revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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R04B04
 
La Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia
 
Nota de los editores
   
   
     
                     
                   
La Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia —SBP—
tiene como objetivo contribuir al desarrollo científico y tecnológico del país; promover y facilitar la cooperación entre los investigadores; defender los intereses de los científicos en cuanto al reconocimiento a su laboriosidad; el respeto por la persona; la libertad de investigación y de opinión, así como el derecho a los medios necesarios para realizar su trabajo; luchar por la participación efectiva de la SBPC en problemas de política científica y en programas de desarrollo científico y tecnológico asociados a los intereses reales del país; congregar personas e instituciones interesadas en el progreso y difusión de la ciencia y estimular el interés del público en relación a la ciencia y la cultura.
 
Fundada en 1948 por un grupo pequeño de científicos, la SBPC reúne hoy a más de 17 000 asociados y en sus reuniones se presentan alrededor de
2 800 comunicaciones de trabajos científicos y se realizan 250 mesas redondas, cursos y conferencias. A través de sus secretarías regionales promueve simposia y encuentros e iniciativas de difusión científica a lo largo de todo el año. En la reunión anual de 1980 en Río de Janeiro, celebrada bajo el lema “Ciencia y Educación para una Sociedad Democrática”, se presentaron miles de trabajos sobre ciencias naturales y sociales y se llevaron a cabo mesas redondas y cursillos incluyendo ternas tales como: los medios de comunicación de masas y la educación en el Brasil; política de apoyo al desarrollo científico; selectividad de la educación y sociedad democrática; los movimientos sociales como escuela del pueblo y comunicación para una sociedad democrática.
 
En la reunión de 1981 en Bahía, entre otras resoluciones podemos mencionar: la preocupación por la aplicación de la tecnología a fines militares; el solicitar al Consejo Nacional de la investigación Científica y Tecnológica —CNBT—, un aumento de los recursos específicos para la investigación y que sea consultada la comunidad científica en lo referente a la política a seguir; moción de repudio al proyecto “Carajas”, por su carácter autoritario y la creación de una comisión de científicos que estudie la repercusión de este proyecto en la Amazonia; una protesta contra la censura en teatro, TV y cine y apoyo a las reivindicaciones de la comunidad negra.
 
También se aprobó una propuesta para que se concediera amnistía a los extranjeros que están en el país sin documentación y que Brasil conceda asilo político a los refugiados que lo soliciten (que sean reconocidos como refugiados políticos por la ONU), así como una condena al régimen jurídico de propiedad y control de los canales de radiodifusión.
  articulos  
 
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cómo citar este artículo
Nota de los editores 1983. La Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia. Ciencias 4, abril-junio, 17. [En línea]
     
 
     
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Carlos Juárez
     
               
               
En México existe una dependencia sobre el
conocimiento que tenemos los mexicanos de nuestra fauna de vertebrados en particular, y sobre la fauna silvestre en general. Lo anterior lo afirmamos porque sabemos que en lo que va transcurrido del siglo XX, salvo la honrosa excepción hecha de la Dirección de Estudios Biológicos (1914-1929), la mayoría de las instituciones y de los investigadores nacionales han descuidado el estudio de los animales que existen en nuestro país; en tanto que el Gobierno ha otorgado un promedio de 100 permisos por año para que otro tanto de investigadores extranjeros, principalmente norteamericanos, estudien la fauna de vertebrados en México. Estos dos elementos, además de otros, son la causa principal de que varias instituciones e investigadores norteamericanos, obviamente además del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, conozcan, mejor nuestros recursos faunísticos que los propios mexicanos.
 
Un ejemplo de lo que afirmamos arriba, lo tenemos ilustrado en el trabajo que realizaron Graciela Gómez Álvarez y Rito Terán Olguín (Contribución al Estudio de los Vertebrados de México. Tesis Profesional, 1981), quienes recopilaron sistematizaron y analizaron un total de 4904 trabajos extensos y notas que integran la mayor parte de lo que se ha publicado acerca de los anfibios, los reptiles, las aves y los mamíferos de México en el periodo comprendido entre 1900y 1979. Los autores mencionados nos indican que tales estudios fueron publicados en 799 revistas especializadas y de difusión. Pues bien, del total de estudios publicados, solamente 662 (13.5%) fueron publicados por mexicanos, en 164 (20.2%) de las revistas mencionadas. También nos indican (Gómez Álvarez y R. Terán O., op. cit.) que de 1933 autores, solamente 313 (15.7%) fueron de nacionalidad mexicana. De manera que la mayoría de los autores fueron norteamericanos que publicaron los resultados de sus estudios en revistas norteamericanas.
 
Si a lo anteriormente anotado agregamos dos aspectos que pueden, entre otros muchos, caracterizar a la ciencia mexicana: por un lado, la práctica adoptada por la mayoría de los científicos mexicanos, que consiste en publicar los resultados de sus estudios en revistas extranjeras por considerar que así logran mayor prestigio y calidad en su currículum vitae; y por otro lado el hecho de que muchos trabajos de investigación biológica no están orientados para resolver los problemas de México, ni son el resultado del análisis de las necesidades del país, sino meras copias de la temática y la forma de hacer la ciencia en las metrópolis de Estados Unidos o Europa; podemos concluir que tales metrópolis se encuentran más capacitadas que nuestro país en el conocimiento, para el caso que nos ocupa, de la fauna silvestre mexicana, Obviamente que los proyectos norteamericanos se han desarrollado para cumplir metas que ellos se han fijado, pero no para satisfacer nuestras necesidades. Debido a que en esta ocasión no es nuestra finalidad profundizar en este análisis, lo dejaremos pendiente para otro artículo; y hoy solamente lo tocamos como ejemplo de lo que nosotros entendernos por dependencia científica y penetración cultural en Biología.
 
Además de lo anteriormente señalado, queremos indicar que otro aspecto tradicionalmente descuidado por los Biólogos de México es el referente al estudio de las diversas formas en las que las distintas culturas prehispánicas desarrollaron su tecnología para usar los recursos naturales, comprendida la fauna silvestre entre ellos. Y de manera similar a lo sucedido con el estudio de la fauna silvestre actual, los norteamericanos sí han atendido el estudio de tales aspectos prehispánicos, y en la actualidad continúan trabajando en este aspecto a través del instituto Lingüístico de Verano y lo que hoy ha quedado de él. En consecuencia con sus intereses, no solamente han estudiado el idioma y las costumbres de distintos pueblos, sino que ello aunado a la “evangelización”, lo han convertido en instrumento para introducir en tales pueblos una concepción del mundo en la que el modo de vida y la organización capitalista de los Estados Unidos de Norteamérica son el ejemplo a seguir.
 
Estas tareas que han sido iniciativas de los norteamericanos, se inscriben en la tendencia que persigue homogeneizar los modos de ser, de hacer y de sentir de todos los pueblos de la Tierra, con la consecuente pérdida de las características distintivas que singularizan a tales pueblos y que les permiten expresarse a través de la creatividad propia.
 
En Biología, se ha echado a andar una iniciativa que pretende homogeneizar a los nombres vulgares que se usan en América Latina para designar a las distintas especies de aves y de mamíferos. Esta iniciativa la planteó el Doctor Eugene Einsenmann de la “Smithsonian Institution” de Washington, durante el Primer Encuentro Iberoamericano de Ornitología y Mundial sobre Ecología y Comportamiento de las Aves celebrado en Buenos Aires, Argentina en 1979. En aquella ocasión, el Doctor Einsenmann argumentó que existe una “necesidad” de homogeneizar tales nombres vulgares de las aves debido a la gran diversidad que existe en América Latina para designarlas; y señalaba que al contar con un solo nombre se facilitaría la comunicación entre los científicos, así como el manejo de la información referida á tales animales.
 
