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Incertidumbre y errores en las elecciones de julio de 2006
En este documento se analiza la base de datos del prep, y la de los Cómputos Distritales para estimar la magnitud de los errores esperados durante el conteo de los votos y se concluye que es mucho mayor que la diferencia final de votos entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador.
W. Luis Mochán
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Todo proceso de medición lleva aso­cia­do una incertidumbre. Por ejemplo, es imposible distinguir dos objetos mi­cros­cópicos, separados por una distan­cia menor a unas cuantas décimas de millonésima de metro, si para ello em­pleamos un microscopio óptico con­ven­cional, sin importar su calidad o per­fección. Esto es consecuencia del lí­mite de resolución que enunció ­Ernst Abbe en 1873 y está basado en carac­terísticas fundamentales de la luz, del mo­vimiento ondulatorio y sus propie­dades matemáticas. Las limitaciones fundamentales de algunos procesos de medición fueron reconocidas por Hei­sen­berg, quien enunció en 1927 su aho­ra famoso principio de incerti­dumbre.
 
A diferencia de otros procesos de me­dición, el proceso de contar pue­de rea­lizarse en forma esencialmen­te exac­ta. Sin embargo, para conseguir­lo se requiere una ausencia total de erro­res. En un proceso tan complica­do co­mo una elección federal, en cuyo con­teo intervienen cientos de miles o quizás millones de actores, ciudadanos ordinarios en su mayor parte, es prác­ticamente imposible que no se co­me­tan errores. Los funcionarios mejor ca­pacitados y más honestos cometen oca­sionalmente errores. Por lo tanto, es importante tener elementos que per­mitan evaluar los errores para aco­tar su importancia. Si el monto de los erro­res acumulados fuese significati­va­men­te menor que la diferencia entre el nú­me­ro de votos obtenido por los con­ten­dien­tes, simplemente podríamos igno­rar­los. Pero si fuera similar o si sobrepasaran dicha diferencia, re­sol­verlo sería una tarea imposible sin un recuento más cuidadoso en el que se iden­tifiquen y eliminen las fuentes de error en la medida de lo posible. De acuerdo con la sentencia sup-jin-212-2006-Inc2, y otras emitidas por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (tepjf), el día 5 de agosto de 2006: “Tener certeza sobre la to­ta­li­dad de los votos emitidos y el sentido de ellos adquiere relevancia en las elecciones democráticas para determi­nar al candidato electo, porque tanto los partidos contendientes como la so­ciedad en su conjunto, tienen mayor interés sobre la certidumbre de que el cómputo de los votos se llevó a cabo adecuadamente, y que en verdad la de­cisión mayoritaria es la que se advierte en un primer momento o si las po­si­bilidades de error en el cómputo de varias casillas pudieran llevar, luego de una verificación o recuento, en los términos previstos en la ley, a un resul­tado diferente”.
 
Afortunadamente, entre los datos electorales que recopila el Instituto Fe­deral Electoral (ife), y que los pone dis­ponibles a la ciudadanía, existen muchos que son redundantes; es decir, no son independientes entre sí, por lo que deben obedecer a una serie de constric­ciones, a pesar de ser obtenidos por se­parado. Por ejemplo, consideremos el número total de votos en una urna; éste puede obtenerse sumando los vo­tos que recibió cada candidato, los que recibieron los candidatos no registrados y los votos anulados. También se obtiene contando el numero de boletas depositadas en la urna. Otra forma de obtenerlo consiste en contar cuántos votantes se registraron, ya que cada uno de ellos debió, en principio, depo­si­tar una boleta en cada urna. El núme­ro de ciudadanos que votaron resulta del número de sellos que los funciona­rios de casilla deben estampar sobre la lista nominal para cada ciudadano que vota. Los tres métodos deberían arro­jar el mismo resultado. En algunas ocasiones excepcionales podría esperarse que no lo hicieran; quizás un elec­tor se llevó su boleta, por lo que el nú­mero de boletas es menor al número de sellos; o bien, el elector puede equi­vocarse y depositar su boleta en la ur­na equivocada, en cuyo caso en una ur­na sobrarían y en otra cercana falta­rían votos. Incluso, no es impensable que el elector confunda las urnas de su casilla con las de una contigua. Otra fuen­te de error es una suma mal reali­zada o una captura de datos incorrecta. No es inconcebible que hubiera otras fuentes de error, incluyendo manipulaciones dolosas de boletas, paquetes, actas y datos. En las mismas sentencias, el tepjf señaló: “La comparación de todos esos elementos sirve de control o candado para verificar la corres­pon­dencia del número de votos”.

