revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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Colibríes de México
y Norteamérica


María del Coro Arizmendi
y Humberto Berlanga
; Ilustraciones de Marco Antonio Pineda.
129B13 
Editorial: CONABIO/UNAM/NABCI/The Cornell Lab of Ornithology. México 2014, 158 p. 
Este libro contiene información básica sobre la historia natural de los colibríes y sobre la distribución geográfica y las características morfológicas de todas las especies reconocidas de colibríes para que el observador de aves y el amante de la naturaleza pueda ayudarse a identificarlas. La descripción de cada una de las especies es acompañada por mapas de excelente calidad e ilustraciones del artista Marco Pineda e información sobre sus amenazas y estado de conservación. Aunque pareciera trivial la presentación de una guía con tales características, particularmente por la existencia de varios libros sobre colibríes y guías de campo especializadas en el mercado, la guía de los colibríes de México y Norteamérica de Arizmendi y Berlanga llega a las manos de todo público en un momento que considero crucial para que los ciudadanos se involucren no solo en su contemplación sino para que activamente participen en su estudio, generando observaciones sobre sus historias de vida y datos sobre su distribución e interacción con sus flores, que pueden ser de utilidad para su conservación.
 
Aunque la argumentación del párrafo anterior a favor de la guía de Arizmendi y Berlanga pudiese ser aplicada a otros grupos de aves, las características de los colibríes que incluyen su pequeño tamaño y capacidades de vuelo y revoloteo, un juego de características fisiológicas y metabólicas asociadas al consumo del néctar de las flores y demandas energéticas, las extravagancias de sus plumajes —con penachos, orejeras, colas largas bifurcadas y colores iridiscentes—, los despliegues nupciales con saltos acrobáticos acompañados de sonidos producidos por las plumas y danzas con niveles de testosterona disparadas que rayan en la esquizofrenia, los cantos melódicos y complejos en asambleas de machos en busca de un amor, y las migraciones desde el noroeste de los Estados Unidos y Canadá al occidente de México o a través del Golfo de México hacia Centroamérica, son solamente algunas de las razones de porqué los colibríes han sido parte iconográfica y de simbología importantes en los cosmos de los pueblos que nos antecedieron, de la exportación de miles de ejemplares embalsamados a Europa para la decoración de sombreros de las damas de siglos pasados en el viejo continente, de la generación de ganancias millonarias por la explotación de corazones atolondrados de los observadores de aves, y del juramento con los autores de esta guía.
 
Desafortunadamente el balance entre estas criaturas y los ambientes donde viven —particularmente las plantas de cuyas flores obtienen el néctar—, corre un grave peligro. Todas las especies de colibríes, no solo las de Norteamérica, se encuentran en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (cites), que incluye todas las especies que, si bien en la actualidad no se encuentran necesariamente en peligro de extinción, podrían llegar a esa situación a menos que el comercio de dichas especies esté sujeto a una reglamentación estricta y un control eficaz a fin de evitar una utilización incompatible con su supervivencia. Aunque varias especies de colibríes están amenazadas o en peligro de extinción en Norteamérica —particularmente aquellas con una distribución geográfica restringida como Lophornis brachylophus y Doricha eliza—, las amenazas mas importantes son todavía nuestra ignorancia sobre los tamaños poblacionales de la mayoría de las especies los recursos florales que usan a lo largo de su distribución geográfica, los movimientos estacionales y altitudinales que realizan siguiendo la fenología de los recursos florales, y de sus historias de vida y evolución. Más allá de las amenazas conocidas por el deterioro, fragmentación y destrucción de los ambientes donde viven los colibríes, los pronósticos del cambio climático sugieren por ejemplo que la distribución de las especies migratorias se reducirá hacia menores latitudes —se perderá la conducta migratoria en un pronóstico fatalista— y la sincronía fenológica entre la reproducción de los colibríes migratorios y las flores de las que dependen en ese periodo se perderá en muy pocos años hacia latitudes mayores, reduciendo la ya muy baja fecundidad de las hembras. Por este ejemplo pienso que la guía de los colibríes de México y Norteamérica puede detonar muchos procesos críticos para mejorar nuestra capacidad de predicción de las respuestas biológicas al cambio climático no solo de las especies migratorias de colibríes sino de otros organismos migratorios que siguen corredores de néctar u otros recursos, y con ello la posibilidad de que el ciudadano común participe en la generación de datos de urgencia anticipada.
 