Esta proposición fue secundada inmediatamente por el Doctor Mario Ramos Olmos, investigador y Jefe del Proyecto “Ornitología” en el Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos (INIREB) de Jalapa, Veracruz, México, así como por el Sr. William Belton, Secretario para las Américas del Consejo Internacional para la Protección de las Aves (C.I.P.A,); quienes desde aquella fecha han empeñado su esfuerzo y han efectuado varias tareas tendientes a poner en marcha el proyecto para homogeneizar los nombres vulgares de las aves de América Latina. A partir de 1981, se sumó a este esfuerzo el “Smithsonian Tropical Research Institute” de Balboa, Republica de Panamá, a través de Gladys S. de Harrington, quien ha promovido la integración de un Comité que tome en sus manos el trabajo antes mencionado.
 
Frente a la iniciativa homogeneizadora lanzada por el Doctor Eugene Einsenmann, se levantó la voz y la protesta de varios ornitólogos y estudiosos de los vertebrados, que nos encontrábamos en el Encuentro Iberoamericano en Buenos Aires, Argentina, para defender la tendencia diversificadora que veía más que una necesidad de comunicación fácil entre los científicos, una amenaza de penetración cultural a los pueblos latinoamericanos. Quienes nos inscribimos por la defensa de los patrimonios culturales de los pueblos, argumentamos que si hacía falta un nombre único para cada especie, ya existían los nombres científicos, y que al respetarlos respetaríamos también el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica; en todo caso seria la discusión y en su caso la modificación de tal Código Internacional el tema a tratar. Ante esto, se argumentó que los nombres científicos no son estables y que cambian con mucha frecuencia mientras que, de acuerdo a la experiencia norteamericana, se demostraba que los nombres vulgares (en inglés) usados para designar alas aves de Norteamérica y dados por el Comité de Clasificación y Nomenclatura del “American Ornitologist Union” (A. Q. U.); eran más fáciles de entender que los nombres científicos dados a las especies de acuerdo con el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica.
 
Las afirmaciones hechas por los Doctores Einsenmann, Belton y Ramos Olmos desde 1979 y ahora reforzadas por Gladys S. de Harrington, pasaban por alto, como desde entonces lo señalamos, que en los Estados Unidos de Norteamérica seria Válida tal política de nomenclatura porque la conquista que hicieron los ingleses y sus descendientes norteamericanos consistió en exterminar a los pueblos que encontraron en su camino expansionista, destruyendo con esa práctica la base cultural mestiza que, por el contrario, es la característica en los países latinoamericanos. Pasaban por alto y siguen sin considerar, que en América Latina todavía existen una gran diversidad de grupos étnicos, que junto con los pueblos de cada país latinoamericano (incluidos algunos científicos en el proceso) resisten y resistirán hasta que desaparezca el peligro de su avasallamiento cultural. También dejaron de considerar que si, como ellos afirman, los nombres científicos de las especies cambian y son muy inestables es porque existe la evolución de las especies y con ella la inestabilidad, es decir la diversidad y no la homogeneización; las especies en constante proceso de cambio y no las especies sin cambios. Olvidaban lo que Charles Darwin sintetizó en su obra, o sea que no sólo las especies sino toda la naturaleza tiene como característica el cambio constante, la inestabilidad.
 
Pero, ¿a quién más sino a los propios norteamericanos beneficia la adopción de un sistema de nombres vulgares único para cada especie de ave, o de mamífero en América Latina?
 
Nosotros entendemos que la iniciativa que han lanzado y puesto en práctica aún en México, para lograr tal homogeneización, es una trampa por medio de la cual se pretenden dos cosas cuando menos:
 
1) Por un lado, pretender eliminar el reconocimiento que toda la humanidad debe darle a la diversidad cultural, histórica y social que caracteriza a los pueblos de América Latina; y
2) Además, pretender desconocer el hecho evolutivo de la transformación de las especies y con ello la inestabilidad característica de todo proceso de cambio; el cual en el caso de las especies animales se refleja en el de su nombre científico. 
     
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Carlos Juárez
Profesor e investigador de la Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.

 
 
cómo citar este artículo
Juárez, Carlos 1983. Los nombres comunes de las aves. Ciencias 4, abril-junio, 50-52. [En línea]
     
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Gustavo Martínez
     
               
               

I. Introducción

En nuestros días, el desarrollo científico y tecnológico ha alcanzado un ritmo espectacular. Los avances en la electrónica, comunicación, informática, computación son palpables en multitud de aspectos de nuestra vida cotidiana. Podría uno preguntarse, ¿cuál es el efecto de esta situación en la formación actual de los físicos, en su trabajo de investigación?

Una consecuencia inmediata de la sofisticación que se ha alcanzado es la sobre especialización de la actividad científica. A primera vista esta sobre especialización induce una disgregación en el quehacer científico, sin embargo, en los últimos años se ha venido observando una tendencia unificadora en varios campos de la física. En general, el proporcionar descripciones concisas y generales del comportamiento de la naturaleza ha sido muy atractivo para los físicos; basta ver, a lo largo de la historia de la física, los esfuerzos realizados en la mecánica clásica para llegar a las leyes de Newton, en la termodinámica a las cuatro leyes fundamentales, en el electromagnetismo a las ecuaciones de Maxwell y actualmente en la teoría de campos a una descripción unificada de las interacciones básicas de la materia.1 En las páginas a seguir se mostrará cómo un pensamiento analógico, unificador, puede darse en el contexto de la sobre especialización arriba mencionada, proporcionando avances considerables en una variedad de disciplinas dentro de la física. El tema bajo discusión es el de la física de los polímeros, un área de la materia condensada que, como veremos, puede relacionarse con una serie de sistemas aparentemente desligados entre si.

II. ¿Qué es un polímero?

Un polímero es una macromolécula formada por la unión covalente de unidades estructurales básicas. Las unidades que se repiten se llaman monómeros y pueden ser de uno o varios (pocos) tipos (véase la figura 1). Todo monómero debe tener dos o más sitios de enlace, los cuales representan su funcionalidad; dependiendo de ésta, los monómeros que constituyen al polímero serán lineales o ramificados. Cuando la molécula polimérica tiene la estructura de una red y abarca un tamaño macroscópico considerable del material, se dice que constituye un gel. Los polímeros pueden estar formando mezclas, en solución o concentrados al 100%. Aunque la mayoría de los polímeros son orgánicos con un esqueleto basado fundamentalmente en átomos de carbono, los hay también inorgánicos basados en átomos de silicio. El peso molecular de una cadena polimérica puede ser muy variable, alcanzando valores del orden de 107 para polímeros sintéticos (poliestireno) y de 109 para biopolímeros (DNA de la Escherichia coli) ¿Cuál es la relevancia del estudio de los polímeros?

Para dar respuesta a la anterior pregunta basta simplemente puntualizar que:

a) Los polímeros son un componente básico de la materia viva. Si a una célula típica le quitamos el agua, aproximadamente el 90% de lo que queda son biomacromoléculas.
b) Los polímeros sintéticos son de los materiales modernos de mayor impacto en la sociedad industrial de nuestro siglo. Se estima que al principio de los años 70, en los países industrializados, alrededor del 30% de las egresados de carreras científicas que ingresaron a industrias con un componente científico, trabajaron en algún tema relacionado con polímeros.

