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Guillermo Grabinsky      
               
               

Tempus Vitam Regit

Ubicar la posición de un barco en altamar ha sido
de vital importancia desde que el hombre se aventuró a cruzar los mares. Durante la época de los extraordinarios viajes de exploración y el descubrimiento de nuevas tierras y de sus formidables tesoros, encontrar tal posición se convirtió en una cuestión de valor estratégico, pues es evidente que un método que permitiera resolver este problema transformaría a cualquier nación marítima en una potencia naval indiscutible.                 

Como le lector sabe, el hombre ha dividido la Tierra por medio de una serie de líneas imaginarias llamadas paralelos y meridianos, y así, como en el plano cartesiano, un punto sobre ella queda únicamente descrito mediante dos coordenadas: longitud y latitud.                   

Estas corresponden respectivamente a los paralelos y meridianos. Desde hace muchísimos años, con ayuda del astrolabio, la latitud podría obtenerse fácilmente y con cierta precisión, no así la longitud.                

En 1530 el astrónomo holandés Gemma Frisus (1508-1555) opinó que sería sencillo para el capitán de una nave conocer su posición en altamar si llevase consigo un reloj bastante preciso que conservara el horario del punto de partida, entonces, comparando tal hora con la hora local —la cual puede ser obtenida midiendo la altura del Sol o, de noche consultando un almanaque que contenga la posición de las estrellas, la diferencia entre ambas horas daría la posición del barco. Esto se obtiene considerando que un minuto de tiempo equivale a 15 minutos de longitud, pues hay 1440 minutos en 24 horas por los 360 minutos 3 60 de longitud que tiene el globo terráqueo. Por otro lado, si nos movemos por el Ecuador, un minuto de tiempo equivale a cerca de 15 millas náuticas (aprox. 27.8 km) por lo que se comprenderá que una medición poco cuidadosa podría traer consecuencias funestas.

GALILEO Y EL PENDULO

El primer mecanismo de medición de tiempo razonablemente confiable nace al adaptarse el péndulo como sistema de escape para un sistema de engranes. Cuenta la leyenda que tal idea surgió en 1583, cuando un joven de 19 años, Galileo Galilei (1546-1642), observó la lámpara oscilante del Duomo de Pisa, recién movida por el sacristán y se le ocurrió compara el ciclo de ésta con sus propias pulsaciones. La conclusión a la que llegó es que las oscilaciones del péndulo circular son isócronas, es decir, de ciclos de igual duración, independientemente de la amplitud del arco, lo cual es incorrecto.                    

En 1639 Galileo pone por escrito su idea de utilizar el péndulo en un reloj. Pero no fue sino hasta 1641, casi al final de su vida, estando ya ciego, que se materializa la aplicación del péndulo como regulador para sustituir el uso del primitivo regulador verge et foliot (ver diagrama 1). Fue su hijo Vicenzo Galilei, quien construyó el modelo (ver diagrama 2).    

 

 
Diagrama 1. Esquema de un escape de paletas primitivo, con regulador de foliot. 

                

Técnicamente, la introducción del péndulo logra inmediatamente que un reloj de pesas pueda mantener una precisión que debe ser cifrada ya en fracciones de minuto al día. A partir de entonces aparece la manecilla de los minutos (el segundero tardará un poco más en aparecer).

 

Diagrama 2. Esquema original del famoso “reloj” con escape y péndulo, diseño de Galileo.

APARECE HUYGENS

El físico holandés Christian Huygens (1629-1693) es quien, en 1657, puso el principio sobre bases prácticas. Mas cuando los detalles de la invención de Huygens llegaron a Italia, la comunidad científica muy indignada, lo acusó de haber plagiado el invento de Galileo. Entre los acusadores se encontraba Leopoldo de Medicis, príncipe toscano y mecenas de relojeros. Finalmente Huygens logró obtener una patente para su reloj en Holanda, pero su solicitud fue rechazada tres veces en Francia. Huygens quedó muy dolido por tales cargos en su contra y grandes fueron sus esfuerzos para convencer a sus acusadores de que él no tuvo conocimiento previo de los trabajos de Galileo. Más aún, Huygens afirmaba que su reloj era superior, puesto que el péndulo se encontraba suspendido por un hilo de seda y no estaba pivotado como el de Galileo, lo cual, según él, hacia que el mecanismo terminara por detenerse. Años más tarde Leopoldo de Medicis concedió la posibilidad de que no hubiese habido plagio.

FUERZA MOTRIZ

Para los relojes portátiles la fuerza consistía, y aún la encontramos en los relojes mecánicos actuales, de una cinta metálica enrollada (la cuerda o muelle real) y colocada dentro de un barrilete. Esta cuerda era de acero y la fabricaban los herreros de le época, pero a pesar de cierto dominio en la forja de metales, las cintas que producían variaban en anchura y grosor por tramos, lo que originaba que se transmitiera al tren de marcha una fuerza motriz poco uniforme. Además, cada vez que se daba cuerda al reloj, éste se detenía, por lo que era necesario un segundo reloj para poner el primero a le hora. Era común que una cuerda completa durara tan sólo 13 o 16 horas.

Otro problema adicional era que la marcha del reloj era más rápida cuando se tenía la cuerda completa y tendía a retrasarse en la medida en que ésta se desenrollaba. La solución a este problema se consiguió usando el elegante mecanismo conocido como el “fusse” o “cubo y caracol” (ver diagrama 3), cuya concepción se remonta al menos a le época de Leonardo da Vinci. Este aparece en uno de sus dibujos cercanos a 1490. La fuerza de la cuerda hace que la cadena se enrolle alrededor del cubo, pero al empezar del extremo más fino del caracol hacia el más ancho, a medida que la cuerda se desenrolla y pierde potencia, los engranes del caracol transmiten el tren una fuerza prácticamente constante. 


En lo que respecta a los relojes de pared o de piso la fuerza motriz era accionada por un sistema de cordones, pesas y poleas y era proporcionada por la fuerza

 

Diagrama 3. Sistema de cubo y caracol en el que la cadena ha sido reemplazada por tripa de gato.

 

constante de la gravedad. También, mediante un ingenioso artificio inventado por Huygens, era posible darle cuerda sin detenerlos. Esto nos muestra claramente que el problema estaba resuelto al menos para este tipo de relojes (diagrama 4).

 
Diagrama 4. Cuerda sin fin de Huygens.

 

HUYGENS, HOOKE Y EL RESORTE ESPIRAL

Huygens era un gran inventor y esto lo metía constantemente en conflictos. Otro de sus inventos es el resorte espiral, sin el cual no se hubiesen desarrollado los relojes portátiles, ya que éste imparte al volante movimiento alternado correspondiente al del péndulo y tolera los cambios bruscos de posición (ver diagrama 5). Pero su “paternidad” sobre tal invento no fue aceptada unánimamente. El irascible físico inglés Robert Hooke (1635-1703), que era en cierta forma su peor enemigo, tenía la costumbre de abandonar todo proyecto que no le reportara alguna utilidad, así, en el momento en que Huygens daba a conocer su resorte espiral (1675) los trabajos de Hooke llevaban 17 años metidos en un cajón. Más bien, para 1670 la noción de espiral estaba en el “ambiente” a disposición de quien la tomara.

Pero no hay que olvidar que Hooke tenía su propia inventiva. En 1670 diseña una máquina cortadora de engranes, lo que permite que, por primera vez, se produzcan ruedas dentadas de calidad excelente y uniforme. Antes estas piezas se hacían a mano con una luma y un pulso firme. Este es el primer paso en el sendero que llevaría a la industria relojera a la producción en masa de relojes con refacciones intercambiables de calibres estandarizados.

HOROLOGIUN OSCILLATORIUM

En un reloj cuyo péndulo es circular, al pasar la amplitud de la oscilación de 1 a 2 grados de semiarco (= 1/2 ciclo) el reloj se atrasará 4.95 segundos al día, mientras que si esta pasa de 5 a 6 grados, el reloj se atrasará 18.09 segundos al día (ver “error circular”). Como se puede apreciar estas diferencias son relevantes, resulta sorprendente que hayan pasado inadvertidas para un observador tan meticuloso como Galileo. A la desviación del péndulo circular se le conoce corto el “error circular”.    

 

 
Diagrama 5. Esquema original de Huygens, que representa un volante provisto de su resorte-espiral. 

                  

Una solución a este problema se debe a Huygens, quien descubrió empíricamente que la trayectoria idónea que debe trazar la punta del péndulo es un arco de cicloide y no de círculo, por ser la primera una curva braquistócrona, es decir, de caída más rápida (ver el concurso de Bernoulli) por lo que adaptó al péndulo un par de láminas de acero de forma cicloidal para forzarlo a describir tal trayectoria, que por cierto, resultó un artificio mecánico inútil que posteriormente abandonaría (diagrama 6).                     

Era natural que este sabio fuese el primer científico en intentar seriamente resolver el problema de la longitud y debido a que los mejores instrumentos eran los de péndulo, pensó en medir el tiempo en el mar mediante este tipo de reloj, uno de los cuales colocó en un sistema de suspensión para que el cabeceo del barco no alterara su marcha. El método funcionó razonablemente en aguas tranquilas, pero el reloj se detenía en aguas moderadamente agitadas. La descripción de los resultados en relojería de Huygens están contenidos en sus importantes libros “Horologium” (1658) y “Horologium Oscillatorium" (1673).

 

 

FRICCION

La fuerza motriz acciona una serie de engranes y piñones que embonan con perfecta geometría, sin embargo, estos rozan entre sí y contra la dos placas de latón entre las que giran los ejes. La combinación del acero, material con que están hechos los pivotes de las ruedas y el latón, material con que están las placas que sostienen el mecanismo, es una combinación desigual, ya que el latón es siempre el gran perdedor por su suavidad, y con el tiempo los pivotes ensanchan los orificios que los contienen, dando lugar a un “juego” indeseable que transmite irregularidades a todo el tren y termina por trasroscarlo.

La solución definitiva es proporcionada por el matemático suizo Nicholas Fatio de Duillier (1664-1753) quien patenta en mayo de 1704, en Inglaterra, un método para perforar piedras preciosas para ser usadas como cojinetes para los piñones. Los rubíes, granates y zafiros eran las gemas de uso más común. El método se guardó celosamente y fue el principal responsable de la supremacía del reloj inglés por más de un siglo. Aún en la actualidad el número de joyas funcionales en un reloj da una buena indicación de la calidad de la máquina de éste, aunque por lo general ya sólo se usan gemas sintéticas.

                

Parecía que los relojes de péndulo estaban condenados a permanecer perpetuamente en tierra, ya fuese como relojes de piso o colgados en la pared. Más no hay que menospreciar que cumplieron su misión durante muchos años de manera sobresaliente en los observatorios.

EL CONCURSO

En el año de 1713 (concretamente el 12 de noviembre de 1713) y a instancias de Isaac Newton, el parlamento británico ofrece una serie de premios para aquél o aquellos que fuesen capases de construir un reloj portátil de construcción práctica y fácilmente reproducible, con las virtudes que a continuación se detallan.

£10000 para una precisión de un grado de longitud en un viaje de las islas Británicas a las Antillas.

£50000 para una precisión de 40 minutos de longitud en el mismo viaje.

£20000 para una precisión de menos de 30 minutos de longitud en el viaje ya descrito.                       

Un viaje así duraba aproximadamente 6 semanas, por lo que, para ganar el gran premio, el reloj debería mantener una precisión de 3 segundos al día. Si consideramos que £20000 corresponden a £240000 de hoy, se comprenderá que las recompensas eran principescas, aunque los obstáculos a vencer parecían insalvables. (Se intentará describir brevemente en los recuadros algunos de ellos, y proporcionar una idea del estado del arte relojero a fines del siglo XVII, que permite apreciar mejor la magnitud de los problemas a los que se enfrentaban los concursantes).

 
Christian Huygens (1629-1695).

EL GANADOR Y SUS LOGROS

La historia de John Harrison merece una narración extensa. Nace en la aldea de Barrow, en Lincolnshire, en 1693. Se dedica junto con su padre y su hermano James a la carpintería Pero desde joven muestra una fuerte afición a la mecánica y en particular en la fabricación de relojes de madera. Estos están hechos en parte de Lingum vitae, una madera durísima y de naturaleza aceitosa.

 
Diagrama 6. Reloj de Huygens de 1673 aún con láminas cicloidales.

En 1726 resuelve ingeniosamente el problema de los cambios de temperatura para relojes de piso, al diseñar un péndulo llamado “gidiron” o de “parrilla”. Su cuerpo consiste en una serie alternada de varillas de acero y de latón que poseen diferente coeficiente de dilatación, al estar así dispuestas, mantienen el centro de gravedad del péndulo sin cambio (diagrama 7). Hoy en día los finos relojes de piso de tipo “grandfather” lo siguen usando. Se afirma que un reloj de piso construido por Harrison no varió en más de un minuto en diez años.

La noticia de los premios llega hasta la aldea de Harrison y sin duda alguna sobre su capacidad, decide ganar el premio mayor. En 1730 se presenta con algunos de sus trabajos y un diagrama en papel ante el astrónomo Edmond Halley (1656-1742), célebre, por su descubrimiento del cometa que lleva su nombre, para solicitarle un adelanto. Halley formaba parte en aquel entonces de la “Comisión de Longitudes” que se había constituido con el exclusivo propósito de juzgar los méritos de los relojes concursantes (Newton perteneció a la misma durante algún tiempo).

Halley se impresiona por la vehemencia del joven inventor y solicita la opinión de George Graham (el mejor relojero de entonces). El siempre desconfiado Harrison teme que le sean robadas sus ideas y acepta a regañadientes la entrevista. Esta transcurre cordialmente a pesar de un choque inicial de personalidades, y no sólo se le alienta a construir su cronómetro, sino que además se le adelantan 200 libras.

EL H1

Harrison vuelve a su aldea y reasume su trabajo de reparador de relojes. No es sino hasta 1735 que termina su primer reloj marino, el H1, un pesado aparato de 73 libras, cuyos avances técnicos son verdaderamente importantes: un sistema regulador llamado “grasshopper”, que sin estar totalmente liberado de la fricción, la reduce de manera considerable. Salvo por la parte del escape, los engranes del H1 son de diversas maderas, mientras que los pivotes giran sobre ruedas antifricción que eliminan la necesidad de su engrase. Además, incorpora un sistema llamado Remontoir que permite mantener la marcha del reloj sin detenerlo ni alterar su ritmo mientras se le da cuerda. Es interesante remarcar que únicamente este último invento sobrevive en los cronómetros marinos y en los relojes de muy alta calidad.                            

En 1736 la Comisión de Longitudes efectúa una prueba a bordo del H.M.S. Centurión, durante un corto viaje de ida y vuelta a Lisboa, pues en ese año Inglaterra y España se encontraban en guerra y no deseaban arriesgarse a que el reloj fuese capturado. Harrison acompaña a su cronómetro y obtiene una corrección de sesenta millas sobe las mediciones del capitán. Este hecho es muy significativo, ya que se trataba esencialmente de un viaje de tipo norte-sur con poco cambio de longitud.                           

Harrison conservó en su propia casa el H1, funcionando ininterrumpidamente durante 30 años, manteniendo la misma precisión que lo caracteriza. La Comisión juzga el desempeño del reloj lo suficientemente bueno, y decide adelantarle 500 libras a Harrison para la construcción de un segundo prototipo más liviano. De acuerdo con la opinión de algunos expertos, con un poco más de suerte, el H1 hubiera ganado el premio de 10000 libras.