Texto de la Presentación del libro


 Juan Francisco Ornelas

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La piel habitada:
el arte del tatuaje
129B12  
 
 
 
César Carrillo Trueba  
                     
El tatuaje constituye
una fuente única de
poderosas metáforas políticas.

Alfred Gell
     

Epidermis, capa exterior del cuerpo, la que lo delimita

del entorno y constituye el medio de relación y reacción, que ante el frío y el miedo se eriza, se dilata con el calor, se ruboriza por la pena y el placer, se contrae a causa del dolor, manifestación de nuestro más profundo sentir. La piel y sus múltiples metáforas. Poco explorada quizá por lo primordial que resulta en la cultura occidental el cubrirla, el vestirla con ostentación, pudorosa o impúdicamente, al igual que en culturas como la china, japonesa, del norte de India, los polos y otras regiones. O tal vez por los prejuicios en torno a la desnudez, asociada generalmente con lo salvaje, lo primitivo, que es como han sido juzgadas otras formas de “vestir” la piel como la pintura, las escarificaciones y el tatuaje —propias del continente americano, África, Oceanía y algunas partes de Asia.
 
Entre estas últimas, el tatuaje ha sido la más vilipendiada en Occidente por su peculiar asimilación en Europa de la mano de las primeras imágenes de los pueblos polinesios que llegaron a Europa, en las cuales se destacaba el hábito de tatuarse el cuerpo entero y que suscitaron innumerables juicios, disquisiciones, admiración y condena. La adopción de tal costumbre por los marineros y presidiarios terminó por inclinar la balanza hacia lo negativo —se omitía que los nobles también lo hacían—, dando origen incluso, en el siglo xix, a las teorías de Lombroso sobre el “hombre criminal”, esto es, la existencia de una naturaleza delictiva en ciertas personas y pueblos en quienes resurgían comportamientos atávicos, de épocas pasadas, primitivos. La antropología victoriana poco ayudó a la comprensión de esta manifestación cultural.
 
El tatuaje, al igual que la escarificación, se diferencia de otras técnicas del cuerpo por su carácter indeleble; son imágenes que acompañarán a una persona a lo largo de su vida, forman parte de su piel, de su exterioridad, expresiones de su interioridad, improntas de ciertos momentos de su existir —como el inicio de la edad madura— plasmadas en el cuerpo en contextos rituales. Pero a la vez que parte del “cuerpo social”, de compartir tales momentos con otros miembros de la comunidad, una trama de relaciones que la persona establece con su entorno social y el de otros pueblos o comunidades.
 
Se sabe que esta técnica se emplea desde hace largo tiempo en las sociedades humanas. Hay momias en Europa que datan de hace seis mil años con tatuajes en forma de cruz hechos con plantas y carbón, al parecer de tipo curativo por los sitios del cuerpo que presenta signos de artritis; en Egipto se han encontrado tanto hombres como mujeres de cinco mil años de antigüedad con tatuajes que denotan estatus y poderes especiales asociados a la magia, algunos en forma de animales con cornamenta; en Mesoamérica fue una expresión también muy difundida y la más conocida es una momia denominada tolteca por el arqueólogo Leopoldo Batres —aunque resultó ser de la Mixteca— y que fue llevada a París, en donde actualmente forma parte de la colección del Museo del Quai Branly.
 
Tal difusión del tatuaje en tan variados contextos sociales y distintas maneras de ver el mundo se corresponde con una diversidad de matices técnicos, de significados y funciones. Alfred Gell, perspicaz antropólogo británico, al analizar su despliegue en el universo polinésico elabora un recuento detallado de las funciones desempeñadas por el tatuaje, que incluye culturas de otras latitudes: es una segunda piel, eminentemente social, que define a la persona en relación con los demás, la delimita y delinea, la protege —hay incluso tatuajes que prevén o curan enfermedades—, le confiere fuerza, suerte, poderes, a la vez que lo dota de una dimensión estética irrecusable, sensual y erótica, aunque, en ocasiones, también autodestructiva, ya que implica dolor y sufrimiento, puede tener consecuencias nocivas para la salud y, sobre todo, en la vida social de la persona pues, al ser imborrable, se torna en fatalidad por el sentido que se le asocia, como sucede a los presidiarios que intentan cambiar de vida y las imágenes en su rostro les cierran toda puerta a la reintegración —el caso de los mara de Centroamérica es bien conocido.
 
