hacer lo que nos venga en gana y poco nos importa si invadimos el espacio sonoro del otro. El sonido se convierte entonces en nuestro compañero y en un medio de provocación y control sobre los otros. Para designar este fenómeno, Murray Schafer, músico canadiense creador del concepto de ecología acústica, utiliza el término “imperialismo”, pues el ruido domina y se expande controlando y transformando nuestra sociedad.

Percepción social del ruido

En la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco, se rebasan por mucho los niveles confortables de ruido (un promedio de más de 60 decibeles A, es decir, medidos con un filtro previo que quita las bajas y altas imperceptibles para el humano y que se consideran poco agradables). En el periódico Milenio Jalisco del 18 de noviembre de 2013, el ex Director General de Inspección de Reglamentos, Fernando Espinoza de los Monteros del ayuntamiento de Zapopan, lo expuso: “se han recibido un centenar de quejas por ruido de lugares como terrazas, bares, restaurantes, fiestas privadas en casas habitación [...] la gran mayoría de los reportes de denuncias tienen lugar por las noches, cuando el ruido excesivo impide el sueño de los vecinos; por lo cual no es raro que se concentren los fines de semana. Recibimos aproximadamente una queja por ruido al día entre semana y hasta seis o siete los fines de semana [...] ya que las fiestas que suelen organizar vecinos en terrazas, jardines y en las propias casas normalmente son en fines de semana y fácilmente se rebasan los 65 dB [...] se trata de un asunto delicado que puede derivar en un conflicto vecinal grave [...] la policía municipal interviene cuando los vecinos están generando el ruido en la calle o en algún espacio público e incluso pueden proceder a una detención si están escandalizando o cometiendo algún desmán, si lo hacen en el interior de sus casas, no se puede intervenir”.

A pesar de ser la contaminación acústica doméstica un problema perfectamente identificado y focalizado, es poco estudiado y atendido, la mayoría de las investigaciones realizadas en México están relacionadas con el ruido generado por vehículos particulares y el transporte público, por fuentes fijas comerciales o industriales en áreas de trabajo.

En Jalisco, la mayoría de las investigaciones realizadas por la Universidad de Guadalajara tienen que ver con los niveles de ruido en los puntos críticos de la zona metropolitana de Guadalajara. Entre los estudios más significativos se encuentran: el mapa sonoro para los principales municipios de la zona conurbada, el análisis de los niveles de ruido ambiental por tráfico vehicular en puntos críticos y la identificación de la percepción social del ruido en la ciudad de Guadalajara. Estos estudios determinan que la mayor polución acústica es generada por actividad industrial, flujo vehicular, obras públicas y de construcción, en zonas de mayor concentración poblacional.

Con el único propósito de demostrar la gravedad de la polución sonora doméstica para la sociedad se realizó una breve encuesta a vecinos de la colonia Haciendas del Sol, en el municipio de Zapopan, Jalisco. El instrumento utilizado para identificar la percepción vecinal del ruido consistió en cinco preguntas de opción múltiple, fue elaborado por el Cuerpo Académico de la Universidad de Guadalajara llamado Medio Ambiente, Diseño y Salud para la Calidad de Vida, y se aplicó a treinta personas que asistieron a la junta vecinal realizada en abril de 2014, cuyas edades oscilaban entre 35 y 60 años.

En este sondeo, 54% de las personas se quejaron del ruido producido por vecinos en sus hogares, calificándolo como frecuente e intenso; 34.5% del ruido generado por los camiones del gas, del agua y por vendedores de verduras; 11.5% señaló a los camiones del transporte público como los molestos. Durante el día, en el interior de las viviendas las fuentes fijas de ruido son: 65% proveniente de equipos estereofónicos; 25% procedente de herramientas como taladros y martillos; 10% de vehículos particulares. Durante la noche son las fuentes fijas de ruido en el interior de las viviendas; el total de las personas manifestó el proveniente de equipos de sonido y del griterío de los vecinos. En relación con las afectaciones provocadas por el ruido en el hogar, la mayor tiene que ver con el sueño (60%), le sigue el estudio (25%), por último las actividades domésticas (15%).

Respecto de las respuestas obtenidas de vecinos ruidosos al solicitarles la reducción del volumen: 45% contestó haber obtenido un “no” rotundo como respuesta, 35% obtuvo una respuesta favorable, y 20% fue víctima de agresión verbal.