La existencia de redundancia es in­dispensable para juzgar los resultados de una elección. En otros campos de la actividad humana la empleamos co­tidianamente. Por ejemplo, nuestra expresión facial y nuestro tono de voz suele mostrar alegría cuando damos una noticia particularmente buena o tristeza cuando comunicamos una ma­la. Si nuestro tono de voz o expresión facial fuera inconsistente con el mensaje que comunicamos, la persona con quien hablamos sospecharía que ha habido un malentendido e intentaría aclararlo. En forma similar, la comuni­cación entre dos computadoras requie­re redundancia para poder detectar y corregir errores que inevitablemente induce el ruido electromagnético en algunas transacciones.
 
Para evaluar la existencia y la mag­nitud de los posibles errores en un re­cuento, las actas de la elección contie­nen campos redundantes, los cuales deben ser llenados por los funcionarios de casilla y posteriormente captu­rados en los centros de acopio y trans­misión de datos. El entrenamiento que reciben los funcionarios pretende capa­citarlos para llenar estos campos, ade­más de los campos usuales sobre los votos recibidos por cada partido, alian­za o coalición.

El análisis de algunos de los errores evidentes que se desprenden de la in­for­mación puesta a disposición del pú­blico por el ife, permite sostener que los errores esperados en los resul­ta­dos de la elección son mucho mayo­res que el máximo error tolerable en una elec­ción tan cerrada. Por lo tanto, es indis­pen­sable volver a realizar un conteo de los votos de manera tal que disminuya significativamente el error esperado. De otro modo, no se cumpli­ría el re­qui­sito legal ni técnico de certeza. Re­cor­de­mos que el tepjf, en las sen­tencias men­cionadas, se basó en la definición que proporciona Guiller­mo Cabanellas en el Diccionario enciclopédico de derecho usual, que dice: “La certeza es la cla­ra, segura y firme convicción de la verdad; la ausencia de duda sobre un hecho o cosa”.

La noche de la elección

La noche de la elección, el ife pro­por­cio­nó los resultados parciales del Programa de Resultados Electorales Pre­limi­na­res (prep) a través de páginas web instaladas en varios servidores de cómpu­to. Mediante un pequeño programa, acumulé copias de las páginas publicadas en el sitio http://www.elec­ciones2006.unam.mx/prep2006/index contenido.html y las guardé en mi computadora. Alfonso Baqueiro hizo un programa similar y me envió copias de las páginas capturadas (ambos juegos de páginas están disponibles en http://em.fis.unam.mx/public/mo­chan/elecciones/prep y http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elecciones/prep1).

Los datos obtenidos de estas páginas fueron empleados en la fase inicial de un análisis de la elección pre­si­den­cial, el cual puede consultarse en http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elecciones/. Aquí voy a referirme únicamente a los errores evidentes que observé al analizar el número de votos por acta que en promedio ob­tuvo cada partido. Este número se con­siguió de la siguiente manera: pri­mero, con una serie de programas simples, extraje los datos relevantes del código html de cada una de las páginas captu­radas; después, armé un archivo con to­dos los datos ordenados de acuerdo con el número total de actas procesadas (http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elecciones/diferenciasporcasilla.dat); finalmente, para cada dos registros consecutivos, resté los votos acumulados por cada candidato y divi­dí el resultado entre la diferencia del total de casillas procesadas.
 