DEL H2 AL H4

Harrison construye el H2, un aparato hecho totalmente de metal, de 103 libras de peso —sin incluir la caja y la suspensión cardánica en donde venía montado. Jamás sería probado en el mar. En 1741 la Comisión otorga a Harrison un nuevo adelanto de 500 libras para la fabricación de un tercer cronómetro. El H3 no es terminado sino hasta 1757, año en que Harrison anuncia a la Comisión que se encuentra listo para ser probado. Al mismo tiempo que construye el H3, y para justificar el retraso y las posteriores erogaciones de la Comisión, construye un reloj cronómetro de dimensiones más modestas, el H4. Harrison decide terminarlo antes de la prueba del H3, ya que desea que realicen juntos la travesía. Finalmente el 18 de noviembre de 1761, carpa del puerto de Portsmouth el buque “H.M.S. Deptford” rumbo a Jamaica, pero llevando solamente el H4. Lo acompaña un astrónomo de la Comisión y William Harrison, hijo del relojero, pues para entonces, John Harrison contaba con 67 años de edad.  

 

 

ENGRASE

Para reducir el roce entre piezas, éstas eran lubricadas en los puntos de mayor fricción. Esta operación se efectuaba con aceites no inertes de origen animal. Al principio el resultado era el deseado, pero con el tiempo el polvo que se le adhería, los cambios químicos y de clima convertían al aceite en una pasta gomosa sumamente abrasiva que terminaba por detener la marcha del reloj, lo cual exigía el lavado de las piezas y un nuevo engrase. Lo que se necesitaba eran mejores aceites, que redujeran la necesidad del engrase. Aún a principios del siglo XIX, el gran relojero Abraham Louis Breguet, inventor entre otras cosas del reloj automático y del reloj contra golpes, afirmaba: “Dadme el aceite perfecto y os daré el reloj perfecto”.

                  

Al noveno día del viaje William Harrison informa que, con base en los datos proporcionados por el H4, al día siguiente avistarían las islas Madeira. El capitán del barco, J. Digges, le apuesta 5 a 1 que no será así. Al día siguiente se avista tierra, el H4 tenía razón. Al llegar a Jamaica se determinó su longitud con un errar de tan sólo 1 1/4 minutos contra los 30 minutos que exigía la Comisión para el premio mayor.    

 

 

EL CONCURSO DE BERNOULLI

El hecho de que la trayectoria idónea que debe trazar la punta del péndulo es un arco de cicloide y no de un círculo, por ser la primera una curva braquistócrona, es decir, de caída más rápida, fue probado matemáticamente en 1696 a raíz de un curioso “concurso” auspiciado por Johan Bernoulli y dirigido a las “mentes matemáticas más brillantes del planeta”. Bernoulli otorgó seis meses a los concursantes para hallar la solución. Leibniz lo resolvió el mismo día en que lo recibió y más aún, predijo correctamente quienes serían los únicos cinco matemáticos que la habrían de hallar: Newton, los dos hermanos Bernoulli, L’Hospital y desde luego Leibniz. Cabe mencionar que L’Hospital requirió de ayuda adicional por parte de Bernoulli.

La solución de Jacob Bernoulli, aunque no fue tan elegante e ingeniosa como la de su hermano y rival, abrió paso a una nueva rama de las matemáticas, conocida como “cálculo de variaciones”.

              

Aunque la prueba oficial terminaba en Jamaica, W. Harrison retornó junto con el H4 a Inglaterra, a bordo del “H.M.S. Merlín”, bajo condiciones climatológicas tan difíciles que fue necesario envolver al H4 entre sábanas para amortiguarle los golpes y evitar que el agua lo dañara. Al final de los 5 meses que duró la travesía, el error fue de sólo un minuto 53 1/2 segundos, correspondientes a 28 1/2 minutos de longitud. Esto representa un desempeño increíblemente bueno, tan increíble, que la Comisión lo atribuyó a un golpe de suerte y ordenó una nueva prueba. Esta fue realizada en un viaje a Barbados y acompañaron al H4 matemáticos contratados por la Comisión para verificar los cálculos. El reloj fue tres veces más preciso de lo estipulado para ganar el premio mayor.

TEMPERATURA

Este factor podría pasar inadvertido, sin embargo, sus efectos son muy notorios, ya que un reloj que no esté compensado para los cambios de temperatura, llega a tener variaciones de varios minutos por día. Con el calor las piezas se dilatan y retrasan la marcha, mientras que con el frío estás se contraen y en consecuencia el reloj se adelanta. Este problema desapareció en los relojes portátiles hasta 1913, cuando el físico suizo Charles E. Guillaume descubre nuevas aleaciones que resultan casi invariantes ante los cambios de temperatura. Con estos materiales se producen las espirales llamadas invar y elinvar (invariante y de elasticidad variante que sustituyen a las antiguas de acero pavonado, con las ventajas adicionales de ser espirales inoxidables y antimagnéticas). Son precisamente estos descubrimientos, entre otros, los que hicieron acreedor a Guillaume al premio Nobel de Física correspondiente al año de 1920.

 

Sin embargo, la Comisión de Longitudes aún no estaba satisfecha y exigió a Harrison que probara que su invención era práctica y podía ser reproducida. Este se vio obligado a desarmar totalmente su cronómetro y a explicar con detalle el mecanismo a un comité técnico que incluía a dos eminentes relojeros: L. Kendall y T. Mudge.

 
Primera página del acta en la cual se ofrece recompensa de 20000 libras a quien pueda calcular la longitud a la que se encuentra un barco en altamar. 

PRIMER DUPLICADO: EL K1

La Comisión encarga a Larcum Kendall (1721-1795) la fabricación de un duplicado del H4. Su costo: 450 libras. Kendall era indudablemente un relojero más fino que Harrison, hecho que este último reconocía con modestia.

El duplicado, conocido como el K1, acompañó al célebre explorador James Cook (1728-1779) en su segundo viaje iniciado en 1772, en el que circunnavegó el círculo polar antártico, aclarando definitivamente la verdad respecto a la tan buscada Terra Australis, la cual resultó ser tan sólo un mito. Se reconoció a Australia como continente y a Nueva Zelanda como dos islas separadas. Asimismo, descubrió Nueva Caledonia, las islas de Pascua y Hawái, realizando un excelente trabajo cartográfico con la ayuda del K1. Es precisamente en Hawái donde cuatro años más tarde, muere este notable explorador en manos de los nativos insurrectos.

MOTIN A BORDO: LAS AVENTURAS DEL K2

Otra copia de Kendall más simple, el K2, tuvo un destino curioso. Este fue embarcado en 1789 en el ”H.M.S. Bounty”, bajo el cuidado del Capitán William Bligh, quien fuera uno de los principales protagonistas del escándalo naval del siglo y cuya historia ha sido tema de varias novelas y de varias películas de cine. (¿Recuerda el lector Motín a bordo o Motín en el Bounty, ganadora del Óscar en 1935 como la mejor película, protagonizada por Charles Laughton, como Bligh y Clark Gable?). El K2 fue robado por Fletcher Christian, jefe de los amotinados, quien junto con sus compañeros colonizó la isla Pitcarin. Años después, un cazador de focas norteamericano que la visitó, se llevó la sorpresa de su vida al descubrir que los nativas hablaban inglés y tenían en su poder: ¡brújula, sextante y cronómetro! El K2 no volvió a Inglaterra sino hasta 1843, después de una serie de aventuras y ello gracias a un marino inglés que lo descubrió y lo compró en Valparaíso, Chile. Una tercera copia, el K3, acompañó a J. Cook en su tercer y último viaje a bordo del “H.M.S. Discovery”.

 
John Harrison y su cronómetro, el H1.

El relojero del Comité técnico, Thomas Mudge (1715-1794) es también digno de mencionarse, pues él es el inventor del escape de áncora libre, tan común hoy en día. Mudge nunca estuvo consciente de la importancia de su invención, que terminó imponiéndose sobre los otros reguladores un siglo más tarde.    

 
El H4.

Mientras tanto, las relaciones entre J. Harrison y la Comisión de Longitudes se habían agriado considerablemente. Si antes se le otorgó apoyo tanta económico como moral, ahora la Comisión buscaba cualquier medio en su poder para oponérsele, mientras que Harrison vertía su frustración en panfletos escritos en términos cada vez más virulentos en contra de la Comisión. La pugna entre ellos pasó a ser el prototipo de la lucha entre David y Goliat. Para Harrison el gigante a vencer estaba representado por el astrónomo real y comisionado Rev. Nevil Maskelyne, quien tenía un interés muy personal en que nadie (salvo él) ganara el premio. Maskelyne creía haber descubierto otro camino para hallar la longitud, basándose en observaciones cuidadosas de la posición de la Luna, al que llamó el “método lunar”. El principio es el siguiente: la Luna es el cuerpo celeste visible de más rápido movimiento relativo a través de la bóveda celeste (aprox. 33 segundos de arco por cada minuto de tiempo). Este rápido movimiento permite que la Luna sirva de manecilla de un monumental reloj astronómico cuya carátula es la bóveda celeste y las estrellas sus puntos de referencia. Si se midiese a una hora local convenida la distancia angular de la Luna con respecto a una estrella fija y comparase este dato con la hora pronosticada en tablas de la misma observación desde algún punto de longitud conocida, la diferencia en tiempo podría convertirse en diferencia en distancia, fijando así la longitud.

 
Diagrama 7. Péndulo de Harrison. 

Para esto era necesario entre otras cosas: 1) Un reloj que pudiera mantenerse razonablemente preciso durante unas 18 horas, tiempo suficiente entre una observación solar (para fijar la hora local) y la observación lunar. 2) Unas tablas con las distancias lunares pronosticadas, así como los tiempos asociados desde algún lugar de longitud conocida. 3) Un instrumento que permitiera medir distancias lunares. Con los avances hechos por relojeros precedentes a Harrison, el primer punto quedaba resuelto; pero el segundo punto resultaba más problemático, ya que requirió de miles de observaciones de la Luna realizadas por múltiples científicos, coma Halley, Clairaut y L. Euler entre otros. Inclusive el mismo Newton consideraba difícil predecir el errático movimiento de la Luna, a tal punto que confesaba que era el único problema que le había producido jaquecas. Aún así, en 1713 obtuvo unas tablas con un error de 5 minutos en promedio. Finalmente en 1752 Tobias Mayer, un profesor autodidacta, logró producir tablas suficientemente precisas. El tercer punto lo resolvió en 1731 John Hadley, al inventar el octante, el cual lleva su nombre.                            

Sin embargo, el método lunar estaba plagado de dificultades. Entre otras la posibilidad de obtener mediciones precisas sobre la inestable cubierta de un barco. Por lo general, cuatro observadores independientes se apostaban en diferentes puntos de la cubierta, hacían sus mediciones y el cálculo final se realizaba promediando los datos obtenidos, lo que claramente era un proceso complejo y tedioso. En esta ocasión fue el mecánico quien triunfó sobre el astrónomo.

 
Diagrama 8. Diagramas sucesivos, que muestran la acción del escape de áncora.

                       

Una tenacidad a toda prueba lleva a Harrison a terminar ya cerca de su octagésimo cumpleaños un quinto reloj, el K5, similar al H4, aunque más simple. Harrison se lo obsequia al rey Jorge III (muy aficionado a la horología) a quien ruega que lo pruebe en su observatorio de Kew. El examen dura 10 semanas y se obtiene un error de tan sólo 4 1/2 segundos, hecho suficiente para convencer al rey que la razón pertenecía a Harrison. El rey interpone su influencia para que la Comisión le otorgue por fin la merecida recompensa. Esto es aprobado en un acto privado del parlamento, frente a las mismísimas narices de los comisionados, quienes en venganza sólo pagaron a Harrison la suma total de 18750 libras esterlinas, logrando escamotearle 1250. Sólo lo consolaría la muerte tres años más tarde, en 1776.                             

Correspondería a los relojeros ingleses J. Arnold y T. Earnshaw, así como a los franceses F. Berthoud y P. Le Roy, encontrar soluciones más simples que las de Harrison. Esto permitió abatir el costo de los cronómetros y darles un aspecto como el que tienen actualmente.  

 

EL OSCILADOR O REGULADOR

Esta parte del reloj es sin dudas la más importante y frágil del mecanismo, y como su nombre lo indica, regula la marcha del mismo. Sin él, los engranes girarían a una velocidad cada vez mayor hasta agotar la fuerza motriz y la marcha duraría tan sólo unos segundos. La misión del regulador es liberar lenta y uniformemente la energía potencial acumulada en la cuerda. El rítmico tic-tac de nuestro reloj es la manifestación acústica de su trabajo. Para un relojero experto el examen auditivo equivale al que efectúa un médico con su estetoscopio.

El problema de los reguladores de la época era que permanecían en contacto con el tren de rodaje durante casi todo el ciclo de oscilación, lo que implicaba un roce en el momento más crítico. Además, mediante este contacto, las irregularidades le eran transmitidas casi íntegramente. El camino a seguir era evidente: diseñar un oscilador que fuese lo más libre posible, en donde el momento del impulso fuese más corto.

La invención del escape de áncora libre, adoptado casi universalmente, es consecuencia de estos esfuerzos (diagrama 8).

 

   

El más famoso reloj de todos los tiempos, el H4, junto con sus hermanos el H1, H2, H3 y H5 y las copias K1, K2 y K3 se encuentran en perfecto estado y en exhibición permanente (salvo cuando se les da mantenimiento) en el museo Marítimo Nacional, en Greenwich, Gran Bretaña.

EL ERROR CIRCULAR 
Una fórmula aproximada para el error circular K~1.65a2 donde a es el semiarco medido en grados y es válida independientemente de la longitud del péndulo. A continuación incluimos una tabla con algunos valores de K:

 Semiarco

 Segundos adicionales por día

0°30’

.41

1°00’

1.65

1°30’

3.71

2°00’

6.60

3°00’

14.85

5°00’

41.12

6°00’

59.21

9°00’

133.22

10°00’

164.46

12°00’

236.84
 articulos
 
     
Referencias bibliográficas

Henry G. Abbot, (1898), American Watchmaker and Jeweler, Geo. K. Hazlitt & Co., Chicago, USA.
Frederick J. Britten, (1982), Old Clocks & Watches and their makers, Methuen London Ltd., novena edición (la primera edición data de 1899), England.
Eric Bruton, (1979), The History of Clocks and Watches, Rizzoli, New York, USA.
Donald de Carle, (1959), Watch and Clock Encyclopedia, London, N.A.G. Press, England.
José Miguel Echeverría, (1979), Coleccionismo de relojes antiguos, Editorial Everest, S.A., España.
David S. Landes, (1983), Revolution in time, Belknap, Harvard Press, USA.



     
       
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Guillermo Grabinsky                                                               Departamento de Matemáticas, Facultad de Ciencias, UNAM

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Mireya Imaz      
               
               

INTRODUCCION

La Cuenca o valle de México se encuentra en la provincia fisiográfica denominada Eje Volcánico, ubicada entre los meridianos 90°159 y 99°309 y los paralelos 19°009 y 20°159. es ligeramente elipsoide y alargada. Su eje mayor, de la zona chinampera de Xochimilco a las regiones semiáridas de Pachuca, mide aproximadamente 110 Km. El eje menor desde los bosques de la Sierra de las Cruces hasta las cimas del Ixtacíhuatl, mide alrededor de 80 Km. La superficie de la cuenca es de casi 7500 Km2, más si incluimos las cuencas endorreicas del noreste (Apan, Tochac y Tocomulco) que se encuentran unidas a ésta —aunque sea de manera artificial— la superficie se incrementa hasta 9600 Km2.                       