Así, los tatuajes constituyen una suerte de memoria, un mapa de la trayectoria de la persona, de su vida, inquietudes y manifestaciones, son expresiones de un sentir en un momento determinado, en contextos específicos, que la acompañarán toda la existencia. La piel se torna topografía; existe una relación entre el fragmento tatuado y el significado de la imagen que se porta, el texto que narra, el cual se despliega ante los demás, frente al poder o situaciones que se busca impugnar. Es grito de protesta.
 
Tal es la dimensión que poseen los tatuajes que ilustran este número de Ciencias, y su lectura involucra a quien los mira, los descifra, los lee. Un mapamundi o una ballena en el pecho denotan un sentir profundo, una preocupación por dicha especie o el planeta, el cuello y los brazos lo tornan visible y en la espalda se porta cual fardo. Es el sentimiento exteriorizado, es la complicidad o la contraposición a otras miradas, el descontento ante la destrucción ambiental que vivimos actualmente en todo el planeta.
 
Más allá de una intención estética y de una moda pasajera, envolver el cuerpo en imágenes que abordan de distintas maneras este serio problema para la humanidad y las demás especies, poblar nuestra piel, convertirla en hábitat de una multiplicidad de seres, en vida, es retomar del arte de tatuar su sentido más profundo, el de identificación, el de establecer una identidad entre nuestra piel, nuestro ser, y nuestro sitio de vida, el único que tenemos y del que —de quien, finalmente también un ente— dependemos tanto como ella de nosotros: la Tierra.
 
     
Referencias bibliográficas

Gell, Alfred. 1993. Wrapping In Images: Tattooing in Polynesia. Clarendon Press, Oxford.

Ottino-Garanger, Marie-Noëlle. 2006. “Tatouage et conception du corps aux Marquises, Polynésie française”, en Journal français de psychiatrie, núm. 24, pp. 13-16.
     

     
César Carrillo Trueba
Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México.
     

     
 
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Acuacultura:
¿qué hay de los camarones en el coctel?
129B10   
 
 
 
Eugenio García Álvarez  
                     
Los seres vivos que habitan los ambientes acuáticos
son recursos pesqueros que han favorecido el desarrollo y la supervivencia de la humanidad desde sus orígenes, ya sea mediante recolección o pesca. Esta actividad es una fuente importante de alimento y empleo actualmente para la sociedad y en particular para las comunidades que habitan a lo largo de las costas de mares, ríos y lagos.
 
Las decisiones sobre la intensidad de pesca han sido fundamentadas en el estado del arte del conocimiento biológico y ecológico. Así, anteriormente se creía que los recursos pesqueros eran inagotables y se realizaba una intensa explotación, pero hoy día, ante el notable declive de la producción pesquera y la persistencia de la explotación desmedida de los recursos vivos en diversas pesquerías en el mundo, existe la creciente preocupación de implementar y mejorar su manejo.
 
El propósito de una gestión adecuada de la pesca es garantizar que la producción pesquera sea sostenible, que haya beneficios socioeconómicos para las comunidades pesqueras y que se mantenga la salud de los recursos pesqueros y del ecosistema que habitan.
 
El éxito de la gestión depende en gran medida del nivel de certidumbre en la toma de decisiones, que a su vez depende del conocimiento disponible; éste debe ser integrado por información socioeconómica y de gobernanza debido a la naturaleza de las pesquerías, pero sobre todo por el conocimiento bioecológico, fundamental e indispensable para cuidar la productividad y poder conservar los recursos pesqueros. Esto requiere una especial atención y un esfuerzo para generar dicho conocimiento e integrarlo en la toma de decisiones para establecer las medidas de gestión, como la talla de captura y las vedas reproductivas, que son las más comúnmente empleadas para proteger tales recursos
 
Talla de captura
 
La talla de captura es una medidas de gestión que regula la captura de un recurso pesquero con el fin de limitar indirectamente la mortalidad por pesca; puede ser establecida como talla mínima o máxima, indicando el límite mínimo y el límite máximo del tamaño de los organismos que se permite capturar. Esta medida de manejo se basa principalmente en la información sobre el tamaño de las especies a lo largo de su ciclo de vida, como su talla al pasar de juveniles a adultos o cuando ya son reproductores experimentados.
 
La talla de captura se establece de acuerdo al objetivo, que puede ser: 1) proteger juveniles (talla mínima); 2) proteger adultos jóvenes (talla mínima); y 3) proteger adultos viejos (talla máxima). La importancia de proteger a los organismos juveniles es permitir que logren crecer y lleguen a ser reproductores para que contribuyan con crías a las nuevas generaciones (reclutamiento), mientras que la de los adultos jóvenes y viejos permite que se reproduzcan sin el riesgo de ser capturados, manteniendo así en la población un reclutamiento continuo.
 