En la figura 1 se muestran los resultados.
FIG1
Además del comportamiento de la votación recibida por cada can­didato y de ciertas peculiaridades que requieren ser explicadas (http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elec­cio­nes/), aparece una serie de errores evi­dentes cerca del final de la vota­ción, cuando se han procesado cerca de 128 000 casillas. La gráfica muestra una serie de oscilaciones violentas de magnitud tan grande que se salen de la escala de la figura, alcanzando valores mayores a 6 000, y por otro lado, toman­do valores negativos menores a –1 000. Estos resultados, evidentemente erró­neos, fueron consecuencia de una ma­nipulación en el reporte de resultados del prep como se muestra a continuación. En el cuadro 1 se ilustran algunos de los datos obtenidos el día 3 de julio, directamente de las páginas web que reportaron los resultados del prep al término de la elección (http://www.elecciones2006.unam.mx/prep2006/index contenido.html).
FIG2
De acuerdo con los primeros dos renglones de di­cha ta­bla, en cada una de las tres actas re­cibidas después del acta número 127 710, Felipe Calderón (fc) obtuvo en promedio 1 825 votos, Roberto Ma­dra­zo (rm) 6 657 votos y Andrés Manuel Ló­pez Obrador (amlo) 1 216 votos. Si­milarmente, los renglones tercero y cuar­to muestran que en las ocho actas recibidas después de haber procesado 127 724 casillas, fc recibió un promedio de 605 votos negativos, rm 2 416 y amlo 501 votos negativos. Estos núme­ros, así como otros no mostrados por la tabla, son absurdos. Sin embargo, su explicación es sencilla. Observando la última columna, la cual muestra la ho­ra en la que se preparó cada reporte, no­tamos que los renglones de la ta­bla no están ordenados cronológicamen­te. Por ejemplo, a las 12:39 se ha­bían pro­cesado 127 772 casillas y una hora des­pués, a las 13:50, se habían procesado 127 713 casillas; es decir, se elimi­na­ron del reporte no menos de 59 ca­si­llas procesadas con anterioridad. En la figu­ra 2 se muestran los reportes del prep correspondientes. Aparentemen­te, es­te error está relacionado con la eli­mi­na­ción de los votos provenientes del ex­tranjero, los cuales regresaron más tarde, generando otra serie de errores. Aun corrigiendo las actas me­dian­te la incorporación de los votos del extranjero (Rici Lake, http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elecciones/archivos/msg00494.html), quedan erro­res en el reporte de los datos.
FIG3
Figura 2. Reporte del prep en tiempo real.

Es importante hacer notar que las ano­malías señaladas en esta sección son errores en el reporte del prep, no en la captura de los datos. Por lo tanto, no tienen una incidencia directa en los resultados de la elección. De hecho, po­dría considerarse que estos erro­res son inofensivos. Cometer errores es hu­mano, así como admitirlos, co­rre­gir­los y explicarlos, hubiera sido una mues­tra de decencia. Sin embargo, en vez de ello, se ha realizado una in­ten­sa campaña de propaganda con el pro­pó­si­to de sembrar, a fuerza de repetición, la noción de que todos los aspectos del proceso electoral fueron impecables y perfectos. Ante esto, es importante en­fa­tizar que: 1) el reporte del prep pre­sen­tó errores obvios como los aquí do­­cumentados; 2) dichos errores muestran la capacidad de funcionarios del ife de interferir con el funcionamiento de las computadoras que elaboraron esos reportes, añadiendo, eliminando y modificando datos; 3) el sistema de cómputo del ife, o al menos la parte en­cargada de reportar los resultados del prep, no es robusto y su funciona­mien­to puede ser interferido; y 4) la ausencia de una explicación de estas anomalías y la enorme campaña de pro­paganda pretendiendo inducir la noción de un proceso perfecto no pue­de más que generar una actitud de des­confianza en cuanto a las otras etapas del proceso electoral.