Como puede observarse, existe una íntima relación entre la opinión recabada en la encuesta con las quejas referidas por el Director General de Inspección de Reglamentos del ayuntamiento de Zapopan. Es además una problemática social empeorada por las características de la construcción de las viviendas, especialmente frecuente en núcleos habitacionales de densidades altas.

Si bien el presente estudio no está relacionado con el impacto acústico de los materiales de construcción, entrevé la poca o nula capacidad absorbente y aislante de sonidos por las viviendas, lo cual dista por mucho del concepto inicial de casa-habitación, entendida como la estructura construida para albergar sujetos o familias, cuyo diseño es condicionado para satisfacer las necesidades de sus inquilinos en cuanto a seguridad, comodidad y tranquilidad.

Vulnerabilidad acústica de la vivienda

En México, los constructores de núcleos habitacionales grandes, respaldados por algunas políticas económicas de vivienda y reglamentos de construcción obsoletos, diseñan modelos de construcción de viviendas tipo unifamiliares dúplex o bifamiliares y edificios de departamentos para cubrir la necesidad de la clase trabajadora, que abarca grandes extensiones de tierra pero con una densidad muy alta de viviendas y habitantes por hectárea. Estos grandes constructores están financiados por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores y el Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, por intermediarios financieros, Sociedades Financieras de Objeto Limitado y programas conjuntos. La mayor parte de estos créditos son gestionados por medio de promotoras y constructoras, ya que pocas son las personas que tramitan directamente su crédito en instituciones financieras. El abaratamiento del producto permite una selección de vivienda acorde a sus recursos familiares.

Este tipo de casas-habitación buscan dar respuesta a la clase trabajadora del país y su costo debe ser ajustado a su capacidad de pago. Los factores que determinan sus características, calidad y ubicación son: el precio de los predios y de los materiales de construcción, el ingreso económico que perciben las personas y las utilidades que pretenden adquirir los constructores en cada venta. Por tanto, se estandarizan las casas-habitación maximizando el uso de los espacios y los materiales, marcando una tendencia hacia su reducción para obtener un mayor número de viviendas por predio, provocando el hacinamiento poblacional.

Los muros de estas viviendas pasaron de ser construidas con ladrillo a muros de concreto, block sólido o block hueco a delgadas capas de pasta, y las bóvedas de ladrillo y vigas de acero se han cambiado por losas de block hueco, varillas y concreto; todo esto favorece la infiltración de los sonidos de una vivienda a otra. En el cuadro 1 se ejemplifica el aislamiento de materiales, siempre que cumplan en el momento de su instalación con requerimientos de absorción acústica.

 Cuadro125A0401
Cuadro 1. Aislamiento de materiales de construcción. Tomada de Normas y Especificaciones para Estudios de Proyectos Construcción e Instalaciones, 2011.


Dadas tales circunstancias, se debe aceptar que la contaminación acústica doméstica es un problema en aumento, producto de políticas económicas de viviendas erróneas, de estilos de vida adoptados hoy día y por la falta de materiales aislantes y absorbentes de sonidos en la construcción de áreas habitacionales. En razón a este problema, el diseño de construcción de unidades habitacionales, en especial las de densidades poblacionales media y alta, debe considerar índices de aislamiento acústicos de los materiales para eliminar y reducir las posibles fuentes sonoras hasta niveles tolerables. Una de las formas de determinar el confort acústico es mediante la evaluación del nivel de interferencia del habla, con el cual se obtiene un promedio de intensidad en dBA de frecuencias de 500 a 2000, cuando un promedio de más de 60 dBA ya se considera poco agradable.

Sin embargo no basta con una selección de productos aislantes respecto al área física que se desea aislar, se precisa de ensayos acústicos que reproduzcan las fuentes sonoras y repetirlas hasta ubicar el valor índice de reducción sonora de los materiales acústicos.

El ensayo acústico

La acústica arquitectónica es una disciplina orientada al análisis de los fenómenos vinculados con una propagación adecuada, fiel y funcional del sonido en un recinto, pero también se centra en los efectos generados por el ruido que producen las personas en un espacio construido, con el fin de identificar, eliminar y reducir a niveles tolerables las posibles fuentes. Es mediante la acústica arquitectónica que se busca el control del ruido en el interior de los edificios a niveles aceptables; para ello es preciso realizar ensayos sonoros, por lo que se requiere un amplio conocimiento de la acústica en recintos cerrados.