Usualmente se establecen tallas mínimas de captura para proteger juveniles y adultos jóvenes, sin embargo, algunos estudios sugieren que los reproductores más aptos son los adultos más viejos debido a la experiencia y a que pueden generar un mayor número de crías (mayor capacidad para producir descendencia), debido al gran tamaño de sus órganos reproductores. Aunque es menos común establecer tallas máximas de captura, algunas artes de pesca no permiten que ciertos organismos sean capturados; por ejemplo, los individuos de gran tamaño de algunas especies no se enmallan en las redes debido a que la abertura (luz) de la malla es muy pequeña y no ingresan a ella.
 
La investigación sobre la reproducción de las especies es trascendental y debe enfocarse principalmente en conocer el proceso de desarrollo reproductivo de los organismos hasta ser adultos, definir la aptitud (eficiencia) reproductiva de los reproductores y determinar las tallas asociadas que puedan ser utilizadas para seleccionar una talla de captura. Otros aspectos a estudiar y considerar son los procesos de crecimiento individual (edad, velocidad, etcétera) y la dinámica temporal del reclutamiento (éxito anual, bianual, etcétera); tales aspectos deben ser considerados en la selección de la talla de captura con el fin de dar a los organismos las oportunidades necesarias (número de años) para reproducirse sin ser pescado y asegurar su contribución a la descendencia.
 
La selección de la talla de captura puede ser un proceso complejo debido a que la talla mínima como medida de manejo se establece principalmente mediante la regulación del tamaño de la luz de la malla, la magnitud del anzuelo, las aberturas de entrada y escape que se utilizan en las diferentes artes de pesca, entre otras. El propósito es que se garantice la protección de los organismos de cierto tamaño. Cabe mencionar que la mayoría de los recursos pesqueros en México no cuentan con una regulación basada en la talla, básicamente por la falta de información biológica.
 
Veda reproductiva
 
Es la prohibición total de la pesca durante un periodo (temporal) o en un espacio (espacial). El objetivo es garantizar el éxito de la fertilización, el nacimiento y la supervivencia de los nuevos individuos y evitar que ocurra una sobreexplotación del recurso en condiciones de agregación reproductiva. Como una medida de manejo pesquero es una de las estrategias más importantes para que las pesquerías sean una actividad sostenible (figura 1).
 
Las vedas reproductivas se establecen en el periodo o el espacio en que los organismos adultos de una población se encuentran llevando a cabo su reproducción. La definición de una veda reproductiva temporal debe considerar y abarcar tres elementos básicos: 1) la época de desove e incubación de crías; 2) el periodo de agregación reproductiva; y 3) los cambios interanuales en el inicio y término de los puntos anteriores. Por su parte, la veda reproductiva espacial debe proteger la zona de reproducción y su variabilidad espacial.
 
La determinación de una veda reproductiva temporal o espacial es también compleja y requiere un amplio bagaje sobre diversos aspectos de la reproducción de los organismos. Es importante integrar el conocimiento sobre los ciclos reproductivos, el comportamiento reproductivo (agregaciones), las zonas de reproducción e incluso aspectos relacionados con la vulnerabilidad de los organismos ante las artes de pesca.
 
Cuando no se cuente con la información necesaria se puede empezar adoptando periodos o zonas de veda precautorios, dejando un margen de tiempo y espacio que permitan el desarrollo de los procesos biológicos, aun cuando los patrones cambien año con año, con el objetivo de favorecer la productividad de las poblaciones. Las medidas precautorias se basan en la mejor información disponible sobre la especie de interés o similares e incluso de acuerdo con el conocimiento que poseen los pescadores. Cabe mencionar que muy pocos recursos pesqueros cuentan con una veda reproductiva en México.
 
Ausencia de medidas
 
Los recursos pesqueros que cuentan con una medida de manejo son principalmente aquellos que tienen importancia comercial por su alto valor en el mercado y grandes volúmenes de captura, que han sido impactados por la pesca excesiva. Sin embargo, a pesar de la reglamentación que pueda existir para cada especie en particular, estas reglas no se cumplen del todo debido a problemas sociales, a la presión del mercado, la corrupción, el control y la vigilancia incipiente o por deficiencias en el sistema de gestión, lo que ha llevado a las pesquerías a reducir la biomasa de las poblaciones.
 
