![]() |
|
||||||||||
| Brian Becerra Bressant | |||||||||||
|
Tras derrocarse la dictadura de Porfirio Díaz y al término
de la Revolución Mexicana, las políticas raciales y de mestizaje en México crecieron y se emplearon de diversas maneras, principalmente las siguientes: mestizaje como vehículo para redimir a los indígenas; mestizaje para consolidar una nacionalidad coherente y definida a partir del entendimiento y la unión de las culturas; y mestizaje para darle a los individuos una apariencia ideal propia del mexicano, tal como pasaba en Japón, Alemania y otras naciones.
Estas corrientes de mestizaje, apenas pasada la Revolución, se fundamentaron en conocimientos científicos y en matices de eugenesia y racismo. ¿Por qué un mestizaje eugenésico y racista? La convergencia de individuos —indígenas, mestizos y occidentales— fluyó a través de dos vertientes de mestizaje: cultural y físico. El mestizaje cultural se explica en el libro Forjando Patria, del antropólogo Manuel Gamio, publicado en 1916. Este mestizaje buscaba la fusión de tradiciones y costumbres para: “forjar una patria coherente y definida”. Asimismo, según Gamio, existía un atraso civilizatorio muy marcado entre las civilizaciones prehispánica y moderna. Por su parte, el mestizaje físico buscaba una apariencia digna del mexicano, una imagen idealizada producto de la combinación de los mejores caracteres de cada raza, lo que construiría una raza universal, la raza cósmica. José Vasconcelos justifica dicho mestizaje en 1925 en el libro La raza cósmica; allí se argumenta que biológicamente cada individuo tiene virtudes propias de su linaje, y en consecuencia la superioridad o inferioridad innata de las diversas razas. Si en estos dos mestizajes se habla de aspecto físico, identidad racial y superioridad e inferioridad biológica, entonces es plausible la existencia de conocimiento derivado de la eugenesia y del racismo como base del mestizaje. Se impone entonces el análisis de cómo la eugenesia y el racismo están inmersos en la construcción del mestizaje en Forjando Patria y La raza cósmica. Eugenesia: breve contexto El primo de Charles Darwin, Francis Galton, propuso que una raza se puede mejorar hasta alcanzar la máxima superioridad; a esta idea la llamó eugenesia, la cual se sustenta en una selección natural donde las leyes biológicas juegan un papel fundamental rumbo al perfeccionamiento humano. Según Galton, la estadística ilustra la capacidad mental y la inteligencia de los individuos. Las mediciones antropomórficas —de las extremidades humanas, musculatura, altura, etcétera—, las mediciones craneométricas —cortes en cráneos humanos para constatar su volumen y verificar la capacidad mental de acuerdo con la cavidad cerebral— y los test de inteligencia, justificarían la existencia de una raza superior, la blanca, y una raza de suma inferioridad, la negra. La posibilidad de la existencia de una raza superior impulsó la designación de individuos mejor dotados que otros y con ello nociones de exterminio dispuestas a mejorar la raza. La eugenesia se desdoblaría así de dos maneras: positiva y negativa; la primera con el fin de promover la reproducción de los más dotados, la segunda con el objetivo de frenar la diseminación de los débiles y evitar su cruza. En México, al término de la revolución, el sector de sanidad y la “mala salud” convergieron en que debía haber un mejoramiento racial de principios eugenésicos. En 1910 y 1911 aparecen los primeros textos eugenésicos en el país, cuya lectura fomentaba la precaución y la cautela que debían tener las mujeres al elegir pareja para el matrimonio. La eugenesia feminista se vio muy en boga porque se consideró a la mujer como el género que debía estar libre de impurezas sexuales. En 1916 se escribe Forjando Patria, fruto del estudio antropológico de Gamio y cuyas ideas pudieron tener diversas interpretaciones raciales. En 1921, buscando las mejores medidas de educación sexual para los infantes del país, se realiza el Primer Congreso del Niño, en donde se abordaría el tema sobre aquellos niños con anomalías genéticas como el síndrome de Down; educarlos o esterilizarlos fueron propuestas para impedir su descendencia. En 1925 se publica La raza cósmica, con el argumento eugenésico de que existen razas biológicamente más aptas que otras en el camino hacia la raza cósmica. En 1929 se funda la Sociedad de Puericultura; en 1931, esta