revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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un instrumento para el análisis de la realidad, con diversos puntos de vista desde la ciencia.

 

       
 
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  R03B03

 
Las lagunas costeras
 
 Nota de los editores
   
   
     
                     
                   
Las costas mexicanas presentan diversas conformaciones
muchas de ellas correspondientes a ambientes de gran interés ecológico. Tanto por la gran cantidad que de ellas tenemos, como por su importancias para las pesquerías. En este artículo nos referiremos a las lagunas costeras.
 
¿Qué es una laguna costera? Una laguna costera es un cuerpo de agua con un eje longitudinal paralelo a la costa que tiene comunicación con el mar (a través de una boca o un canal) y limitada por algún tipo de barrera física o hidrodinámica. En su porción más interna, pueden existir desembocaduras de ríos continentales y presentan canales de marea y patrones de sedimentación determinados por las corrientes internas. En promedio, la profundidad es escasa.
 
Debido a la influencia de agua dulce y salada, son generalmente ambientes salobres, con un gradiente salino que disminuye de la comunicación con el mar hacia las desembocaduras internas de los ríos, y los patrones de corrientes internas crean una situación en la cual los materiales orgánicos e inorgánicos se acumulan, o seas que la relación entre exportación y permanencia de material autóctono e importación favorece a estos dos últimos procesos, con lo cual las lagunas costeras se convierten en trampas de materia y por tanto, en términos geológicos, se asolvan rápidamente.
 
El origen de las lagunas costeras pueden ser sumergencias o emergencias marinas (entre otras causas) en las costas, creando zonas aisladas de poca profundidad, de acuerdo al origen de la depresión y las características de la barrera. Lankford (1977) las clasifica en cinco tipos: 1) de erosión diferencial, usualmente valles inundados, pero también incluye disolución de las depresiones; 2) de sedimentación terrígena, asociadas típicamente con sistemas fluvio-deltaícos; 3) de plataforma con una barrera, barreras fuera de la costa o dentro de la plataforma continental; 4) de origen orgánico, usualmente de coral, pero también incluye manglar y otros organismos; 5) de origen tectónico volcánico, asociadas directamente con fallas, plegamientos o vulcanismo.
 
En México existen 125 lagunas costeras, entre las cuales hay algunas cuyo origen se debe a más de uno de los procesos ya mencionados. La gran mayoría de las lagunas costeras mexicanas están circundadas por una espesa vegetación de manglar, la cual, por defoliación, aporta gran cantidad de materia orgánica al sistema. El fondo de las lagunas es fangoso con alto contenido de materia orgánica en proceso de descomposición, con la consecuente carencia de oxígeno en ese nivel, o sea, que el fondo de las lagunas costeras es anóxico.
 
El grado de salinidad de esos ambientes depende, en muchos casos, de la época del año, o sea, que en la temporada de secas tiende a aumentar y si bloquea la comunicación con el mar pueden llegar a ser hipersalinas. Por el contrario, si la influencia dulceacuícola domina, ya sea por lluvia local y/o en las zonas de río arriba, provocando grandes descargas de agua dulce, la salinidad descenderá aunque en términos generales se mantendrán salobres. El incremento en las descargas de los ríos eleva el aporte de material y, consecuentemente, el ya de por si alto grado de turbidez existente.
 
Los factores abióticos ambientales que alcanzan una importancia considerable en la determinación de las características biológicas de las especies que ahí habitan, dada la inestabilidad ya descrita, son: la salinidad, la temperatura, la penetración de la luz y las concentraciones de oxígeno disuelto. Podemos decir que la inestabilidad ambiental, se convierte en una característica definitoria de estos sistemas.
 
Las especies que poblan las lagunas costeras deben ser capaces de afrontar la presión ambiental, o bien aprovechar las temporadas en las que las condiciones abiótico ambientales le son propicias para efectuar incursiones con diferentes objetivos. Así tenemos que, en lo que respecta a la ictiofauna (para la cual la salinidad es posiblemente el factor abiótico de mayor importancia), puede estar compuesta por los siguientes grupos de peces (según Yáñez, 1978): 1) peces dulceacuícolas que ocasionalmente penetran en las aguas salobres; 2) peces anádromos y catádromos en tránsito a través de la laguna; 3) peces propiamente estuarinos que permanecen toda su vida en ese ambiente; 4) peces marinos que utilizan las lagunas costeras como áreas de crianza, o para desovar, pero que pasan la mayor parte de su vida en el mar, regresando estacionalmente; 5) peces marinos que visiten la laguna generalmente como adultos para alimentarse; 6) visitantes marinos ocasionales que irregularmente penetran por diferentes razones, como marejadas, tormentas, etc., y que no son muy importantes para el sistema.
 
Desde el punto de vista pesquero, la importancia de las lagunas la podemos dividir en dos componentes principales: la primera es que son áreas en donde algunas especies comerciales pasan su etapa juvenil y preadulta, migrando posteriormente hacia alta mar, donde se reproducen, como es el caso de la lisa; y el segundo es que son áreas donde especies explotadas comercialmente, como el ostión, pasen todo su ciclo de vida. De esta manera, las lagunas costeras adquieren gran importancia para el hombre en cuanto a “semillero” o eslabón indispensable para el ciclo de vida de ciertas especies.
 
Por último es conveniente señalar que, a pesar de la gran cantidad de lagunas costeras existentes en nuestro país, el conocimiento que se tiene de ellas es parcial y disperso, y no existe coordinación a nivel nacional entre las instituciones que las estudian para poder alcanzar un conocimiento profundo e integral de esos ambientes que permita aprovecharlos de una mejor y más duradera forma, como fuente de recursos alimenticios y de otros tipos.
 
UNA INVESTIGACION AL SERVICIO DEL PUEBLO

El subsistema lagunar de la parte norte de la Laguna Superior, cerca de Juchitán, Oaxaca, se contaminó por una fuga no controlada de petróleo el mes de mayo de 1982. Debido al escaso conocimiento de las lagunas costeras mexicanas, los daños ecológicos provocados por Petróleos Mexicanos (PEMEX) son muy difíciles de evaluar, aunque, un estudio de la Universidad Autónoma de Guerrero ha demostrado que son muy graves a pesar de la negativa de la irresponsable paraestatal.

(Gaceta Universitaria, UAG., No. 16, Vol. 1, diciembre 13 de 1982).

 

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Referencias Bibliográficas

Lankford, R. R., 1977, “Coastal Lagoons of Mexico, their origin and classification”, en Cornin, L. E., Eds., “Estuarine Processes, Circulation, Sediments and Transfer of Material in the Estuary”, Academic Press, New York, 2, p. 182.
Yáñez Arancibia, A., 1978, “Taxonomía, Ecología y Estructura de las Comunidades de Peces en Lagunas Costeras con Bocas Efímeras del Pacífico de México”, Centro de Ciencias del Mar y Limnología, Univ. Nal. Autón. de Méx., Publ. Esp., 2, pp. 1-306.

 
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cómo citar este artículo
Nota de los editores 1983. Las lagunas costeras. Ciencias 3, enero-marzo, 46-47. [En línea]
     
 
     

 

       
 
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  R03B01

 
Presupuesto de la Escuela de Altos Estudios (1911-1912)
 
Nota de los editores
   
   
     
                     
                   
La Escuela de Altos Estudios es el antecedente de la Facultad
de Ciencias, razón por la cual consideramos justo reproducir un fragmento del documento original.

…“en el cuadro de profesores propuestos se concede mucha mayor amplitud a la Facultad de Ciencias, puesto que diez profesores pertenecen a ella, fúndase esta diferencia en razón del estado actual de nuestro país, caracterizado por un progreso material y rápido, y cada vez más intenso, el cual requiere un cultivo de las diferentes ciencias que son el alma y el móvil de tal progreso.

Se ha procurado en la determinación de las diez clases de ciencias, que las asignaturas propuestas correspondan, tanto a las ciencias abstractas fundamentales como a las concretas que se proponen el estudio del hombre en general y del hombre mexicano en particular y a las grandes aplicaciones científicas realizadas en tipos culminantes de la actividad humana. De esta suerte, los profesores de Matemáticas superiores, de Física matemática, de Experimentación en Física, de Psico-sociología, de Lógica fundamental y de Historia de la Filosofía representan en la Escuela de Altos Estudios el cultivo de las ciencias abstractas; el profesor de Etnología y Antropología representa en la misma el cultivo de la ciencia concreta de la especie humana; el profesor de alta Psicología y de Patología experimental están destinados a ensanchar las bases científicas de la práctica médica, así como el profesor de Historia del Derecho se propondrá extender los antecedentes históricos de la práctica jurídica.