Ejemplos de polímeros naturales son las proteínas, los polinucleótidos (DNA, RNA), polisacáridos (almidón, celulosa),2 lípidos (jabones, ceras, componentes de membranas celulares, caucho, aceites naturales y resinas). Como polímeros sintéticos tenemos a:

1) los plásticos, que son materiales que al ser deformados por la aplicación de una fuerza, mantienen su nueva forma aún en ausencia de ella. Los plásticos pueden ser rígidos o flexibles, dependiendo de su resistencia a ser deformados. En algunas ocasiones forman filamentos dando lugar a las fibras sintéticas como el nylon (poliamida), orlón (poliacrilonitrilo) y dacrón (poliester). Al ser calentados, los plásticos sea blandan, cuando este proceso es reversible, se trata de termoplástico como el poliestireno, polipropileno y polivinilo; cuando no es reversible lo que sucede es que arriba de una temperatura crítica se forman enlaces cruzados entre las cadenas poliméricas con lo cual el material se endurece en forma permanente (tal es el caso de resinas como el epoxy —que san poliéteres de glicoles y dialdehídos— y las resinas fenólicas).
2) Los elastómeros, que son materiales elásticos con propiedades similares a las del caucho, por ejemplo: el poliestireno-butadieno (SBR), los silicones y los poliuretanos.

Desde el punto de vista tecnológico-industrial, la ciencia de materiales que se ocupa del estudio de los polímeros sintéticos es de una importancia crucial, pues permite la fabricación de materiales con propiedades físicas y químicas (dureza, rigidez, elasticidad, durabilidad, propiedades ópticas, estabilidad térmica, química, etc.) específicas para un uso determinado. Ejemplos de objetos compuestos por polímeros sintéticos son los textiles sintéticos, instrumentos quirúrgicos, pinturas, adhesivos, cuerdas y mecates; esponjas, películas fotográficas, aislantes eléctricos, discos, sustancias no-adhesivas (como el teflón), llantas y juguetes.

Un aspecto de los polímeros que se sigue directamente de lo mencionado a lo largo de esta sección, es la naturaleza interdisciplinaria de su estudio. Dependiendo de que aspecto del comportamiento de los polímeros se esté estudiando, nos encontraremos en el campo de trabajo de los biólogos, bioquímicos, biofísicos, químicos, físico-químicos, ingenieros químicos y/o físicos. Cabe entonces hacerse la pregunta: ¿cuál es el papel de un físico que hace investigación básica en el estudio de los polímeros?

II. Los físicos y los polímeros

Centrémonos esencialmente en algunos aspectos teóricos del estudio de los polímeros (generalmente sintéticos) que los físicos han venido realizando a lo largo de la última década. Para ello es conveniente presentar un breve recuento histórico del desarrollo de la física y química de los polímeros, que, como veremos, es un ejemplo muy ilustrativo de la vinculación entre el desarrollo de la industria, la tecnología y la ciencia básica.

Los orígenes del estudio científico y el desarrollo industrial de los polímeros se remontan a la primera mitad del siglo XIX, con el trabajo de C. Goodyear (1839) en Estados Unidos y Hancock (1843) en Inglaterra, quienes independientemente vulcanizaron el hule natural con la introducción de azufre, mejorando así sus propiedades elásticas considerablemente. Los trabajos que siguieron a este descubrimiento se centraron en mejorar algunas propiedades de las polímeros naturales. No fue sino hasta 1910 que el belga Leo Bakeland sintetizó una resina conocida hoy en día como baquelita, que abrió el camino al desarrollo de los polímeros sintéticos. En 1917, a causa de la Primera Guerra Mundial, se logró un avance considerable en la síntesis de un hule metílico a partir de dimetilí-butadieno.

Un conocimiento más profundo de la estructura de los polímeros se dio en, las décadas de los 30 y 40. Fue durante este período que se afirmó la creencia, propuesta por H. Staudinger,3 de que los polímeros son macromoléculas y no agregados coloidales de moléculas menores. Finalmente, durante los años 50 se sentaron las bases de la ciencia moderna de los polímeros. Algunos de los investigadores que se distinguieron a lo largo de todo este proceso fueron entre otros: Debye, Kuhn, Kramers, Mark, Carothers, Flory4 y Meyer.

La relación industria-ciencia es notoria en esta época, por ejemplo, el polietileno se descubrió alrededor de 1932 por ICI. En 1934, en DuPont sintetizaron por primera vez el nylon, a finales de los 30; en ICI obtuvieron el poli(metilmetacrilato) y tanto el poliumilo como el poliestireno se producían ya a escala comercial. De hecho, esta relación se sigue manifestando en nuestros días. Algunos avances recientes en la física de polímeros que pueden tener un enorme impacto tecnológico-industrial son:

a) la síntesis de polímeros superconductores5 como parte del proceso de la investigación sobre superconductores orgánicos (los laboratorios de la IBM, Bell, Xerox y Allied Chemical han estado muy involucrados en esta investigación);
b) la fabricación de baterías poliméricas6 (con fuertes consecuencias para la industria automotriz);
c) la contribución en, el entendimiento y producción de los materiales amorfos semi-conductores que se utilizan como celdas solares (en esta investigación se encuentran activos, entre otros, los complejos industriales de Exxon, Xerox, Mitsubishi, Hitachi, Sanyo y Fuji).

Volviendo a la evolución histórica de la física de los polímeros nos encontramos con un avance considerable en años recientes gracias al desarrollo de una serie de técnicas experimentales y teóricas nuevas: la difracción de neutrones, la dispersión elástica e inelástica de la luz láser, la resonancia paramagnética nuclear, métodos teóricos provenientes del estudio de problemas de muchas cuerpos y de la teoría de campos (integrales, funcionales, diagramas de Feynman, formalismos de funciones de Green), y métodos numéricos que surgieron con el desarrollo de las computadoras. De esta manera llegamos a la década de los 70 y principios de los 80, en donde el descubrimiento de la conexión entre el estudio de propiedades estadísticas de polímeros y problemas de transiciones de fase produjo un “renacimiento” en la física de los polímeros. Es sobre esta relación y algunas de sus consecuencias que se centrará el contenido de las páginas a seguir.

IV. Estadística de polímeros y transiciones de fase, un ejemplo de pensamiento analógico

Desde que se hizo patente que un polímero es una macromolécula, la modelación de distintos sistemas poliméricos como curvas poligonales sobre redes de diversas simetrías resultó ser muy útil.

Veamos el caso más sencillo de una solución polimérica diluida. Una configuración dada, la podríamos modelar como se muestra en la figura 2, donde tenemos una red cúbica con los sitios más cercanos separados por una distancia “a” que tomamos como el tamaño promedio de un monómero. En la figura 2, la curva que representa el polímero no se corta. Sucede que arriba de una cierta temperatura Tθ conocida como la temperatura teta, un polímero diluido se comporta como una cuerda que no se cruza, las interacciones polímero­polímero, polímero-solvente, solvente-solvente son tales que producen un “volumen excluido” que impide que dos segmentos no contiguos se acerquen demasiado. Si pensamos que el polímero está siendo sujeto a los choques azarosos de las moléculas de la solución, lo que tenemos es una partícula browniana con estructura interna que puede adoptar una multitud de configuraciones. Un modelo burdo del polímero es entonces una caminata aleatoria autorepelente, o sea, una caminata aleatoria que no se cruza. Podemos entonces, con este modelo calcular la distancia promedio R entre los extremos de un polímero con N subunidades, como la distancia promedio a la que llega un caminante aleatorio (por ejemplo un borracho) después de que dio N pasos, siempre y cuando nunca pise un sitio más de una vez. El resultado al que se llega es que, para N grande7 R ˜ Nv' con v'>1/2 (si no impusiéramos la condición de auto-evitamiento, tendríamos el resultado R ˜ N1/2). Esta analogía entre caminatas aleatorias y configuraciones poliméricas permitió el cálculo teórico de varias propiedades de los polímeros basándose esencialmente en simulaciones de las caminatas por medio de computadoras.