sociedad se transforma formalmente en la Sociedad Mexicana de Eugenesia. Las ideas eugenésicas de Vasconcelos La raza cósmica explica la génesis de una nueva raza, la cósmica, así como la visión y distribución de todas las razas. Esta nueva raza, la quinta, será producto de la mezcla de las mejores virtudes de sus antecesoras y actuales. Latinoamérica, dice Vasconcelos, es el lugar idóneo para la naciente raza, pues esta región siempre abrazó con simpatía la mezcla racial de todas aquellas culturas no europeas. La raza cósmica está dividida en tres secciones: en la primera se explican las relaciones de conquista de España y Gran Bretaña en América, en la segunda se detallan algunas diferencias raciales en torno a los individuos, y en la tercera se describen tres estados históricos de evolución humana para llegar a la raza cósmica, que son los siguientes: 1) material o guerrero, que es un estado primitivo de la humanidad en donde los emparejamientos se fundamentaban en la satisfacción del placer sexual, y no existe civilización ni cultura; 2) político o intelectual, que es el estado actual del humano, en donde las cruzas raciales están controladas por mandatarios, realezas o reyes, estipulando reglas de matrimonio que siguen una razón lógica y dogmas religiosos; y 3) estético o espiritual, que es el estado futuro y en el cual la raza cósmica se manifestará, ya que los emparejamientos humanos se guiarán por una atracción natural y el gusto personal, así como por una selección libre y su lógica correspondencia. Pareciera que el tercer estado es una meta acertada y hasta cierto punto favorable para la humanidad; sin embargo, la utópica visión cósmica se viene abajo cuando Vasconcelos dice lo siguiente sobre las razas y su relación con la raza cósmica: los asiáticos e indígenas están “descartados para el cruce racial”; los indios “se durmieron desde hace millones de años para no despertar”; los chinos “se multiplican como los ratones y degradan la condición humana”; los negros son los “tipos bajos de la especie que serán absorbidos por el tipo superior [...] Por extinción voluntaria, los negros y las estirpes más feas irán cediendo el paso a las más hermosas”. ¿Cuáles, según Vasconcelos, serían las estirpes más hermosas? El autor dice que en el camino hacia la raza cósmica “el cruce de sangre será cada vez más espontáneo”, donde no habrá necesidad, sino un “motivo espiritual [que] se irá sobreponiendo de esta suerte a las contingencias de lo físico”. Ese motivo es “el gusto que dirige el misterio” de la elección de pareja y se rige por “la belleza que convence”. De los enunciados anteriores se desprende que hay un “misterioso motivo espiritual” que guía el emparejamiento de los individuos: la belleza; ésta se alza como el argumento más poderoso en la búsqueda de pareja. Y, dado que Vasconcelos señala las deficiencias de las razas menos las del blanco, entonces la belleza que debería de buscar todo individuo responde a la de los blancos. Vasconcelos expresa que: “quizás entre todos los caracteres de la quinta raza predominen los caracteres del blanco, pero tal supremacía debe ser fruto de elección libre del gusto y no resultado de la violencia o de la presión económica”. Por lo precedente no parece desacertado hablar de una eugenesia moldeada en La raza cósmica. Ya sea que se trate de una eugenesia estética, una espiritual o una al estilo puramente de Galton, no es descabellado pensar que hay matices de eugenesia fisiológica en el texto mestizófilo de Vasconcelos, y por ende, también de racismo. Menciona Vasconcelos que: “por encima de la eugénica científica prevalecerá la eugénica misteriosa del gusto estético”. Esta eugenesia lo que hará es que “los muy feos no procrearán, no desearán procrear, ¿qué importa entonces que todas las razas se mezclen si la fealdad no encontrará cuna? La pobreza, la educación defectuosa, la escasez de tipos bellos, la miseria que vuelve a la gente fea, todas estas calamidades desaparecerán del estado social futuro”. De esta manera la eugenesia, como dice Rubén Molina, bajo el enfoque de degeneración de las razas se hace latente en Vasconcelos. Este nuevo “lenguaje de eugenesia” le permite esconder la alteración de rasgos físicos a partir de la premisa de la construcción de una “eugenesia espiritual” basada en la libre elección de “los individuos más bellos y saludables a buscar otras personas como