El sonido tiene su origen en las vibraciones mecánicas de la materia y se propaga en forma de ondas longitudinales de presión en todas las direcciones, de tal forma que la longitud de onda es igual a la velocidad de propagación entre la frecuencia. La velocidad del sonido en el aire varía principalmente con la presión, la temperatura y el viento, sumándose o restándose la velocidad del sonido con la del viento, según esté a favor o en contra de la fuente receptora. La presión acústica se mide con la unidad decibel (dB) y para determinar los niveles nocivos de ruido se emplea un decibelímetro. Los sonidos también tienen tono (frecuencia), los sonidos de tono alto, parecen más fuertes y con más estridor.

Cuando el sonido emitido incide sobre una superficie éste se refleja, absorbe o transmite y, según su forma de transmisión, puede ser aéreo o de impacto. El ruido aéreo (transmitido en el aire) se propaga por los edificios a través de los cerramientos (tabiques, forjados, fachadas, cubiertas, etcétera) y puede provenir del exterior hacia el interior o bien entre vecinos o de un edificio a otro. El ruido por impacto es causado por el caminar de las personas, el desplazamiento de muebles y objetos, los portazos, las instalaciones y caídas de objetos, entre otros. Estos objetos generan una vibración que se transmite por la estructura de la construcción y se emite como ruido aéreo.

Se acepta normalmente que el rango de frecuencias audibles para el humano va de 20 a 20 000 Hz, aunque en la práctica este rango varía de persona a persona conforme a su edad. Percibimos las bajas frecuencias como sonidos graves y las altas frecuencias como sonidos agudos.

La presión acústica se aprecia por sonidos de tono alto, expresados en la escala decibel A. El cuadro 2 ejemplifica los niveles y características sonoras presentadas con mayor frecuencia en centros habitacionales.

Cuadro125A0402 
Cuadro 2. Características sonoras presentes en zonas habitacionales. Tomada de Brüel y Kjær, 2000.


El sonido en un muro puede transmitirse a la habitación contigua (figura 1) reflejándose y devolviéndose a la habitación; al interior del muro el sonido puede ser absorbido desapareciendo en forma de calor.

 Figura125A0401
Figura 1. Representación del recorrido del sonido en el interior de un muro. Tomado de Stee–Eilas, 2001.


No se debe olvidar que la propagación de sonido en el aire depende de la fuente del ruido, su infiltración, distribución en un espacio dado, las características geométricas del inmueble y las condiciones en que se realiza la propagación, pudiendo ser reflejado, absorbido y transmitido por muros, techos y pisos. Por tanto, es preciso realizar mediciones de las fuentes sonoras en un recinto en relación con las propiedades acústicas de los materiales y respecto de su aislamiento, absorción y tiempo de reverberación en el interior de un área específica; es necesario realizar ensayos que permitan estudiar las propiedades aislantes de los materiales tanto para el ruido aéreo como para el de impacto.

Hay estudios para medir la cantidad de sonido transportado por el aire en los que se utilizan dos pares de cámaras para hacer ensayos de transmisión aérea, dependiendo de la orientación espacial del elemento a prueba; las cámaras de transmisión horizontal (una cámara junto a la otra) se emplean para elementos verticales: paredes, puertas y ventanas; y las cámaras de transmisión vertical (una cámara sobre la otra) se utilizan para elementos horizontales, principalmente forjados y revestimientos de suelos. Se estudian los elementos que separan una habitación de otra (forjados, tabiques, particiones, puertas) y los que separan el interior de una vivienda del exterior (fachadas, puertas y ventanas). Se debe tener especial cuidado en el origen y fuente del sonido transmitido a través del área de estudio, las fugas sonoras pueden generar resultados erróneos en la medición del aislamiento, por lo que es necesario efectuar registros repetibles y comparables.

El ensayo de aislamiento de ruido por impacto se realiza en dos etapas: el comportamiento acústico de un forjado y la mejora que se consigue utilizando un revestimiento. El estudio de aislamiento de forjado se realiza con una máquina de impactos, se inicia midiendo el tiempo de reverberación en la sala receptora (la inferior en este caso) para aplicar después la corrección pertinente. Se excita el forjado colocando la máquina sobre él y se mide el nivel de ruido en la sala inferior; el proceso se repite en por lo menos cuatro posiciones de la máquina de impactos.