Propiedades como el valor de R son estadísticas (se obtiene como un promedio sobre todas las posibles configuraciones del polímero compatibles con las constricciones externas impuestas sobre el sistema) y globales (propiedades que reflejan un comportamiento colectivo a escalas grandes con respecto del tamaño de la unidad del polímero). En 1972, P. G. de Gennes descubrió una relación entre propiedades estadísticas de polímeros (lineales, altamente diluidos) y transiciones de fase.8 Encontró una descripción matemática para el sistema polimérico que coincidía con un caso límite de una descripción para un ferromagneto cerca de la temperatura Tc en que pierde su magnetismo. Una vez establecida la conexión, muchas analogías se hicieron explícitas: el radio de giro promedio s del polímero (que establece el tamaño promedio del polímero, es proporcional a R e indica hasta que distancia se mantiene correlacionado el polímero) corresponde a la distancia de correlación ξ del sistema magnético. Se hizo evidente que la cantidad
*T – Tc*–1 corresponde al número de subunidades N y que por consiguiente el límite T → Tc está asociado al límite N→∞. De estas relaciones se sigue que el exponente v' arriba mencionado corresponde a v de la transición ferromagneto puesto que: ξ ˜ *T – Tc*–v, *T – Tc*–1 ˜ N y R ˜ S ˜ ξ, de donde R ˜ Nv, pero como
R ˜ Nv', entonces v = v'.

Una vez establecido el puente entre los dos problemas, el flujo de información entre ambos no se dejó esperar; eh algunos casos, para el cálculo de cantidades especificas, pero más en general en la forma de abordar los problemas. Toda una serie de conceptos desarrollados en el tratamiento de los fenómenos críticos tales como universalidad, escalamiento, exponentes críticos, se introdujeron en el estudio de los polímeros.9 El nuevo enfoque teórico aunado al desarrollo del instrumental experimental asociado a las técnicas mencionadas en la sección anterior, dieron un impulso sorprendente a la investigación experimental, la cual, a su vez ha venido reforzando y remodelando la teoría. A partir de 1972, se estableció una relación teoría­experimento muy dinámica e intensa.

Vayamos un poco más a fondo en la analogía que relaciona a los polímeros con los sistemas magnéticos. Es muy común el modelar a un ferromagneto por una red en cuyos sitios se encuentra un átomo al cual se le asocia una variable σ (aquí tomaremos a σ como un vector en Rn) que llamaremos espín. Los espines pueden interactuar entre si. Tomemos el caso en que sólo hay interacción entre espines que sean vecinos más cercanos y modelemos al sistema de tal manera que la energía de interacción de una configuración dada de espines {σ} sea H {σ}=– ΣKijσiσj  (donde i, j son los sitios de la red, el producto punto es el producto escalar usual de Rn y Kij > 0 es un coeficiente de acoplamiento positivo que es igual a K si i y j son vecinos cercanos e igual a cero si no lo son). Bajo estas condiciones podemos calcular el valor de expectación10 (o valor promedio sobre todas las configuraciones posibles pasado por el factor de Boltzmann) del producto de espines <σlσm>  que nos mide que tan correlacionado está un espín en el sitio l con uno en el sitio m de la red. A <σlσm> se le conoce como función de correlación espín-espín. El punto sorprendente es que si tomamos el límite de
n → 0 en una forma adecuada se llega a una relación directa entre el número de caminatas aleatorias en la red entre un sitio l y otro m fijos y la función de correlación espín-espín entre las mismas puntos.
 
El resultado anterior nos proporciona una relación entre: la estadística de polímeros, modelos de espines en redes y caminatas aleatorias. Si nos damos cuenta de que los dos últimos casos son realizaciones especificas de problemas de campos11 en redes y de procesos estocásticos, que son ramas de la física de enorme aplicabilidad, vemos que la analogía establecida es muy poderosa. En términos del símil de los puertos, lo que se puede decir es que serán muy transitados. Esto es precisamente lo que ha sucedido a lo largo de últimos años, con un flujo en doble sentido.

El tipo de problemas englobados con estas analogías es más extenso de lo que parece a simple vista ya que existe una conexión muy estrecha entre problemas de la materia condensada formulados vía la mecánica estadística y problemas de partículas elementales descritos en términos de teorías cuánticas de campos conocidas como euclideanas.12

El ejemplo de una cadena polimérica en solución diluida muestra en la forma más sencilla las relaciones entre transiciones de fase y polímeros; durante la última década han aparecido en la literatura de investigación un sin fin de generalizaciones involucrando polímeros ramificados, en soluciones concentradas, formando fundidos, geles, prácticamente en cualquiera de sus estados. Veamos ahora, aunque sea en forma breve otro caso concreto en que se ejemplifica el tipo de relación mencionado en el párrafo anterior.

Para algunos polímeros (termoplásticos), existe una temperatura Tf arriba de la cual se funden y se comportan como un conjunto de cuerdas entrelazadas que se deslizan unas respecto de otras (una especie de espagueti muy denso). Una propiedad que resulta ser esencial para estos sistemas es la forma en que se enrollan, o sea, las relaciones topológicas que guardan entre sí (en el límite de
N → ∞ podemos hablar de los nudos que forman las cadenas). Las constricciones topológicas pueden ser introducidas en la descripción del fundido polimérico por medio de un invariante topológico conocido como el número de enrollamiento de Gauss.13 Este invariante topológico es la diferencia del número de veces que una curva cerrada pasa en un sentido por la superficie compacta delimitada por otra curva cerrada, menos el número de veces que pasa en el sentido opuesto (véase la figura 3). Existe una formulación para el estudio de las propiedades configuracionales de ese sistema en términos de una teoría de campo en el espacio continuo14 que es idéntica a la de un superconductor (electrodinámica de cuasi-bosones), a la de modelos de espines estocásticos conocidos como vidrios de espines15 a la de un tratamiento en la mecánica cuántica del efecto Bohm-Aharonov16 y está relacionada con una descripción del problema del confinamiento de los “quarks”17 (en este último caso la analogía, vía superconductividad y monopolos magnéticos, lleva a la visualización de líneas de fuerza como cuerdas que corresponden a los polímeros). Es más, el conjunto de analogías no se restringe a la física. Se ha visto que para el caso de polímeros que forman anillos, la teoría de nudos desarrollada por los matemáticos es una herramienta de trabajo prometedora.18

V. Perspectivas

¿Cuáles son los limites del tipo de pensamiento analógico, mencionado a lo largo de la sección anterior, para el estudio de los polímeros? La experiencia de los últimos años muestra que constantemente se establecen nuevos puentes, por ejemplo el desarrollo de teorías de campo supersimétricas en el estudio de las interacciones fundamentales se ha reflejado en una reformulación del tratamiento de algunos problemas de la física de polímeros.19 Multitud de problemas relacionados con ramificaciones de polímeros: vulcanización, mezclas, polielectrolitos, problemas de la dinámica de polímeros asociados con propiedades viscoelásticas, difusión, etc., están siendo tratados en una nueva luz. Sin embargo, la experiencia también indica que al trabajar con analogías hay que tener sumo cuidado, puesto que, a pesar de que las similaridades entre distintos problemas pueden conducir descripciones semejantes, los sistemas no son iguales. Los métodos de trabajo característicos de cada disciplina necesitan seguir desarrollándose para que el tratamiento analógico sea de utilidad. En varias ocasiones ha sucedido que la disciplina que originalmente recibió un impulso por el establecimiento de una conexión, termina eventualmente enriqueciendo a su contraparte.