ellos”. De esta manera, al no ser escogidos los poco atractivos para reproducirse y propagar sus rasgos físicos, poco a poco tenderían a desaparecer de la población. En consonancia con lo que dice Regina Crespo, esta eugenesia estética llevaría a la supresión voluntaria de los tipos inferiores y el autor llegaría incluso a afirmar que: “en unas cuantas décadas podría desaparecer el negro junto con los tipos que el libre instinto de hermosura vaya señalando como recesivos e indignos de perpetuación”. Por lo tanto, se puede comentar que Vasconcelos pugnaba por el triunfo del más bello, el blanco, y la exclusión de los indios y los negros donde, al no ser éstos escogidos para el emparejamiento racial, desaparecerían gradualmente. Vasconcelos estudió en la Escuela Nacional Preparatoria, una institución que incorporó la ciencia como herramienta formativa de las futuras generaciones. Por ello, no es de extrañar que los conocimientos allí obtenidos, de corte evolucionista e incluso darwinista, surtieran efecto en el desarrollo racial y eugenésico de sus ideas. Incluso la visión vasconceliana se acerca a las ideas del filósofo Herbert Spencer, donde los que sobreviven en el proceso de selección social son los más aptos y son aquellos que, a la manera lamarckiana, merecen heredar sus dotes a las siguientes generaciones. Las ideas eugenésicas de Gamio El objetivo central de Forjando Patria es construir un país de características inherentes a una nacionalidad definida e integrada. ¿Cuál es dicha nacionalidad? La que representan Japón, Francia y Alemania. México debe, según Gamio, aspirar a tener la condición de alguna de estas naciones porque tienen una unidad étnica nacional —físicamente sus integrantes son parecidos—, hablan un idioma en común y comparten manifestaciones culturales, morales, religiosas y políticas del mismo carácter. Unidad étnica, mismo idioma y cultura compartida son los elementos que hacen falta en México para alcanzar la nación ideal. El problema para que México pueda hacerse de estos tres puntos es que existen micropatrias dentro de la gran patria; existe una micropatria en Yucatán, otra en Veracruz, otra en Oaxaca, etcétera. La solución es incorporar estas micropatrias, en su mayoría constituidas por población indígena, a la cultura moderna, unificar el idioma y hacer coherente y homogénea la raza nacional. ¿De qué manera? Con base en conocimientos científicos, que pueden rozar el racismo, y con una antropología eugenésica. Dos modalidades de eugenesia se distinguen en Forjando Patria. La primera se trata de una jerarquía racial inversa, donde algunos autores colocan el indigenismo de Gamio en la cúspide de la escala de razas humanas y al individuo blanco en la base; es decir, el indígena, por sus cualidades físicas y biológicas, es la raza superior. En la investigación de Alejandra Stern se menciona que Gamio rechazaba las ideas “americanas de superioridad biológica”, pero a pesar de ello incluía principios eugenistas en su tesis indigenista “al atribuir al mestizo la pureza y vincular ese ícono al impoluto y noble indio”, por ende, la esquematización de una jerarquía racial inversa, donde los indios no se veían como “indolentes, pueriles e irracionales, sino alertas, resistentes y metafísicos”. De esta manera es posible asumir que la preocupación central de Gamio era el indio, y por eso propone que había que adherir el cuerpo indígena a la sociedad moderna para homogeneizar la zona política del país. Francamente, Gamio no expresa o emplea enunciados que promuevan la reproducción sólo de la raza indígena; al contrario, manifiesta su sentir hacia la conjunción de la raza indígena con la occidental en proporciones iguales para reforzar un cuerpo mestizo sólido en cuestiones biológicas, físicas y culturales. El segundo matiz eugenésico de este autor ronda en lo que significa ser un antropólogo. El antropólogo, de acuerdo con Gamio, es el único capacitado para poder estudiar y entender a fondo las relaciones humanas y las condiciones de vida de las distintas civilizaciones, en especial, las prehispánicas. No son el médico, el ingeniero, el político, etcétera, los que pueden estudiar al hombre y sus necesidades, sino el antropólogo. Este personaje es capaz de iluminar el cuerpo indígena desprovisto de ciencia y hacerlo ciudadano mediante el estudio físico de los hombres y así ofrecerles un desarrollo evolutivo apropiado. La