En este escenario, los pescadores se ven obligados a pescar especies alternativas para proveer sustento y alimento a sus familias. Desafortunadamente, la mayoría de los recursos que consideran como alternativa no cuentan con medidas de manejo, y al ser pescadas sin regulación alguna existe el riesgo de que sean deterioradas. Por esta razón existe la necesidad de establecer una adecuada reglamentación fundamentada en la mejor información disponible.
 
Conclusión
 
La protección de la productividad de los recursos pesqueros es fundamental para proyectar pesquerías sustentables y asegurar la provisión de alimentos y empleo. La comprensión de la reproducción y de otros procesos biológicos de las especies es de vital importancia para proporcionar asesoría científica sólida para la gestión de la pesca.
 
Las medidas de manejo, como las tallas de captura y las vedas reproductivas, pueden parecer simples, sin embargo su definición llega a ser compleja, al igual que lo es el respeto y su combinación con otras medidas en la implementación de una gestión adecuada, no obstante pueden ser poderosas acciones que impacten positivamente en el mantenimiento de la productividad de los recursos pesqueros, así como en la seguridad alimentaria de nosotros, los seres humanos.

     
Referencias bibliográficas

FAO. 2010. El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2010. FAO, Roma.
    2012. El estado mundial de la pesca y la acuicultura. Examen mundial de la pesca y la acuicultura Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. FAO, Roma.
 
     

     
Eugenio García Álvarez
Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas,
Instituto Politécnico Nacional.
     

     
 
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Ozono estratosférico
vs. Ozono fotoquímico
o ambiental
129B11   
 
 
 
Carlos Iván Falcón Rodríguez  
                     
En la Ciudad de México, el ozono troposférico hace
su aparición durante dos temporadas climáticas del año. La primera de ellas es la temporada seca y fría, que comienza en noviembre y termina en febrero; la segunda es la seca y caliente, que se sitúa en marzo, abril y mayo.
 
Durante la primera persisten los altos niveles de ozono debido a las inversiones térmicas, que son un fenómeno natural, el cual provoca poca o nula movilidad del aire de manera vertical y horizontal debido a las diferencias notables de temperatura entre las capas de aire que la forman; este evento ocurre principalmente en las primeras horas de la mañana y persiste en esta región, ya que vivimos en una cuenca que afecta aún más la dispersión de gases en la atmósfera.
 
En la segunda, los niveles de ozono también son altos debido a la cantidad de rayos uv que son capaces de llegar hasta la tropósfera y cuya potencia máxima es de 42 watts por m2 en la mayoría de los días. Durante el día, el momento con mayor incidencia de estos rayos se encuentra entre las 10:00 y l6:00 horas, es cuando podemos encontrar altos niveles de ozono troposférico.
 
Estas concentraciones son un problema que comenzó a mediados de 1980 y sigue siendo motivo de estudio debido a que, si bien éstas han disminuido notablemente desde 1990, el ozono troposférico persiste como uno de los mayores irritantes y generadores de daño en el aparato respiratorio de los seres vivos.
 
En contraste, en los últimos años hemos escuchado que se ha perdido gran parte de la capa de ozono y cuyos efectos están relacionados con el calentamiento global. La pregunta surge entonces: ¿es bueno o malo que exista ozono en nuestro planeta?
 
Comenzaré por aclarar que el ozono (O3) es un gas complejo y benéfico, ya que se utiliza como desinfectante en lugar del cloro debido a la formación de compuestos tóxicos como los organoclorados que se generan durante el proceso de cloración del agua. Este proceso, llamado ozonización en España y ozonación en Latinoamérica, ha cobrado mayor interés porque, además de limpiar, elimina virus.
 
El ozono se forma en nuestro planeta por la aglomeración de la masa de moléculas de oxígeno sometida a grandes cantidades de energía; es una molécula de color azul, cuyo olor característico es picante. En la atmósfera, principalmente en la capa llamada estratosfera (por encima de 50 kilómetros sobre el nivel del mar), se denomina ozono estratosférico e impide la llegada en exceso de rayos ultravioleta que provienen del Sol, los cuales envejecen nuestras células de la piel, producen arrugas y quemaduras, y puede dañar el adn de las células, por lo que es el principal cancerígeno físico ubicuo que predomina en nuestro ambiente. En las plantas también produce efectos genotóxicos y la radiación excesiva es capaz de afectar las macromoléculas, impidiendo el desarrollo morfológico y fisiológico.
 