En el mioceno inferior, cuando aún no se formaban las grandes sierras que hoy nos rodean, la zona estaba abierta y el agua tenía salidas al sur y al noreste. Pero durante el mioceno superior la Sierra de Pachuca cerró la salida al noroeste, lo que originó que el sur se conviniera en el único desagüe. Hace apenas 700000 años, durante el cuaternario superior, al formarse la sierra del Chichinautzin la zona fue transformada en una unidad hidrográfica cerrada.

La cuenca quedó conformada por las subcuencas de Cd. de México, Cuautitlán, Chalco, Churubusco, Teotihuacán, Tezonco, Xochimilco y parcialmente Pachuca.

Aunque la cuenca se caracteriza de manera natural como una unidad endorreica presenta numerosas infiltraciones y escurrimientos. Es en la sierra del Chichinautzin, cubierta por malpaíses jóvenes en donde éstas se presentan en mayores cantidades, como se puede observar en los caudales de aguas que afloran en el sur hacia Cuautla y Cuernavaca.                      

Debido a las enormes inundaciones que ocurrían en la ciudad se pensó en dar salida a las aguas haciendo diversas aperturas a la cuenca. En la época colonial se construyó el Túnel y posteriormente el Tajo de Nochistongo. 

Después de la Independencia se creó el Gran Canal del desagüe. A mediados del presente siglo se confeccionó el interceptor del poniente, y a partir de la de los setentas, el Sistema de Drenaje Profundo.

En las cuencas se recogen los escurrimientos que se generan en las sierras de Las Cruces y Nevada, sus aguas son vertidas artificialmente a través del canal del desagüe y la cuenca del río Tula. De ahí pasan a las del sistema Moctezuma-Pánuco.

Desde épocas remotas esta zona ha sido denominada Valle de México, sin embargo la caracterización adecuada es la de cuenca. Algunas personas sugieren que debido a las aperturas artificiales que se le han hecho, ésta ha perdido dicho carácter. A decir verdad, lo que ha dejado de ser es una unidad hidrográfica cerrada, una cuenca endorreica, pero sigue siendo una cuenca, a la que todos conocemos como valle.                          

Esta cuenca o valle presenta tres tipos de relieve: una región plana, una faja de lomeríos y una zona montañosa. Desde el punto de vista fisiográfico se divide en tres zonas:

a) La meridional, que empieza en el este, en las Sierras Nevada y de Rio Frío y termina en la Sierra de las Cruces, al oeste; al sur el Chichinautzin y las elevaciones de la Sierra de Guadalupe, el cerro de Chiconautla y la Sierra de Patlachique, al norte. En esta zona las lluvias son más abundantes que en las demás, por lo que presenta una vegetación abundante.

b) La septentrional, que se encuentra unida a la anterior a través del Estrecho de San Cristóbal, ubicado entre el cerro de Chiconautla y la Sierra de Guadalupe. Se extiende hacia el norte, hasta las faldas de la Sierra de Pachuca. Elevaciones como las sierra de Tepoztlán, Monte Alto y otras prominencias menores la delimitan al oeste y noroeste. Esta zona puede ser considerada una extensión de la planicie meridional.                      

c) La zona meridional ocupa una superficie menor que las otras, está representada por una multitud de elevaciones de tipo volcánico y se extiende hacia el este entre las cumbres de Pachuca y de la sierra de Río Frío.               

La precipitación en forma de granizo ocurre entre 4 y 6 veces al año, y es más frecuente al sur y al oeste. Las nevadas en la planicie ocurren 2 o 4 veces por siglo y a los 3000 m de altitud se presentan cada 2 o 3 años.

HORIZONTE PRECLASICO (2500-150 d.C.) 

Durante el horizonte preclásico existían pequeños asentamientos en las riveras del Lago de Xaltocán. En esta zona hay evidencia de campos de cultivo de herbáceas desde 2950 a 2250 d.C. Entre ellas figuran Ambrosia (Ambrosía), Argemones (chicalote), Bidens (rosilla), Solanum rostratum (duraznillo) y Amaranthus spp. (alegría y bledo), además de la presencia esporádica de Chenopodium spp. (huauzontle y epazote).

Manzanilla y Serra (1987) señalan que se cultivaba Amaranthus leucocarpus (alegría), Salvia (chía, quizá por sus aceites) y Zea mays (maíz) de raza reventador delgado. La colecta está representada por restos de Portulaca (verdolaga), Eragrostis (zacate), Setaria (zacate o pajita), Helianthus (girasol), Opuntia (nopal), Oxalis (agritos), Crataegus mexicana (tejocote), Capsicum annum (chile) y Zinaniopsis (arroz). Recolectaban también huevos de insectos, de aves, acociles, se dedicaban a la pesca y cazaban armadillos, liebres y venados.        

En la zona de Chalco, después del tercer milenio a.C., predominan las comunidades de pino-encino (Pinus-Quercus), sin embargo empieza a aumentar la presencia de especies riparias características, como el ahuehuete y el sauce (Taxodium y Salix) así como de herbáceas y gramíneas típicas de las zonas lacustres, como el tule o maza de agua y la palma roja (Typha y Sparganium), asimismo encontramos ciperáceas y liliáceas. La presencia de numerosos granos de maíz podría indicar el uso de prácticas agrícolas de protección y selección.

En Tlapacoya (península de Chalco según Sanders, 1976) hacia los años 1200 a 1000 a.C., dominaba el bosque mesófilo; se observa una disminución de pinos (Pinus) y un aumento de cedros (Quercus) y alisios (Alnus). En las riberas abundan ya los sauces y los ahuehuetes, los tules, las espadañas y algunas liliáceas. Niedenberger (1976) señala que en las laderas de suelo somero había plantas xerófitas como el maguey (Agave) y la lechuguilla (Hechtia).                           

Entre las especies consideradas importantes en la dieta estaba el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), el tlacoyote (Taxidea taxus), el berrendo (Antilocarpa americana), el pecarí (Dicotules tajacu) y el perro o coyote (Niedenberger, 1976), además de una gran variedad de aves acuáticas (Anas acuta, A. Platyrhynchos, Spatula Clypeata, Fulicua americana, Podiceps y Podilimbus) y algunas aves migratorias. Una parte importante del alimento es obtenido primordialmente del lago; el pescado blanco, el charal, el ajolote, las tortugas y otros animales acuáticos eran los más consumidos. Es interesante constatar los cambios climáticos ocurridos. En esta época hay una disminución en la precipitación pluvial y un aumento en la temperatura, lo que va ligado con la reducción del bosque templado. Curiosamente al mismo tiempo, hay un gran auge en la producción maicera, lo que permite suponer una expansión de la frontera agrícola en perjuicio del bosque. De 1000 a 400 a.C. la cuenca sufre un aumento demográfico considerable y se colonizan nuevos ecosistemas, como el caso del pié-montano.

La mayoría de los habitantes, con excepción de dos pequeñas aldeas en Amecameca, residía principalmente en dos comunidades: Tlapacoya y Tlatilco. Esta última se encuentra en la zona oeste del pie-montano en Texcoco, al lado opuesto de la península de Iztapalapa. A pesar de que este sitio era de los más grandes y complejos entre sus contemporáneos localizados al sureste de la cuenca, los cálculos acerca de la población que ahí habitaba no suman más de 1000 personas. En la región de Chalco, en Terremote-Tlaltenco, se encuentran evidencias de las siguientes especies: Zea mays (maíz), Cucurbita pepo (calabaza), Phaseolus vulgaris (frijol negro), Phaseolus coccineus (frijol ayocote), Prunus capulli (capulín), Amaranthus spp. (alegría y bledo), Persea gratissima (ahuacate), Opuntia (nopal), Chnopodium spp. (huauzontle y epazote), Portulaca (verdolaga), Physalis (tomate), Capsicum (chile) y Agave (maguey).

En tierra firme se observan comunidades de diversas especies de pinos, encinos y alisos en donde las hierbas y arbustos dominan, lo que denota un paisaje árido.

La diversidad ecológica de la cuenca, así como la necesidad de productos ausentes en una parte y que existían en abundancia en otras, originaron patrones de intercambio regional y especialización productiva de las comunidades rurales, por ejemplo:  

Ecatepec: extracción y procesamiento de sal.

Coapexco: manufactura de manos y metates.

Loma-Terremote: abastecimiento y distribución de obsidiana.

Áltica del Valle de Teotihuacán: abastecimiento y distribución de obsidiana.

Terremote-Tlaltenco: manufactura de cestería y cuerdas.

Tlapacoya: explotación de productos faunísticos de origen lacustre.              

Lo anterior indica un uso y un aprovechamiento especializado de los recursos que no era extraídos únicamente para el autoconsumo, sino también para el intercambio, incluso de carácter regional.

Posteriormente, en la fase tardía del preclásico (370 a 340 a.C.) en Cuanalan se cultivaba el maíz arrocillo y palomero, zacate o pajita (Setaria), se recolectaban plantas acuáticas como el tule o papiro (Cyperus), verbena (Verbena), tomate de bolsa (Physalis); se extraía madera de pinos y encinos; se criaban guajolotes (Meleagris gallopano) y se cazaba zorrillo (Mephitis).                     

Durante este periodo el sur de la cuenca continúa siendo la zona con mayor densidad de población. Existen alrededor de quince sitios, y algunos de ellos sobrepasan las 100 hectáreas en extensión y en dos o tres aparecen ya obras de arquitectura con carácter público. Ciertos asentamientos ya exceden los 1000 habitantes.                  

Entre los años 210 a 90 a.C. aparecen en el Valle nuevas variedades de maíz (cónico, chapalote y cacahuazintle), lo cual refleja un gran conocimiento de las prácticas agrícolas y procesos de selección artificial. Se cultiva en gran cantidad el frijol negro (Phaseolus vulgaris); se recoleta el tejocote (Crataegus mexicana), la tuna del nopal (Opuntia), el tomate de bolsa y las cebollitas silvestres (liliáceas). Se extrae madera de pino y de leguminosas; se colectan plantas acuáticas y caracoles (Limnaea). Asimismo se cazaba venado cola blanca, liebre (Lepus callottis), conejo cola de algodón (Sylvilagus cunicularius), tortuga (Kinosternon), rana, jabalí (Dycotiles) y halcón ratonero (Butro); se pescaban bagres y se criaban perros.

Sin embargo, hacia 60 a.C. hay una disminución en la variedad de especies de fauna y flora de Cuanalan.

En esta época se presenta un patrón de asentamientos diverso. Con excepción de la península de Iztapalapa, la impresión general es de una elevada densidad de población, con una marcada concentración de asentamientos en las zonas bajas de pie­montano, así como una considerable diversidad en los tipos de asentamientos debido a factores naturales y socioculturales.

Asimismo los lagos no permanecieron estáticos y se supone que a fines del preclásico había un nivel parecido al de la época colonial, lo que permite suponer una regresión de los mismos.

HORIZONTE CLASICO (150 a 750 d.C.)

En el horizonte Clásico se presenta un patrón de establecimientos distinto al del periodo anterior. Surge un gran asentamiento urbano en Teotihuacán que cubre una extensión de alrededor de 20 Km2, con una población estimada entre 30000 y 50000 personas, aunque ya alrededor de 500 d.C. había aumentado a más de 100000 habitantes, los cuales residían, en su inmensa mayoría, en el centro urbano mismo. Este proceso trae como efecto la ruralización del resto de la cuenca, y según Parsons (1976), durante este periodo ocurre una depresión demográfica en las zonas al sur del valle de Teotihuacán. Se estima que la región de Texcoco pasó de 20000 a menos de 5000 habitantes, la zona este de pie-montana de Chalco de 20000 a alrededor de 2000 personas y en general, en las áreas marginales del sur de los lagos de Chalco y Xochimilco, hubo un decremento de alrededor del 50 por ciento. Como excepción a este patrón de descenso poblacional está el caso de Zumpango, al noroeste de la cuenca, donde hay indicios de incremento en el número de moradores.                              

Se piensa que el crecimiento acelerado de Teotihuacán pudo responder a la migración de poblaciones del sur de la cuenca, provocada por la erupción del volcán del Xitle, así como a los grandes movimientos poblacionales provenientes de la zona de Texcoco, lo que a su vez explicaría las variaciones poblacionales descritas en el párrafo anterior.                          

El área de captación de especies se amplía a toda la cuenca. Teotihuacán recibe recursos de toda la zona, y según Manzanilla-Sierra (1987), el abasto de estos productos estaba coordinado por una vasta red distributiva, a la que fluían productos de toda la cuenca (ver recuadro); ésta era dirigida por la teocracia teotihuacana. McClung ha propuesto que existía un uso diferencial de plantas y tipos de dieta según el nivel socioeconómico al que se pertenecía.

Existe la hipótesis de que la deforestación del valle de Teotihuacán fue generada por la extracción de la madera que se requería para quemar la cal y producir el estuco del que estaba revestida la ciudad. Se cree que la cal procedía de la región de Zumpango o bien de la de Tula.

HORIZONTE POSTCLASICO (750 a 1519 d.C.)

Durante lo que se conoce como horizonte postclásico cae Teotihuacán, lo que provoca el abandono de los sitios clásicos; no obstase, persisten las aldeas.                

Del año 900 al 1000 d.C. la población de Zumpango presenta un crecimiento en habitantes, hecho que se atribuye a la caída de Tula y a la cercanía entre ellas.

Por otra parte, parece haber una nueva depresión demográfica en relación a épocas anteriores, ésta varia considerablemente de un lugar a otro. En el Valle de Teotihuacán la población se reduce en una relación de 1 a 4; en la región de Texcoco se percibe una disminución de 2 a 3. En la zona sur de la cuenca la población parece mantener sus ritmos de crecimiento.

En 1335 d.C., cuando llegan los aztecas al lago, la cuenca se halla densamente poblada. Ya se encontraban presentes los xochimilca, los chalca, los tepaneca, los chichimeca y los nonoalcachichimeca, entre otros. Los aztecas se ven obligados a asentarse en un pequeño islote al centro del lago.                        

Un aspecto característico de la época de los mexicas es la producción chinampera; las cuencas de Chalco y Xochimilco eran los núcleos más importantes de producción. En estas dos zonas había un gran número de manantiales (Iztapaluca, Ayotzingo, Calieca, Tepotzco, Nieves y otros). Se cree que en Xaltocán también se practicaba la agricultura de chinampa. Las chinampas son islotes construidos en aguas paco profundas. Se elaboran con la acumulación de plantas y lodo, bordeándolas con estacas de un sauce conocido localmente como ahuejote (Salix bomplandiana). Están rodeadas de canales que sirven tanto para su riego, como para vías de comunicación. Generalmente se cultivan especies tales como el maíz, frijol, calabaza, chile, tomate, flores de ornato, etc. En aquel entonces se lograba obtener hasta tres cosechas anuales, por lo que se considera un método de cultivo altamente productivo; lo suficiente como para haber podido abastecer a los principales centros urbanos del postclásico tardío.                                 

En los tiempos mexicas se crea un nuevo asentamiento: la Ciudad de Tenochtitlán, cuyos límites de influencia y captación de recursos rebasan la propia cuenca. La concentración de bienes se organiza de manera centralizada y coercitiva, sustituyendo la redistribución por el tributo. Durante esta época de urbanización y expansión poblacional aparecen nuevos centros —generalmente en los márgenes de los lagos—, pero también se extienden hacia las zonas de pie-montano.                      