figura del antropólogo, según Gamio, es capaz de estudiar a los pueblos prehispánicos de una manera cuantitativa, estudiando población, demografía o utensilios de vida; cualitativa, estudiando idioma y cultura; cronológica, estudiando etapas como la Conquista, la Colonia y la etapa postcolonial; y de manera ambiental, estudiando ruinas antiguas como Teotihuacán, el Templo Mayor, Tula, entre otras. Gamio sitúa a los antropólogos como el grupo capaz de despertar al cuerpo indígena y proveerlo de la ciencia que carece. Los antropólogos formarían a los indios y los convertirían en ciudadanos. Gracias al apoyo del Estado, los antropólogos exaltarían los restos de las impotentes civilizaciones precolombinas para dar a conocer el gran aporte de los indios en los planos nacionales e internacionales. Olivia Gall y Diego Morales señalan que el autor se erigió a si mismo como el portavoz del cambio cultural que debía sufrir el Estado posrevolucionario mexicano. Con algunos matices eugenésicos, la antropología y el indigenismo encarnizado de Gamio serían los vigías de las ideas mestizófilas de la primera mitad del siglo XX. Miguel García comenta que hacía finales del siglo xix la antropología física se distanciaba de las demás ciencias que hoy se aglutinan bajo el concepto de antropología, debido al énfasis que cada una ponía en el origen de las diferencias entre los grupos humanos. Esto puede haber influido en el pensamiento de Gamio al considerarse a sí mismo como el seleccionado y capacitado para realizar estudios humanos. Algo interesante es que en Gamio también se pueden encontrar ideas relacionadas con Spencer, quien decía que las razas inferiores, atrapadas en el pasado, son menos evolucionadas. Biológica y culturalmente son más simples que los caucásicos. Aunque no exacta, hay cierta sintonía en la manera en que Gamio aboga por la urgencia de aculturar, modernizar o civilizar al pueblo prehispánico del país por medio de las ciencias y la antropología. Quizás este acento en la antropología se deba a que Gamio fue el primer antropólogo formal y reconocido del país. Tal vez porque era una nueva forma de estudiar al hombre, pero lo cierto es que demuestra un fervoroso carisma hacia el antropólogo, tanto, que hace pensar que este tipo de profesionista era el único capaz de estudiar al ser humano en todos sus aspectos y, claro, el vehículo para llegar al mestizaje que necesitaba la nación. Conclusiones: mestizaje de ideas La eugenesia resulta ser más pronunciada en Vasconcelos que en Gamio. El racismo, menos explícito, pero de todos modos presente, es probablemente más marcado en el filósofo que en el antropólogo. Si bien ambos autores en ningún momento expresan que deben promoverse metodologías para impedir o limitar la reproducción o el cruzamiento de algún sector racial en específico, sí se siente en Vasconcelos un sentimiento por aumentar el emparejamiento de blancos con blancos pues esto consumará de forma más directa y rápida la aparición de la “raza cósmica”. El caso de Gamio favorece la reproducción en proporciones equitativas de los sectores raciales en México con el propósito de sacar de su rezago cultural a la civilización indígena para así acercarla a la moderna, lo cual no establece que un grupo racial desaparezca físicamente, cosa que sí se presagia cuando el indio no encuentra emparejamientos en el sistema de cruza racial de Vasconcelos. La eugenesia que resalta en Gamio se explica por la omnipresencia y omnipotencia que el autor confiere a la imagen del antropólogo, pues configura a éste como el profesionista que se ha formado para sentir, entender y guiar a los diversos grupos raciales de la población y completar la misión de la patria coherente y definida. Podría decirse que la eugenesia sirve como base para controlar una heterogeneidad física y cultural, por lo tanto es pieza fundamental en la construcción del mestizaje. Lleva nociones implícitas de racismo al justificar la superioridad e inferioridad de unas razas sobre otras. Vasconcelos, defensor del mestizaje físico, tiene un punto de vista hispanista, es decir da prioridad a los hombres de origen occidental; Gamio, defensor del mestizaje cultural y enfocado en la antropología, tiene un punto de vista indigenista y trata de que los indígenas se acerquen a la cultura moderna. Quizá esta polaridad de mestizaje responde a dos corrientes interpretativas básicas del