Es decir, el ozono estratosférico nos protege principalmente del desarrollo de enfermedades causadas por la radiación uv, pero debido a que en los últimos años ha disminuido su concentración en dicha capa por el uso de compuestos formados por cloro-fluoro-carbonos que impiden la formación de moléculas de O3, existe una pérdida de moléculas de ozono en este nivel atmosférico. La destrucción de esta capa permite el paso de la radiación uv, produciendo un incremento en la temperatura de la Tierra, que forma parte del calentamiento global, además de daños a los seres vivos en general.
 
Por debajo de la estratosfera, aproximadamente a 12 kilómetros sobre el nivel del mar, encontramos una capa llamada tropósfera, donde todos los seres vivos habitamos e interaccionamos y se llevan a cabo los procesos industriales, mineros y el transporte marítimo, terrestre y aéreo. Aquí el ozono se denomina troposférico, ambiental o fotoquímico. Es igual al tratado anteriormente, pero en este caso es incoloro, y es considerado como un contaminante secundario debido a que se genera durante las reacciones fotoquímicas de los rayos uv que actúan rompiendo los compuestos contaminantes primarios como el dióxido de nitrógeno (NO2) y los compuestos orgánicos volátiles (cov). Es perjudicial para la salud de los citadinos de cualquier parte del mundo).
 
Efectos en la salud
 
El ozono troposférico, ambiental o fotoquímico es malo debido a que su origen no es natural, se forma en donde habitamos y puede producir síntomas en las personas que lo respiran o están en contacto con él, tales como irritación de ojos, dolor de cabeza, náuseas, tos, congestión nasal, dificultad para respirar. También puede incrementar el número de células en la circulación sistémica como los macrófagos, neutrófilos o activar y aumentar algunos mediadores que desencadenan inflamación, los cuales están relacionado con el desarrollo de enfisema pulmonar.
 
En personas con alguna enfermedad pulmonar como el asma, enfisema pulmonar o epoc (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), bronquitis, etcétera, la presencia de ozono agrava los síntomas, además de disminuir los niveles de antioxidantes protectores del cuerpo humano.
 
Una de las acciones tomadas por parte del gobierno en materia de salud ambiental fue la modificación de la Norma Oficial Mexicana que tuvo vigencia por 21 años y estipulaba un límite de exposición de 0.110 ppm durante máximo una hora, la cual no debía de ser rebasada (nom020ssa11993), la cual fue actualizada en 2014, estableciendo como límite de concentración 0.095 ppm en una hora (nom020ssa1 2014). Sin embargo, la organización Mundial de la Salud reconoce que aun por debajo de una concentración de 0.050 ppm durante un tiempo de exposición de ocho horas es posible manifestar efectos por la inhalación de ozono.
 
Algunas de las recomendaciones que debemos de seguir cuando las concentraciones son altas para evitar todos estos síntomas generados por el ozono troposférico son: no hacer ejercicio al aire libre, no caminar sobre avenidas principales en hora pico, tomar mucha agua y comer frutas y verduras ricas en antioxidantes con el fin de evitar daños a nuestro organismo.
     

Referencias bibliográficas

Manahan Stanley. Introducción a la química ambiental. Editorial Reverté, México.
     Adame Romero, Aurora. Contaminación ambiental y calentamiento global. Editorial Trillas, México.
     Frohnmeyer, Hanns y Dorothee Staiger. 2003. “Ultraviolet-B radiation-mediated responses in plants. balancing damage and protection”, en Plant Physiology, vol. 33. pp. 1420-1428.
     Falcón Rodríguez, Carlos Iván et al. 2017. “Relación de los mecanismos inmunológicos del asma y la contaminación del aire”, en Revista de la Facultad de Medicina de Colombia, vol. 65, núm. 2, pp. 333-342.
     Grujil de, Frank. 1999. “Skin cancer and solar UV radiation”, en European Journal of Cancer, vol. 35, núm. 14. pp. 2003-2009.

En red

https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-piel/prevencion-y-deteccion-temprana/que-es-la-radiacion-de-luz-ultravioleta.html

http://www.aire.cdmx.gob.mx/descargas/estadisticas/indicadores/mosaicos/mosaico_ozono.pdfhttp://www.iingen.unam.mx/esmx/BancoDeInformacion/BancodeImagenes/Documents/EstudioRadiacionSolar2016.pdf

http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/m020 ssa13.html
     

     
Carlos Iván Falcón Rodríguez
Departamento de Biología Celular y Tisular,
Facultad de Medicina y Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México.
     