La base de datos del prep
Unos días después de la elección, el ife liberó una serie de bases de datos don­de se reportan los resultados del prep, las cuales estuvieron disponibles en di­versos sitios de la red. Inicialmen­te, uti­licé una tomada de http://prep2006.grc.com.mx/extraccion-serv­lets/presidente.txt, donde parece ya no estar accesible. Sin embargo, en http:// em.fis.unam.mx/public/mochan/elec­ciones/fullprep.txt monté una co­pia. Ver­siones posteriores y más com­ple­tas —por ejemplo, con campos adi­cio­na­les— de las mismas bases de datos es­tán disponibles en http://www.ife.org.mx/documentos/proceso 2005-2006/prep2006/bd prep2006/bd prep2006.htm, a través del sitio oficial del ife (http://www.ife.org.mx/). De un análi­sis de la base de datos de las actas con­tabilizadas en el prep para la elección presidencial (http://www.ife.org.mx/documentos/proceso 2005-2006/prep2006/bd prep2006/bd prep2006.htm), se desprende que:

1. Contiene 117 287 registros.

2. Están ausentes 13 201 registros ne­cesarios para completar las 130 488 casillas instaladas —excluyendo las co­rrespondientes al voto en el extranjero— y otros 300 registros para incluir los resultados del voto en el extranjero. Existen muchos motivos para expli­car estas ausencias, el principal es la detec­ción de inconsistencias que impidió con­tabilizar dichas actas en el prep.
 
3. Entre los registros que sí están pre­sentes en la base de datos, hay 24 148 incompletos. En estos, hay 31 302 campos numéricos que se dejaron vacíos. En el cuadro 2 se muestran los campos ausentes y el número de veces que quedaron vacíos.
FIG4
4. Los campos ausentes en los re­gis­tros correspondientes a las actas que sí fueron contabilizadas en el prep son aque­llos que aparentemente no afec­tan directamente el resultado de la elec­ción, porque no se referían a la vo­tación obtenida por ninguno de los can­di­da­tos registrados. Las actas con cam­pos au­sentes que sí afectaban directa­mente el resultado de la elección fueron re­gis­tradas en otras bases de datos. Sin em­bar­go, es indispensable enfatizar que los campos ausentes en las actas que sí fueron contabilizadas en el prep son pre­cisamente aquellos que proveen la re­dundancia necesaria para permitir verificar si hubo o no errores o irregu­la­ridades en la casilla correspondiente. En ausencia de dichos campos es im­po­sible aplicar las pruebas de consistencia diseñadas para identificar errores o manipulaciones en los resultados elec­torales. De esa manera, no hay forma de saber si los campos que sí están pre­sentes en dichas actas son correctos, son erróneos o son fabricados.
 
5. Por lo tanto, hay 24 148 registros que corresponden a 21% de las actas con­tabilizadas en el prep y 18% del to­tal de actas de la elección presidencial donde no se pueden aplicar las diversas pruebas de consistencia.

6. En 8 153 de ellos —6% del total— es imposible saber si el número de bo­letas depositadas en la urna es mayor o menor al número de boletas recibidas menos el número de boletas so­bran­tes. Por lo tanto, no podemos sa­ber si en las casillas correspondientes hubo ciu­dadanos que —ilegalmente— se lle­varon boletas que debían haber deposi­tado en las urnas, o si hubo boletas sus­traídas o añadidas de manera irregular.

7. En 19 497 registros —15% del to­tal— es imposible saber si el número de votos contabilizados corresponde al número de ciudadanos que votaron, pues falta este último dato o falta el nú­mero de votos anulados o para candida­tos no registrados, por lo cual el núme­ro total de votos es incierto.
 
8. En 9 862 registros —8% del total— es imposible saber si el número de boletas depositadas en la urna corresponde al número de ciudadanos que votaron, pues algunos de los campos correspondientes están ausentes.

9. En 22 147 registros —19% del to­tal— es imposible saber si el número de votos contabilizados corresponde al número de boletas depositadas en la ur­na, pues falta este último dato o igual para el nú­mero de votos anulados y pa­ra candi­datos no registrados.

10. En algunos registros es imposi­ble aplicar más de una de las pruebas pre­vias. Es por ello que la suma de re­­gis­tros —8 153 + 19 497 + 9 862 + 22 147 = 59 659— con diversos tipos de campos ausentes supera al total de registros —24 148— incompletos.