Parsons (1976) estima que Texcoco se extendía sobre un área aproximada de 450 hectáreas y que contaba con una población cercana a los 25000 habitantes. Sin embargo, el asentamiento más importante fue, sin lugar a dudas, la Ciudad de Tenochtitlán y su vasta red de pequeñas villas a los márgenes de los lagos. Sanders (1976) sugiere que en esta área vivían más de 300000 personas. Rafael Carrillo (1984) cita a Fray Francisco de Aguilar, quien en su relación de la conquista señala que la ciudad tenía de 80 a 100 mil casas.                      

Durante los años 1200 a 1500 la expansión hacia las zonas rurales tuvo un gran auge. Se poblaron densamente las zonas altas de pie-montano y algunas partes de las riberas de los lagos, lugares que hasta entonces se habían mantenido desocupados.                       

A estas alturas gran parte del lecho de los lagos de Chalco y Xochimilco se encuentran convertidos en chinampas, y se manejan con sofisticados controles hidráulicos. Parsons (1976) sugiere que a través del drenaje se transformó gran parte de la zona pantanosa al este del lago de Texcoco, como tierra de cultivo.                

Tenochtitlán, lejos de edificarse sin orden, se construyó de acuerdo a un plan urbano en donde unas calles eran completamente de agua y otras mitad agua y mitad tierra, a lo largo de las cuales se ordenaban las casas de los macehuales y las chinampas. La ciudad se asienta en un islote en continua expansión; por sus canales circulaban canoas, el agua potable era traída a través de acueductos; fue una ciudad lacustre protegida con notables obras de ingeniería (diques y albarradones) y sostenida por la guerra, los frutos de sus chinampas, sus lagunas y sus campos.                        

La construcción de las ciudades precolombinas obedecía al mandato de algún miembro de la teocracia o élite gobernante. Moctezuma I, rey azteca entre 1440 y 1469, ordenó la ampliación de Tenochtitlán y la construcción de un nuevo templo a Huitzilopoxtli, Nezahualcóyotl, rey de Texcoco entre 1428 y 1472, transformó su ciudad capital en el centro cultural de la zona centro de México. Una decisión conjunta de los dos reyes determinó la construcción de un dique y el levantamiento de la ciudad para protegerla de las continuas inundaciones y proveerla de agua potable.

Se puede decir que los lagos fueron los elementos de cohesión que permitieron en la cuenca la interacción de los asentamientos. Esta estrecha relación es un rasgo distintivo que no aparece en otras regiones de Mesoamérica. Benítez comenta que: “una regulación mágica de los cultivos, de la pesca y de la cacería preservaba la riqueza, al parecer inagotable del Valle de México. El albarradón de Nezahualcóyotl había separado las aguas dulces de las saladas, se drenaron terrenos y se construyeron terrazas, y los pueblos crecieron ya que una cultura del neolítico, después de una experiencia de diez mil años, sabe como conservar sus recursos naturales y aprovecharlos al máximo sin destruirlos”.

A principios del siglo XVI la cuenca sostenía más de un millón de habitantes sujetos al dominio azteca. Tan sólo en Tenochtitlán, al inicio de la conquista, había 300000 personas. Pensar que una población de tal magnitud no causaba efectos de orden ecológico es casi imposible. Efectivamente, como lo señala Benítez, modelaron el paisaje a través de la creación de canales, de albarradones, de las chinampas y otros métodos de cultivo, de sus casas y de sus templos, de la cacería y de la pesca.

LA COLONIA

En el año de 1521 cae una de las más grandes culturas y uno de los más importantes reinos de América. Los españoles se apoderan de Tenochtitlán después de grandes batallas y prolongados asedios.                        

Al entrar a aquella ciudad Fray Toribio de Benavente, conocido como “Motolinía”, se expresaba así: “¿Qué es aquesto que vemos? ¿Esta es ilusión o encano? ¡Tan grandes cosas y tan admirables han estado tanto tiempo encubiertas a los hombres que pensaban tener entera noticia del mundo!” y continúa… “Estaban tan limpias y barridas todas las calles y calzadas de esta gran ciudad, que no había cosa en que tropezar”.                   

La impresión que causara la ciudad, su traza, sus canales, sus chinampas, su mercado, no impidió que los conquistadores comenzaran a “remozar” este paisaje, adecuándolo a sus concepciones y necesidades.

“La concepción de una ciudad castellana era adversa a la de la ciudad azteca. Los españoles no vivían en cabañas, sino en casas de piedra, no concebían calles de agua, montaban a caballo y usaban cartetas, cultivaban la tierra con el arado, sus hachas derribaban árboles para pilotear el terreno, techar sus moradas y proveerse de cumbustible; el ganado y los caballos reclamaban pastos. El agua no era su aliada sino su enemiga”: Benítez.

Según Torquemada, la disminución de las aguas comenzó a notarse ya en el año de 1524, a sólo 3 años de que se asentaran los conquistadores, lo que él atribuye al alejamiento de arroyos y ríos que llegaban a las lagunas para ser utilizados en el riego de sus sementeras y el efecto de erosión generado por el arado en los cerros.

Tenochtitlán creció y al hacerlo lo hizo sobre el lago, extendiéndose sobre las aguas sin dejar de ser una ciudad eminentemente lacustre. El establecimiento de los españoles y con ellos el de sus patrones culturales, marca un cambio importante en esta relación ciudad-medio que se había establecido a lo largo de muchas lustros.

En el año 1560 la ciudad tenía 4000 vecinos blancos (españoles y criollos) y 10000 esclavos negros. A los indígenas no se les permitía dormir en la ciudad.

La conquista tuvo un drástico efecto en la demografía de la cuenca. Durante el siglo XVII, según Benítez, el número de habitantes descendió de millón y medio a setenta mil, lo que significa que de cada mil habitantes, novecientos cincuenta murieron. En 1628, a causa de una gran inundación, murió el 40 por ciento de los indígenas que aún sobrevivían. Según Unikel (1978) en 1521 los moradores del México central rebasaban los 2.5 millones, sesenta años después eran 1.9 millones y hacia fines del siglo XVI la población total mexicana era de apenas 2 millones de habitantes.

Según Hardoy (1978) los españoles produjeron un modelo fácilmente reconocible de ciudad, en donde resalta un damero con una planta central de trazado sencillo y la ubicación en torno a la plaza de la catedral, la casa del cabildo y la casa de gobierno. La tecnología de construcción colonial no significó gran cambio con respecto a la utilizada por los constructores precolombinos, como lo señala Benítez:             

“En 1524, sobre el templo arrasado, las calzadas y los cuatro barrios decretados así mismo por el Dios, trazó García Bravo la capital del más poderoso virreinato del Nuevo Mundo donde a partir de 1821 se estableció la metrópoli de la naciente República”.                    

El sistema urbano realizado por los españoles en las regiones en donde las culturas indígenas alcanzaron gran fuerza y apogeo se llevó a cabo apoyándose en la localización de las ciudades prehispánicas y en las áreas de gran concentración poblacional. En muchas ocasiones el trazo hispánico se vio influenciado, cuando no totalmente determinado, por la traza y los usos del suelo de la ciudad indígena. Éste fue en gran parte el caso de México-Tenochtitlán.                       

Desde los albores de la etapa colonial ya destaca la ciudad de México como la capital, además de ser el principal centro económico y administrativo del que emana el poder político.             

Casi dos siglos después de la conquista (1742) la población de esta ciudad apenas alcanzaba los 101000 habitantes. Ese crecimiento se mantiene en ritmos relativamente lentos, y a fines de ese siglo habitaban la capital 120000 personas. No es sino hasta mediados del presente siglo que se desata el proceso de gigantismo demográfico y urbano, el cual ha desencadenado diversos y complejos problemas que agobian a la urbe que hoy habitamos: las inmensa Ciudad de México.

 

Especies vegetales que predominan en la dieta teotihuacana durante el periodo clásico según McClung (1979).

Zea mays (maíz, Palomero, Toluqueño, Cónico y el complejo Nal tel Chapalote).
Phaseolus vulgaris (frijol negro).
Phaseolus coccineus (frijol ayocote).
Cucurbita pep (calabaza).
Cucurbita maxima (calabaza).
Cucurbita ficifolia (calabaza).
Capsicum (chile).
Amaranthus leucocarpus (alegría, en gran cantidad).
Amaranthus hibridus (bledo gran cantidad).
Prtulaca cf. oleracea (verdolaga, en gran cantidad junto con el huauzontle y el epazote en los campos de cultivo).
Chenopodium nutalliae (huauzontle).
Chenopodium ambrosides (epazote).
Physalis (tomate).
Crategus mexicana (tejocote).
Orunus capulli (capulín).
Opuntia (nopal).
Persea gratissima (ahuacate).
Spondias (ciruela). Quizá fue llevada desde tierra caliente a Teotihuacán.
Solanum (papa).
Agave (maguey).
Ficus (amate).
Gossupium cf. hirssutum (algodón).
Juniperus (enebro).
Phragmites australis (carrizo).
Scirpus sp. (tule).

Especies animales más consumidas:

Odocoileus virginianus (venado cola blanca).
Lepus callotis (liebre).
Sylviagus cunicularius (conejo cola de algodón).
Meleagris gallopano (guajolote).
Kinosternon (tortuga).

 articulos
 
     
Referencias bibliográficas

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Haydoy, J., 1978, La construcción de las ciudades de América Latina a través del tiempo, Problemas de Desarrollo, IX, (34):83-118.
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Mireya Imaz
Laboratorio Especializado de Ecología, Facultad de Ciencias, UNAM.

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Manuel Fernández G.       
               
               

INTRODUCCION

Desde finales del siglo pasado, a través del proceso fotográfico ha sido posible grabar y retener de manera permanente diversas imágenes. La combinación adecuada de lentes y emulsión fotográfica hicieron posible los mapas de estrellas, planetas y galaxias, el registro de espectros ópticos, el almacenamiento de grandes cantidades de datos en la forma de pequeñas imágenes grabadas y muchas otras aplicaciones. El proceso fotográfico se describe en términos de refracción (parte real) dónde las lentes de la cámara desvían la luz y forman la imagen en la película fotosensible. Una vez revelada la película por un método químico, la imagen se observa debido a la modulación de la parte imaginaria del índice de refracción, esto es, la mayor o menor absorción de la luz empleada para observar la fotografía ya sea en papel o en transparencia. La limitante, sin embargo, es que se produce una imagen en dos dimensiones, es decir, sin profundidad.

Para superar este problema se han desarrollado cámaras de doble lente que producen pares de fotografías que al ser observadas con un visor producen una imagen estereoscópica. Estas imágenes tienen profundidad, aunque sólo muestran el objeto fotografiado desde dos puntos de vista.

El proceso holográfico es un nuevo método pare formar imágenes ópticas que permite grabar y retener imágenes en tres dimensiones. El desarrollo inicial se debe a Dennis Gabor del Imperial College of Science and Technology [Gabor (1948)], quien tratando de mejorar el poder de resolución del microscopio electrónico, propuso grabar además de la información de amplitud de la onda luminosa, la información de fase a través de la superposición de una onda proveniente del objeto con una onda de referencia monocromática. El descubrimiento estuvo “congelado” debido a la falta de una fuente adecuada de luz monocromática intensa. Hoy en día, el láser ha satisfecho esa necesidad [Leith y Upatnieks (1963) y (1964)].                       

OBTENCION DE UN HOLOGRAMA

Para hacer un holograma se comienza con un haz de luz láser, parte del cual es dirigido directamente hacia el medio de grabado, que usualmente es una emulsión fotográfica de muy alta resolución (película holográfica); a este haz “Er” que incide directamente sobre el medio de grabado se le llama “haz de referencia”; la otra parte del haz ilumina al objeto que dispersa e incide también sobre la película, este haz dispersado “E0” constituye el “haz del objeto”. Un arreglo típico se muestra en la figura 1. Puesto que ambas ondas (referencia y objeto) provienen de la misma fuente, forman un patrón de interferencia estable en el medio de grabado. Este patrón, en general, es un sistema bastante complicado de franjas; el grabado permanente de este patrón de interferencia es llamado holograma (de las palabras griegas “holos” que significa completo y “grafos” que significa grabado).

La película holográfica, responde a la intensidad de la luz EE*, de manera que una vez expuesta al patrón de interferencia, se revela usando soluciones químicas en un proceso análogo al de cualquier película fotográfica. El resultado final sobre la película es algo irreconocible que no se parece a ninguna imagen particular.

 
FIGURA 1. Montaje Holográfico. En la parte superior se encuentra un láser de He-Ne cuya emisión pasa por un obturador y subsecuentemente se desvía por un espejo 100 por ciento reflejante (parte superior derecha), posteriormente se divide el haz en dos por un espejo semitransparente y cada uno de estos haces se refleja en un espejo y se expande por medio de un filtro especial. Uno de ellos, denominado de referencia, ilumina directamente la película holográfica (parte inferior izquierda) y el otro, denominado de objeto, ilumina al sujeto, en este caso unos dados. 

RECONSTRUCCION DE LA IMAGEN

Cuando el holograma es iluminado con un haz de luz similar al haz de referencia, debido al patrón de interferencia ah[i grabado, la onda transmitida se dividirá en dos componentes, una de las cuales se difracta de manera tal, que reproduce exactamente a la onda del objeto original. Esto significa que la imagen del objeto y la imagen reconstruida por el holograma son idénticas, a tal punto que uno no puede diferenciar al objeto de la imagen reconstruida por el holograma. La holografía es entonces un proceso de dos pasos: en el primer paso se graba un patrón de interferencia, obteniéndose el holograma; en el segundo paso el holograma es iluminado con el haz de referencia de tal manera que parte de la luz difractada es una replica exacta de la onda-objeto original.

Si un objeto tridimensional ha sido usado como modelo para grabar el holograma, la imagen reconstruida será tridimensional y exhibirá propiedades de paralaje, de manera que el observador mirará a través del holograma tal y como si mirara al objeto a través de una ventana. En las figuras 2 y 3 ilustramos esta propiedad mostrando dos fotografías del mismo holograma pero desde distintos puntos de vista.

TIPOS DE HOLOGRAMAS RECONSTRUIDOS CON LUZ LASER

Existen distintos tipos de hologramas [Collier et al. (1975)], los cuales pueden clasificarse considerando alguna de las condiciones siguientes: a) por la forma en que el holograma difracta la onda de reconstrucción, b) dependiendo del tipo de luz utilizada en el proceso de reconstrucción.

En el primer caso se pueden distinguir fundamentalmente tres tipos de hologramas. Cuando el patrón de interferencia en la emulsión holográfica consiste en franjas claras y obscuras, el haz de reconstrucción se difracta en las zonas claras y se absorbe en las oscuras; este tipo de holograma se conoce como holograma de absorción, y en este caso el patrón de interferencia se obtiene modulando la parte imaginaria del índice de refracción de la emulsión, es decir, modificando su coeficiente de absorción localmente. La eficiencia de difracción en este tipo de hologramas es del orden del 6 por ciento, es decir, que sólo una pequeña fracción de la luz de iluminación forma la imagen.

 
FIGURA 2. Fotografía de un holograma de dominós, donde algunas fichas están parcialmente ocultas.