No he tenido reparo dados la alta jerarquía de la Escuela, el mayor contingente personal que ha de exigirse en ella a los profesores y la especialidad y elevación de los conocimientos que estos han de poseer, en proponer para ellos un sueldo superior al que se ha acostumbrado asignar a los maestros en la ciencia. No he juzgado oportuno por ahora marcar diferencias de sueldo en las asignaturas propuestas pues considero de la misma dignidad a todos los que poseen en alto grado una ciencia cualquiera. Acaso más tarde, cuando se perfecciona la organización del importante Establecimiento que dirijo, sea conveniente, ya por la asignatura de la que se trate, ya por el mérito y la reputación excepcional del profesor o por otro motivo, asignar cuotas mayores que las que en esta vez se proponen para todos.

El monto de los sueldos de los catedráticos sube a $46,519.25.

Excuso extenderme demasiado para encarecer la importancia del servicio de Biblioteca en una Escuela tan importante como la que tengo la honra de dirigir. El cuadro que propongo es solamente rudimentario, y de seguro habrá que ensancharlo en los años futuros.

Ocioso fuera hablar de la necesidad de las partidas consignadas en las secciones de servidumbre y gastos; ellas son indispensables. Debo hacer notar sin embargo el sumo interés de la práctica destinada a instalación de los Gabinetes de ciencia experimental, pues se comprende que la dotación de los aparatos e instrumentos necesarios y aún indispensables, por muy elemental que sea, tiene que cargar gastos de cuantía por lo cual, en vez de creer alta la cantidad de $25000.00 marcada en esta partida, la juzgo más bien baja, y sólo la propongo por obvias razones de economía.

Tal es la exposición de motivos que debo hacer conforme a la superior disposición de Ud. para justificar en su formación general y en algunos detalles, el proyecto de presupuesto que tengo la honra de remitirle.

Protesto a Ud. mi adhesión y respeto

Lib. y Const., México, 6 de octubre de 1910.
El Director de la Escuela N. de Altos Estudios.

P. PARRA
rúbrica

Al C. Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.

PRESENTE.


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Notas

Los documentos fueron facilitados por el Centro de Estudios sobre la Universidad, a través de proyecto de historia de la Facultad de Ciencias del Programa de Ciencia y Sociedad.
 
 
cómo citar este artículo
Nota de los editores 1983. Presupuesto de la Escuela de Altos Estudios. Ciencias 3, enero-marzo, 6-7. [En línea]
     
 
     

 

       
 
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  R03B06

 
Problemas y acertijos
 
Nota de los editores 
   
   
     
                     
                   
1. Si jalamos el extremo de la cuerda hacia abajo ¿por dónde
se romperá? ¿Por arriba de la pesa de 10 kgr., o por debajo de ella?
 
2. Al trasladar una vela encendida de un sitio a otro de una habitación notamos que, al empezar a moverla, la llama se desvía hacia atrás. ¿Hacia donde se desviaría si la vela está dentro de un tubo de vidrio o bombilla?
 
3. Cruza los 17 puentes sin recorrer ninguno de ellos dos veces.
 
4. Un biólogo reunió en una caja arañas y escarabajos. En total 8; si se cuentan todas las patas de los bichos que hay en la caja, resultan 54? Cuántas arañas y cuántos escarabajos hay en la caja?
 
5. En una botella hay un litro de vino, y en otra, un litro de agua. De la primera a la segunda se pasa una cucharada de vino, y después, de la segunda a la primera, una cucharada de la mezcla obtenida. ¿Qué hay ahora?, ¿más agua en la primera botella o vino en la segunda?
 
Pregunta sorpresa:
Una mercancía encareció un 10% y luego se abatió en 10%. ¿Cuándo era más barata, antes de encarecerla o después de abaratarla?
 
Respuestas al número anterior
 
1. “Si se tira de sus extremos la tira de papel…”
Este experimento puede repetirse tantas veces como se quiera, tomando tiras de distintos tamaños y haciendo rasgaduras de diferente profundidad, pero nunca se conseguirá obtener más de dos trozos. La tira se rompe por donde es más débil y una vez que empieza a romperse, se romperá hasta el fin, ya que cada vez se debilita más.
 
2. “Un barco de 21000 toneladas viaja…”
La diferencia en el peso se debe a las variaciones de la fuerza de gravedad (g) con la latitud. Anchorage se encuentra un poco más arriba de los 60° latitud norte y, la gravedad toma un valor de 9.81918 m/seg2. Pero la gravedad diferente no es la causa de la elevación de la línea de flotación original, pues la porción sumergida de un objeto, depende exclusivamente del volumen y densidad del objeto y del agua desplazada. La salinidad y la temperatura del mar en ambos puertos es diferente. Existe una mayor densidad en el agua del mar cerca del ecuador, que en los polos, como en el caso de Malasia y “Alaska.
 
3. “La figura muestra 36 casillas…”
Como no hay restricción en cuanto a qué número de estrellas dejar por columna podemos quitar desde cinco hasta una por columna. Algunas maneras de hacerlo son las siguientes:
 
4. “La copia a máquina de un discurso…”
En primer lugar hay que preguntarse: ¿cómo debe repartirse el trabajo para terminar al mismo tiempo?, (sólo así se cumple la condición de que ninguna mecanógrafa se quede sin trabajo). Llamemos a la mecanógrafa más rápida A y a la otra B. A escribe 1 1/2 veces mayor que la parte que le toque a B, para poder terminar al mismo tiempo. De esto se deduce que A deberá escribir 3/5 partes del discurso y B 2/5 partes. Como A puede hacer todo el trabajo en dos horas, 3/5 partes lo hará en 2 X 3/5 = 1 1/5 horas. En ese mismo tiempo deberá escribir B su parte. Así pues, el tiempo mínimo en que puede ser copiado el discurso por las dos mecanógrafas es igual a 1 hora y 12 minutos.
 
5. “Los gobiernos de dos países vecinos…”
Es conveniente convertir pesos del norte y del sur en plumas y frascos de tinta que a final de cuentas valen lo mismo. El comerciante del norte tenía antes de hacer la transacción una pluma y un peso del sur, pero por ese peso en el sur le hubieran dado diez plumas. Entonces tiene en total once plumas. Con un razonamiento equivalente el comerciante del sur tiene once frascos de tinta. Después de la transacción con el joven, el comerciante del norte tendrá un peso del norte y el del sur un peso del sur. Si ese dinero se convierte en especie, a lo más obtendrán diez plumas o diez frascos de tinta pero no los once originales, de manera que cada uno perdió diez centavos o un artículo, como se quiera ver.
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cómo citar este artículo
Nota de los editores 1983. Problemas y acertijos. Ciencias 3, enero-marzo, 62-63. [En línea]
     
 
     
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Jaime Martínez Medellín
     
               
               
Si me llegasen a preguntar cual es mi rama favorita de
la ciencia, rápidamente les contestaría en doce cuartillas a renglón seguido: la Evolución Molecular. Tendría que comprimir un poco mi respuesta, que no todos los días se hace nacer y crecer una ciencia en tan poco espacio. Aún más, para ponerle un poco de sabor a la historia, la haría impugnativa del paradigma neo-darwinista y la pondría a punto de estremecer los cimientos de la biología moderna.
 
Y bien, podrán preguntarse ustedes ante todo esto, ¿qué es la evolución molecular? ¿Existe tal rama de la ciencia?
 
Llevamos poco más de cien años de discutir en biología acerca de los conceptos emanados de la teoría de la evolución de los seres vivientes. Recordemos que a principios del siglo pasado el mundo era estático; las especies, inmutables desde su creación u origen. La paleontología (término acuñado en 1834) nos mostraba sin embargo, desde hacía tiempo atrás, que habían existido otras especies distintas, ya desaparecidas, pero reconocibles aún a través de sus fósiles. Cuvier, el padre de la paleontología de los vertebrados, nos explicaba que su desaparición había sido debida a catástrofes. Este pensamiento iba a prevalecer hasta el año de 1857. A principios del siglo diecinueve sólo Lamarck,1 naturalista francés, nos hablaba de la transformación gradual de las especies, a través principalmente de sus libros “Filosofía Zoológica” y de la “Historia Natural de los Animales sin Vértebras”. El espíritu de la época comienza poco a poco a cambiar, Sir Charles Lyell, el gran geólogo inglés, publica su obra monumental “Principios de Geología” donde el gradualismo reemplaza a las teorías catastrofistas en la comprensión del desarrollo del mundo. Esto obra ejerce una gran influencia sobre el pensamiento científico. Darwin comienza a pensar en términos evolutivos acerca de las especies alrededor de 1839. En 1844, termina un primer esbozo escrito o resumen de su teoría y deja cuatrocientas libras esterlinas en su testamento, además de gran parte de su acervo bibliográfico, para que un editor le de cuerpo literario y publique dicho esbozo en caso de su muerte súbita. Nombra, en primer lugar a Lyell como tal posible editor Darwin necesitará de la conmoción de 1858, cuando recibe un manuscrito de Alfred R. Wallace conteniendo ideas evolutivas similares a las suyas, para tratar de acabar de escribir y publicar su obra “El Origen de las Especies”.
 