11. De los 109 134 registros donde sí se puede comparar el número de bo­letas depositadas en la urna con el nú­mero de boletas recibidas y el nú­mero de boletas sobrantes, hay 17 465 (16%) en los cuales el número de boletas de­positadas es mayor en 788 077 a la res­ta del número de boletas recibidas me­nos el número de boletas sobrantes. Es decir, en promedio sobran 45 bo­letas en cada una de estas urnas. También hay 32 758 registros (30%) donde el nú­mero de boletas depositadas es menor en 716 489 a la resta del número de bo­letas recibidas menos el número de bo­letas sobrantes. Es decir, en promedio faltan 22 boletas en cada una de es­tas urnas. En total hay 50 223 casillas (46%) con este tipo de error, el cual involucra 1 504 566 boletas. Restando las boletas que faltan de las boletas que sobran, obtenemos un exceso neto de 71 588 boletas.
 
12. De los 97 790 registros donde sí se puede comparar el número de vo­tos contabilizados con el número de ciu­da­danos que votaron, hay 22 419 re­­gis­tros (23%) en los que el número de vo­tos su­pera en 719 857 al número de ciu­da­danos que votaron. Es decir, en promedio sobran 32 votos en cada una de estas casillas. También hay 22 391 registros (23%) en los cuales el núme­ro de votos contabilizados es menor en 1 043 907 al número de ciudadanos que votaron. Es decir, en promedio fal­tan 47 votos en cada una de estas casillas. En total hay 44 810 registros (46%) con este tipo de error, el cual involucra 1 763 764 votos. Restando los votos que faltan de los votos que sobran obtenemos una deficiencia de 324 050 votos.13. De los 107 425 registros donde sí es posible saber si el número de bo­le­tas depositadas en la urna co­rres­pon­de al número de ciudadanos que vo­taron, hay 17 681 (16%) en las que el nú­mero de boletas supera en 876 422 el número de ciudadanos que votaron. Es decir, en promedio sobran 50 boletas de­posi­tadas en cada urna. También hay 26 342 registros (25%) en los que el número de boletas depositadas es menor en 1 474 589 al número de ciudadanos que votaron. Es decir, en pro­medio faltan 56 boletas en cada urna. En total, hay 44 023 registros (41%) con este tipo de inconsistencia, la cual in­volucra 2 351 011 boletas. Restando las boletas que faltan de las que sobran obtenemos una deficiencia de 589 167 ­boletas.

14. De los 95 140 registros en los que sí se puede comparar el número total de votos contabilizados con el nú­mero de boletas depositadas en las ur­nas, hay 17 889 (19%) en los cuales el numero total de votos es superior en 457 415 al número de boletas depositadas. Es decir, en promedio hubo 26 vo­tos contabilizados por casilla que no corresponden a boletas depositadas en la urna. También hay 9 357 registros (10%) en los que el número total de vo­tos es inferior en 230 927 al número de boletas depositadas. Es decir, en pro­medio hubo 25 boletas depositadas que no fueron contabilizadas por cada una de estas casillas. En total, hay 27 256 re­gistros (29%) que muestran este ti­po de inconsistencia, la cual involucra 688 342 votos. Restando los votos faltantes de los sobrantes obtenemos un exceso de 226 448 votos por arriba del número de boletas depositadas.

Estos resultados están resumidos en el cuadro 3. Como puede apreciarse, todas las inconsistencias verificables involucran cientos de miles o in­cluso millones de boletas.
FIG5
Existen algunas explicaciones ten­ta­tivas para algunas de estas in­con­sis­ten­cias, las cuales es indispensable eva­luar. Por ejemplo, no es inconcebible que un número importante de ciudada­nos se hubiera equivocado en aquellas secciones que contenían casillas contiguas, además de una básica, depositando su boleta en la urna que no le co­rrespondía. Este error, aparentemen­te inofensivo —lo que sobraría en una casilla faltaría en la vecina— es fácil de eliminar de la cuenta de inconsistencias si se realizan las pruebas ante­rio­res no de manera individual, casilla por casilla, sino de forma agregada, sec­ción por sección. Así, la confusión se eliminaría al sumar los datos de, diga­mos, una casilla básica con los de sus casillas contiguas. Si quedan errores, sería necesario encontrar explicaciones alternativas.