Para aumentar la intensidad de la imagen es posible grabar el patrón de difracción modulando la parte real del índice de refracción en la emulsión holográfica y obtener un holograma denominado de fase; en este caso la luz de reconstrucción se difracta y refracta pero no se absorbe, logrando así una mejor eficiencia de difracción que puede ser cercana al 100 por ciento [Chang y Winik (1980)]. Para obtener un holograma de fase se hace un holograma de absorción y posteriormente se blanquea; el blanqueado consiste en reemplazar la plata en la emulsión revelada por partículas de alguna sal de plata, las cuales tienen un índice de refracción diferente a la gelatina que los alberga y muy poca absorción en el rango visible, de tal manera que en el proceso de reconstrucción la fase de la onda incidente es modificada como consecuencia de las variaciones locales del índice de refracción en el holograma.

El camino óptico que recorre el haz de reconstrucción es igual al espesor de la película por la parte real del índice de refracción. Hemos mencionado que es posible variar el camino óptico modulando el índice de refracción, sin embargo, es posible también mantener el índice de refracción constante y variar el espesor de la película; este tipo de hologramas se conocen como hologramas de relieve. Para obtenerlos es posible modificar químicamente a un holograma de absorción removiendo las zonas oscuras de la emulsión y dejando las claras, obteniendo así variaciones de espesor de la emulsión [Rogers (1952) y McGrew (1980)]. Se puede utilizar este tipo de holograma como un “molde” para copiado en plástico y la consecuente producción en serie de hologramas de manera análoga al copiado de discos fonográficos.

HOLOGRAMAS DE LUZ BLANCA

Ahora bien, un holograma se puede observar con un haz de reconstrucción igual al que se utilizó como haz de referencia, que necesariamente es de luz láser. Debido a la desventaja que implica el requerir un láser para observar la imagen holográfica, se estudió la posibilidad de observar un holograma con una fuente de luz convencional, ya sea el sol o un foco de luz incandescente. Se han encontrado, hasta ahora, dos maneras de observar hologramas sin necesidad de un láser, estos se conocen como hologramas de luz blanca. Debido a que el principal requerimiento en la reconstrucción es iluminar con luz monocromática (láser), si iluminamos con luz convencional policromática, es posible incluir un elemento óptico que seleccione el color de la luz incidente en el holograma y utilice así una fracción de la luz que sea cuasimonocromática.

 
FIGURA 3. Fotografía del mismo holograma de la figura 2, pero desde otro punto de vista; una ficha previamente oculta se puede observar claramente. 

Un elemento óptico de esta naturaleza es una rejilla de difracción, pues ésta separa especialmente los diferentes colores de la luz. Utilizando esta idea se han sobrepuesto rejillas de difracción y hologramas, produciendo un tipo de holograma denominado de arcoíris, el cual tiene la ventaja de poder ser observado con luz convencional [Benton (1963)]. Obviamente, dependiendo del ángulo de observación, el holograma se aprecia en distintos colores y de ahí su nombre de arcoíris. La desventaja de estos hologramas es que se obtiene paralaje y consecuentemente tercera dimensión solamente en una dirección más no en la otra, ya que se está utilizando una de las direcciones para separar los distintos colores. La información en este tipo de holograma pueda pasarse a relieve y ser entonces susceptible de copiado. Este tipo de hologramas son los que se utilizan en las portadas de revistas, tarjetas de crédito, relojes, etc.

 
Dennis Gabor, inventor de la técnica holográfica en 1948. 

La otra manera de producir hologramas de luz blanca es utilizando filtros interferenciales que seleccionen las frecuencias adecuadas de la luz incidente [Denisyuk (1963)]. Esto se logra utilizando emulsiones holográficas gruesas (de 8 a 15 micras de espesor), en donde la información se graba en distintos planos que se conocen como planos de Bragg. En este caso, la imagen es tridimensional en todas direcciones, aunque no es posible trasladar la información a un holograma de relieve, pues esta se encuentra en un volumen y no en un plano como en las casos anteriores.

 
FIGURA 4. Fotografía de un interferograma holográfico donde se observan las figuras de referencia de un micrómetro debidas a una deformación mecánica.

APLICACIONES DE LA HOLOGRAFIA

Existen muchas aplicaciones de la holografía, como son la interferencia holográfica, la obtención de rejillas de difracción por métodos holográficos, pruebas no destructivas de sistemas ópticos, procesamiento de imágenes, imágenes tridimensionales para museografía, etc. A manera de ejemplo, consideremos las posibilidades de la interferometría holográfica. Esta técnica consiste en exponer un holograma dos veces, primero del objeto sin deformar y posteriormente sujeto a una pequeña deformación, ya sea por un esfuerzo mecánico o por un cambio en la temperatura. La superposición de las dos imágenes ligeramente distintas produce franjas de interferencia que muestran deformaciones del orden de milésimas de milímetro [Fernández, et al., (1986)]. En la figura 4 se muestra la deformación de un micrómetro debido a la sujeción de la pieza a medir con dos presiones distintas: a partir de esta información se pueden inferir las limitaciones en la fabricación o el diseño de estos instrumentos de medición. En la figura 5 se observa el patrón de interferencia debido al flujo de aire caliente producido por una resistencia eléctrica.

 
FIGURA 5. Fotografía de un interferograma holográfico. En la parte inferior se observa una resistencia eléctrica (de las que se utilizan para calentar agua), las franjas revelan el movimiento de aire caliente debido al calor generado por la resistencia.

El campo de investigación de la holografía es actualmente estudiado en la mayoría de los centros de investigación en óptica en México [CICESE, CIO, INAOE, UAM-I] y en el mundo.

Cuando un rayo de luz pasa de un medio a otro (por ejemplo del aire al agua) sufre un cambio en su dirección de propagación, este fenómeno es conocido como refracción. Se puede mostrar mediante un experimento sencillo: póngase una moneda en el fondo de un recipiente con paredes opacas y obsérvese desde un ángulo en que no se pueda ver la moneda. Enseguida llénese el recipiente con agua; cuando ésta llega a una cierta altura se podrá ver que la moneda se encuentra en el fondo gracias a la desviación de los rayos de luz.

La refracción de la luz es la base de la formación de imágenes en instrumentos construidos con lentes, como sucede en cámaras fotográficas, muchos telescopios y microscopios, lupas, etcétera. Los rayos de luz que emanan de un punto del objeto hacia el aparato óptico son desviados de su trayectoria inicial por el (los) lente (s) y todos ellos alcanzan, al final, un mismo punto que es la imagen del punto original. 

La cantidad que relaciona el ángulo de incidencia con el de refracción cuando un rayo atraviesa la superficie de separación entre dos medios, es el índice relativo de refracción y se trata de una cantidad real. La luz es un fenómeno ondulatorio y por lo tanto puede ser tratada matemáticamente como la parte real de funciones complejas periódicas, los campos eléctricos y magnéticos se describen como funciones periódicas de la forma: E(r)exp(iwt) y H(r)exp(iwt), donde exp(iwt) 5 coswt 1 isenwt. La introducción del método de amplitudes complejas en el estudio de la luz trae consigo la definición de un índice de refracción complejo, siendo la parte real la que usualmente conocemos. La parte imaginaria caracteriza a la absorción de la luz por el medio donde se propaga.

Otro fenómeno que interviene en la formación de imágenes es la interferencia. Cuando dos ondas de la misma amplitud se encuentran en el mismo punto puede suceder que el resultado sea la anulación de ambas (interferencia destructiva), la suma algebraica de las amplitudes (una de doble amplitud) o todos los casos intermedios posibles. La interferencia tanto destructiva como constructiva se puede observar con un arreglo de orificios hechos sobre un material opaco. Si se hace incidir luz sobre dicho objeto y se pone una pantalla del otro lado, observaremos en esta última la formación de franjas de máxima intensidad separadas entre sí por franjas oscuras. 

La elaboración de un holograma se basa en este principio. Un haz de luz llega directamente a la placa fotográfica y otro proviene del objeto. La interferencia de ambos se graba en la película, formando un patrón de zonas claras y oscuras. En un negativo los máximos de intensidad de luz corresponden a las zonas oscuras y viceversa. La reconstrucción de la imagen se hace con un haz similar al “haz del objeto”. La luz que pasa a través de la placa holográfica se divide en 3 partes que son: el haz de referencia transmitido directamente a través de la placa fotográfica, una imagen real del objeto y una imagen virtual del mismo. Lo interesante es que podemos observar la imagen holográfica desde distintos ángulos y esto da diferentes perspectivas como sucede si observáramos el objeto en sí. 
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Referencias bibliográficas

Gabor, D., (1948), Nature, 161, p. 777.
Leith, E. N., y J. Upatnieks, (1963), JOSA, 53, p. 1377.
Leith, E. N., y J. Upatnieks, (1964), JOSA, 54, p. 1295.
Collier, R. T., C. B. Burkhard y L. H. Lin, (1975), Optical Holography, Academic Press New York, USA.
Chang, B. J., and K. Winick, (1980), SPIE, 215, p. 172.
Roger, G. L., (1952), Proc. Roy. Soc. A63, p. 193.
McGrew, S. P., (1980), SPIE, 215, p. 24.
Benton, S. A., (1969), JOSA, 59, p. 1545.
Denisyuk, M., et al., (1963), Optics and Spectroscopy, 15, p. 279.
Fernández, M., et al., (1986), Técnicas holográficas para la evaluación de esfuerzos en instrumentos de medición, Memorias del 3er Seminario anual de metrología, CINVESTAV, México, pp. 97-107.


Agradezco al Dr. Emmanuel Haro su colaboración en la revisión de este manuscrito.

INSTITUCIONES QUE REALIZAN INVESTIGACION SOBRE HOLOGRAFIA

• CICESE: “Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada”. Av. Ruíz y 17va # 1703, Ensenada, B. C.
• CIO: “Centro de Investigación en Óptica”, A. P. 948, 7000, León, Gto.
• INAOE: “Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica”, A. P. 51 y 216, Tonanzintla, Pue.
• UAM-I: “Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa”, Av. Michoacán y Purísima s/n, Iztapalapa, 09340, Ap. Post. 55-532, DF.

     
       
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Manuel Fernández G.
Laboratorio de Óptica Cuántica.

Departamento de Física. UAM-Iztapalapa.

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            R015B08
 
Lacandonia schismatica.
Un verdadero cisma
 

 

   
   
     
                     

El término angiosperma, que literalmente significa “semilla en un vaso”, sirve para indicar una de las principales características de las plantas con flores, que es la protección de los óvulos o futuras semillas dentro de un ovario. Es este grupo de plantas, constituido por más de 200000 especies, el dominante y más conspicuo en la flora del mundo. Ocupan un muy amplio rango de hábitats que se extiende hasta las regiones polares, incluyendo agua salada y dulce, y a pesar de haberse empezado a estudiar desde hace siglos, aún no se conocen en su totalidad y todavía nos deparan muchas sorpresas; este es el caso de la recientemente descrita Lacandonia schismatica.                         

A diferencia de lo que se podría esquematizar como la flor típica (ver esquema 1), Lacandonia schismatica presenta el androceo, es decir, los estambres, en el centro de la flor, rodeados por el gineceo, es decir los carpelos o estructuras que contienen óvulos, y es esta característica, única entre las plantas con flores, la que junto con el número cromosómico y la dehiscencia de las anteras, le permite constituirse en una nueva familia de plantas con flores (Lacandoniaceae), hecho que no sucedía desde hace casi cincuenta años cuando se describió la familia Degeneriaceae por Bailey y Smith.              

Esteban Martínez Salas, descubridor de esta planta, es un biólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, ha sido colector botánico desde 1982, y a partir de 1984 inició su trabajo en el proyecto Flora Mesoamericana, en el que participa el Herbario Nacional del Instituto de Biología, UNAM, junto con otras instituciones nacionales y extranjeras. En 1985, mientras trabajaba en una colecta minuciosa en la zona lacandona, encontró la planta que por sus características (tipo de flores, falta de hojas, hábito saprófito), era difícil de determinar. En septiembre de ese año se le sugirió que podría tratarse de un miembro de la familia Triuridaceae, en particular del género Sciaphila. La planta presentaba características comunes a esta familia como el gineceo apocárpico, óvulos anátropos, polen inaperturado, flores trímeras, tépalos con apéndices y endomicorrizas. De esta familia, por cierto, hasta entonces no se conocía ninguna especie mexicana, y de la que se sabe poco.                

Para febrero de 1987, con apoyo de la bióloga Clara H. Ramos de la Facultad de Ciencias de la UNAM, y la opinión a su favor de otros investigadores del Instituto de Biología, Esteban y Clara decidieron proponer un género nuevo a partir de esta planta y lo sometieron para su publicación a los Annals of the Missouri Botanical Gardens, institución que participa en el proyecto Flora Mesoamericana y cuya revista es considerada como una de las más prestigiadas en el ámbito taxonómico mundial.              

En septiembre de 1987, los especialistas en la familia Triuridaceae, P. J. Maas y H. Maas-van de Kamer sugirieron que una planta así no podría existir y que en todo caso la planta encontrada por los botánicos mexicanos pertenecía al género Sciaphila y no constituía uno nuevo, por lo que rechazaban la publicación de la especie, lo que demuestra que no es fácil romper un paradigma. Para esas fechas ya se estaban llevando a cabo los estudios de anatomía de L. Schismatica por Judith Márquez de la Faculta de Ciencias y se habían asimismo sacado fotos con microscopio electrónico de barrido y óptico, que definitivamente apoyaban la existencia de una nueva familia, por lo que para enero de 1988 se propuso como tal, aceptándose su publicación en junio, apareciendo ésta, en la primera parte del volumen 76 de 1989. Cabe señalar que el artículo fue publicado en español. Uno de los isotipos fue depositado en el Herbario de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Lacandonia schismatica E. Martínez et C. H. Ramos es una pequeña planta saprófita (que crece sobre materia orgánica en descomposición), de menos de 10 cm de alto, sin hojas y con flores blanquecinas. Sólo se conoce del lugar del que fue descrita, en el exterior de la reserva de Montes Azules, cerca de Bonampak, Chiapas, en una zona de la Selva alta Perennifolia, de donde se han registrado varios nuevos elementos para la flora mexicana. La relación espacial que presentan sus órganos reproductores es difícil de explicar a la luz de los conocimientos actuales y de una y otra manera tendrá un impacto en las bases filosóficas de la Taxonomía, de ahí el nombre de su epíteto específico “cisma” se refiere a los problemas que originan su morfología en la sistemática.

Ante un descubrimiento tan importante para la biología, y que ha causado controversia en diversos medios, entrevistamos a tres destacados investigadores relacionado con el apoyo a la publicación de la especie, los estudios actuales que se llevan a cabo acerca de la planta y su protección: Dr. Guerrit Davidse, Curador del Jardín Botánico de Missouri, organizador y editor de Flora Mesoamericana; Dr. Mario Sousa S., investigador del Instituto de Biología de la UNAM, Curador del Herbario Nacional, organizador y editor de Flora Mesoamericana; Dr. Jorge Soberón M., investigador del Centro de Ecología de la UNAM.

Dr. Guerrit Davidse

Usted ha seguido de cerca el descubrimiento de Lacandonia schismatica, platíquenos sobre su importancia y recibimiento por la comunidad científica.          

Es el descubrimiento más importante del siglo en botánica, ya que es una planta que tiene características nunca vistas antes. La principal es la inversión del androceo y el gineceo, única entre aproximadamente 250000 plantas descritas.         

Aunque algunas personas ya conocen la existencia de esta planta, la publicación sobre la especie apareció apenas la segunda semana de mayo en los Anales del Jardín Botánico de Missouri y la noticia de su existencia se difundirá rápidamente. Como en muchos casos hay una división en las opiniones. Algunos creen que es una familia en sí y otros piensan que tal vez la especie debería quedar incluida en la familia Triuridaceae. Es natural esta división de opiniones. Yo pienso que este descubrimiento seguramente tendrá impacto en las teorías de la evolución de plantas con flores.            