     
 
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¿Cómo, cuándo
y dónde pescar?
129B09   
 
 
 
Ma. de los Ángeles Maldonado A., Rebeca Sánchez C., Jorge S. Ramírez P. y Luis Salcido  
                     
 
Los seres vivos que habitan los ambientes acuáticos
son recursos pesqueros que han favorecido el desarrollo y la supervivencia de la humanidad desde sus orígenes, ya sea mediante recolección o pesca. Esta actividad es una fuente importante de alimento y empleo actualmente para la sociedad y en particular para las comunidades que habitan a lo largo de las costas de mares, ríos y lagos.
 
Las decisiones sobre la intensidad de pesca han sido fundamentadas en el estado del arte del conocimiento biológico y ecológico. Así, anteriormente se creía que los recursos pesqueros eran inagotables y se realizaba una intensa explotación, pero hoy día, ante el notable declive de la producción pesquera y la persistencia de la explotación desmedida de los recursos vivos en diversas pesquerías en el mundo, existe la creciente preocupación de implementar y mejorar su manejo.
 
El propósito de una gestión adecuada de la pesca es garantizar que la producción pesquera sea sostenible, que haya beneficios socioeconómicos para las comunidades pesqueras y que se mantenga la salud de los recursos pesqueros y del ecosistema que habitan.
 
El éxito de la gestión depende en gran medida del nivel de certidumbre en la toma de decisiones, que a su vez depende del conocimiento disponible; éste debe ser integrado por información socioeconómica y de gobernanza debido a la naturaleza de las pesquerías, pero sobre todo por el conocimiento bioecológico, fundamental e indispensable para cuidar la productividad y poder conservar los recursos pesqueros. Esto requiere una especial atención y un esfuerzo para generar dicho conocimiento e integrarlo en la toma de decisiones para establecer las medidas de gestión, como la talla de captura y las vedas reproductivas, que son las más comúnmente empleadas para proteger tales recursos
 
Talla de captura
 
La talla de captura es una medidas de gestión que regula la captura de un recurso pesquero con el fin de limitar indirectamente la mortalidad por pesca; puede ser establecida como talla mínima o máxima, indicando el límite mínimo y el límite máximo del tamaño de los organismos que se permite capturar. Esta medida de manejo se basa principalmente en la información sobre el tamaño de las especies a lo largo de su ciclo de vida, como su talla al pasar de juveniles a adultos o cuando ya son reproductores experimentados.
 
La talla de captura se establece de acuerdo al objetivo, que puede ser: 1) proteger juveniles (talla mínima); 2) proteger adultos jóvenes (talla mínima); y 3) proteger adultos viejos (talla máxima). La importancia de proteger a los organismos juveniles es permitir que logren crecer y lleguen a ser reproductores para que contribuyan con crías a las nuevas generaciones (reclutamiento), mientras que la de los adultos jóvenes y viejos permite que se reproduzcan sin el riesgo de ser capturados, manteniendo así en la población un reclutamiento continuo.
 
Usualmente se establecen tallas mínimas de captura para proteger juveniles y adultos jóvenes, sin embargo, algunos estudios sugieren que los reproductores más aptos son los adultos más viejos debido a la experiencia y a que pueden generar un mayor número de crías (mayor capacidad para producir descendencia), debido al gran tamaño de sus órganos reproductores. Aunque es menos común establecer tallas máximas de captura, algunas artes de pesca no permiten que ciertos organismos sean capturados; por ejemplo, los individuos de gran tamaño de algunas especies no se enmallan en las redes debido a que la abertura (luz) de la malla es muy pequeña y no ingresan a ella.
 
La investigación sobre la reproducción de las especies es trascendental y debe enfocarse principalmente en conocer el proceso de desarrollo reproductivo de los organismos hasta ser adultos, definir la aptitud (eficiencia) reproductiva de los reproductores y determinar las tallas asociadas que puedan ser utilizadas para seleccionar una talla de captura. Otros aspectos a estudiar y considerar son los procesos de crecimiento individual (edad, velocidad, etcétera) y la dinámica temporal del reclutamiento (éxito anual, bianual, etcétera); tales aspectos deben ser considerados en la selección de la talla de captura con el fin de dar a los organismos las oportunidades necesarias (número de años) para reproducirse sin ser pescado y asegurar su contribución a la descendencia.
 