En la base de datos de las actas que fueron procesadas y contabilizadas en el prep hay datos de 59 084 secciones. Apliqué las pruebas anteriores pa­ra aquellas secciones cuyos registros con­tenían información suficiente. Es decir, si un registro de una sección no es verificable, considero toda la sección como no verificable. Por lo tanto, los si­guientes datos se refieren a un núme­ro ligeramente menor de casillas que los datos ­previos.
 
De las 51 538 secciones en las que se puede comparar el número de bole­tas depositadas en las urnas con el nú­mero de boletas recibidas y el número de boletas sobrantes, hay 8 299 (16%) en las cuales el número de boletas de­positadas supera en 632 682 a la resta del número de boletas recibidas menos el número de boletas sobrantes. Es de­cir, en promedio sobran 76 boletas en las urnas de cada una de estas secciones. También hay 19 117 secciones (37%) en donde el número de bo­letas depositadas es menor en 580 875 a la resta del número de boletas recibi­das menos el número de boletas so­bran­tes. Es decir, en promedio faltó de­po­sitar 30 boletas en las urnas por cada una de estas secciones. En total, hay 27 416 sec­ciones (53%) con este tipo de error, el cual involucra 1 213 557 boletas. Restan­do las boletas que faltan de las boletas que sobran, obtenemos un exceso ne­to de 51 807 boletas depositadas en las urnas.

De las 42 093 secciones en las cua­les se puede comparar el número total de votos contabilizados con el número de ciudadanos que votaron, hay 11 209 (27%) en las que los vo­tos supera en 517 866 el número de ciudadanos que votaron. Es decir, en pro­medio sobran 46 votos en cada una de estas sec­ciones. También hay 11 289 secciones (27%) en las que el núme­ro de vo­tos contabilizados es menor en 761 954 al número de ciudadanos que vo­ta­ron. Es decir, en promedio faltan 67 votos en cada una de estas secciones. En to­tal, hay 22 498 secciones (53%) con es­te tipo de error, el cual involucra 1 279 820 votos. Restando los votos que faltan de los que sobran obtenemos una deficiencia de 244 088 votos.

De las 50 035 secciones en las que es posible confirmar si el número de bo­letas depositadas en la urna corres­pon­de al número de ciudadanos que vo­taron, hay 9 312 (19%) en las que el número de boletas supera en 685 298 el número de votantes. Es decir, en pro­medio sobran 74 boletas depositadas en las urnas de cada una de estas sec­cio­nes. También hay 15 838 secciones (32%) en las cuales el numero de bole­tas depositadas es menor en 1 213 921 al número de ciudadanos que votaron. Es decir, en promedio faltan 77 boletas depositadas en las urnas que conforman cada sección. En total hay 25 150 secciones (50%) con este tipo de incon­sistencia, la cual involucra 1 899 219 bo­letas. Restando las boletas que faltan de las que sobran obtenemos una defi­ciencia de 528 623 boletas.

De las 40 057 secciones en las que se puede comparar el número total de votos con el número de boletas depositadas en las urnas, hay 11 039 (28%) en las que el número de votos contabilizados supera en 345 112 el número de boletas depositadas. Es decir, en pro­medio hay 31 votos contabilizados por cada sección sin que correspondan a ninguna boleta depositada en las urnas correspondientes. También hay 5 508 secciones (14%) en las que número de boletas depositadas supera en 156 094 al número total de votos. Es decir, en pro­medio hubo 28 boletas depositadas que no fueron contabilizadas en ca­da una de estas secciones. En total, hay 16 547 secciones (41%) que muestran es­te tipo de inconsistencia, la cual in­vo­lucra 501 206 votos. Restando los vo­tos faltantes de los sobrantes obtene­mos que el número de votos contabili­zados supera en 189 018 al número de boletas depositadas en las urnas.

Los resultados anteriores están re­su­midos en el cuadro 4, y muestra que, aun agregando los datos por secciones, los errores e inconsistencias per­sis­ten, disminuyen marginalmente su ta­ma­ño, pero continúan involucrando cientos de miles e incluso millones de boletas, votos, votantes.
FIG6
Debo enfatizar que los datos presentados arriba son co­tas inferiores al número de inconsis­tencias, pues hubo numerosos regis­tros y secciones en las que no se pudie­ron aplicar las pruebas.