El primero de julio de 1858 se leen en la Sociedad Lineana los artículos conjuntos de Wallace y Darwin, exponiendo sus teorías evolutivas. El articulo de Wallace se intitula “Acerca de las Tendencias de las Variedades a Departir Indefinidamente del Tipo Original”. Es hasta el 24 de noviembre de 1859 cuando finalmente aparece publicado “Acerca del Origen de las Especies por Medio de Selección Natural, o la Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida”, en edición de 1250 ejemplares que se agotan el mismo día. Para 1876, se habían vendido ya, tan sólo en Inglaterra, más de dieciséis mil ejemplares de esta obra. A pesar de que vemos surgir y madurar el pensamiento evolutivo a través de varias décadas, simbólicamente se hace nacer a esta disciplina en 1859. Para Darwin la evolución biológica era consecuencia por una parte, de la tendencia espontánea de las especies a sufrir variaciones; por la otra, de una selección natural o supervivencia de los individuos más aptos dentro de dichas variantes. En el siglo veinte, el desarrollo de la genética clásica, de la genética de poblaciones, de la biología comparada y de la paleontología han contribuido grandemente al esclarecimiento de dichos conceptos. Este cuerpo de conocimientos, conocido como Teoría Sintética de la Evolución o Neodarwinismo, está basado en la actualidad en dos grandes principios:
 
A. La existencia de una fuente de variabilidad en los organismos. Las mutaciones puntuales o micromutaciones producidas al azar, constituyen la fuente última de variabilidad en los organismos. EI cambio evolutivo es un proceso gradual de sustitución de alelos dentro de una población. El surgimiento de nuevas especies resulta de la evolución gradual y continua de las poblaciones.
 
B. El cambio evolutivo está dirigido por la selección natural. Los cambios genéticos son seleccionados principalmente por sus ventajas adaptativas.
 
Esta visión de la evolución como un proceso gradual y continuo, que se da desde las poblaciones hasta la macroevolución, está siendo cuestionado en la actualidad. La visión gradualista de la naturaleza está siendo reemplazada nuevamente por una saltatoria o discontinua. Uno de los principales representantes de esta nueva forma de pensar es Stephen Jay Gould, paleontólogo americano. Gould aboga por una visión jerárquica de la evolución, considerando que la visión gradualista tiene un enfoque reduccionista que quiere extrapolar el comportamiento de la evolución de las poblaciones, hacia el surgimiento de nuevas especies y la macroevolución. El considera que la mayor parte de las nueves especies no han surgido de manera gradual a través de cambios adaptativos. Postula la posibilidad de que las nuevas especies hayan surgido bruscamente, de manera no adaptativa, a través del rearreglo de su material genético. Sería este rearreglo el que serviría de barrera reproductiva que la aislaría de la población originaria. Gould no niega la evolución adaptativa gradual de las poblaciones y la formación de subespecies, simplemente cree que estos caminos son terminales o vías cerradas para la macroevolución. En su visión jerárquica de la evolución, establece varios niveles de integración para ésta, en donde cada nivel está ligado al nivel inferior en ciertas maneras y es independiente en otras. Las discontinuidades caracterizan las transiciones entre estos niveles; ciertas características “emergentes” no implícitas en la operación de los procesos en niveles inferiores pudieran controlar los eventos en niveles superiores. Gould nos dice: “Los procesos básicos —mutación, selección, etc.— pueden ser parte de la explicación en todas las escalas (y de esta manera, aún podemos esperar el tener una teoría general de la evolución), pero trabajan de manera distinta en el material característico de los diferentes niveles”.
 
Por otra parte, los avances más recientes de la Biología Molecular acerca de la naturaleza, disposición y propiedades del material genético, tales como las posibilidades de transposición de éste, la disposición discontinua de la información genética en los eucariontes, los pseudogenes, etc., nos están obligando también a efectuar una revisión de los conceptos neo-darwinistas. Se revaloran así el papel de las mutaciones puntuales como fuente principal de variación; y el gradualismo y continuidad, como principios rectores de la evolución.
 
Sin embargo, no quiero escribir por ahora acerca de estas ciencias, sino de un nuevo ramal de ellas, la evolución molecular, que también está cuestionando el paradigma neo-darwinista. La evolución molecular es tan reciente, que aun no le he visto descrita como tal, separada de la biología molecular, de la genética molecular, de la bioquímica. Creo que presenta características propias que la delimitan. Yo la definiría circunscribiéndola, como el estudio evolutivo de las semantidas. Semántida (del griego σημα, signo) es un neologismo anticuado, acuñado por Emile Zuderkandl y Linus Pauling, para designar a las macromoléculas informacionales (ADN, ARN y proteína). De acuerdo a la anterior definición, esta ciencia se concretaría al estudio comparativo de la información contenida de manera linear en dichas macromoléculas y de las leyes y mecanismos que rigen su evolución o cambio en el tiempo. Con esta definición quedan fuera muchos trabajos a los cuales la gente se ha referido, de manera general, como evolución molecular. Creo que dichos estudios quedan mejor comprendidos dentro de los caracteres bioquímicos o de la biología molecular de la biología comparada. También, al referirnos a información linear o secuencial, podemos hablar de su cambio o evolución en el tiempo, sin caer en el problema de hablar de evolución de moléculas, como si fuera una molécula particular o individual la que cambiara. El propio George Gaylord Simpson, uno de los forjadores del neo-darwinismo, cae en esa trampa en su artículo intitulado “Organismos y Moléculas en Evolución” (Science, 146 (1964), pp. 1535-1538), el cual comienza afirmando: “Es universalmente reconocido que las moléculas de importancia biológica pueden evolucionar —esto es, pueden cambiar en el curso del tiempo— como lo han hecho los organismos en los que ellos existen. Algunas moléculas, como el trifosfato de adenosina son tan cercanamente universales e invariables como para no sugerirnos una secuencia evolutiva, pero muchas otras seguramente que han evolucionado…”, a lo cual se puede responder que si el trifosfato de adenosina cambiara, ya no sería ATP; lo más probable, termodinámicamente, es que evolucionara hacia ADP o AMP; cuando mucho podría terminar gloriosamente, en el mejor de los casos, como aminoacil adenilato.
 
Hasta ahora, el estudio biológico comparativo nos ha sido indispensable para generar los árboles filogenéticos organísmicos. Entre mayor número de caracteres anatómicos, fisiológicos, bioquímicos, etc., comparemos, mejor será nuestra clasificación. Dentro de este contexto, la información molecular obtenida sobre metabolitos secundarios, vías metabólicas comunes y alternas, etc., deberá necesariamente integrarse al acervo de conocimientos comparativos acumulados para generar una visión evolutiva de los seres. La evolución molecular difiere en este sentido, ya que sin apoyarse en conocimientos alternos de tipo morfológico, fisiológico o bioquímico, puede generar árboles filogenéticos de manera independiente, los cuales son similares a aquellos generados por la biología comparativa.
 
Para elaborar dichos árboles se tendrá que comparar solamente la información contenida en un tipo particular de semántida, de un conjunto de especies.
 
El potencial de la evolución molecular para generar los árboles filogenéticos rebasa con mucho al de la biología comparada. Esta última ciencia no podrá, como la evolución molecular, comparar organismos tan disimiles entre sí como son una bacteria, una planta y un animal superior. Dado también que la caracterización de las bacterias es metabólica y no morfológica, la mejor forma, si no es que la única, de poder seguirles evolutivamente es a través de la evolución molecular.
 
Con esta ciencia podremos trazar el origen de los genes en el tiempo, caracterizar paleomoléculas, investigar el origen de organelos celulares y simbiosis particulares; darnos cuenta de los flujos de información horizontales interespecíficos y posiblemente llegar a entender el origen de la vida. No quiero que se me tache de reduccionista. Creo que si bien el potencial de la evolución molecular per se para caracterizar las relaciones filogenéticas es tremendo, tendremos que echar mano de todos nuestros conocimientos biológicos para entender dichas relaciones y poder integrar nuestra visión de la vida.
 
El derecho de nacer. Si hemos definido a la evolución molecular como el estudio evolutivo de las macromoléculas informacionales, tendremos que arrancar su inicio a partir de la década de los años cincuenta, que es cuando realmente se empieza a comprender la estructura de dichas macromoléculas. Nace esta rama de la ciencia a partir de los descubrimientos de la biología y de la genética moleculares, así como los de la bioquímica.
 