La selección de la talla de captura puede ser un proceso complejo debido a que la talla mínima como medida de manejo se establece principalmente mediante la regulación del tamaño de la luz de la malla, la magnitud del anzuelo, las aberturas de entrada y escape que se utilizan en las diferentes artes de pesca, entre otras. El propósito es que se garantice la protección de los organismos de cierto tamaño. Cabe mencionar que la mayoría de los recursos pesqueros en México no cuentan con una regulación basada en la talla, básicamente por la falta de información biológica.
 
Veda reproductiva
 
Es la prohibición total de la pesca durante un periodo (temporal) o en un espacio (espacial). El objetivo es garantizar el éxito de la fertilización, el nacimiento y la supervivencia de los nuevos individuos y evitar que ocurra una sobreexplotación del recurso en condiciones de agregación reproductiva. Como una medida de manejo pesquero es una de las estrategias más importantes para que las pesquerías sean una actividad sostenible (figura 1).
 
Las vedas reproductivas se establecen en el periodo o el espacio en que los organismos adultos de una población se encuentran llevando a cabo su reproducción. La definición de una veda reproductiva temporal debe considerar y abarcar tres elementos básicos: 1) la época de desove e incubación de crías; 2) el periodo de agregación reproductiva; y 3) los cambios interanuales en el inicio y término de los puntos anteriores. Por su parte, la veda reproductiva espacial debe proteger la zona de reproducción y su variabilidad espacial.
 
La determinación de una veda reproductiva temporal o espacial es también compleja y requiere un amplio bagaje sobre diversos aspectos de la reproducción de los organismos. Es importante integrar el conocimiento sobre los ciclos reproductivos, el comportamiento reproductivo (agregaciones), las zonas de reproducción e incluso aspectos relacionados con la vulnerabilidad de los organismos ante las artes de pesca.
 
Cuando no se cuente con la información necesaria se puede empezar adoptando periodos o zonas de veda precautorios, dejando un margen de tiempo y espacio que permitan el desarrollo de los procesos biológicos, aun cuando los patrones cambien año con año, con el objetivo de favorecer la productividad de las poblaciones. Las medidas precautorias se basan en la mejor información disponible sobre la especie de interés o similares e incluso de acuerdo con el conocimiento que poseen los pescadores. Cabe mencionar que muy pocos recursos pesqueros cuentan con una veda reproductiva en México.
 
Ausencia de medidas
 
Los recursos pesqueros que cuentan con una medida de manejo son principalmente aquellos que tienen importancia comercial por su alto valor en el mercado y grandes volúmenes de captura, que han sido impactados por la pesca excesiva. Sin embargo, a pesar de la reglamentación que pueda existir para cada especie en particular, estas reglas no se cumplen del todo debido a problemas sociales, a la presión del mercado, la corrupción, el control y la vigilancia incipiente o por deficiencias en el sistema de gestión, lo que ha llevado a las pesquerías a reducir la biomasa de las poblaciones.
 
En este escenario, los pescadores se ven obligados a pescar especies alternativas para proveer sustento y alimento a sus familias. Desafortunadamente, la mayoría de los recursos que consideran como alternativa no cuentan con medidas de manejo, y al ser pescadas sin regulación alguna existe el riesgo de que sean deterioradas. Por esta razón existe la necesidad de establecer una adecuada reglamentación fundamentada en la mejor información disponible.
 
Conclusión
 
La protección de la productividad de los recursos pesqueros es fundamental para proyectar pesquerías sustentables y asegurar la provisión de alimentos y empleo. La comprensión de la reproducción y de otros procesos biológicos de las especies es de vital importancia para proporcionar asesoría científica sólida para la gestión de la pesca.
 
Las medidas de manejo, como las tallas de captura y las vedas reproductivas, pueden parecer simples, sin embargo su definición llega a ser compleja, al igual que lo es el respeto y su combinación con otras medidas en la implementación de una gestión adecuada, no obstante pueden ser poderosas acciones que impacten positivamente en el mantenimiento de la productividad de los recursos pesqueros, así como en la seguridad alimentaria de nosotros, los seres humanos.
     
Referencias bibliográficas

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Ma. de los Ángeles Maldonado A.,
Rebeca Sánchez C., Jorge S. Ramírez P.
y Luis Salcido
Facultad de Ciencias del Mar,
Universidad Autónoma de Sinaloa.
     

     
 
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