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Dientes y células regenerar y no extirpar  127B09  
 
 
 
Eduardo Ceballos Cruz  
                     
En el mundo existen situaciones comunes que en
todos los humanos generan miedo, pánico, tensión y dolor, como un dolor de muelas. Es terrible experimentar tal sensación en los dientes; muchas veces las personas se refieren a este evento como lo peor que han sentido y además del dolor se tiene que lidiar con el nerviosismo derivado de las descripciones de quienes lo han experimentado y las narraciones de la visita al dentista.
 
Cuando una persona padece una enfermedad que afecta la pulpa de los dientes y ocasiona un dolor un tanto incapacitante, los dentistas tienen que recurrir a la endodoncia, una técnica que consiste en extirpar parte o toda la pulpa del diente y después rellenarlo con un material con el propósito de mantener sus funciones al mismo tiempo que se elimina el dolor; por muchos años ha sido la técnica de preferencia para tratar este tipo de enfermedades. Sin embargo, actualmente los científicos han demostrado gran interés en la posibilidad de regenerar la pulpa dentaría en lugar de sólo extirparla.
 
La pulpa dental
 
Los dientes están formados en su exterior por dos sustancias llamadas esmalte y dentina, que hacen a los dientes duros, permitiéndoles realizar la función de triturar los alimentos. En su interior contienen la pulpa dental, que es un tejido suave, encargado de mantener con vida al diente; adentro hay una vena, una arteria, un nervio y varios tipos de células con propiedades responsables de renovar los componentes de los dientes. Debido a su consistencia y a su sensibilidad, la pulpa dental está protegida por el exterior duro de los dientes; cuando una enfermedad como las caries la exponen, es ella la causante del dolor intenso, ya que al ser dañada o infectada es capaz de inflamarse como cualquier tejido del cuerpo.
 
Entre los tipos de células que hay en la pulpa podemos encontrar odontoblastos, encargados de mantener los minerales necesarios para conservar la función y la integridad de la misma, así como de reparar la dentina; también hay fibroblastos, que son las células más abundantes de la pulpa y se encargan de producir y eliminar el colágeno, una sustancia que participa en el sostén del diente, por lo que son importantes para mantenerlo en su lugar. Hay asimismo células del sistema inmune, como las dendríticas y los macrófagos que se encargan de detectar agentes infecciosos y eliminarlos respectivamente con el propósito de evitar una infección. Finalmente tenemos las células pluripotenciales de la pulpa dental, en ellas nos centraremos en el resto del texto.
 
Las células pluripotenciales
 
En las primeras etapas del desarrollo embrionario, cuando nuestro cuerpo se empieza a formar, hay una etapa en la cual nuestras células no tienen ni las características ni las funciones que las hacen ser hueso, músculo, dientes, hígado o cualquier otro tejido del cuerpo, por lo que parecen casi iguales. En esta etapa se les denomina células pluripontenciales, debido a que todavía no adquieren una función específica o habilidades de un tipo particular y son capaces de convertirse en cualquier tipo dependiendo de distintos factores. Conforme avanza el desarrollo, las células empiezan a adquirir las características necesarias para formar todos los tejidos del cuerpo y gradualmente van perdiendo su pluripotencia. A este proceso se le denomina diferenciación es el que al final permite que las células puedan formar un organismo entero con más de doscientos tipos celulares a partir de un óvulo y un espermatozoide.
 
Cuando el ser humano se encuentra completamente desarrollado y las células diferenciadas en las distintas partes del cuerpo —cerebro, médula ósea, músculo, piel, corazón, etcétera— se conserva un número importante de células pluripotenciales comúnmente denominadas células madre, que permiten regenerar los tejidos del cuerpo cuando hay un daño moderado o naturalmente cuando las células cumplen su tiempo de vida y mueren. Cuando son necesarias, el cuerpo activa señales internas que inducen a las células a diferenciarse. En la pulpa dental hay una cantidad importante de células pluripotenciales que tienen gran interés terapéutico, ya que al extraerse y tratarse pueden adquirir cualidades específicas y transformarse en hueso, dentina, pulpa dental u otras partes de los dientes. Por su capacidad para regenerar tejido e incluso restaurar la función, dichas células son objeto de estudio en muchas investigaciones que buscan aprovechar su capacidad de multiplicarse, autorrenovarse y diferenciarse en varios tipos y así darle un nuevo giro a la endodoncia, creando nuevas estrategias terapéuticas que permitan regenerar tejidos dañados o infectados, como la pulpa dental.
 