Hagamos cambios en el hábitat

Muy poco o nada se está haciendo en la construcción de núcleos habitacionales ante la carencia de un modelo normativo sobre ruido que exijan aislamiento acústico, en específico en los municipios conurbados de Jalisco.

Son las cámaras de la construcción y las entidades educativas quienes pueden iniciar y propiciar el cambio; por ejemplo, las universidades deben incursionar en este ámbito incorporando en planes de estudio el ensayo acústico arquitectónico, promoviendo investigaciones referidas a estudios de aislamiento, absorción y reverberación para vivienda popular, proponer índices de reducción sonora de materiales de construcción y estudios acústicos a entidades normativas para su incorporación a reglamentos de construcción municipales.

Aun cuando ya empieza a cobrar importancia el aislamiento acústico de espacios interiores, es prioritaria la incorporación de requerimientos de estudios acústicos para casa-habitación en los reglamentos de construcción, diseños arquitectónicos y de edificación bajo los parámetros aquí expuestos. La contaminación por ruido es un asunto serio.

     
Referencias Bibliográficas
 
Bañuelos Castañeda, Miguel. 2005. Análisis de los niveles de ruido ambiental por tráfico vehicular en puntos críticos de la zona metropolitana de Guadalajara y actualización del mapa de ruido. Tesis, Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, México.
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López Barrio, Isabel y José Luis Carles. 1997. La calidad sonora de Valencia. Espacios sonoros representativos. Fundació Bancaixa, Valencia.
Miller, Tyller. 1994. Ecología y medio ambiente. Iberoamericana, México.
Orozco Medina, M. G. 2001. “Los niveles de ruido en Guadalajara”, en Revista de Vinci, año 3, núm. 7, pp. 4-15.
Pérez Díaz, Víctor. 2002. Una interpretación liberal del futuro de España. Taurus, Madrid.
Sanz Sa, José Manuel. 1987. El ruido. Ministerio de Obras Públicas, Madrid.

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Hilda Vidalia González Sandoval
Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño,
Universidad de Guadalajara.

Es profesora docente adscrita al Departamento de Representación del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño en la Universidad de Guadalajara. Es maestra en educación ambiental y miembro del cuerpo académico de diseño para la sustentabilidad y calidad de vida.
Hilda Vidalia González Sandoval

Alicia Almanzar Curiel
Centro Universitario de Ciencias de la Salud,

Universidad de Guadalajara.

Alicia Almanzar Curiel es profesora de tiempo completo del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara. Es historiadora y su maestría la hizo en historia de la arquitectura mexicana. Alicia es miembro del cuerpo académico en cultura y sociedad en el proceso saludenfermedad.

Paola Cortés Almanzar
Centro Universitario de la Costa,

Universidad de Guadalajara.

Es profesora de tiempo completo del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara. Es socióloga y maestra en gestión y desarrollo cultural. Actualmente es estudiante del doctorado en ciencias para el desarrollo la sustentabilidad y el turismo. Es miembro del cuerpo académico de estudios comunitarios para la familia.

Luis Rogelio Valadez Gill
Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño,
Universidad de Guadalajara.

Es profesor de tiempo completo del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara. Es arquitecto y maestro en historia de la arquitectura mexicana; es miembro del cuerpo académico en diseño para la sustentabilidad y calidad de vida.

Francisco Alberto Monroy Luna
Sistema de Educación Media Superior,

Universidad de Guadalajara.

Es profesor docente adscrito al Sistema de Educación Media Superior en la Universidad de Guadalajara desde 1991. Es arquitecto egresado de la Escuela de Arquitectura y de la Escuela de Derecho de la Universidad de Guadalajara. Actualmente colabora en el cuerpo académico en diseño para la sustentabilidad y calidad de vida.
     

     
 
cómo citar este artículo

González Sandoval, Hilda Vidalia; Alicia Almanzar Curiel, Paola Cortés Almanzar, Luis Rogelio Valadez Gill y Francisco Alberto Monroy Luna. 2017. Impacto acústico en las áreas cohabitadas. Ciencias, núm. 125, julio-septiembre, pp. 42-50. [En línea].
     

 

 

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