Iniciaremos nuestra historia en el campo de la genética. El avance de la genética clásica, después de medio siglo de progreso, nos señalaba al gene como la unidad no sólo funcional, sino también de recombinación y de mutación del material genético. Se sabía que los genes, portadores de los caracteres hereditarios, estaban colocados de manera linear a lo largo del cromosoma, y se pensaba que dichos genes eran indivisibles. Estos podían variar de manera brusca, a través de las mutaciones, produciendo una nueve variedad o alelo para determinada función.2 Lo que se desconocía es que la indivisibilidad de los genes era debida a las técnicas de observación utilizadas. Recordemos que la visualización del arreglo linear de los genes en el cromosoma se hace registrando la frecuencia de recombinación genética entre un par de caracteres o puntos discernibles del cromosoma. Entre más cercanos estén estos puntos entre sí, más improbable es el poder observar su recombinación. Dado que la genética clásica tiene como objeto de estudio a los organismos eucariontes, principalmente a la Drosophila o mosca del vinagre, hay una incapacidad más para observar eventos recombinacionales raros. Es necesario poder trabajar con poblaciones de cientos o miles de millones de descendientes de una cruza genética para poder observar una recombinación intragénica, evento extremadamente improbable de acaecer, debido a la pequeña distancia que separa a los marcadores genéticos. Tuvo que esperarse al advenimiento de la genética molecular, con su manejo de millones de microorganismos para poder aclarar muchos conceptos.3 Los avances principales que se dieron son:
 
1 . Se reconoce a los ácidos nucleícos, principalmente al ADN, como constituyentes del material genético y por lo tanto depositarios de la información hereditaria.
 
2. Se establece que la función del gene es la dictar, la información para una proteína. Se origina le definición operativa “un gene, una proteína”.
 
3. Se realiza el mapeo intragénico, estableciéndose que el gene no es la unidad ni de recombinación genética, ni de mutación. Se considera probable que dicha unidad de recombinación y mutación sea establecida a nivel de uno solo de los pares de nucleótidos que forman el gene. Se reformula la definición operativa de éste como “un gene (cistrón), una cadena polipeptídica”, ya que existen proteínas compuestas de varias cadenas polipeptídicas diferentes que por supuesto estén codificadas por sus respectivos cistrones.
 
En los campos de la bioquímica y biología molecular tenemos los siguientes avances:
 
1. Se reconoce que la naturaleza individual de una proteína esté dada por la secuencia de sus residuos de aminoácidos. Dicha secuencia no es de tipo probabilístico sino totalmente determinada para cada proteína en lo particular.
 
2. Se establece que la información secuencial de una proteína está condicionando su estructura tridimensional. Se postula el modelo de alfa hélice para las proteínas. Se empiezan a conocer las estructuras tridimensionales de las primeras proteínas (mioglobina, hemoglobina).
 
3. Se reconocen regiones de la proteína o residuos de aminoácidos no involucrados en la actividad (enzimática, hormonal, etc.) o funcionalidad de una proteína. Se comienza a hablar de sitios activos de ésta.
 
4. Se postula el modelo de la doble hélice para el ADN. Se reconoce, de manera inmediata, que la información genética puede estar determinada por la secuencia lineal de pares de bases del ADN. Así mismo se postula que las mutaciones intragénicas pueden originarse por el cambio de un solo par de estas bases.
 
5. Se empieza a buscar la colinearidad entre la información contenida en el ADN (material genético) y su producto terminal, la proteína. Se habla de un código genético que relacione a ambos lenguajes e informaciones.
 
Cien años de soledad. Todos los descubrimientos anteriores van condicionando el surgimiento de una nueva disciplina que comienza a comparar la información contenida en los ácidos nucleícos y proteínas, con una visión evolucionista. En 1959, exactamente cien años después de la aparición de “El Origen de Las Especies”, aparece un pequeño libro de Christian B. Anfinsen, intitulado “Las Bases Moleculares de la Evolución”. Es a partir de éste que, simbólicamente, hacemos nacer a la Evolución Molecular. Como todo en ciencia, este libro cristaliza ideas que ya llevaban algunos años flotando en el ambiente. Dos años antes ya Francis Crick, en su histórico trabajo donde postuló el Dogma Central de la Biología Molecular, nos anticipa el nacimiento de esta ciencia, a la que él llama “taxonomía proteica” (F. H. C. Crick, Symp. Soc. Biol., 12 (1957), pp. 138-163).
 
“Los biólogos deberán darse cuenta que pronto tendremos un sujeto que podría llamarse “taxonomía proteica” —el estudio de las secuencias de aminoácidos de las proteínas de un organismo y la comparación de ellas entre especies. Puede argumentarse que estas secuencias son la expresión más delicada posible del fenotipo de un organismo (esto es, de las características observables en el individuo, determinadas por sus genes) y que vastas cantidades de información evolutiva puede estar escondida dentro de ellas”.
 
Las diferencias entre “El Origen de las Especies” y “Las Bases Moleculares de la Evolución” son enormes. Darwin trabaja por más de veinte años reuniendo datos y aclarando ideas antes de decidirse a publicar su libro. Inclusive cuando lo publica, tiene la intención de llamarle “Abstract”, o sea extracto o resumen de la obra monumental que pensaba hacer. Así, “El Origen de las Especies” nace como Minerva de la cabeza de Júpiter, completo y armado, a un éxito y controversia inmediatos. Es tal vez uno de los mejores “best sellers” del siglo pasado. El libro de Anfinsen por el contrario, nace en estado casi embrionario, sin provocar conmoción alguna. Darwin, como se señaló anteriormente, publica su libro como extracto de un trabajo enciclopédico; Anfinsen casi hace nacer al suyo en el onceavo y último capítulo de su obra, intitulado “Genes, Proteínas y Evolución”. Los diez capítulos anteriores son utilizados para describir los descubrimientos recientes de la genética, de la bioquímica y de la biología molecular, necesarios para la comprensión de una idea apenas embrionaria.
 
Crick, tal vez antes que nade, había avisorado la gran cantidad de información evolutiva que podía ser obtenida del estudio comparativo de las macromoléculas informacionales.
 
Esta visión era producto en gran medida, de los estudios sobre la secuencia primaria de las insulinas. En otro párrafo de su artículo mencionado anteriormente, nos dice: “Este parecido familiar” entre la “misma” molécula proteica de diferentes especies,4 es la regla más que la excepción… Uno de los ejemplos mejor estudiados es aquél de la insulina, por Sanger y sus colaboradores, los cuales han encontrado la secuencia completa de aminoácidos para cinco especies distintas, sólo dos de las cuales (puerco y ballena) son idénticas. Es interesante notar que las diferencias están todas localizadas en un pequeño segmento de las dos cadenas”.
 
Anfinsen también se basa en estos datos, pero va un poco más allá. El nombre de Anfinsen está indisolublemente ligado con los estudios clásicos de la molécula de ribonucleasa. En tales estudios como en otros de esa época. Se trataba de discernir si toda la molécula proteica, o solamente alguna de sus partes, era necesaria para llevar a cabo su función. Estos estudios involucraban la modificación selectiva o remoción de determinados aminoácidos. Los resultados fueron claros: sólo determinadas regiones de la proteína eran necesarias o indispensables para su actividad; nace así el concepto de “sitio activo” de una proteína. Combinando esta nueva concepción con la observación, mencionada anteriormente por Crick, acerca de la localización de la variación entre proteínas homólogas, en diferentes especies, Anfinsen llega a una conclusión sorprendente: Esperaremos encontrar la variación dentro de una proteína, en las regiones no importantes de ésta.
 
Este concepto está perfectamente expresado en un párrafo de su obra, que nos dice: “Una comparación de las estructuras de las proteínas homólogas (proteínas con la misma clase de actividades o funciones biológicas) de diferentes especies, es importante por dos razones. Primero, las similitudes encontradas dan una medida de la estructura mínima que es necesaria para una función biológica. Segundo, las diferencias encontradas nos pueden dar claves importantes acerca de la tasa a la cual las mutaciones exitosas han ocurrido a través del tiempo evolutivo y pueden servir como una base adicional para establecer relaciones filogenéticas”.
 
El párrafo anterior nos describe no sólo mundos por venir: árboles filogenéticos basados en estudias comparativos de secuencias primarias y los relojes evolutivos —que tanta discusión han suscitado desde 1962— sino un concepto nuevo, que vendría a cuestionar y a estremecer todo el enfoque neodarwinista: la evolución neutral.
 
Este concepto está más desglosado en otro párrafo (pág. 143) que nos dice: “Ciertas partes de las moléculas de proteína, biológicamente activas, son relativamente más ‘dispensables’ que otras desde el punto de vista de su función. Mutaciones que conduzcan a cambios en la secuencia de aminoácidos de los últimos tres residuos de la cadena C terminal de la ribonucleasa, por ejemplo, podrían causar poco cambio en la expectativa de vida o en la fertilidad del animal afectado.5 Por otra parte, una mutación que conduzca a una modificación crítica en la secuencia del ‘centro activo’ de la enzima bien pudiera ser letal, y el gene, así mutado, no se perpetuaría”.
 