VI. Discusión

¿Por qué en la educación científica superior en México, en particular en la Facultad de Ciencias de la UNAM, no se fomenta una forma de pensamiento analógico? ¿Por qué en el programa de la carrera de física de la Facultad de Ciencias de la UNAM no aparecen con carácter obligatorio materias como química, físicoquímica, mecánica estadística y física de medios continuos?

La discusión queda en manos del lector.

 

Transiciones de fase

El entendimiento de lo que ocurre en una transición de fase ha experimentado un avance sorprendente a la largo de los últimos 15 años, tanto por desarrollos teóricos (por ejemplo, K. G. Wilson recibió el premio nobel de física en 1982 por su trabajo en la teoría de las transiciones de fase) como experimentales. El objetivo de esta nota es presentar un ejemplo que permita llevar a cabo la discusión planteada en la parte central del texto de este artículo. (En un numero próximo de esta revista aparecerá un artículo dedicado a la física de las transiciones de fase y fenómenos críticos).
Una transición de fase con la que estamos familiarizados es la transición liquido-vapor del agua, sin embargo, para los propósitos de este artículo, resulta más ilustrativo tratar el caso de la transición ferro-paramagnética de los imanes.

Cuando en ausencia de un campo magnético externo calentamos un imán, observamos que hay una temperatura Tc (temperatura de Curie) arriba de la cual pierde su magnetización. Al pasar por Tc el material presenta un rompimiento de simetría rotacional. A temperaturas por arriba de Tc es isotrópico mientras que a temperaturas por abajo de Tc existe una dirección privilegiada a lo largo de la cual los momentos magnéticos de los átomos se orientan en promedio, produciéndose una magnetización. La magnetización es un parámetro de orden que crece de su valor cero para T $ Tc en forma continua al ir disminuyendo la temperatura a partir de T = Tc. A este tipo de transición se le conoce como transición de fase continua (de la fase no magnetizada a la magnetizada) y constituye un ejemplo de un fenómeno crítico.

Una característica de este fenómeno crítico es que las segundas derivadas de la energía libre del sistema, con respecto a la temperatura y con respecto a un campo externo, tienen un comportamiento singular cuando la temperatura T es igual a Tc. Este comportamiento se manifiesta en sistemas tridimensionales como una potencia negativa de ZT – TcZ. Los exponentes de ZT – TcZ–1 son algunos de los llamados exponentes críticos.
A bajas temperaturas, el imán tiene una energía de interacción entre tos átomos que favorece el alineamiento de sus momentos magnéticos. Como la magnetización es el valor promedio de esos momentos, el imán se encuentra magnetizado. Al subir la temperatura, la energía térmica compite con la interacción efectiva entre los momentos magnéticos, produciéndose a altas temperaturas una orientación azarosa de los mismos y por ende una magnetización cero.

A temperaturas altas, los momentos magnéticos de los átomos del imán tienen un comportamiento independiente, al disminuir la temperatura se forman regiones que están correlacionadas. Estas regiones tienen un tamaño lineal medio j. Podemos visualizar a j como del orden de la distancia máxima de un punto   a la cual se puede detectar un cambio en el momento magnético de un átomo en la posición  , de allí su nombre de distancia de correlación. A medida que nos acercamos a Tc, j aumenta. En una vecindad de Tc sucede que j ZT – TcZ–v con v > 0, o sea que al llegar a Tc se presentan regiones del sistema correlacionados que tienen un tamaño del orden del tamaño del sistema. En estas condiciones el sistema se encuentra fuertemente acoplado con grandes variaciones de sus momentos magnéticos respecto a su valor promedio (fluctuaciones) que se presentan a todas las escalas. Al pasar a temperaturas menores que Tc el sistema adquiere como consecuencia de un comportamiento colectivo, una magnetización.

Lo sorprendente de los fenómenos críticos es que el detalle de la interacción entre los átomos es irrelevante para el comportamiento global del sistema. Sistemas con interacciones de igual simetría, atractivos y de corto alcance que tengan la misma dimensionalidad espacial tendrán los mismos exponentes críticos y se dirá que pertenecen a una clase de universalidad. El concepto de universalidad ha sido muy explotado en el estudio de los fenómenos críticos. El entendimiento de este tipo de comportamiento adquirió una base teórica más sólida, por medio del grupo de renormalización* que analiza en forma sistemática los cambios en el comportamiento del sistema, producidos por cambios de escala (escalamiento).

* Véase por ejemplo el libro de G. Toulouse y P. Pfenty, “Introduction to the Renormalization Group and to Critical Phenomena”, 1977.

 

     

Notas

1. Véase al respecto el artículo “Simetrías e Interacciones en física”, de Rodolfo Martínez, Revista Ciencias, No. 2, Julio/Agosto, 1982, p. 8.
 
2. El 50% del carbón orgánico de la biósfera se encuentra la celulosa. La madera está constituida aproximadamente en un 50% por celulosa y en algodón casi en un 100%.
 
3. Herman Staudinger recibió el premio nobel de química en 1863.
 
4. Paul Flory recibió el premio nobel de química en 1974.
 
5. Véase: Physics Today, septiembre 17; y el artículo de D. Bechgard y D. Jerome, “Organic Superconductors”, Scientific American, Julio, 1982, p. 60.
 
6. Véase el artículo de Francoise Béniere, “La Irrupción de las Pilas de Plástico”, Mundo Científico (versión en castellano de La Recherche, No. 9, 1981, p. 951).
 
7. El símbolo ˜ , indica la dependencia dominante, orden de magnitud.
 
8. Véase el cuadro anexo para una presentación breve de algunos conceptos desarrollados en el estudio de las transiciones de fase, en particular en el contexto de la transición para-ferromagnética.
 
9. Véase el libro “Scaliny Concepts in Polymer Physics″, de P. G. Gennes, Cornell University Press, Ithaca, 1979.
 
10. La expresión precisa de <σiσj> es   donde   con Kb b = constante de Boltzmaan y T = temperatura del ferromagneto. El símbolo   indica la suma sobre todas les posibles configuraciones de espines.
 
11. La variable del espín es un campo definido sobre un espacio discreto.
 
12. Véase la revisión de J, B. Kogut “An Introduction to Lattice Gauge Theory and Spin Systems”, Reviews of Modern Physics, Vol. 61, No. 4, 1979, p. 659 y el artículo de C. Rebbi “The Lattice Theory of Quark Continement”, Scientific American, febrero, 1983, p. 36.
 
13. Este número está relacionado, en la teoría matemática de sistemas dinámicos con el índice de una singularidad de un campo vectorial; en la física cuántica con el comportamiento del flujo magnético en el efecto Bohm-Aharonov; en la física de superconductores y superfluidos con el número de enrrollamiento en los vértices; en la biología molecular con problemas topológicos que aparecen en conexión con la conformación replicación del DNA.
 
