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Información nutrimental las etiquetas de los productos 127B04  
 
 
 
Inés Gutiérrez Jaber  
                     
México es a la fecha uno de los países con mayor
índice de obesidad en adultos, niños y adolescentes. Esto se debe en parte a que la dieta de los mexicanos está cada vez más basada en productos prefabricados que generalmente contienen altas cantidades de azúcares añadidos, grasas y sodio. Esto, aunado a una educación nutricional deficiente, al bombardeo constante de publicidad de productos industrializados y los intereses económicos de las grandes empresas de alimentos, ha ocasionado un aumento inigualable de enfermedades relacionadas con la obesidad. Es por ello que se han comenzado a implementar políticas de prevención para reducir su impacto, incluyendo medidas para mejorar la información nutrimental en el etiquetado de alimentos y bebidas prefabricadas.
 
Se considera que el etiquetado de alimentos es una herramienta fundamental para comunicar al consumidor la información nutricional del producto que va a adquirir. En 2010 se puso en marcha una política nacional llamada “Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, Estrategia Contra el Sobrepeso y la Obesidad (ANSA)”; como parte de este, algunas empresas como PepsiCo Inc., The Coca Cola Company y Kellogg’s Comapny se incorporaron a un proyecto que propone utilizar una forma especial de etiquetado en sus productos, conocida como etiquetado frontal gda (Guías Diarias de Alimentación), con el objetivo de brindar información útil a los consumidores que les permita tomar mejores decisiones en cuanto a los productos que consumen.
 
El proyecto para poner en marcha este tipo de etiquetado se llama “Checa y Elige: Claves de Nutrición” y comenzó a ser utilizado en enero de 2011 por empresas del Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico), quienes señalaron que esta iniciativa nos coloca a la vanguardia mundial en regulación alimentaria, ya que Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea utilizan esta forma de etiquetado. A pesar de este esfuerzo, diversos estudios internacionales han demostrado que este tipo de etiquetado no es eficiente para ayudar a los consumidores a tomar buenas decisiones alimentarias, principalmente porque es confuso y difícil de comprender. Un estudio realizado en países europeos demostró que solo 35% de los sujetos entendían qué indican los porcentajes indicados en el etiquetado.
 
El etiquetado nutrimental de productos procesados en México está regulado por la NOM-051-SCFI/SSA1-2010, en donde se indica que es obligación de las empresas etiquetar sus productos. Sin embargo, no existe ninguna norma que regule cómo se presenta la información, ni que asegure que los consumidores serán capaces de comprender en su totalidad la información proporcionada por la etiqueta. El Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública se dio a la tarea de realizar un análisis profundo sobre el etiquetado frontal gda. Como parte de este estudio encuestaron a 112 estudiantes de distintos semestres de la carrera en Nutrición para analizar el nivel de comprensión que estos tenían del etiquetado frontal; basados en la noción de que cuentan con un mayor conocimiento sobre nutrición y debería ser fácil para ellos interpretarlo.
 
Limitaciones del etiquetado
 
El etiquetado frontal gda se define como una guía impresa que indica la cantidad de energía en kilocalorías (Kcal) que tiene un producto, así como los valores de grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares, haciendo referencia al porcentaje que representan estos nutrimentos del porcentaje total de una dieta promedio de 2000 Kcal diarias, valor máximo recomendado de ingesta. Dichos nutrientes son reportados ya que la ingesta excesiva de ellos está asociada con la prevalencia de enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión arterial y dislipidemias.
 
El consumo máximo de estos nutrientes es declarado en porcentajes y son conocidos como porcentaje gda (%gda). Estos fueron creados por un grupo de fabricantes de alimentos del Reino Unido, quienes reunieron información sobre recomendaciones nutricionales de diversas fuentes para generar valores de consumo máximo para hombres y mujeres de diversos grupos de edad, distinguiendo entre niños, adolescentes y adultos. Sin embargo, los valores gda acordados para usar en el etiquetado no son los mismos que los establecidos por este grupo; estos no distinguen entre hombres y mujeres y mezclan valores de los distintos grupos de edad.
 
Una importante limitación de este etiquetado es que no distingue entre máximos y mínimos, no hacen distinción entre los límites superiores de consumo para grasas, azúcares y sodio, mientras que para fibra y micronutrientes los valores propuestos corresponden al mínimo que un individuo debe consumir. Además, los valores del etiquetado se utilizan indistintamente para niños y adultos, inclusive en productos dirigidos específicamente a niños, los valores utilizados como referencia son aquellos de adultos. Algunos ejemplos de estos productos son Choco Krispis y Nesquik.
 
También, el gda ignora las recomendaciones mundiales de la OMS y las Recomendaciones de Ingestión de Nutrimentos para la Población Me-xicana Para Adultos Sanos. Recomienda un total de 70 gramos de grasas totales, cuan-do en promedio un adulto sano consume máximo 50 gramos al día. Recomienda un valor máximo de 6 gramos de sal al día, a pesar de que estudios científicos recomiendan que se consuman máximo 4 gramos diarios. En relación con el con-sumo de azúcares, la OMS recomienda que se consuman máximo 28.2 gramos provenientes de frutas, 17.5 gramos provenientes de lácteos y 50 gramos provenientes de azúcares adicionados, sumando un total de 95.7 gramos de azú-cares totales, mientras que el gda recomienda 35 gramos de azúcares provenientes de frutas, 10 gramos provenientes de lácteos y 55 gramos de azúcares adicionados. En el etiquetado indican el porcentaje con relación a los azúcares totales, a pesar de que la fuente de azúcares de sus pro-ductos es únicamente de azúcares adicionados, los consumidores podrían interpretar erró-neamente que 90 gramos de azúcares diarios son saludables, incluso si estos provienen únicamente de azúcares adicionadas.
 