Este concepto chocaba frontalmente con las concepciones de los neodarwinistas. Estos pensaban y piensan que todas las mutaciones perpetuadas en un gene deben de ser positivas, es decir deben de concederle ventajas adaptativas al organismo que las porta. No conciben que las mutaciones neutras puedan ser fijadas evolutivamente. El libro de Anfinsen iniciaba así una controversia que se ha mantenido hasta nuestros días.
 
     

Notas

1. Buffon y Erasmo Darwin, abuelo de Charles, habían precedido a Lamarck en su pensamiento transformista, en el siglo anterior.
 
2. Tal vez sea necesario precisar terminología genética para la mejor comprensión de los párrafos siguientes. Hablamos de marcadores genéticos para referirnos a las mutaciones dentro de un gene que nos permiten seguir su comportamiento en los descendientes de una cruza. Nos referimos a locus para señalar un lugar específico del cromosoma. Alelos son las variaciones de un gene colocadas en el mismo locus de cromosomas homólogos. Finalmente, hablamos de mapeo genético para referirnos a la técnica que nos permite conocer el lugar preciso que ocupa un gene a lo largo de un cromosoma. Esta técnica consiste en la observación de la frecuencia de recombinación genética de un par de caracteres. Entre más distantes estén entre sí estos caracteres dentro del cromosoma, su frecuencia será mayor.
 
3. Debe mencionarse no obstante, en descargo de la genética clásica, que experimentos diseñados con sumo ingenio le han permitido el saltar ciertas barreras técnicas para alcanzar también el mapeo intragenético en los eucariontes.
 
4. Se refiere aquí al concepto de homología proteica (N. del T.).
 
5. Previamente, Anfinsen había mostrado que se podían remover, enzimáticamente dichos residuos de la ribonucleasa, sin afectar su función.
     
____________________________________________________________
     
Jaime Martínez Medellín
Profesor de Carrera del Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.

 
 
cómo citar este artículo
Martínez Medellín, Jaime 1983. ¿Qué es la evolución molecular? Ciencias 3, enero-marzo, 20-25. [En línea]
     
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Raúl Alcaraz
     
               
               
Es un hecho muy conocido que a partir de la revolución
industrial inglesa, se ha dado un desarrollo y fortalecimiento de las fuerzas productivas, basado en la explotación de los recursos naturales y en la explotación del trabajo de una parte de la humanidad. Esto se ha constituido en un sistema que antes que contribuir a la preservación de la especie humana, ha conducido a un estilo de vida que tiende a la autodestrucción.
 
Esto es de esperarse, ya que el sistema social vi gente no busca la satisfacción de las necesidades humanas, sino más bien, producir y obligar a consumir todo aquello que resulte rentable para los detentores de los medios de producción, que así logran una acumulación constante de capital.
 
También es un hecho, que en el desarrollo del capitalismo, una vez superada la primera fase, se empieza a dar la sustitución del trabajo humano por el trabajo de maquinaria progresivamente más sofisticada. Sin embargo, esta mecanización implica a altas inversiones, lo que lleva en forma directa a tratar de obtener beneficios crecientes que las amorticen. Así, proporcionalmente, el número de obreros ocupados es cada vez menor. A esto, hay que agregar que la competencia inevitable de las diferentes empresas de una misma rama, implica la necesidad de rentabilizar la maquinaria del modo más rápido posible, para substituirla por otra más eficaz y sofisticada.
 
Este proceso pasa por etapas criticas cuando el beneficio baja y el sistema es incapaz de reproducir el capital a una velocidad suficiente. Surgen entonces, las llamadas crisis de sobreacumulación que generalmente se contrarrestan con aumentos en el precio de las mercancías, por el aumento de la cantidad de productos vendidos o por ambos.
 
En estas condiciones, mediante aparatos ideológicos, como la publicidad y otras formas de control social, se puede garantizar el crecimiento capitalista, estimulando el consumo creciente de productos, en particular, de aquellos que generen mayores beneficios, que no necesariamente son los que asegurarán la satisfacción de las necesidades primarias.
 
Es claro además, que este sistema requiere de cantidades crecientes de materias primas, energéticos, trabajo y capital. Estos requerimientos se incrementan aún más al programar un rápido desgaste de los productos, a fin de aumentar su consumo y por lo tanto su demanda. Cabe señalar que, para asegurar la producción, es también necesario que las compañías multinacionales consigan controlar cierta clase de recursos, regularmente naturales, lo que implica el control político y, en ocasiones, militar, de los países que los detentan.
 
Por otra parte, hasta cierto punto es inevitable que tal patrón de producción tenga graves efectos ecológicos, debido a la contaminación masiva que provocan, tanto las industrias, como la utilización de sus productos. Tomemos como ejemplo el caso de la industria automovilística. La producción masiva de automóviles estimuló el desarrollo de empresas multinacionales del petróleo y otras empresas afines, que conformaron grandes conglomerados productivos, los cuales utilizan gran cantidad de materias primas y una mano de obra no muy difícil de formar, gracias a la necesaria mecanización de la producción en serie.
 
El resultado de la expansión de este tipo de empresas ha sido el consumo masivo de recursos para satisfacer una necesidad artificial de transporte, que, por otra parte, puede y debe racionalizarse, pues paulatinamente los problemas de circulación se incrementan, con el consecuente aumento de los índices de contaminación.
 
Ha sido muy notoria la forma en que la industria automovilística, para incrementar su expansión, comenzó a fabricar coches cada vez menos durables con el fin de acelerar el consumo. Lo mismo, con algunas variantes, se podría decir de diversos productos que la industria actual nos obliga a consumir.
 
Este absurdo modelo de mantener el crecimiento económico nos es presentado como el único posible, y no solo por economistas y políticos del sistema. El caso mexicano puede ser revelador, ya que el plan nacional de energía concibe el crecimiento económico en términos de un mayor consumo de energéticos y de recursos diversos, además de plantearse como la única salida a la crisis. Dicho plan no considera en ningún momento, que la solución podría estar en cambiar la orientación de la producción esto es, dirigirla a la satisfacción de las necesidades reales, de los sectores más desprotegidos de la economía nacional lo que no necesariamente implica un crecimiento inflacionario del PIB (producto interno bruto).
 
El aspecto más grave de la crisis actual surge de la imposibilidad de mantener un crecimiento constante de la producción, basado en la utilización de bienes no renovables.
 
Además, la imposibilidad de seguir produciendo a ritmo creciente no depende exclusivamente de importantes recursos no renovables, sino, también y en forma importante, de la degradación continua del aire, del agua y del suelo, los cuales tendrán que ser renovados, requiriéndose para ello, de inversiones sin crecimiento de la producción ni de las ganancias.
 
De esta manera la renta del capital encuentra límites “físicos” y la reproducción del sistema tiende al autobloqueo. Frente a esto, nos encontramos con la paradoja de que con los recursos utilizados en la actualidad, e incluso con menos en ciertos campos, la humanidad podría encontrarse en el umbral de una sociedad, en la cual la escasez material habría desaparecido, a condición de no pretender reproducir el “american way of life”, a nivel mundial. Al contrario de lo que pretenden hacernos creer los ideólogos del sistema, lo cierto es que podríamos vivir mejor produciendo menos.
 
En efecto, la pobreza y marginación de amplias capas de producción en los países desarrollados, no es consecuencia de las insuficiencias en la capacidad productiva, sino del modo de producir y de la naturaleza de los productos. En cuanto a los países llamados pobres, su “pobreza” es determinada por el sistema impuesto por las naciones imperialistas, el cual les impide desarrollarse autónomamente debido, por una parte, a la super explotación constante de sus recursos y, por otra a la forma de consumo suntuario posible, en este caso, sólo para una minoría privilegiada. De esta forma la pobreza se produce y se reproduce como parte del sistema que obliga a un consumo superfluo y a una economía basada en el despilfarro. La salida a la presente crisis no radica en el crecimiento a toda costa, sino en cambiar el modelo que impone la “racionalidad” capitalista.
 
Las alternativas de tipo ecologista pretenden, precisamente, apuntar a soluciones que tengan en cuenta los factores profundos de la actual crisis. Pero ¡cuidado! La utilización del análisis basado en la Ecología puede llevarnos a consecuencias absolutamente contradictorias. Los problemas que enuncian los ecologistas pueden ser utilizados por la burguesía en el poder —al menos en lo que se refiere a la escasez de recursos y exceso de población y contaminación—, de tal forma que pueda integrarlos en una nueva faceta que le permita subsistir.
 
En otras palabras, la lucha centrada exclusivamente en problemas como la contaminación, escasez de recursos, medidas de seguridad, etc., es compatible con una política de aumento de precios, reducción de cierto tipo de productos y una mayor concentración del poder económico y político, lo que tiende a agudizar las desigualdades.
 