14. Un ejemplo de este tipo de teorías es el caso de los espines mencionados anteriormente definidos en todos los puntos del espacio, no sólo en las intersecciones de la red; otro ejemplo es la electrodinámica cuántica.
 
15. Véase el artículo de M. G. Bereton y S. Shah, “A Gauge Description of Topological Entanglements in Polymers”, J. Phys. A 13, 1980, p. 2751.
 
16. Véase el artículo de F. W. Wiegel, “Path integrals with Topological Constraints; Aharonov Bohm Effect and Polymer Entaglements”, Physics 109 A, p. 609.
 
17. Véase el artículo de G. T’Hooft, “Topological Mechanism for Permanent Quark Confinement in a Non-Abelian Gauge Theory”, Physics Scripts, 25, 1982, p. 133,
 
18. Véase el artículo de R. Ball y M. Metha, “Sequence of Invariants for Knots and Links”, Physique 42, 1981, p. 1193.
 
19. Véase el artículo de G. Parisi, “Self Avoiding Walk and Supersymmetry”, J. Physique-Letters 41, 1980, p. L-403.
     
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Gustavo Martínez
Investigador del Instituto de Física y profesor de la Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.

 
 
cómo citar este artículo
Martínez, Gustavo 1983. Polímeros. Ciencias 4, abril-junio, 18-24. [En línea]
     

 

       
 
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Problemas y acertijos
 
Nota de los editores 
   
   
     
                     
                   
1.Una piedra es lanzada el agua corriente de un río. ¿Qué
forma tomarán las ondas si en un lago tranquilo son circulares?
 
2. Un explorador se extravió durante cuatro meses cerca del polo norte hasta que finalmente fue encontrado por una brigada de rescate que no salía de su asombro al encontrarle vivo. El infortunado se había quedado sin cerillos, encendedores, vidrios, etc., para producir fuego, aunque tenía la leña suficiente para hacer fuego, sin embargo, cada día encendía su hoguera, sin friccionar la madera, para calentarse y preparar sus alimentos ¿cómo fue posible esto?
 
3. Distribuir los números del 1 el 8 en los círculos de la circunferencia de la fig. de tal modo que la suma de los diámetros sea igual a 15.
 
4. Se compraron 100 frutas para una Biología de Campo. Los precios de las frutas son los siguientes: las sandías a 50 pesos cada una; las manzanas a 10 pesos cada una; y las ciruelas a 10 pesos la decena. (Por supuesto, los precios son de hace algunos años). Se han gastado un total 500 pesos ¿cuántas frutas se han comprado?
 
5. En la antigua Roma una viuda estaba obligada a repartirse con el hijo que debía nacer, la herencias de 3500 denarios que le dejó su marido. Si nacía un niño, la madre, de acuerdo con las leyes romanas, debía recibir la mitad de la parte del hijo, si nacía una niña, la madre recibiría el doble que la hija. Pero nacieron mellizos; una niña y un niño. ¿Cómo hay que dividir la herencia para cumplir las condiciones que la ley imponía?
 
Pregunta sorpresa:
¿Por qué el agua apaga el fuego?
 
Respuestas al número anterior
 
1. “Si jalamos el extremo de la cuerda…”
La cuerda puede romperse por encima del libro y por debajo de él, según como se tire de ella. Si se tira con cuidado, se romperá en la parta superior de la cuerda; si se da un brusco tirón, se romperá en la parte inferior.
 
2. “Al trasladar una vela encendida…”
La llama se desviará pero no hacia atrás, sino hacia adelante. La causa de esto es que la llama posee menos densidad que el aire que la rodea. Una misma fuerza le comunica más velocidad a un cuerpo de masa menor que a otro de mayor masa. Por esto, como la llama qua se muere dentro del tubo se mueve más rápido que el aire, se desvía hacia adelante.
 
3. “Cruzar los 17 puentes…”
 
4. “Un biólogo reunió en una caja…”
Las arañas tienen ocho patas y los escarabajos seis. La condición que habrá que cumplir es 6x 3 8y = 54 donde x y y deben ser enteros no negativos. La solución es única: en la caja había cinco escarabajos y tres arañas.
 
5. “En una botella hay un litro de vino…”
Habrá la misma cantidad de agua en el vino que vino en el agua. Para darnos cuenta de esto empezamos, para simplificar, con 4 cucharadas de vino y 4 de agua. Si ponernos una cucharada de vino en el agua, las cinco cucharadas de la mezcla resultante tienen 1/5 de vino y 4/5 de agua. Al trasladar una cucharada de la mezcla al vaso de vino, le devolvemos 1/5 de cucharada de vino, y añadimos 4/5 de cucharada de agua al vino. De esta forma hay la misma cantidad, 4/5 de cucharada da vino en el agua y de agua en el vino.
 
Pregunta sorpresa:
“Una mercancía encareció…”
Fue más barata después de abaratarla.
  articulos  
 
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cómo citar este artículo
Nota de los editores 1983. Problemas y acertijos. Ciencias 4, abril-junio, 62-63. [En línea]
     
 
     

 

       
 
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  R04B05

 
¿Qué es la ICSD?
 
Nota de los editores
   
   
     
                     
                   
El Consejo Internacional para el Desarrollo de la Ciencia
(ICSD) es una organización interdisciplinaria fundada en 1981 con el objetivo de colaborar en el desarrollo de nuevos enfoques científicos, educativos y médicos. Hasta Diciembre de 1982 contaba con 200 miembros pertenecientes a más de 50 sociedades nacionales de ciencias o instituciones semejantes.
 
¿Por qué un Consejo Internacional para el Desarrollo de la Ciencia?
 
En las ciencias modernas es cada vez más característica una inversión de la relación tradicional entre ciencia y ética. Ya no sé percibe a la ciencia como un elemento social, sino más bien como una realidad y un fin en sí misma. El papel de la ciencia en la sociedad moderna es ambivalente. El avance científico es una de las bases del desarrollo económico y la evolución social actual, pero la explotación de estos avances tiene, potencialmente, repercusiones desastrosas, como la destrucción del medio ambiente, la contaminación y la guerra atómica. Los científicos, individualmente o como grupo, no están educados para aceptar la responsabilidad de los efectos de su trabajo fuera del laboratorio. Mientras la investigación científica se percibe fuera de su contexto, como un fin en sí mismo, no existirá motivación para delimitar las investigaciones y aplicaciones, aunque vulneren la dignidad humana o a las futuras generaciones. La colaboración es despreciada, frente al valor desproporcionado dado a los individuos frente a los grupos.
 
Es políticamente necesario llamar a una regulación del desarrollo científico. El principio del “laissez faire” para la investigación no puede continuar. Si la ciencia ha de tener un papel efectivo en la comprensión de la condición humana, será necesario encontrar nuevos modelos de investigación y educación que alienten la conciencia de responsabilidad social, la planeación internacional efectiva y una educación e investigación interdisciplinaria. Estos avances permitirán a la ciencia hacer una contribución efectiva a reducir la desigualdad entre países con niveles económicos dispares, que es uno de los problemas potencialmente catastróficos de nuestro tiempo.
 
Objetivos generales de la ICSD
 
Los objetivos de la ICSD, son: reforzar la conciencia de la responsabilidad del científico, incrementar la efectividad de la investigación, disminuir la brecha entre ciencia y sociedad, consolidar un acercamiento humanitario a la ciencia, y promover la integración de las metas científicas, públicas y políticas. Se plantea llegar a éstos desarrollando y poniendo en práctica nuevos modelos para la planeación, organización y administración de la investigación y educación científica.
 