En el medio europeo, particularmente entre los especialistas de la familia Triuridaceae, inicialmente hubo un rechazo a la existencia de una familia nueva, ¿se ha modificado su posición?

Bueno, esto era en parte un problema debido a que el manuscrito original de publicación de la especie era incompleto, y también al hecho de que se trata de un carácter único entre las plantas, nunca antes visto. De manera que era difícil de creer sin contar con todas las evidencias. Pero ahora creo que nadie tendría problemas en aceptar la existencia de una especie con tales características.

¿Qué perspectivas ve en cuanto a investigación?

Se tendrán que intentar los estudios tanto en la naturaleza como —si es posible— en el invernadero, aunque esto último probablemente no sea sencillo dado que se trata de una planta saprófita que será difícil cultivar en un invernadero.

Este trabajo se inscribe en el proyecto Flora Mesoamericana, ¿qué interés hay en preservar el área donde crece Lacandonia?

Estamos interesado aunque por el momento los únicos apoyos que podemos brindar se limitan a la publicación de los trabajos relacionados con esta especie, así como nuestro apoyo moral para que se conserve el área.

Dr. Mario Sousa S.

¿Cuál es la importancia del descubrimiento de Lacandonia schismatica para la botánico en nuestro país?

Este hallazgo, es en parte, fruto del trabajo realizado durante mucho tiempo y que se esperaba rindiera frutos. Por ejemplo, en Chiapas la colecta ha dado como resultado más de quinientas adiciones al listado que recientemente publicara el Dr. Breedlove. Y no sólo eso, sino cuatro géneros nuevos y varias especies. Entonces, era de esperarse, aunque el hecho de encontrar una nueva familia es algo totalmente inaudito, esto no habría ocurrido desde hace treinta años que se descubrió otra familia en las islas Fidji. Lo que sí ha pasado en botánica es que se segreguen ciertos grupos y se forme así una nueva familia; pero ese es otro asunto.

La importancia de este hecho es que pone de manifiesto lo mal conocidos que están nuestros recursos, y más aún en un estado, que se supone que ha sido tradicionalmente colectado por muchas años. Aunque este tipo de selvas, como en la que crece Lacandonia, han sido poco exploradas, lo mismo pasa con la depresión central. Prácticamente la zona mejor conocida de Chiapas es la que se encuentra en los alrededores de San Cristóbal de las Casas, que es donde vive el Dr. Breedlove quien ha colectado principalmente en estos tipos de vegetación.

Para mí este descubrimiento es la cúspide de un proceso, con mucha suerte agregada, además de mucho conocimiento de causa del colector —Esteban Martínez— ya que para un ojo no entrenado, esta pequeña planta que es muy inconspicua, hubiera pasado desapercibida.

Además, para nosotros el hallazgo de la Lacandonia ha sido muy importante, es un estímulo. Yo he oído durante años a mucha gente en la escuela que opina que no tiene caso hacer este tipo de Biología, al estilo del siglo XIX ya que todo es muy conocido.

¿Qué significa para el proyecto de Flora Mesoamericana este acontecimiento?

El proyecto de Flora Mesoamericana es realizado por varias instituciones nacionales y extranjeras. Este hallazgo prueba a quienes hemos asumido la responsabilidad de colecta en el área mexicana, que estamos cubriendo huecos. Sabemos muy bien cuáles son los lugares menos explorados y es allí donde se ha puesto el énfasis. Todo esto ha traído como consecuencia que, por ser un proyecto de tal magnitud, compartamos nuestras colecciones e información con las demás participantes, como son el Museo Británico, el Jardín Botánico de Missouri y las instituciones mexicanas como la Universidad Metropolitana y el Instituto Politécnico Nacional. De tal suerte que tenemos un conocimiento más amplio de un área que políticamente ha sido seccionada, pero que desde el punto de vista fitogeográfico es una unidad más o menos natural desde Panamá, en su frontera con Colombia, hasta el Istmo de Tehuantepec, incluyendo Tabasco, Chiapas y la Península de Yucatán. Asimismo, se considera como área natural parte del sur de Veracruz, los Tuxtlas y parte del norte de Oaxaca. Por ejemplo, el Politécnico ha hecho énfasis en El Soconusco y un poco en Tabasco; la Universidad Metropolitana ha trabajado más en Campeche y nosotros (Instituto de Biología de la UNAM) nos hemos concentrado en Chiapas, Quintana Roo y un poco en el estado de Yucatán.

Lacndonia schismatica crece en una zona que aparentemente está en peligro de desaparecer. ¿Qué medidas se piensan tomar para su preservación? 

Yo no he estado involucrado en la parte de conservación, pero el director del Instituto o el propio Esteban Martínez tienen más información al respecto. Lo que sí se espera es que se genere alguna conciencia sobre la necesidad de preservar la zona. Yo tengo la impresión de que es un asunto muy complicado. Pareciera ser que en México no estamos preparados para dar atención a este tipo de problemas. El sistema no se muestra dúctil para tomar resoluciones al respecto. Hay muchos intereses. Como país nunca le hemos dado gran importancia a la conservación; no es tanto porque seamos tercermundistas, simplemente no hay tradición al respecto. Hasta ahora empieza a haber más difusión, la gente se entera de la importancia de conservar los recursos, cosa que hasta hace algunos años ni siquiera existía, ni se hablaba de ello. Ahora cuando menos, se comenta al respecto, aunque creo que no se hace mucho. Y hay que decir que, como biólogos, no creo quo queramos hacer paleobotánica actual. Eso es obvio. Hay campos que se han descuidado, hay muchos problemas coma la tenencia de la tierra, los intereses de todos tipos, etc.    

Dr. Jorge Soberón M.

¿Cuál es el impacto de este descubrimiento en las teorías evolutivas?

Esta planta es morfológicamente diferente a todas las angiospermas, ya que tiene invertidos los verticilos florales. Es un cambio muy fuerte, pues ni siquiera se puede hablar de transiciones. Realmente es una diferencia muy importante. Se ha dicha que los cambios macroevolutivos deben darse, por razones de tipo teórico, en poblaciones periféricas, aisladas, de tamaño pequeño. En este tipo de poblaciones es en donde un cambio que se pueda dar aleatoriamente tiene mayores probabilidades de fijarse. Estas son exactamente las condiciones de Lacandonia schismatica. Es muy periférica, inclusive a la distribución del órden. La población fluctúa, pero en términos absolutos es pequeña; el cambio morfológico que se observa es muy grande. Por todo esto, Lacandonia podría ser un buen modelo para tratar de entender una cosa tan controvertida y tan importante como la macroevolución. En ese sentido es de lo más interesante.                             

Los resultados que se han estado produciendo aquí, a partir de los análisis electroforéticos hechos en el laboratorio de Daniel Piñero, indican que la planta es posiblemente una clona; es homóciga para todas las enzimas que se han probado. Esto también es consistente con este modelo, pero puede deberse a varias razones, porque verdaderamente es una clona en que el crecimiento vegetativo es el único que se ha dado, porque es autogámica o también puede ser por cuestiones de deriva génica que fije los alelos. Esto todavía no está bien desentrañado, hay mucho trabajo por hacer. Pero los resultados que se han obtenido hasta ahora de la estructura genética sí son consistentes con este modelo de macroevolución.                        

Sin embargo Lacandonia schismatica se encuentra en peligro de desaparecer, ya que se piensa hacer un potrero de la zona en donde se encuentra; ¿qué se ha hecho al respecto?

El sitio donde está la planta pertenece a lo que se conoce como la comunidad lacandona y en particular al grupo Chol, al grupo ganadero número 5 de Corozal. El lugar se ha salvado afortunadamente, a pesar de no ser más de 15 hectáreas rodeadas de acahuales y potreros y haber sido marcado para utilizarse. No fue sino hasta hace 3 o 4 años cuando las autoridades de la SEDUE prohibieron más desmontes en esa zona, única razón por la cual sigue existiendo Lacandonia schismatica.

Hace poco tiempo fuimos a platicar con la comunidad de Corozal, un poco bajo el patrocinio de la delegación de la SEDUE en Chiapas y un poco con la intención de deslindar la zona y ver qué se podía hacer para conservarla, de tal forma que esto no fiera en perjuicio de la comunidad chol, sino que ellos participaran en el proyecto y se beneficiaran. La idea era tratar de conseguir financiamiento externo de alguna asociación estadounidense o mexicana y contratar a los más directamente involucrados para que vigilaran la zona y participaran en la obtención de los datos que se deben tomar rutinariamente, ya que para nosotros es un poco complicado estar viajando hacia allá continuamente.

Otra propuesta era, que a cambio de que las personas involucradas conservaran la zona, se les podía apoyar para la construcción de una clínica o aulas, en fin, algún proyecto en el que ellos estuvieran de acuerdo. Entonces hace aproximadamente un mes, Esteban Martínez y yo quedamos de encontrarnos allá con gente de la SEDUE y de la comunidad chol para clarificar el asunto.

Yo llegué un día antes que Esteban y los choles estaban ya molestos y con ganas de que las cosas ocurrieran. Me tuve que comprometer a buscar la planta lo más pronto posible. El problema era que quien realmente conocía el sitio era Esteban, pero no tuve alternativa, ya que los choles inclusive decían que no creían que existiera tal cosa como la Lacandonia schismatica, pensaban que era uno más de otros engaños por los que habían pasado durante años. Es asombroso cómo conocen la selva; sin haber ellos ido nunca con nosotros nos llevaron al sitio exacto donde trabajamos el año pasado. Buscamos la planta, que en periodo de secas es poco abundante además de ser inconspicua. Al ver la planta cambiaron por completo su actitud y estaban ya muy dispuestos a colaborar y conservar el área, a alambrarla y poner letreros y vigilar que nadie entrara.                          

De lo anterior se levantó un acta con gente de SEDUE, SARH, del Instituto Nacional Indigenista y el grupito de la comunidad chol. En tal acta se decía que ellos iban a conservar la zona a cambio de que con financiamiento provisto por alguien a través de la UNAM, se comprara alambre y se les contratara a ellos para colocarlo. Además de que para futuros estudios y acciones que requirieran trabajo de peones fueran contratados ellos, los seis directamente involucrados. A la semana siguiente iba a ir el delegado de SEDUE a dejar cerrado el asunto y el grupo de seis choles hablaría con su asamblea más amplia para decidir. Esteban Martínez y Miguel Ángel Soto se iba a quedar a hacer un levantamiento preciso del área que tiene entre 10 y 15 hectáreas. Lo único malo es que en la asamblea general de la comunidad chol se decidió que no valía el acta que se había hecho y no estaban de acuerdo con lo decidido. Hasta el momento no sabemos cómo va a quedar la situación.                                 

Por otro lado, la UNAM no tiene los recursos financieros que se requiere, tampoco la SEDUE. Pero ya hemos contactado a dos grupos conservacionistas que en principio estarían interesados. Unos es PRONATURA, que tiene un interés directo en el asunto, en parte porque el sitio es un lugar de muchas especies raras y endémicas de orquídeas. La otra es un estadounidense que tenía dinero para algunas cosas conservacionistas, poquito, estamos hablando de quince mil dólares. Ya le hicimos la propuesta, y contestó que quería tener más detalles, con la idea de comprar el sitio, pero hubo que explicarle que la cosa no va por allí, en primer lugar porque es terreno comunal, y en segundo porque así no funcionan las cosas. Lo que hay que hacer es tener a la gente participando, esto es, tal vez al principio la comunidad pueda tener interés por el sentido económico, pero después lo podría empezar a ver como algo propio, raro, que vale la pena tener en su tierra. De hecho les costó entender la motivación de conservar la planta, pretendían saber para qué servía. Es un proceso difícil. Después de algunos años de ver que nadie saca provecho de allí seguramente entenderán que tiene importancia en sí.                           

Creo que sí se va a poder hacer algo para conservar la Lacandonia, sobre todo si se obtienen los recursos financieros de cualquiera de los interesados en proporcionarlos para crear la zona. No tiene caso, por ejemplo, extender la reserva de Montes Azules, porque aunque está cerca, entre ella y la zona de que hablamos hay sólo potreros.

Ahora, mantener la planta en invernadero es un problema difícil. Ninguna de las que se han traído a la ciudad de México ha vivido más de dos meses. La planta tiene micorrizas asociadas, por lo que es dependiente de los hongos para funcionar. Carlos Vázquez ha tratado de hacer germinar las semillas y no ha podido lograrlo hasta ahora. No sabemos nada de la planta en el campo, nada de su ecología, no sabemos si lo que hay allí es una clona, si el crecimiento es vegetativo, si hay reclutamiento por semillas, ni cómo es la dispersión. Una posibilidad teórica es que la planta sea parásita de otra a través de los hongos; si ese es el caso, no va a ser fácil mantenerlas vivas fuera de su hábitat, hay que trabajar mucho al respecto.

Con el material que se trajo la última vez, se tratará de hacer un intento de secuenciar el ARN ribosomal, pero hay poca experiencia en la UNAM de hacer eso con plantas y además es poco material. También hay otra posibilidad, que es guardar el ADN total en virus y tenerlo en un banco de genes, lo que significa muchos recursos económicos.

Este proyecto ha sido muy interesante, entre otras ocas porque ha sido un trabajo muy universitario que ha involucrado a mucha gente, sin la formalidad de hacer convenios ni nada por el estilo. Algunas gentes han hecho una parte, otras otra, trabajo voluntario. Así, preservar este tesoro, debe ser una labor conjunta.

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            R015B09 
Noticiencia
 

 
Recopilación César Carrillo T.
   
   
     
                     

Fue creado el Consejo Consultivo de Ciencias

El pasado 23 de enero quedó instalado el Consejo Consultivo de Ciencias. Creado a instancia del ejecutivo, el Consejo está compuesto por 33 premios nacionales.                     

La función de este organismo es, a decir del presidente de la República, “escuchar la opinión de distinguidos profesionales y científicos mexicanos para establecer la jerarquía y la prioridad en los programas en los que al gobierno de la República tiene que canalizar recursos, como es el caso de la ciencia y la tecnología.                      

Muchas preguntas han surgido al respecto. Estas reflejan el escepticismo reinante entre la comunidad científica, pues la demagogia ha sido moneda corriente siempre que el gobierno habla de la ciencia, sexenio tras sexenio, repitiendo las mismas generalidades, mientras el deterioro de la actividad científica se acrecienta. Ver para creer.                

La prensa no tuvo acceso a esta reunión-comida ofrecida en Palacio Nacional. Por esta razón publicamos a continuación la crónica realizada por dos científicos presentes en ella, los doctores René Drucker Colín y Ruy Pérez Tamayo. Ésta apareció en Página UNO, suplemento dominical del periódico UNO más UNO, el 5 de febrero del presente año.

 

El claustro de los científicos

Este artículo tiene como propósito relatar nuestras impresiones y opiniones sobre el recientemente instalado Claustro de los Premios Nacionales de Ciencia y Tecnología (también llamado Cuerpo Consultivo de la Presidencia para dichas actividades), al que pertenecemos y en cuya génesis creemos haber tenido cierta participación. Lo que aquí decimos es a tituló personal y no pretendemos hablar en nombre de los otros miembros del Claustro. Hemos dividido nuestros comentarios en tres partes: los antecedentes, la comida en Palacio Nacional, donde se firmó el acuerdo presidencial que estableció formalmente el Claustro, y lo que vislumbramos en cuanto a sus funciones y su futuro.