Biomateriales
 
Un biomaterial es una sustancia que puede ser utilizada con un propósito terapéutico; se coloca directamente en un tejido del cuerpo sin causar una respuesta importante del sistema inmune, sin ser tóxico o cancerígeno, con el fin de reemplazar tejidos vivientes y sus funciones. En condiciones normales, nuestro sistema inmune detecta la presencia de cualquier cosa extraña que ingrese a nuestro organismo y genera una respuesta contra él (por ejemplo la inflamación) con la finalidad de contener, atacar y destruir aquello que podría ser una amenaza para nuestro cuerpo; sin embargo, estos materiales no despiertan tal respuesta, por lo que pueden ser implantados permanentemente dentro de un ser vivo. Algunos de los biomateriales son capaces de crear cambios en nuestro cuerpo y se ha observado que algunas pueden inducir la diferenciación de las células pluripotenciales.
 
La fibrina, rica en plaquetas, es un biomaterial que se encuentra bajo investigación para ser usado en terapias regenerativas. Es un compuesto obtenido de la sangre, que contiene una gran cantidad de plaquetas, factores de crecimiento y leucocitos, además de ser fácil de obtener y de bajo costo. Los factores de crecimiento son sustancias presentes en la sangre y las plaquetas que, cuando son secretadas, poseen la capacidad de inducir el crecimiento de las células, así como su multiplicación e incluso su diferenciación.
 
Este agregado se obtiene cuando la sangre es sometida a un proceso llamado centrifugación, en el cual un rotor gira a velocidad controlada con el propósito de que las plaquetas y la fibrina se separen del suero (la parte líquida de la sangre). La fibrina es una proteína que se encuentra en la sangre y normalmente actúa formando una especie de red para atrapar las plaquetas y producir la formación de coágulos que permiten detener los sangrados. Cuando la sangre se centrifuga, la fibrina conglomera las plaquetas, los factores de crecimiento y los leucocitos en una sola masa de color amarillento.
 
Al ser expuestas las células pluripotenciales de la pulpa dental a dicho biomaterial, éste libera los factores de crecimiento que, a su vez, son capaces de inducir una serie de reacciones en el microambiente en donde se encuentra, las cuales podrían culminar en la diferenciación de los odontoblastos. La nueva propuesta de tratamiento para daños pulpares implica retirar la porción dañada y después agregar un biomaterial, como la fibrina rica en plaquetas, que permita la regeneración de la pulpa mediada por estos mismos odontoblastos.
 
Regenerar y no extirpar
 
La endodoncia ha sido la técnica por excelencia para el tratamiento de enfermedades que dañan la pulpa dental. A lo largo de los años y producto de muchas investigaciones, hemos llegado a comprender cómo los componentes de la pulpa dental participan en su formación y mantenimiento. Es importante continuar el desarrollo de técnicas que permitan darle un nuevo enfoque a los tratamientos de la pulpa dental: preferir la regeneración en lugar de la extirpación. Además de ser un método poco invasivo y de bajo costo, mejoraría la calidad de vida del paciente al conservar la funcionalidad completa de la pieza dental dañada.
 
El desarrollo de más biomateriales que sean capaces de inducir la diferenciación de células podría llevar a la medicina a un paso más allá: hoy se busca la regeneración de la pulpa dental, pero en un futuro, por qué no, buscar la regeneración de tejidos enteros.
 
     

     

     
Ángel Eduardo Ceballos Cruz
Facultad de Medicina,
Universidad Anáhuac-Mayab.
     

     
 
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