Es necesario señalar que tomar en cuenta los datos más sobresalientes de la Ecología no implica automáticamente un rechazo del autoritarismo o de la tecnocracia, sino que puede igualmente llevar a su fortalecimiento. En conclusión, la lucha de corte reformista, basada únicamente en la Ecología y no dentro de una alternativa social-revolucionaria, puede servir más para sostener al sistema que para superarlo. Este podría ser el caso en nuestro medio, con asociaciones que empiezan a surgir en algunos Estados de la República, el CODEMICH,** por ejemplo.
 
Es claro que la combinación habitual de factores de producción para obtener el máximo de beneficio posible, empieza a derrumbarse. La excesiva concentración de la producción, con las consecuentes aglomeraciones humanas y contaminación ambiental, requiere cada vez más, la restauración, por depuración artificial, de las condiciones y los recursos naturales para evitar el bloqueo de la producción. Esto implica, como es lógico, un aumento en la inversión del capital y en los costos de producción. Como consecuencia aumentarán los precios, se irá reduciendo el consumo y, por lo tanto, aumentará la diferencia entre aquellos que puedan pagar esos bienes de lujo y la gran masa del pueblo. Simultáneamente, los grupos más fuertes aprovecharán las limitaciones que impone la Ecología, para eliminar a los más débiles y monopolizar, todavía más, la producción. La opción que dejan entrever los estudios presentados por algunas instituciones ante el Club de Roma, resulta bastante ilustrativa de la tendencia a la monopolización progresiva.
 
Tras los descalabros económicos a que condujeron las leyes del mercado al operar sin ningún control, la vanguardia patronal del orbe comenzó a estudiar las alternativas para un replanteamiento ordenado de sus bases de dominación. En general, predominó una de esas alternativas, a la cual se le llamó, con entusiasmo, la “salida”.
 
Esta “salida” de la crisis, contraria al modelo tradicional de libre producción y despilfarro conlleva la eliminación de la competencia, de aquéllos empresarios que no participen en el aumento constante de la producción con base en las continuas innovaciones técnicas. Una política de este tipo exige, paralelamente, la imposición de una planificación estatal, que regule las relaciones entre los “grandes” de cada rama industrial, con el fin de que no entorpezcan unos a otros. El resultado es, entonces, el aumento del control tecnocrático sobre la sociedad, la programación creciente de la vida y la utilización de la represión masiva para asegurar su mantenimiento.
 
En estas nuevas condiciones se replantearía lo que es necesario y posible producir, ya que el consumo de ciertos bienes —viajes rápidos, automóviles de lujo, casas de fin de semana etc.—, que seguirían exigiendo los grupos privilegiados, implica un modelo similar al actual aunque en forma más limitada. Por otra parte el resto de la producción es decir, los sectores “fuertes” de la economía establecerían la nueva fase de la acumulación de capital; y es de esperar que la producción misma se fuera centrando, más directamente, en lo que atañe a ciertos aspectos de la calidad de la vida. Claro que todo esto implicaría, como primer paso, una nueva división internacional del trabajo.
 
Ahora bien, el contenido esencial de esta redistribución mundial de la producción, consiste en trasladar a países del tercer mundo las industrias que utilizan la mayor cantidad de energía, materias primas y mano de obra y, consecuentemente, las que más contaminan, como son: la siderurgia, la industria textil y gran parte de las industrias metalúrgicas y metalmecánicas. De este modo les naciones industrializadas resolverían varios problemas. En primer lugar, se reduciría la contaminación en los países más desarrollados, al tiempo que en estos, se estimularía el desarrollo de las industrias más “intelectuales”: nuclear, informática, investigación, etc.
 
Con todo ello se iría eliminando gran parte de la lucha ciudadana y obrera en los países desarrollados, a la par que se obtendría la misma cantidad de productos a menor costo, dado que, el hecho de producirlos en el tercer mundo no afecta a sus propietarios: las multinacionales norteamericanas, japonesas y europeas.
 
Los resultados inmediatos son una mayor centralización del poder mundial y un intervencionismo militar creciente para “defender” las inversiones. Por contraparte, la persistencia del hambre en los países menos desarrollados y el aumento del desempleo en los más desarrollados.
 
Según ciertas previsiones de expertos, antes de fin de siglo, más del 90% de los productos manufacturados por empresas estadounidenses se fabricarán en el exterior de ese país. Los enormes beneficios de estas empresas cubrirán con creces, los costos de importación de lo que sus propias filiales producen.
 
Esta situación, que ya se está viviendo en algunas partes del mundo, no será más que la preparación de una etapa posterior, en la que, tras el control total de la economía por parte de las multinacionales, se podrá pasar a planificar la producción mundial. En ese momento, y con el agotamiento de un gran número de recursos, se pasará a una creciente recirculación y a la inversión masiva en “nuevas industrias” como medicina, sexo, educación, cultura, etc., que aumentarán en estos últimos años. Como consecuencia, llegaremos, en breve plazo, a pagar el sol, la playa o el disfrute de los paisajes.
 
El control tecnocrático de la vida o para decirlo en breve, el tecnofascismo, sería, del modo que hemos descrito, una salida que preservaría un cierto equilibrio ecológico, pero a costa del placer mismo de vivir. Debernos, pues, llamar la atención sobre el hecho de que el análisis de problemas ecológicos por parte de los tecnócratas puede conducir al tecnofascismo.
 
La contrapropuesta, es decir, el análisis de las ecologistas, lleva a una opción incompatible tanto con el capitalismo como con el socialismo de tipo autoritario. Para ellos, el equilibrio ecológico sólo es posible y socialmente útil, si permite a la vida desplegarse en toda su riqueza y no, si se encierra en una cárcel planetaria. En este sentida, la lucha por una sociedad diferente, que no contemple una lucha particular por tecnología alternativas, será en vano.
 
Una sociedad donde trescientas o cuatrocientas multinacionales impongan su voluntad, que se basa además, en un esquema energético electronuclear, será necesariamente centralizada, represiva y empobrecedora de las mayorías. Sólo una tecnología que permita el control de la producción por parte de sus interesados, y que sea fácilmente utilizable, puede servir de base para una gran autonomía de las colectividades locales y regionales, a partir de la cual se plantee la búsqueda de una sociedad diferente. La toma del poder del Estado puede ser necesaria para destruir el aparato central del control de clase, pero ésta, por sí sola, sin cambios en la forma de vida y sus bases materiales, no servirá más que para una votación por el poder. Sólo un socialismo con autogestión, puede evitar que éste caiga en los vicios del capitalismo y sea capaz de transformarse en la única alternativa de la sociedad frente a la barbarie mecanizada. La construcción del socialismo implica, necesariamente, el desarrollo de la autogestión de unidades económicas lo suficientemente pequeñas como para permitir que les decisiones sean tomadas por la propia comunidad afectada. Esto no implica volver a la Edad Media, sino adaptar la enorme capacidad tecnológica actual, a las necesidades de una saciedad más justa y libre, pero no por ello miserable y extenuante.
 
Las críticas y las alternativas al actual modelo de vida y producción, tienen que ir unidas a un replanteamiento de los propios objetivos de la producción y de la forma de alcanzarlos. Separar estas dos cuestiones es uno de los grandes errores de la casi totalidad de la izquierda tradicional, que pretende modificar las condiciones de trabajo y de vida sin impugnar sus bases tecnológicas ni el modelo de consumo.
 
     

Notas

 
** Comité de Defensa del Estado de Michoacán.
     
____________________________________________________________
     
Raúl Alcaraz
Pasante de la carrera de Física, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.

 
cómo citar este artículo
Alcaraz, Raúl 1983. Relación tecnológica energética y sus repercusiones ambientales. Ciencias 3, enero-marzo, 48-52. [En línea]
     
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Kurt Bernardo Wolf
     
               
               
En febrero de 1982, el Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE) de los Estados Unidos publicó en sus Memorias un articulo de revisión de campo, comisionado al Decano y Director de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Princeton, Robert G. Jahn.1 El tema del artículo es el estado actual de los estudios experimentales sobre fenómenos psíquicos, y su posible relevancia para la telecomunicación en particular y para la informática en general. El asunto podría presentarse a los científicos como, “¿Porqué, si ya hemos fumigado el desván, los ruidos persisten…?”