Por otro lado, el etiquetado frontal gda utiliza tamaños de porciones arbitrarias que varían entre productos y cuando en un envase hay más de una porción, declaran los porcentajes nutrimentales de una sola, llevando a los consumidores a confundirse y pensar que los porcentajes declarados son con relación al total de porciones del envase. Por si fuera poco, el etiquetado gda selecciona de forma arbitraria cuáles nutrimentos incluir y cuáles excluir. En algunos casos, como en All Bran Original de Kellogg’s, se incluyen los porcentajes de nutrientes como hierro, vitamina B1 y zinc, mientras que en otros se deja fuera el contenido de kilo-calorías y grasas por porción.
 
Sin embargo, la mayor limitación de este etiquetado es que no se consideran la educación, ni el tiempo como factores que influyen en su comprensión. Se ha demostrado que el mal entendimiento del etiquetado se correlaciona con un bajo nivel de habilidades matemáticas y que incluso personas con alto nivel tienen dificultades para comprenderlo.
 
Encuesta a estudiantes
 
En el estudio del Instituto Nacional de Salud Pública para evaluar la comprensión del etiquetado frontal gda, se entrevistó a 112 estudiantes de Nutrición de distintos semestres de una escuela privada. Las preguntas hacían referencia al significado de los porcentajes gda, la comprensión del número de porciones por envase o paquete, la valoración de la calidad nutricional de un producto y al tiempo utilizado para interpretarlo.  
 
En cuanto al significado de los porcentajes, encontraron que 67.9% conocen el etiquetado gda, sin embargo, solo 12.5% lo definen correctamente. Cuando se les presentaron etiquetas de productos de una sola porción, 83% respondieron correctamente que contenían alto contenido de sodio y 66.1% que contenían alto contenido de grasas saturadas. Pero cuando se les presentaron etiquetas de productos con más de una porción, solo 43.8% fueron capaces de identificar que tenía más de una porción; 31.7% contestaron correctamente la cantidad total de Kcal y 14% contestaron correctamente cuál era el contenido de azúcar en la mitad del envase en etiquetas con más de una porción.
 
Se les presentó, sin que supieran que trataba de ese producto, la etiqueta de pan blanco Bimbo y 59.8% lo clasificaron como un producto saludable y 54.5% respondieron que lo consumirían de una a cuatro veces por semana. Sobre el tiempo utilizado para evaluar los productos fue de 3.34 minutos, sin considerar si las respuestas estaban bien o mal. 68.8% respondieron incorrectamente las preguntas, mientras que solo 1.8% respondieron bien todas las preguntas. Además de que, a mayor número de respuestas correctas, mayor tiempo les tomaba contestarlas.
 
Estos resultados demuestran que el etiquetado frontal gda no es la mejor opción para comunicar información nutricional a la población mexicana ya que puede ocasionar que productos industrializados no recomendables sean percibidos como saludables por los consumidores. Es tan confuso, que como parte del programa “Checa y Elige” se ha incluido una aplicación que enseña a niños y adultos a sumar y a realizar los cálculos necesarios para poder interpretar adecuadamente la información proporcionada.
 
Otros sistemas de etiquetado
 
Existen otros dos tipos de sistemas de etiquetado frontal: los sistemas de resumen y los sistemas de información por grupo de alimentos. Los sistemas de resumen hacen una evaluación global del producto en relación con el contenido nutrimental y su objetivo es proporcionar a los consumidores una forma escoger alimentos de mayor calidad nutricional sin tener que procesar información matemática a detalle. Los de información por grupo de alimento enfatizan determinados grupos de alimentos o componentes de un producto, suelen fomentar el consumo de frutas y verduras y productos lácteos bajos en grasa.
 
En 2016, el gobierno chileno lanzó una de las campañas más agresivas y ambiciosas para combatir la obesidad en su país. Prohibieron la venta de comida chatarra en primarias y secundarias, obligaron a las empresas a eliminar imágenes amigables como el conejo del cereal Trix, bajo la noción de que esto incentiva a los niños a relacionar imágenes positivas con productos que son sumamente dañinos para la salud. Seleccionaron una forma de etiquetado que informa de manera global la calidad de un producto, declarando si es alto en grasas saturadas, azúcares, sodio y calorías.
 
Este y otros ejemplos nos invitan a reevaluar nuestro sistema de etiquetado y proponer uno que sea transparente, accesible y efectivo para comunicar la información que necesitan los consumidores para reconocer productos convenientes para su salud. Además, de escoger un etiquetado con las características anteriormente mencionadas, podría incentivarse a las empresas a mejorar las fórmulas de sus productos y adoptar un perfil más saludable. Si a ello se suma una mejor educación nutricional a toda la población, la obesidad podría comenzar a disminuir poco a poco y a cobrar cada vez menos vidas.
     
Nota

Este texto se elaboró con base en trabajo siguiente:
Stern, D., Tolentino, L., y Barquera, S. 2011. Revisión del etiquetado frontal: análisis de las Guías Diarias de Alimentación (GDA) y su comprensión por estudiantes de nutrición en México. Instituto Nacional de Salud Pública.

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Inés Gutiérrez Jaber
Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México.
     

     
 
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