Estos modelos deben enfatizar el enfoque interdisciplinario, la cooperación internacional y el intercambio, poniendo el acento en la cooperación entre países industrializados y en desarrollo… 
  articulos  
 
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 Tomado de International Council for Scientific Development, Folleto de Presentación.

cómo citar este artículo
Nota de los editores 1983. ¿Qué es la ICSD? Ciencias 4, abril-junio, 49. [En línea]
     
 
     
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Julián Adem
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El 21 de abril de 1983 falleció el Ing. Ricardo Monges
López, presidente honorario de la Unión Geofísica Mexicana, a la edad de 96 años y 6 meses. Su larga vida fue fructífera y ejemplar, destacándose como pionero en la creación de la infraestructura de la ciencia moderna en México, especialmente las Matemáticas, la Física y la Geofísica.
 
Nació en Ciudad del Carmen, Campeche, el 2 de octubre de 1886.
 
A la edad de once años inició sus estudios preparatorios en esa ciudad, de acuerdo con el plan elaborado por Don Gabino Barreda, en el que se daba mucha importancia al estudio de las ciencias. Pero como la ciudad tenía menos de cuatro mil habitantes, los conocimientos del profesorado eran muy deficientes, por lo que los alumnos tenían que dedicarse a estudiar por su cuenta. Esto, que al parecer era un inconveniente, les servía para aficionarse a adquirir conocimientos leyendo libros y revistas.
 
Al terminar la preparatoria se inscribió en la Escuela Nacional de Ingenieros, para estudiar la carrera de Ingeniero Civil con la ilusión de que al terminar fuera pensionado a Europa para ampliar sus conocimientos científicos.
 
En el año de 1909 vino a México el Dr. Don Rafael de Altamira, Rector de la Universidad de Madrid, quien pidió al Ministro de Instrucción Pública, Don Justo Sierra, que invitara a los mejores alumnos de las escuelas profesionales a una cena, pues deseaba interesarlos en los estudios superiores que ya se impartían en Europa en las Escuelas de Altos Estudios.
 
A esta cena asistió y como al terminar su carrera fue becado para ir a Europa a visitar obras de ingeniería, aprovechó la oportunidad para ampliar sus conocimientos científicos, especialmente en Alemania.
 
A su regreso fue nombrado Director de las obras del puerto de Tampico y posteriormente Delegado de la Comisión Técnica del Petróleo encargado de estudiar lo relativo a las localizaciones de pozos petroleros por las compañías extranjeras.
 
Después de dos años de estudios teóricos y prácticos rindió un informe muy detallado a la referida Comisión y se retiró para ejercer la profesión de Geólogo Petrolero, localizando un yacimiento que resultó altamente productivo para una pequeña compañía (Tepetate) que lo envió a Nueve York a formar una empresa (AGWI) que se encargaría de perforar nuevos pozos y construir un oleoducto hasta el mar para exportar la producción.
 
Después de varios años de trabajo como ingeniero en esta empresa, se retiró para dedicarse a la localización de pozos petroleros con la ayuda de métodos geofísicos, usando instrumentos comprados en Alemania, habiendo localizado en Louisiana, E. U. un yacimiento que tuvo gran producción.
 
En México hizo varias exploraciones y fundó una revista denominada “Geofísica” en la que se publicaron las fórmulas usadas para la interpretación física de las medidas hechas con instrumentos y su aplicación a la exploración geológica para localizar yacimientos petroleros.
 
En 1927 fue nombrado Consejero Honorario (en Ciencias) de la Dirección de la Facultad de Ingeniería y en 1931 profesor de Geofísica en la misma Facultad a cuya cátedra le cambió el nombre por el de Métodos Geofísicos de Exploración, Cátedra que desempeñó durante 14 años.
 
Como su principal interés desde que entró a la Universidad en 1927, era formar investigadores en Matemáticas y en Física, comenzó a hacer gestiones para la creación de una escuela dedicada a la enseñanza de estas materias, pues la Escuela de Altos Estudios que se fundó cuando se creó la Universidad en 1910, ofrecía solamente cuatro cursos libres de Matemáticas y dos de Física.
 
En el año de 1924 la Escuela de Altos Estudios se transformó en Facultad de Filosofía y Letras, pero sin cambiar lo relativo a ciencias y no fue sino hasta 1928 cuando se pensó en darle importancia a estos estudios.
 
En el año de 1929 en la Facultad de Filosofía se creó la Sección de Ciencias, con fines netamente culturales y se ofrecieron los grados de Maestro y Doctor en Ciencias Exactas, a quienes llevaran dos cursos de matemáticas para el grado de Maestro y otros dos cursos más para el grado de Doctor. En Ciencias Físicas el plan era semejante pero nunca se puso en práctica.
 
Fue hasta el año de 1936 cuando, por gestiones suyas, el Consejo Universitario decidió crear la Escuela Nacional de Ciencias Físicas y Matemáticas que empezó a funcionar al comenzar 1937 bajo su dirección.
 
Al mismo tiempo que hacía gestiones para la fundación de esta escuela, se dedicó a divulgar los progresos de estas ciencias por medio de conferencias en la Sociedad Científica Antonio Alzate y artículos que fueron publicados en el periódico “El Nacional” y dio oportunidad a un grupo de profesores de matemáticas para que se reunieran en esa Sociedad a exponer sus conocimientos, dirigidos por el eminente profesor Sotero Prieto.
 
Acompañó al Dr. Arturo Compton en las medidas de la radiación cósmica que hizo en nuestro país y en 1934 dio una conferencia en la referida sociedad sobre este tema haciendo un resumen sobre el descubrimiento de esta radiación.
 
Siendo Director de la Escuela Nacional de Ciencias Físicas y Matemáticas, el 1° de diciembre de 1937 dirigió un oficio al Rector de la Universidad, proponiendo la creación del Instituto de Investigaciones Físicas (actual Instituto de Física), la Escuela Nacional de Investigación Científica (Facultad de Ciencias) y la Academia Nacional de Ciencias (Consejo Técnico de la Investigación Científica).
 
 
El Instituto de Física fue creado desde luego y comenzó a funcionar el 1° de febrero de 1938, es decir, a los dos meses que lo propuso. La Facultad de Ciencias, el 1° de enero de 1939 y el Consejo Técnico de la Investigación Científica en ese mismo año.
 
Este Consejo comenzó a funcionar provisionalmente al mismo tiempo que la Facultad de Ciencias, fungiendo como coordinador el Director de la Facultad y como presidente de las reuniones, en forma rotativa, los Directores de los institutos.
 
Al aprobar el Consejo Universitario la creación del Consejo, se nombró al Coordinador definitivo que sustituyó al Director de la Facultad, en su cargo de Coordinador provisional.
 
Bajo la Dirección del Ing. Monges López, la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas se transformó en 1939 en Facultad de Ciencias con la adición de la Biología y otras ramas científicas.
 
Durante los diez años en que fue director de la Escuela y la Facultad visitó las mejores universidades de E. U. con el fin de familiarizarse con sus planes de estudio y sus laboratorios; se invitó a algunos profesores a visitar nuestra Universidad para impartir conferencias que fueran de utilidad a nuestros profesores y alumnos, y gestionó el otorgamiento de becas para que los alumnos distinguidos que se interesaran fueran a terminar sus estudios en el extranjero y regresaran a dar cátedras y hacer investigaciones.
 