 

En realidad la plaga de la parasicología —el estudio de los fenómenos psíquicos ha sido depurada de sus inicios de superstición y magia, y se ha ido adaptando a los requisitos del método experimental científico. Pero lo que queda, definitivamente, produce persistentes ruidos. Varias revistas internacionales especializadas en ciencia aplicada han recibido y publicado artículos sobre este tema; la sección de cartas a la redacción ha seguido las vivas discusiones con opiniones y experimentos en contra y en pro. La misma IEEE en 1976 publicó un artículo de dos físicos del Instituto de Investigación de Stanford sobre2 “Un canal perceptual sobre transferencia de información…”, en lenguaje llano: clarividencia.3 Dos años atrás, la augusta revista bioquímica inglesa, Nature, tuvo el mismo problema,4 y lo mismo otras.5

EI profesor Jahn procede cautelosamente, casi a la defensiva, en aclarar que en nuestro desván viven animales, y que realmente no se sabe nada de ellos. Da una reseña histórica que pasa por Paracelso, Newton, Leibnitz, Mesmer, Freud, Jung y Pauli, para concentrarse en los experimentos de los esposos Rhine, sobre telepatía y psicokinesis, en la Universidad Duke, llevados a cabo de los años 30 a los 60. Los protocolos y métodos estadísticos de los Rhine fueron duramente criticados,6 y con aquellas discusiones y críticas con substancia se han desarrollado técnicas de muestreo modernas, como las de doble ciego (double blind), y protocolos más rigurosos.7 Después abordar los experimentos de Puthoff y Targ, quienes usan ya técnicas de correlación de datos automáticas. Existen hoy en día varias —Jahn lista seis revistas en lengua inglesa8 que sirven de vehículo de información y acervo, veinte universidades estadounidenses9 y al menos otras tantas instituciones en Europa Occidental10 y Oriental,11 que tienen grupos que publican reportes en revistas internacionales, y en los cuales se han producido ya cincuenta tesis de maestría y doctorado en temas relacionados con la parapsicología.

El interés que presenta el artículo de Jahn en las Memorias de la IEEE es que, si bien no logra atrapar ninguno de los ruidos en una caja, nos presenta algunas grabaciones cuyo espectrograma no se parece al de criatura encarnada alguna. Una estudiante de Jahn —de las más brillantes, nos dice— le propuso como tema de tesis la replicación modificada de un experimento en psicokinesis: un generador de series de pulsos de signo estocástico, cuyo despliegue en una pantalla es el objeto, y donde el operador psíquico debe, a voluntad, favorecer el número de pulsos de un signo predeterminado o elegido el azar. Las series resultantes se guardaban en cinta para su análisis estadístico. Jahn aceptó, pues le parecía que el entender y manejar las técnicas de electrónica, computación, protocolo y estadística necesarias para llevar a cabo tal experimento, constituían los requisitos de una tesis. Independientemente del resultado. Pero: “Mi papel inicial de supervisor en este proyecto me llevó a involucrarme con él; y eso unido a una creciente y divertida fascinación intelectual, al grado que cuando esta alumna se graduó, estaba yo persuadido que este es un campo legítimo de estudio para un buen tecnólogo, y que me gustaría continuar con él”.12 Los detalles del protocolo experimental aparecen en la Referencia 12 (se pueden solicitar sobretiros), mientras que la Referencia 1 amplía el área de análisis para incluir, en 255 referencias, las líneas de trabajo predominantes de varios grupos en percepción extrasensorial y en psicokinesis.13

Lo que hace a los experimentos de Jahn muy superiores a los de Rhine, es que el protocolo se reduce al mínimo. El operador sólo contempla la pantalla y la máquina hace el resto, y lo guarda —mejor que una Instamatic. Además, permite la calibración estadística antes, durante y después del experimento.

La señal de un generador de ruido comercial con un espectro de hasta varios Megahertz, es muestreada 100 o 1000 veces por segundo, produciendo, tras un cortador digital, series de 200 o 2000 pulsos de amplitud constante y signo estocástico. El operador puede dictar su preferencia de signo, o esta puede ser asignada al azar por la computadora. Los conteos se hacen alternando los signos registrados para evitar posibles errores sistemáticos en la electrónica. En total se generaron 25000 series experimentales y 23000 de calibración, con cerca de diez millones de eventos binarios. No se eliminó ninguna serie de prueba ni de calibración. Si denotamos por PK+, PK– y PK0 los datos de aquellas series con preferencia del operador por los signos positivos, por los negativos, y las de calibración, podemos resumir los resultados de la siguiente manera: la distribución de las sumas de eventos de un signo en las series PK+, PK–, PK0 y PK+ + PK– + PK0 se conformaron alrededor de curvas Gaussianas que las describen como estocásticas. No hay efecto psicokinético, pues, sobre los momentos mayores que uno de las distribuciones. El momento cero —el promedio simple que da el centroide de la Gaussiana— sí se ve afectado: es 100.23 para PK+, 99.704 para PK– y 100.045 para PK0. Entre dos y tres de cada mil pulsos se ven, pues afectados. La probabilidad diferencial total de que los resultados de este experimento hayan sido fluctuaciones estadísticos es 3 X 10–9. Puthoff y Targ4 reportan cifras da 5.6 X 10–4, 10–6 y 3 X 10–7 en sus experimentos.

Si estos fuesen experimentos en partículas elementales, confiabilidad de sistemas o una encuesta en gustos del consumidor, se daría su validez por establecida sin mayor reserva, y su hipótesis sería dada por correcta. El caso aquí es diferente pues, no existe hipótesis: el desván está claramente vacío. No se ha propuesto ningún mecanismo de interacción entre el operador y los pulsos. ¿Dónde actúa? ¿En el semiconductor qua genera el ruido, en el instrumento que efectúa el muestreo, en la pantalla, en los datos en cinta, o en el algoritmo que los procesa? ¿Y sin manos, cómo? Es un efecto que simplemente no debería estar allí. Más sucintamente, los experimentos de percepción remota del mismo Jahn1 y los de Puthoff y Targ4,5 son consistentes con las siguientes afirmaciones: (a) La percepción sintética es más confiable que la analítica. (b) La fidelidad de la percepción es independiente de la dirección, distancia (al menos hasta distancias de algunos miles de kilómetros) y de la presencia de aislantes o conductores electromagnéticos cerca o alrededor del operador. (c) La fidelidad es dependiente, pero no desaparece, con la separación temporal —positiva o negativa— en la percepción.

Claramente, éstos no son dudosos fuegos fatuos, sino proposiciones que, de ser ciertas, entran en conflicto con los principios comúnmente aceptados de la física clásica; la última en especial, es la base del esquema paradigmático de toda filosofía racionalista. Estos problemas han sido ampliamente comentados por físicos de varias especialidades14 y Jahn encuentra cierto humor en ello.15

El problema, en esencia, es que en el quehacer científico nos ocupamos de problemas donde el papel del investigador es el de un observador de eventos y/o generador de hipótesis. La mecánica cuántica tiene un papel especial, pues no es aún una teoría filosóficamente satisfactoria, y sus dificultades provienen en gran medida de que el papel del observador no está totalmente aclarado. El acto de medición perturba el sistema, y la interpretación de Copenhague podría decir que ésta es un acto de conciencia. Si la información perdida en la indistinguibilidad (estadística de Fermi-Direc, por ejemplo) afecta realmente los niveles de energía de cualquier átomo o molécula ¿qué relaciones hay entre el sistema y su cognoscibilidad? Esta discusión no es reciente, ni breve, ni está resuelta a satisfacción de todos.

La actitud tomada por la comunidad científica ante el estudio de los fenómenos psíquicos no es unánime. Hay quienes piensan que todo es designio de algún Colegio Invisible;16 la mayor parte, creo conscientes del dilema adoptan una actitud agnóstica. La punta del segundo cuerno son aquellos grupos que nos presentan datos experimentales como los anotados arriba. Históricamente, la física ha tenido ya sus momentos de dilema, confrontada con experimentas que no cabían en su esquema: la desintegración radiactiva y la constancia de la velocidad de la luz; por mencionar los ejemplos más notorios. No podemos esperar que estas revoluciones sigan un patrón fijado de antemano, como lo suponen implícitamente sus ideólogos ortodoxos. El paradigma cultural materialista de Occidente trata a la conciencia como un epifenómeno circunstancial; otros —en especial los monistas de Oriente— son más abiertos a su convivencia con las ciencias exactas.17 En estos otros marcos, los fenómenos psíquicos han sido reconocidos como manifestaciones concomitantes al nivel de conciencia del sujeto. Los ruidos que estudia Jahn en el desván no son, para ellas, más que vulgares chaneques que más vale dejar en paz.

Las ciencias exactas son reduccionistas por naturaleza; en ello estriba su poder de penetración, y por sus resultados positivos continuarnos la investigación científica. Sería simplista pensar, sin embargo, que constituyen la única avenida de conocimiento que tenernos de la naturaleza. Los diferentes modos de aprehender e interpretar lo que percibimos tienen, como otros tantos animales, sus territorios —las ciencias exactas lo físico, las artes lo estético, la filosofía el pensamiento humano mismo— pero también tienen sus áreas de traslape, e interfases en movimiento y disputa. Las ciencias exactas han ampliado su territorio constantemente y han sido invocadas como ayuda o amuleto por otras ciencias —las sociales por ejemplo— a veces más allá de sus capacidades honestas. La parapsicología parece ser hoy una región de interfase, un bolsón de lo arquetípico en el sentido de Jung, rodeado por la neurofisiología, la física molecular y la informática.17, 18 Jahn y otros científicos como él están tratando de ganar este terreno. Tal vez allí haya riquezas insospechadas y no sólo cheques o aire.