I. Antecedentes

En estos tiempos la ciencia y la tecnología, o quizás deberíamos decir la investigación y el desarrollo, forman la parte medular del dominio de los países desarrollados sobre los subdesarrollados. La pregunta fundamental era qué hacer para que ese dominio a la vuelta del siglo XXI, por lo menos, empezara a disminuir en nuestro país.

Varios científicos, entre ellos los autores de este artículo, sugerimos desde hace tiempo, pero con más vehemencia quizás durante l periodo de estas últimas campañas presidenciales, que se formara un cuerpo consultivo y propositivo de la Presidencia para la Ciencia y Tecnología. La premisa fundamental que nos hacía sugerir que se formara dicho organismo, era que la ausencia de conocimiento por parte del jefe del Ejecutivo acerca de las necesidades de la ciencia no impedía que tuviera opiniones acerca de ella sino simplemente le impedía tener opiniones bien informadas. Por demás, esto era particularmente grave en cuanto a que la información o lo que podría llamarse las políticas científicas, generalmente eran diseñadas por políticos profesionales cuya experiencia en ciencia y/o tecnología eran prácticamente nulas.

La idea, pues, era diseñar una política científica a través de un Cuerpo Consultivo formado por miembros activos de la comunidad científica y no por administradores y/o políticos. Además, se pensó que este cuerpo o consejo periódicamente se reuniera con el presidente y lo asesorara en cuanto a asuntos relacionados a la ciencia mexicana.

Esta propuesta surgió cuando, al principio de la campaña del PRI, se organizaron unos foros en los que se pretendía que participaran miembros distinguidos de la comunidad científica. Esos foros eran un verdadero fraude intelectual, los organizadores eran frecuentemente políticos de segunda o pseudocientíficos de tercera, y a veces ambos, que seguramente querían quedar bien con el candidato. Uno de nosotros (el más joven) participó en uno de los foros y quedó curado de espanto; le pareció que más que foro de consulta era obra teatral preparada de antemano y, además, mal preparada. El otro (el más viejo) de nosotros se rehusó a participar. Al acercarse el día de las elecciones, en una reunión de una docena de científicos activos, todos distinguidos y además buenos amigos (pero no todos premios nacionales), convocada en esos tiempos por uno de nosotros, la idea del Consejo Asesor Científico de la Presidencia se manejó ya como una opción aceptable para todos. En esa misma reunión se dijo que el Consejo debería estar formado por tres o cinco miembros, todos científicos de activos de tiempo completo, respetados por la comunidad, Nivel III del SIN, sin compromisos institucionales, sin ambiciones políticas y, sobre todo, sin sueldo adicional por esa actividad.                              

En esos mismo tiempos uno de nosotros (el más viejo) publicó un artículo en una revista mensual muy leída por la comunidad científica mexicana, en donde proponía un plan de cinco puntos para apoyar y promover en serio a la ciencia en México: el punto uno era reconocer a la ciencia como prioridad nacional y entre las otras acciones específicas recomendadas estaba la de constituir un Consejo Asesor Científico de la Presidencia. Aunque el artículo estaba dirigido a los seis candidatos a la presidencia del país, creemos que ninguno de ellos lo leyó. Sin embargo, durante el breve periodo en que el Congreso declaró presidente al licenciado Carlos Salinas de Gortari y su toma de posesión de tan poderoso cargo, uno de nosotros (el del artículo arriba mencionado) tuvo oportunidad de entrevistarse con él en sus oficinas en Cracovia (la calle). En presencia de otros tres distinguidos científicos y buenos amigos, leyó su mencionado plan de cinco puntos al entonces Presidente electo, quien lo escuchó con atención e interés, incluyendo los muy oportunos y pertinentes comentarios que hicieron los otros tres personajes presentes. Posteriormente, nos enteramos que a otros grupos de científicos, que acudieron a Cracovia (la calle) se les dijo que iba a nombrar un Consejo Asesor Científico o algo así. Fue una lástima que dicho Consejo no se nombrara antes de la toma de posesión, pues de esa manera la primera acción del Consejo hubiera sido la de indicar quiénes eran los más indicados para ocupar los diversos puestos que son importantes para la ciencia.                             

Después de la toma de posesión de su alto cargo, el señor Presidente empezó a hacer distintos nombramientos. Todos los días, los científicos nos despertábamos y buscábamos en los periódicos para enterarnos de lo que se iba a hacer con la ciencia. Después de varios días de angustia, se anunciaron los primeros nombramientos relevantes, los cuales nos alarmaron sobremanera, los que siguieron de plano nos deprimieron y pensamos, otra vez los científicos marginados de la toma de decisiones que nos afectan directamente. Pero peor que eso, pensamos que otra vez nuestro trabajo iba a tener grandes obstáculos. Angustiado por la situación, uno de nosotros (el más joven) escribió un artículo incendiario, sobre la falta de atención a la ciencia en el nuevo gobierno, para publicarlo en el diario que se complace en críticas al régimen. Al día siguiente recibió (como todos los demás miembros del Claustro) la invitación a la comida en el Palacio Nacional, por lo que tuvo que retirar su artículo hasta no tener nuevas noticias.

II. La comida

La invitación decía que el señor Presidente nos invitaba a comer en el Palacio Nacional a las 14:30 horas. Conocedores de cómo se las gasta el Estado Mayor Presidencial, llegamos a la cita mucho antes de la hora señalada. Para nuestra gran satisfacción, casi todos los invitados habían tenido la misma precaución, de modo que tuvimos la rara oportunidad de encontrarnos y conversar con muchos colegas científicos que de otra manera sólo vemos ocasionalmente en la televisión. Nosotros nunca habíamos estado en el comedor principal del Palacio Nacional; es un sitio espléndido, muy siglo XIX, con madera labrada y espejos en las paredes, y con un techo igualmente cubierto con madera labrada. Infortunadamente, las lámparas son un horror de mal gusto, el sistema de sonido pertenece a la tecnología de los años 20 y la comida fue lamentable. El señor Presidente llegó, más de media hora tarde, acompañado por el doctor Guillermo Soberón y la doctora Graciela Rodríguez, quienes se sentaron a su derecha e izquierda, respectivamente. En la mesa había más de 50 lugares y todos estaban ocupados; sólo identificamos a tres personas que no son premios nacionales y que eran el señor Presidente, la doctora Rodríguez y el licenciado Córdoba, un personaje muy amable que se sentó al lado de uno de nosotros, que tomaba muchas notas y hacía muchas preguntas, y que hasta después de terminada la comida y cuando ya había desaparecido, nos enteramos de quién era.            

El doctor Soberón tomó la palabra para señalar que, durante ese acto-comida el señor Presidente firmaría el acuerdo que declaraba la instalación formal del Claustro de los Premios Nacionales en Ciencia y Tecnología, posición a la que todos los así premiados tenemos automáticamente el derecho, pero no la obligación, de pertenecer. Las funciones específicas del Claustro serían opinar sobre problemas de ciencia y tecnología a nivel nacional. Se nos indicó que la doctora Rodríguez funcionaría como secretaria del Claustro, que deberíamos elegir un coordinador y emitir un reglamento, y se nos invitó a que expresáramos nuestros puntos de vista y comentarios. Muchos de los asistentes así lo hicimos, a lo largo de toda la comida, algunos hasta más de una vez. El señor Presidente escuchó a todos con atención y en varias ocasiones tomó la palabra para contestar preguntas concretas, para aclarar situaciones inciertas y para informar al Claustro de algunos de sus proyectos e intereses específicos en relación con la ciencia y la tecnología.

Los comentarios de los miembros del Claustro fueron en su mayoría de tres tipos: 1) sobre los grandes problemas que afectan a la ciencia y la tecnología en México, como el número demasiado pequeño de estudiantes interesados en dedicarse a estas tareas, el apoyo económico raquítico que tradicionalmente se le ha concedido a la ciencia y a la tecnología en nuestro país, la sempiterna incomprensión de los administradores respecto a lo que hacemos los científicos, la descentralización de la ciencia y los agobiantes problemas de los científicos de provincia, entre otros más; 2) sobre asuntos más concretos, específicos y hasta personales, como la modernización del sistema meteorológico nacional, el desarrollo de fármacos en México, la construcción de equipo en nuestro país (se discutió mucho sobre la conveniencia de hacer un satélite aquí para sustituir al Morelos cuando se acabe, dentro de unos años), la ampliación del Sistema Nacional de Investigadores para incluir a los que trabajan en universidades privadas y en la industria, y otros más; 3) sobre el propio Claustro, su estructura y funciones, la forma en que debería funcionar, la necesidad de establecer primero una filosofía del “para qué” de la ciencia en México, las dificultades de lograr que un grupo de solistas cante en coro, las relaciones del Claustro con las instancias oficiales encargadas del apoyo y la promoción de la ciencia y la tecnología en nuestro país, como la SEP, la SS, la SARH, el CONACyT y otras, la autoridad del Claustro y sus vías de acceso al señor Presidente, el uso que podía dársele al trabajo ya hecho por varios miembros del Claustro durante la campaña presidencial y entregado al IEPES, y otros más.

Entre las respuestas y comentarios del señor Presidente recordamos los siguientes: 1) el Claustro es libre de organizarse como mejor le convenga; 2) el gobierno está reservando un presupuesto especial para aplicarse a los proyectos de ciencia y tecnología que el Claustro recomiendo (creemos que el señor Presidente mencionó la cifra de 250 mil millones de pesos, pero uno de nosotros se distrajo en ese momento y el otro trataba de explicarle al licenciado Córdoba por qué es una barbaridad pensar hoy en un Instituto Nacional de Trasplantes, de modo que al cifra debe tomarse con reservas; 3) el Claustro deberá estar en contacto con los señores secretarios y directores generales de todas las dependencias oficiales relacionadas con la ciencia y la tecnología, como la SEP, la SS, la SECOFI, la SARH, el CONACyT y otras para conocer sus proyectos y programas así como para exponerles sus puntos de vista al respecto, pero en última instancia su función es preparar recomendaciones específicas para el jefe del Ejecutivo; 4) la presidencia ha dado este primer paso y espera que la comunidad científica de el siguiente.

Independientemente de lo que se discutió durante la comida, la creación del Cuerpo Consultivo de la Presidencia, a través del “Claustro de Premios Nacionales de Ciencia y Tecnología”, marca un hecho histórico en nuestro país y, además, promueve una atinada observación, y ésta es que los que deben diseñar las políticas científicas son los científicos. Según entendimos (y ojalá esta comprensión no esté empañada, esta vez, por otra distracción momentánea), este cuerpo consultivo sería el órgano supremo que dictaría la política científica del país, mientras que las dependencias gubernamentales tendrían la función de ejecutar dichas políticas. El objetivo principal sería concertar los esfuerzos de la ciencia mexicana en beneficio de y congruente con los intereses de nuestro país.

Salimos juntos de Palacio Nacional, pero mientras llegábamos al vehículo que nos traería a la CU, varios colegas y amigos caminaron con nosotros. Sus comentarios fueron entre escépticos y optimistas reservados. Uno de nosotros (el más viejo) recordó experiencias similares al principio de los tres últimos sexenios, que no cambiaron ni en un ápice la situación tradicionalmente paupérrima de la ciencia en nuestro país, pero todavía mostró cierto optimismo. En cambio, el otro (el más joven) expresó un realismo optimista. Lo que salvó el momento fueron los comentarios angélicamente ingenuos del chofer que nos sirvieron para recordar que, a estas alturas, estar vivos ya es ganancia.

III. Las funciones del Consejo

¿Qué es el Claustro de los Premios Nacionales en Ciencia y Tecnología, y qué va a pasar con él? No somos tan ingenios para creer que representa la solución a todos nuestros problemas; pensamos que el Claustro es la versión política de nuestro primitivo Consejo Asesor Científico de la Presidencia.                               

Amigos científicos nos han dicho: “El Claustro es un modelo emasculado del Consejo que ustedes planearon y propusieron. Una vez más, el gobierno les ganó la partida: aceptó la estructura, pero al instrumentarla la hizo inoperante, multiplicando por 10 el número de sus miembros. Cada sesión de este Claustro de 50 miembros, aunque se dice que fueron 33 (número por demás interesante), será como una cena de negros, por lo menos al principio, porque muy pronto la mayoría de ellos (supongo que son sujetos inteligentes) dejarán de asistir”.

Lo anterior es cierto, pero nosotros pensamos que existe una opción alternativa. El Claustro tiene libertad para decidir su propia organización interna. Parecería lógica que tal estructura estuviera basada en las especialidades científicas de sus miembros. En el Claustro coexistimos científicos de muy distintas disciplinas, como físicos, matemáticos, biólogos, astrónomos, biomédicos, sociólogos, antropólogos, historiadores, tecnólogos y otros más. Tal heterogeneidad de campos de interés sugiere d’emblée un principio de división del trabajo: organicemos al Claustro en tantas subcomisiones como grupos homogéneos de científicos existan hoy en él. Ya tenemos la experiencia del Sistema Nacional de Investigadores en el que las comisiones calificadoras se organizan de esa manera. A continuación, hagamos un esfuerzo cada grupo por identificar un número pequeño y modesto de problemas actuales bien concretos de nuestra comunidad que podrían resolverse por medio de decisiones políticas sencillas y no muy costosas. El paso siguiente sería presentarle ese paquete al señor Presidente y esperar a ver qué pasa. Se trata de un experimento con el que estaríamos poniendo a prueba las funciones del Claustro. Los que trabajamos en ciencias experimentales sabemos muy bien que no todos los experimentos salen como se espera; a veces terminan muy mal, otras veces bien y otras veces los resultados son totalmente inesperados, pero siempre son útiles por que aprendemos algo nuevo que nos ayuda a diseñar el siguiente experimento. El Claustro de Premios Nacionales es un experimento y sólo vamos a saber si sirve cuando empiece a funcionar, que esperamos sea ya muy rápido, Por lo pronto, tanto el viejo como el joven, estamos en a batalla listos para hacer lo que sea necesario para enfrentarnos a los retos de nuestros tiempos, pero más difícil aún los retos de la burocracia mexicana.

 

¿Ayuda desinteresada?

El gobierno estadounidense propondrá a México diversas medidas tendientes a reducir el índice de contaminación ambiental en las principales ciudades del país, con base en las experiencias que ha tenido, afirmó el consejero legal del presidente de los Estados Unidos, Boyden Grey, en visita oficial a nuestro país a mediados de febrero de este año.

El asesor de la Casa Blanca estimó que existen amplios programas de capacitación desarrollados por la Agencia de Protección Ambiental de su país y que podrían ser aplicados por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología. “Nosotros tenemos años de experiencia en el uso de tecnología para reducir la emisión de gases por los automóviles y la aplicación de combustibles alternos y pretendemos darlos a conocer entre funcionarios mexicanos a fin de saber las experiencias de cada país y mejorar el ambiente en las principales ciudades”, dijo.

El consejero legal de George Bush se entrevistó con el presidente de la República, así como con autoridades de la SEDUE.           

Víctor Cardoso, La Jornada, 16 de febrero de 1989.

 

Nuevos métodos de evaluación en Harvard

Durante los últimos años se ha implantado la evaluación del trabajo de los investigadores tomando en cuenta el número de trabajos publicados en revistas arbitradas y el número de veces que haya sido citado por otros investigadores. Publicar o perecer se ha convertido en el lema de la comunidad científica.                      