Existen muchas otras anomalías en las bases de datos del prep, como 127 re­gistros de casillas no especiales en los cuales el total de ciudadanos que vo­taron (total_ciudadanos_votaron) supera en más de 10 a la lista nominal. Otro tipo de errores se pone de manifiesto al observar la hora de recepción en los Centros de acopio y transmisión de datos (cedat), que arroja datos de 68 casillas recibidas el día anterior de la elección y 1 278 casillas recibidas el día de la elección pero antes del cierre. Es­tos y muchos otros errores y anomalías en el prep están descritos en http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elecciones/ y en http://analisis.elec­cio­nes2006.unam.mx/index.php, así co­mo en los trabajos ahí referidos.

Los Cómputos Distritales

El miércoles 5 de julio del 2006, se ini­ciaron las sesiones de los Cómputos Distritales (cd) en cada uno de los 300 Consejos Distritales. El 13 de julio con­seguí las bases de datos del mismo pu­blicadas por el ife en http://www.ife.org.mx/documentos/computos2006/bd computos06.htm. Desgraciadamen­te, dichas bases no contienen los cam­pos redundantes que permitirían verificar la consistencia de los datos que contienen. Por ejemplo, no mencionan el número de boletas depositadas en las urnas —que era el campo llama­do num_boletas_depositadas en las ba­ses de datos del prep—, número de bo­letas recibidas —num_boletas_recibidas—, número de boletas sobrantes —num_boletas_sobrantes—, ni el número de ciudadanos registrados como votantes —total_ciudadanos_votaron. Por lo tanto, es imposible verificar si las in­con­sistencias descritas en la sección anterior fueron corregidas durante el recuento. Sin embargo, puede hacerse un análisis somero del contenido de la base de datos y de su comparación con la del prep.
 
A pesar de que los cd no tienen las fuertes constricciones de tiempo impuestas sobre el prep, y que en ellos deben eliminarse todas las ambigüeda­des, su resultado no es impecable, co­mo muestra el hecho de haber 311 re­gistros con campos en blanco —tipo _acta, paquete_entregado y casilla_instalada.
 
Otra muestra de descuido son los 20 registros —14 de Oaxaca, 2 del Esta­do de México, 2 de Guerrero, 1 de Ba­ja California y 1 de Hidalgo— en los que el total de votos por presidente fue nulo: no hubo votos por ningún partido, alianza o coalición, no hubo votos por ningún candidato independiente y no hubo votos anulados.
 
La base de datos de los cd para la elec­ción de presidente contiene 13 501 actas que no se habían contabilizado en el prep. Los resultados en estas actas son notablemente distintos de los resultados globales —por ejemplo, el pan baja a 31.02%, la apm sube a 30.86% y la cpbt permanece casi invariante con 35.59% de los ­votos.

Los registros que están presentes tanto en la base de datos de los cd co­mo en la del prep difieren únicamente en 4 151 registros.

De entre estos registros, sólo hay 1 243 en donde se modifica el número de votos obtenido por el pan, 1 278 en los que se modificaron resultados pa­ra la apm y 1 458 que afectaron a la cpbt. Un análisis estadístico (http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elecciones/) de los cambios que afectaron a ca­da partido muestra que son incompa­tibles —probabilidad menor a 10–17— con la hipótesis de una simple corrección de errores accidentales sin sesgo.

De acuerdo con el ife, sólo se abrie­ron 2 873 paquetes durante los cd. Es in­sólito que, con tantas inconsistencias en la base de datos del prep, su revisión al preparar la base de datos de los cd afectara tan pocos registros. Como se eliminó la redundancia que permitiría revisar la existencia de inconsistencias, no hay más remedio que dar por hecho que las inconsistencias en los cd son del mismo orden de magni­tud que la que hubo en el prep; es de­cir, hay decenas de miles de casillas, más de 50% del total, en donde existen inconsistencias que involucran millones de votos.