término raza a finales del siglo xix que Miguel García define: “una estaba basada en una visión sociocultural de los seres humanos y, por tanto, concebía las razas como grupos de personas unidas por vínculos como el lenguaje, las costumbres, la región en donde vivían, un pasado común y la genealogía, entre otros. La otra, más bien ligada a una visión naturalista del hombre, entendía la raza como una categoría que agrupaba a diferentes individuos que compartían características físicas moldeadas por fenómenos naturales, como la herencia, la acción del clima y demás particularidades geográficas”. En la actualidad es difícil definir el concepto de raza; sin embargo, se puede identificar qué no es raza: no es una categoría biológica, ni se define por grupos sanguíneos, tampoco se categoriza mediante genes, ni se distingue por el color de la piel. En realidad, las razas se deben a contextos sociales, históricos, políticos, económicos y experienciales. Y, lo más importante, son modificables: en este escrito se presentó que Vasconcelos aprecia la raza bajo un punto de vista hispánico, a través de la mejora racial en virtud del intercambio de caracteres físicos; del otro lado del espectro, Gamio veía la homogenización cultural como la oportunidad para redimir a los indígenas en virtud de su sagrado pasado. Dos posturas diametralmente opuestas pero posibles en el entendimiento del mestizaje y de los diversos matices de la eugenesia. Se deja en este análisis la posibilidad de mirar el mestizaje mexicano, ya sea cultural o físico, bajo el enfoque de la eugenesia y el racismo. El mestizaje cultural necesita entendimiento, en ese sentido, hace falta mucho por hacer. El mestizaje físico es todavía tabú. No se puede evadir el mestizaje físico. Todos fuimos, somos y seremos producto del mestizaje. |
|||||||||||
| Agradecimientos Este artículo forma parte de la productividad de mis estudios dirigidos a la obtención de grado Doctor en Ciencias, en el campo de conocimiento de Biología Evolutiva del Posgrado en Ciencias Biológicas. Para esta investigación se contó con una beca otorgada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). |
|||||||||||
|
Referencias Bibliográficas
Alonso, A. M. 2007. “El mestizaje en el espacio público: estatismo estético en el México posrevolucionario”, en Formaciones de indianidad: Articulaciones raciales, mestizaje y nación en América Latina, de la Cadena, M. (ed.). Envion Editories, Bogotá-Lima.
Gall, O. y D. Morales. 2011. “La impureza de la sangre y de la cultura mexicana contra los otros de dentro y los otros de fuera”, en La evolución humana, biología política y racismo. Muñoz, J. (coord.). ciiich, unam, Cd. de México. Gamio, M. 1982. Forjando Patria. Porrúa, México. García, M. 2017. La emergencia de la antropología física en México: la construcción de su objeto de estudio (1864-1909). inah, México. Jackson, J. y N. Weidman. 2004. Race, Racism and Science, Social impact and interaction. abc-Clio, California. Medina, R. 2005. “El mestizaje a través de la frontera: Vasconcelos y Andalzúa”, en Mexican-Studies/Estudios Mexicanos, vol. 25, núm. 1, pp. 101-123. Stern, A. 2000. “Mestizofilia, biotipología y eugenesia en el México posrevolucionario: hacia una historia de la ciencia y el estado”, en Relaciones 81, vol. XXI, pp. 57-92. Suárez y López Guazo, L. 2005. Eugenesia y racismo en México. Dirección General de Estudios de Posgrado, unam, Cd. de México. Suárez y López Guazo, L. y R. Ruiz. 2015. “Eugenesia y medicina social en el México posrevolucionario”, en Evolución biológica, Morrone, J. J. (eds.). unam, Cd. de México. Taylor, P. C., L. Alcoff y L. Anderson. 2018. The routledge companion to philosophy of race. Taylor and Francis, Nueva York. Vasconcelos, J. 1925. La raza cósmica, misión de la raza iberoamericana. Espasa, Cd. de México, 1985 . |
|||||||||||
| Brian Becerra Bressant Posgrado en Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. Brian Becerra Bressant. Biólogo por la Facultad de Ciencias, UNAM y maestro en Ciencias por el Posgrado en Ciencias Biológicas, UNAM. Actualmente es estudiante de doctorado en el Posgrado en Ciencias Biológicas. Ha realizado talleres sobre la relación de la biología y las llamadas “razas” humanas, con el objetivo de mostrar su inviabilidad. Cursó el “Diplomado de Racismo y Xenofobia vistos desde México”, impartido por el surxe y la red integra. |
|||||||||||