Desde luego que este sistema de evaluación estimula la productividad, pero no está exento de problemas. De hecho está lleno de vicios como el que cada artículo sea firmado por muchos autores, cuando alguno de ellos pudieron haber contribuido muy poco en su elaboración; en lugar de sacar una publicación completa, se sacan varias fragmentadas; y desde luego, la más peligrosa: publicar resultados antes de que estos hayan sido bien evaluados. Parece ser que este último problema es particularmente grave en investigaciones relacionadas con el área médico-biológica.                      

Consciente de estos problemas la Universidad de Harvard ha decidido cambiar su sistema de evaluación. Para el nivel más alto de investigador con plaza definitiva únicamente se tomará en cuenta el contenido científico de sus diez mejores artículos, sin importar el número de trabajos publicados, lo que significa cambiar cantidad por calidad. Además no se evaluará el número de citas como tal, únicamente contarán si se indica claramente la trascendencia del artículo. ¿Qué esperamos?

Orión, octubre de 1988, Boletín del Instituto de Astronomía de la UNAM

 

Más sobre la incineración de askareles

En nuestro número anterior comentamos acerca de la instalación de una planta para incinerar desechos químicos (PCB o askareles). La empresa en cuestión lleva paradójicamente por nombre: Tijuana Equilibrio Ecológico, S. A. (TEESA), y no es más que una filial de la Chemical Waste Management, subsidiaria del más grande monopolio dedicado al tratamiento de desechos tóxicos, la Waste Management Incorporated.

La agrupación ecológica Greenpeace realizó en 1987 una investigación sobre este monopolio. Los resultados son poco halagadores y resultan aterradores si consideramos que fue la SEDUE quien otorgó la licencia. Algunos de los puntos más sobresalientes son:

• Waste Management Inc. (WMI) ha sido repetidamente acusada de soborno, colusión y fraude por la Agencia de Protección al Medio Ambiente, el Departamento de Justicia y la Comisión de Valores (de Estados Unidos).
• WMI ha sido multada, desde 1982, por más de 30 millones de dólares por violaciones a las regulaciones sobre el medio ambiente.
• Tan sólo en los últimos tres meses, seis comunidades en Estados Unidos e Inglaterra han rechazado los intentos de la WMI por construir instalaciones y almacenes en sus áreas.
• WMI ha operado por más de un año, sin asegurar los sitios que utiliza para desperdicios riesgosos.
• Se ha comprobado que dieciocho sitios de desechos de la WMI operan al margen de las regulaciones federales y estatales sobre medio ambiente. Al menos diez han contaminado mantos freáticos cercanos y cinco han sido cerrados por dependencias oficiales, al encontrar negligencia en su operación.
• Deliberadamente la WMI vendió aceite contaminado por PCBs, sin avisar a los dueños.
• WMI emplea tres de los métodos de tratamiento de desechos que más daño causan al medio ambiente: incineración, inyección a profundidad y relleno de superficie.

En lo tocante a la corrupción de la Waste Management Incorporated que denuncia la agrupación ecologista, el expediente también es grueso. Igual obsequia kilos de carne, viajes de lujo o, de plano paga miles de dólares a aquellos funcionarios que favorecen o, al menos, no entorpecen sus planes. Por último, cabe señalar —de acuerdo con el reporte de Greenpeace, elaborador por Jim Valette— que las multas por más de 30 millones de dólares de las que ha sido objeto el multicitado monopolio desde 1972, no han significado sino un pequeñísimo pellizco a sus ganancias. El reporte considera que ese monto no significa sino seis días de operación de la Waste Management.

Estos son sólo algunos de los vicios que Greenpeace reporta de la Waste Management Incorporated, empresa de la cual es filial TEESA que, al parecer, contrato la SEDUE para quemar seis millones de askareles que han empleado, principalmente Pemex y la Comisión Federal de Electricidad.

Información tomada de Sobreaviso, de René Delgado, La Jornada, 1o. de abril de 1989.

Los 33:

Salvador Zubirán
Juan Celda Salmón
Marcos Mazari
Enrique Hong
Luis Esteva Maroboto
Raúl J. Marsal Córdoba
José A. de la Herrán
Joaquín Cravioto
José Adem
Marcos Moshinky
Carlos Casas Campillo
Ruy Pérez Tamayo
Luis Sánchez Medal
René Raúl Drucker Colín
Jorge Cebrón Solórzano
Jorge Suárez Díaz
Ernesto de la Torre Villar
Pablo González Casanova
Octavio Augusto Novaro
José Ruíz Herrera
Ismael Herrera Revilla
Rafael Méndez
Manuel Peimbert Sierra
Adolfo Martínez Palomo
Ignacio Madrazo Navarro
Julián Adem
Edmundo O’Gorman
Eduardo García Mainez
Leopoldo Zea
Fernando Alva
José Luis Sánchez Bribiesca
Arcadio Povera
Pablo Rudomín Zevnovaty

 

 

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César Carrillo Trueba
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Polvo Cósmico
 

 
Julieta Fierro
   
   
     
                     

Algunos astrónomos tienen la esperanza de que al estudiar pequeños asteroides y cometas que orbitan alrededor del Sol podamos entender el origen del Sistema Solar.        

El polvo interplanetario es producido por cometas y asteroides. Al chocar entre sí o irse degradando, estos objetos van sembrando fragmentos en el medio circundante, los cuales pueden caer en la Tierra bajo la forma de lluvia de estrellas. Durante muchos años diversos científicos trataron de capturar polvo interplanetario con técnicas similares a las empleadas al recolectar gotitas de lluvia recién caídas en los tejados, más no tuvieron éxito. Ahora se pueden recolectar muestras de manera rutinaria por medio de aviones que vuelan en la estratósfera.

Además, se han utilizado sondas para tomar muestras de polvo directamente del Cometa Halley. Asimismo, el satélite infrarrojo IRAS encontró que varios anillos de polvo cósmico rodean al Sistema Solar.

De las muestras recolectadas de polvo interplanetario, algunos fragmentos parecen venir de fuera del Sistema Solar, y se pudieron haber formado en las atmósferas extendidas de estrellas relativamente frías, llamadas Miras.

Muchas de las partículas interplanetarias estudiadas son ricas en compuestos orgánicos, tanto si provienen de los asteroides como del Cometa Halley; antes se pensaba que el polvo de los cometas sería básicamente de hielo. Este resultado es muy importante para los estudiosos del origen de la vida, ya que muestra que la materia orgánica se forma de manera natural en los cuerpos celestes.

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Problemas y acertijos
 

 

   
   
     
                     

 

Respuestas a los acertijos del número 14

1. La cena política…

El hecho de haber más miembros del PRI que del PRD unido a haber más diputados del PRD que del PRI determina la distribución de los comensales en 9 y a 7 ya que para un mayor número de miembros del PRI (10 más), el de diputados del PRD habría de ser igual o mayor que 7, dando una suma superior a 16.

Por otra parte como el número de diputados del PRD es, a lo más 6, (ya que hay, al menos, un senador) y este número ha de superar al de diputados del PRI, solamente es válida la distribución siguiente:

                        Diputados              Senadores
PRI                           5                         6
PRD                          4                         1

Ahora bien, en cualquiera de los grupos que incluyésemos al homenajeado —excepto en el de senadores del PRI— influiría el tenerlo o no en cuenta. Por ejemplo si fuese diputado del PRI y no lo tuviéramos en cuenta, dejaría de cumplirse la condición de superar el número de diputados al de senadores en este partido.

En consecuencia, el homenajeado es el senador del PRI.

 
                                                                                                                                                                                                  

2. Si nos falta la luz…

Tres, ya que entre ellos siempre habrá dos al menos, de un mismo color 3.

 

3. La estratagema de Búfalo Bill…

Búfalo Bill prendió fuego delante de sí, con lo que había dos cortinas de fuego avanzando en la mima dirección. La cortina por él producida iba eliminando la vegetación, lo que hacía el efecto de cortafuegos para la provocada por los indios. Así Búfalo Bill, situado entre los dos fuegos, quedaba a salvo.

   

4. No hay que tropezar dos veces con la misma piedra…

Haciendo a un lado las limitaciones a que arbitrariamente nos imponemos nosotros mismos, esperamos que el lector haya encontrado esta vez la solución, trazando las rectas sin imponerse la limitación de no salirse del cuadrado.

 

5. La tela de araña…

29 días. En efecto, una sola araña tendría cubierto la mitad del hueco en 29 días, ya que en el trigésimo duplica lo hecho hasta entonces, cubriendo el hueco. Luego, las dos arañas tendrían cada una cubierto medio hueco al acabar el día 29, es decir, la totalidad entre las dos.

 

6. Pregunta simple…

Utilizando números romanos. Así XII, la pare superior, al dividirlo horizontalmente según la línea de puntos da VII.

 

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Sólo cuestión de rutina
 

 
César León
   
   
     
                     

La tripulación, en su mayoría biólogos marinos y     oceanógrafos, muestreaban la zona con el propósito de esclarecer el gran enigma que, en días pasados, consternara a media humanidad.                 

De acuerdo al más reciente informe publicado por el Departamento de Fauna Marina de la Universidad de Antuana, en cierta parte del Océano Antártico habitaban unos extraños cetáceos que, al parecer, eran las criaturas más inteligentes del planeta conocidas hasta entonces. Dotadas de una inteligencia por mucho superior, incluso, a la de cualquier ser humano.                

La noticia no tardó en darse a conocer en todo el mundo, despertando las polémicas más escandalosas nunca antes vistas, desde las ocasionadas por Darwin, claro está.                 

Las demandas no se hicieron esperar. Las hubo de todos los olores, colores y sabores. Contra éstos, aquellos y contra todos. Por esos días, nadie parecía estar a salvo.                      

Conforme transcurría el tiempo la situación se tornaba insoportable. Los medios de comunicación le adjudicaban a diferentes grupos y organizaciones el terrible atentado. Primero, muchos coincidieron que todo era obra de las comunistas, quienes seguramente buscaban, con tan absurdas ideas, desestabilizar a los gobiernos imperialistas y a los nazis. Después se pensó que los países del sur, con la finalidad de incrementar el turismo hacia aquellas regiones, habían ideado todo. Aún así, existían sospechas en contra de australianos, japoneses, chilenos y estadounidenses. En repetidas ocasiones, se llegó a culpar también a la Sociedad Protectora de Animales, a infinidad de grupos ecologistas y a la Asociación de la Fauna Silvestre.             

Más tarde, y como medida de seguridad, todos los evolucionistas y biólogos fueron fichados, interrogados y amenazados de muerte si se les sorprendía apoyando tan descabellada posición. Hubo que adoptar medidas drásticas capaces de resguardar la seguridad mundial.

Por petición de las naciones, la Organización Mundial de la Salud pronto tomó cartas en el asunto y, después de investigar minuciosamente los antecedentes políticos de miles de especialistas en el tema, asignó a un grupo de eminentes científicos denominados “Neutrales”, para que fueran a inspeccionar la zona y, mediante investigaciones, complicados experimentos y pruebas, resolvieran el escandaloso enigma.

Un mes más tarde, se supo que los “Neutrales” habían localizado a las singulares criaturas y que comenzaban los estudios.                  

Auxiliados por los más avanzados equipos de video y captación sonora, los investigadores pudieron comprobar la compleja organización social de aquellos animales. De acuerdo a sus observaciones, era evidente que poseían un elaborado lenguaje, pues eran capaces de comunicarse con cualquier miembro de la manada. Además pudieron descubrir que cada individuo tenía su propio nombre y una actividad bien definida dentro de la comunidad.                      

Conforme progresaban las investigaciones, se supo que la especie había adoptado nuevos términos para designar a las cámaras de video, los equipos de sonido y todo cuanto era sumergido en el océano; incluidos los diferentes buzos, quienes también habían sido bautizados por aquellas criaturas. Dos semanas más tarde, los cetáceos hacían todo lo posible por comunicarse con la especie humana.                   

Sorprendidos  ante aquellas irrefutables muestras de inteligencia, los científicos intentaron dar a conocer la gran noticia. Fueron detenidos. De acuerdo a lo pactado, toda información debería ser comunicada una vez concluidos los experimentos.                 

Para los especialistas una cosa era evidente. Aquellos animales también se dedicaban a estudiar a los humanos; su comportamiento, sus debilidades y limitaciones, la eficiencia de sus equipos electrónicos. Todo estaba siendo minuciosamente aprendido y evaluado por los inteligentes catodontes.                        

Durante el tiempo que llevaban conviviendo con ellos, la tripulación había notado interesantes cambios en el comportamiento de la manada. Nunca consiguieron capturar a un ejemplar, en cuanto lo intentaban, éstos se sumergían en las profundidades y la ecosonda los perdía después de la isoterma de los diez grados. Al parecer, habían aprendido a evadir el sofisticado sistema de rastreo.                       

En alguna ocasión, uno de los especialistas comentó que a ese paso, los cetáceos acabarían por aprender a leer y escribir mucho mejor que cualquier estudiante de bachillerato. La hipótesis provocó enromes carcajadas hasta en los investigadores más serios y reservados. No obstante, una noche, una de las computadoras comenzó a captar mensajes en clave “morse”.                   

En cuanto fue localizada la fuente, quedó claro que se trataba de aquellas criaturas.                      

Aún incrédulos y desconcertados, no dejaban de mirar la gran pantalla. El codificador empezaba a convertir sonidos en palabras, en frases, en una prosa nunca antes revelada. Amena, sutil. Aquel era un momento histórico. El gran sueño estaba a punto de cumplirse. El hombre podría comunicarse en breve con otra especie del planeta que, cabría esperar resultaría ser mucho más inteligente.                 

En cuanto la noticia llegó al seno del Comité de las Naciones del Mundo y al de la Organización Mundial de la Salud, ambos coincidieran en cancelar de inmediato el proyecto. Ante todo estaba la seguridad mundial.                        

Fue ordenado el traslado a tierra de la tripulación, los científicos fueron acusados de terroristas y de espías, encontrándoseles más tarde —según lo anunció la prensa— drogas y demás estupefacientes, además por supuesto, de armas de alto poder y documentos altamente comprometedores, por lo que fueron trasladados a misteriosas penitenciarias, bajo los cargos de enemigos de la humanidad, charlatanes y criminales compulsivos de alto riesgo.                  

Por aquellos días el mundo entero experimentaba grandes tensiones. Hubo mítines, marchas e intentos de golpe de estado en casi todos lados. Grupos que apoyaban a los científicos detenidos y otros que pedían se les condenara. Como siempre, los ejércitos cumplieron celosamente su deber. Y en cuanto apareció el informe de la Organización Mundial de la Salud, la humanidad, en su gran mayoría, pudo librarse del molesto enigma y volver a la tranquilidad de antes.                        

De acuerdo al comunicado, el supuesto caso de los “cetáceos suprasapiens” no venía a ser otra cosa que una simple y vulgar falsa alarma; ya que después de un sinnúmero de pruebas y minuciosos estudios, se había logrado comprobar que éstos no tenían ni un pelo de inteligencia, y una vez más, la sapiencia venía a ser una cualidad única y exclusiva de los seres humanos.                        

Nuevamente, todos los incrédulos fueron perseguidos y encarcelados. A la mañana siguiente, una flota entera de barcos y submarinos militares que transitaban las gélidas aguas del Océano Antártico, dijeron a la prensa tan sólo andar realizando algunas pruebas nucleares sin importancia en aquella región. Nada especial —recalcaron— ¡sólo cuestión de rutina!

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Para el Dr. Anelio Aguayo.

     
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César León
Alumno de Maestría, Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, UNAM.
     
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