Conclusiones

Este trabajo muestra que hubo errores y manipulación en el sistema de cómpu­to encargado de reportar los re­sultados del prep en tiempo real durante la noche de la elección y al día siguiente.
También muestra que hay un gran nú­mero de inconsistencias en las actas del prep, tal y como fueron reporta­das en las bases de datos hechas pú­bli­cas por el ife. Con frecuencia, el número de boletas depositadas en las urnas no fue consistente con el núme­ro de boletas sobrantes; el número de boletas recibidas y el número de votos no coin­cidió con el número de ciu­da­danos que votaron, el número de bo­letas deposi­tadas difirió del número de ciudadanos que votaron o del nú­mero de votos con­tabilizados. Cada tipo de error abarca decenas de miles de casi­llas e involucra cientos de miles y, en ocasiones, millones de votos. La magnitud de los errores, distribuidos en aproximadamente la mitad de las más de 130 000 casillas, supera varias veces la diferencia entre el número de votos obtenido por el pan y por la cpbt.

Es probable que muchas de las inconsistencias tengan su origen en sim­ples errores humanos cometidos sin dolo. Una explicación sobre la cual se ha especulado consiste en la confusión de algunos ciudadanos ante la cercanía de las casillas básicas y contiguas de la misma sección. Como parte de es­te trabajo verifiqué que dicha confu­sión pudo producir parte de las incon­sis­tencias, pero que es insuficiente pa­ra explicar su magnitud, la cual no de­crece significativamente al agregar datos por sección.

Otros errores pudieron originarse en simples confusiones de los fun­cio­na­rios electorales al momento de llenar las actas. Probablemente el proce­so fue complicado y la capacitación insufi­cien­te. Por ejemplo, hay alrededor de 1 000 registros donde coinciden las bo­le­tas sobrantes con las recibidas y al­re­de­dor de 600 donde coinciden las de­po­si­ta­das con las recibidas. Seguramente, los funcionarios de esas casillas no supieron diferenciar los campos correspondientes de las actas. De nuevo, este tipo de confusiones no lo­gra explicar la magnitud de los errores. Por otro lado, no deben descartarse a priori otras explicaciones menos inocentes.
Las fallas evidentes en el prep de­bie­ron corregirse de oficio durante los Cómputos Distritales. Sin embargo, el número de paquetes electorales revisados en los cd y el número de actas en las que se registraron cambios es mu­cho menor al número de inconsistencias del prep, evidencia de que la ma­yor parte de ellas no fueron corregidas. Desgraciadamente, las bases de datos de los cd no contienen los campos redundantes que permitirían verificar esta afirmación.

En resumen, he presentado errores e inconsistencias evidentes en va­rias de las etapas de la elección presidencial de julio de 2006. El análisis ha de­jado de lado las anomalías en los resul­tados electorales, en su comporta­miento estadístico y en la evolución tem­poral de su captura durante el prep y durante los Cómputos Distritales, los cuales son temas relativamente con­troversiales que requieren cierto grado de interpretación.

Muchos de los análisis relacionados con dichos aspec­tos pueden hallar­se en http://em.fis.unam.mx/public/mo­chan/elecciones/ y http://analisis.elec­ciones2006.unam.mx/index.php. En cambio, los re­sultados aquí pre­sen­ta­dos pueden considerarse co­mo simples datos ­duros.

Independientemente de su origen, los errores e inconsistencias hallados son tan grandes que mientras no se eli­minen, impedirán designar con cer­teza un ganador de la contienda electoral. Ante una medición que resultó no tener la suficiente resolución, no veo otra alternativa más que realizar otra medición, esta vez más fina. Es indispensable realizar un recuento to­tal para poder resolver la elección.
W. Luis Mochán
Centro de Ciencias Físicas,
Universidad Nacional Autónoma de México.
Nota
Este texto fue publicado en Internet el 27 de agosto de 2006 en el sitio http://em.fis.unam.mx/public/mochan/elecciones/paperMochan.pdf
W. Luis Mochán Backal es Doctor en Ciencias (Física) de la Facultad de Ciencias, unam. Actualmente es investigador titular C Catedrático ii-unam, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y Nivel III del sni.
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como citar este artículo

Mochán, W. Luis. (2006). Incertidumbre y errores en las elecciones de 2006. Ciencias 84, octubre-diciembre, 38-49. [En línea]
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