En 1942, fue invitado por el Secretario de Educación para que se hiciera cargo del Departamento de Enseñanza Técnica que incluía el Instituto Politécnico y todas las escuelas de enseñanza técnica de la Republica, con objeto de elevar el nivel científico de esas instituciones, y aceptó ese cargo sin abandonar la Dirección de la Facultad de Ciencias de la Universidad.
 
Durante los dos años que estuvo al frente de este Departamento, fundó la Comisión Impulsora y Coordinadora de la investigación Científica, del cual fue presidente, y que más tarde fue la base para la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
 
Cuando en 1945 se discutió el nuevo Estatuto Universitario, como Director de la Facultad de Ciencias, propuso la creación del Instituto de Geofísica. Su propuesta fue aprobada y el Instituto fue incluido en el Articulo 9° del referido Estatuto y, el 26 de julio de 1946, el Rector lo comisionó para que presentara un proyecto de organización del nuevo Instituto. El 8 de octubre de ese año se le nombró Director del Instituto de Geología, pare desarrollar en él las ramas geofísicas, antes que comenzara a funcionar el nuevo Instituto, y por esa razón en esa fecha renunció a la Dirección de la Facultad.
 
El Consejo Universitario, en su sesión del día 13 de febrero de 1947, de conformidad con la proposición hecha por el Consejo Técnico de la Facultad de Ciencias, lo designó, por aclamación, Director Honorario de esa Facultad.
 
Durante el tiempo que fue director del Instituto de Geología, se dedicó al estudio de la dinámica del interior de la Tierra por métodos geológicos y geofísicos (vulcanología, sismología, gravimetría, geomagnetismo, geotermia, etc.) y presentó el proyecto de organización del instituto de Geofísica, que debía constar de cuatro secciones: Litosfera, Hidrosfera, Atmósfera y Espacio Exterior, comenzando por Litosfera.
 
En marzo de 1947, con el objeto de empezar a preparar al personal del futuro Instituto de Geofísica, nos invitó a Anselmo Chargoy y a mí, a ingresar al Instituto de Geología como ayudantes de investigador, siendo aún estudiantes de Matemáticas de la Facultad de Ciencias. Esa invitación decidió nuestro futuro como investigadores en las Ciencias Geofísicas y nuestro ingreso al Instituto de Geofísica desde su fundación. El matemático Chargoy se convirtió en el pionero de los estudios teóricos de magnetismo terrestre en México, y su fallecimiento apenas unos meses antes que el del Ing. Monges López, hace que la comunidad geofísica se encuentre también de luto por la pérdida de este eminente miembro fundador del Instituto de Geofísica y de la Unión Geofísica Mexicana.
 
Durante los dos años (1947-1948) que fue Director del Instituto de Geología, el Ing. Monges López, como investigador de Carrera Titular “A”, tuvo oportunidad de estudiar la erupción del Volcán Paricutín por métodos geológicos y geofísicos utilizando la instrumentación instalada por el Servicio Geológico de E. U.
 
Así mismo, con motivo de una reunión del Instituto Panamericano de Geografía e Historia en Santiago de Chile, tuvo oportunidad de estudiar la petrología de la Cordillera de los Andes, entre Argentina y Chile, y discutir con los geólogos argentinos la formación de sus yacimientos petroleros y los métodos geológicos y geofísicos, que usaban en su localización.
 
Además, en la Universidad de Harvard, visitó el Laboratorio de altas presiones construido y operado por el Profesor Bridgman, Coordinador de Geología y Geofísica en esa Universidad norteamericana, que le sirvió para mejorar el equipo petrológico del Instituto de Geología.
 
El programa presentado para el funcionamiento del Instituto de Geofísica fue aprobado por las autoridades universitarias y, el 4 de febrero de 1949 comenzó a funcionar bajo su dirección.
 
Una vez inaugurado el Instituto, el problema fundamental era formar investigadores, sin tener en México una escuela de geofísica, por lo cual se dedicó a escoger a los jóvenes que tenían interés en Ciencias Geofísicas, para que fueran a las universidades extranjeras a especializarse, prestándoles toda su ayuda y ofreciéndoles a su regreso puestos apropiados.
 
Esta labor fue larga pero fructífera y al cabo de un tiempo razonable llegamos a tener en el Instituto, especialistas bien preparados en las diversas ramas de la Geofísica.
 
Durante los diez años que estuvo al frente del instituto, tuvo la oportunidad de cooperar personalmente en diversos trabajos, como los del año Geofísico Internacional en calidad de presidente de la comisión mexicana y panamericana, en trabajos de oceanografía, como Investigador Asociado de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California, en gravimetría como miembro de la sección 5 de la Unión Geodésica y Geofísica Internacional, del Instituto Panamericano de Geografía e Historia y Vicepresidente del Comité Panamericano de Ciencias Geofísicas de la misma institución.
 
Durante este período se fundó la Comisión de Oceanografía de la UNAM, compuesta por los Directores de los Institutos de Geofísica, Geología y Biología, fungiendo como Presidente y Coordinador el Director de Geofísica.
 
Al terminar su labor como Director de este Instituto siguió fungiendo como Presidente de esta Comisión y el Rector lo nombró en 1960, Delegado de la Universidad en la comisión Mixta México-Estados Unidos, para observaciones en el Espacio y en 1961 Director de Cooperación Científica Internacional de la Universidad.
 
En 1965 The National Aeronautics and Space Administration (NASA) de E. U., le dio un certificado de apreciación por su cooperación en el establecimiento y operación de la Estación Rastreadora de Guaymas y su trabajo durante cinco años como Presidente de la comisión México-Estados Unidos para Observaciones del Espacio.
 
Al terminar 1964 se retiró del Servicio Activo de la Universidad para dedicarse a varios trabajos científicos en cooperación internacional, especialmente en la comisión México-E.U., para Observaciones del Espacio, la cual le envió una medalla que hicieron con materiales del vehículo que alunizó, llevando a los primeros hombres a la Luna (Julio 20 de 1969), por su cooperación en ese evento.
 
Desde 1970 se dedicó al estudio de la civilización maya en la rama científica, que se desarrolló durante el periodo clásico, cuando usaron una cronología superior a la nuestra, no sólo por su precisión sino porque además de utilizarla en todo lo que sirve a la nuestra, la usaron para calcular fenómenos astronómicos.
 
Los reconocimientos más recientes a su labor como universitario los obtuvo en 1974, cuando se le nombró profesor emérito, y en 1978 cuando el Consejo Técnico de la Investigación Científica le rindió un afectuoso homenaje.
 
Por todo lo dicho siempre recordaremos con cariño y gratitud al maestro Monges López.
 
Dependencias cuya creación estuvo directamente relacionada con la gestión del Ing. Ricardo Monges López
 
Año Antecedente Dependencia
1938   Instituto de Geografía
1938   Instituto de Física
1939 (1929) Facultad de Ciencias
1941   Instituto de Química
1942   Instituto de Matemáticas
1945 (1939) Consejo Técnico de la Investigación Científica
1945 (1939) Coordinación de la Investigación Científica
1945   Instituto de Geofísica
1970 (1942) CONACyT

 

     
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Palabras del Dr. Julián Adem en el acto de inauguración de la Reunión de la Unión Geofísica Mexicana el 16 de mayo de 1983.
 
 
 
cómo citar este artículo
Adem, Julián 1983. Ricardo Monges López, fundador de la Facultad de Ciencias. Ciencias 4, abril-junio, 42-45. [En línea]
     
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