”The most beautiful and the
most profound emotion one can
experience is the sensation of the
mystical. It is the source of
all true Science”.
Albert Einstein, siglo XX.

 

 

     

Notas

1. R. G. Jahn, “The Persistent Paradox of Psychic Phenomena: An Engineerig Perspective”, Proc. IEEE 70, 136-170 (1980).
 
2. H.E. Puthoff y R. Targ, “A Perceptual Channel for Information Transfer over Kilometer Distances: Historical Perspective and Recent Research”, Proc. IEEE 64, 329-354, (1976).
 
3. L. D. Harmon, “Comments on ‘A Perceptual Channel…’ ”; A. C. Perceptual Channel; A. C. Hastings y R. A. MacConnel, “Comments on (ibid)”; Comentarios por W. A. Harris, C. A. Musés, S. Deutsch, J. L. Calkins; T. H. Whitson, D. N. Bogart, J. Palmer y C. T. Tart, “Preliminary Experiments in Group Remote Viewing”; J. Valleé, A. C. Hastings, y G. Askevold, “Remote Viewing Experiments Through Computer Conferencing”, Prec. IEEE 70, 1259-1260, 1544-1552, (1976).
 
4. R. Targ y H. Puthoff, “Information Transnmition under Conditions of Sensory Shielding” Nature 251, 602-607, (1974); ver también las ediciones en el número de Abril 12, 1974 (Vol. 248) y 251, 559-562; 253, 147-159, 254, 470-472, (1975).
 
5. New Scientist, 170-185 (17 Oct. 1974); Hsin Ping, “The Rampancy of Parapsychology and the Decline of the Superpowers”, Scientia Sinica 18, 573-580, (1975); M. K. Garrity “Humanistic Physics: A Course using Paraphysical Topics to Illustrate the Scientific Method”, Amer. J. Phys., 45, 1206-1209, (1977); M. Gardner, “Magic and Parapphysics”, Technology Review, 43-51, (Junio, 1979); Scientific American, Science and the Citizen, 68 (Abril, 1979); Mathemagical Games, (M. Gardner), 20, (Mayo, 1979); Mathematigical Themas (S. Hofstadter), (Febrero, 1982).
 
6. M. Gardner, “Fads and Fallacies in the Name of Sciencie”, (Putnam's Sons, Nueva York, 1952); C. E. M. Hansel, “ESP, A Scientific Evaluation”, (Scribners, Nueva York, 1952); C. E. M. Hansel, “The ESP and Parapsychology: A Critical Reevaluation”, (Prometheus, Buffalo, NY, 1980).
 
7. J. B. Rhine, “New World of the Mind”, (Morrow & Co., Nueva York, 1953); J. B. Rhine, et. al., “Parapsycholoqy from Duke to FRNM (Parapsychology Press, Durham N. C., 1965); L. E. Rhine, “Mind over Matter: Psychokinesis” (MacMillan, Nueva York, 1970); “Progress in Parapsychology”, ed. por J. B. Rhine (Parapsychology Press, Durham NCm 1971).
 
8. European Journal of Parapsychology, Journal of Parapsychology, Journal of the American Society for Psychical Research, Parapsychological Review, Proceedings of the Society for Psychical Research.
 
9. La lista incluye las universidades de Chicago, Columbia, Drexel, Duke, Harvard, Kent State, North Carolina, Princeton, Syracuse, California (en 5 campus), Wisconsin y Yale.
 
10. Incluidas universidades e institutos en Amsterdam, Cambridge, Copenhague, Ghana, Reykjavik, Leningrado, Londres, Lund, Munich, Oxford, Paris, Pekín (Beijing), Tel-Aviv y Varsovia.
 
11. L. L. Vasiliev, “Experiments in Distant Influence”, (1920), traducido del ruso en (Dutton, Nueva York, 1976); E. K. Naumov y L. V. Vilenskaya, “Bibliography of Parapsychology (Psychotronics, Psychoenergetics, Psychobiophysics) and Related Problems”, (Moscú, 1971 y 1979), traducido y publicado por (Joint Publications Research Service, Arlington VA, 1972 y 1979); V. G. Pratt, “Soviet Research in Parapsychology”, ed. por B. B. Wolman (Van Nostrand-Reinhold, Nueva York, 1977); V. P. Zinchenko, “Parapsicología: Ficción o Realidad?” (en ruso), Voprosy Filosofii 9, 128-136, (1973); T. Moss, “Psychic Research in the Soviet Union”, en “Psychic Exploration: A Challenge for Science”, ed. por E. P. Mitchell (el astronauta), et., al, (Putnam, Nueva York, 1974); Zhang Feng “Nuevos Avances Hechos en el estudio de Funciones Humanas Excepcionales”, Shangai Ziran Zaki (Revista de la Naturaleza), No. 8, 606 (Agosto de 1980).
 
12. B. Dunne, R. G. Jahn y R. Nelson, “An REG Experiment with Large Data-base Capability”, por aparecer en “Research in Parapsychology 1981”, (Scarecrow, Metuchen, N.J., en prensa); véase también las referencias 157-162 en 1).
 
13. Ref. 1, pág. 151.
 
14. H. Margenau, “ESP in the Framework of Modern Science”, J. Ameri. Soc. Psychical Res., 60, 214-228, (1966); M. Bunge, “La Investigación Científica, su Estrategia y su Filosofía”, (Ariel, Barcelona, 1973); “Psychic Explorations: A Challenge to Science”, ed. por E. Mitchell y J. White, (Putnam, Nueva York, 1974); “Quantum Physics and Parapsychology” (Memorias del Congreso Internacional de Ginebra, Agosto de 1974), ed. por L. Oteri (Parapsychological Found., Nueva York, 1975) (14 cont.); “Philosophers in Wonderland. Philosophy and Psychical Research”, ed. por P. A. French (Llewellyn, St. Paul Minn., 1975); A. Shadowirz y P. Walsh, “The Dark Side of Knowledge”, (Addison-Wesley, Reading Mass., 1976); “Mind-Reach. Scientists look at Psychic Ability”, ed. por R. Targ y H. E. Puthoff (Delacorte/Eleanor Friede, Nueva York, 1977); “The Iceland Papers: Select Papers on Experimental and Theoretical Research on the Physics of Consciousness”, prefacio por B. D. Josephson (Premio Nóbel), ed. por A. Phuaric (Essentia Research Assocs, Amherst Wisc., 1979); E. Jantsch, “The Self-Organizing Universe: Scientific and Human Implications of the Emerging Paradigms”, (Pergamon, Elmsbad, NY, 1980); “The Role of Consciousness in the Physical World”, ed. por R. G. Jahn (West-view, Boulder, CO., 1981).
 
15. R. G. Jahn, “Psychic Process, Energy Transfer, and Things that go Bump in the Night”, Princeton Alu nni Weekly, Dec. 4, 1978, pp. 1-12.
 
16. Véanse los números de Zetetic Scholar, revista de Parapsicología para y por los escépticos.
 
17. F. Capra, “The Tao of Physics”, (Shambhala, San Francisco, Calif., 1975).
 
18. U. Sinclair, “Mental Radio”, con un prefacio de A. Einstein (Thomas Springfield III., 2a. ed. 1962); K. Pribram, “Languajes of the Brain”, (Prentice-Hall, Engewood Cliffs, N. J., 1971) y las referencias en 14); G. Feinberg, “Precognition -A Memory of Things Future”, en “Quantum Physics and Parapsychology”, ed. por L. Oteri (Parapsychology Found, Nueva York, 1975); B. J. T. Dobbs, “The Foundations of Newton's Alchemy”, (Cambridge Univ, Prees, Cambridge, Mass, 1975); “Parapsychology: its Relation to Physics, Biology, Psycology and Psychiatry”, ed, por G. R. Schmeidler (Scarecrow, Metuchen, N. J., 1976); “Advances in Parapsychological Research, Vol. 1. Psychokinesis”, ed. por S. Krippner (Plenum, Nueva York, 1977); Sir John Eccles (Premio Nóbel), “The Human Person in its Two-way Relationship to the Brain”, Conferencia invitada a la convención de la Parapsychological Association (Universidad de Utrect, Agosto 20, 1976), en “Research in Parapsychology 1976”, (Scarecrow, Matucho, N. J., 1977).
     
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Kurt Bernardo Wolf
Investigador del Instituto de Investigaciones en Matemáticas y Sistemas, y Profesor de la Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.
 
 
 
cómo citar este artículo
Wolf Kurt, Bernardo 1983. Se ha fumigado el desván pero los ruidos persisten. Ciencias 3, enero-marzo, 14-19. [En línea]
     
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