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| Productos naturales y herbales vs. productos milagro | ![]() |
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| Leonardo Serrano Márquez, Guillermo Mendoza y Ángel Trigos | ||||||||||||||
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Domingo por la tarde, aburrido y sin nada que
hacer, buscas una buena película o alguna serie que ver y de repente, al cambiar de canal, aparece un anuncio que publicita el “elixir de la eterna juventud” o algún producto milagroso capaz de ayudar a reducir el peso, regular los niveles de azúcar en la sangre, incrementar tu inteligencia, frenar la caída de cabello, o incluso, curar el cáncer. Este medicamento te cautiva e incita a comprarlo, pero ¿realmente sabes los riegos que corres al hacerlo? ¿Conoces cuáles son los elementos persuasivos de la publicidad engañosa que promueve el uso de estos productos milagro? Aunque son promocionados como productos saludables, innovadores y 100% naturales, seguros e inocuos, esto es simplemente falso. Propiedades de lo natural Ahora bien, en numerosas ocasiones la gente confunde los “productos naturales” con los “productos milagro”. Para distinguir las diferencias que existen entre ellos es preciso definir algunos términos. Los productos naturales se definen como una sustancia o compuesto químico producido por un organismo vivo; principalmente son extraídos de plantas, hongos, animales y bacterias de ambientes terrestres y marinos. Éstos han sido la fuente primordial para la obtención y descubrimiento de la mayoría de los ingredientes activos de los medicamentos modernos que conocemos, muchos de los cuales derivan de antiguos remedios populares de origen natural cuyo uso milenario está basado en la observación y testimonio de sus efectos benéficos sobre la salud. Gracias a lo que hoy conocemos como “farmacognosia”, a lo largo de la historia los seres humanos han encontrado muchas aplicaciones de los productos naturales, tanto en el campo de la medicina, como en la farmacia y la biología. A diferencia de los productos milagro, los productos naturales están respaldados por un arduo estudio científico que comprende diferentes etapas en su obtención. Se estima que, de aproximadamente diez mil compuestos candidatos a ser estudiados, sólo uno o dos llegan a comercializarse; muchos de ellos se descartan porque no cumplen con los protocolos establecidos en las etapas de evaluación de bioactividades, pruebas in vitro, pruebas preclínicas con modelos animales, fases clínicas con humanos y, finalmente, una etapa de farmacovigilancia post-comercialización del fármaco para observar posibles efectos secundarios y discernir contraindicaciones. El proceso es largo, costoso y normalmente transcurren entre diez y quince años desde la investigación inicial hasta su uso en humanos o su comercialización. Los programas de bioprospección para la obtención de nuevos medicamentos destacan el valioso papel que los productos naturales han desempeñado en el proceso de descubrimiento de fármacos, particularmente en las áreas de enfermedades infecciosas y tratamientos de cáncer. Como ejemplo de estos programas de desarrollo para la obtención de nuevos medicamentos anticancerígenos y quimiopreventivos están los programas de bioprospección promovidos por el Instituto Nacional del Cáncer, los cuales se pueden complementar con protocolos de detección de alto rendimiento, química combinatoria, compuestos mejorados por síntesis orgánica, química computacional y bioinformática, para proporcionar compuestos mucho más eficientes que los utilizados actualmente en la práctica clínica. ¿Una cura inmediata? Se denomina “productos milagro” o “medicamentos milagro” a aquellos productos, sustancias y hierbas que prometen aliviar o curar diversas enfermedades de manera rápida y efectiva, sin que la persona afectada tenga que modificar su estilo de vida o hábitos alimenticios, es decir, sin realizar ningún esfuerzo. Se presentan como una cura casi mágica que se caracteriza por exaltar una o varias cualidades terapéuticas; sin embargo, no cumplen con ningún estudio científico que haya comprobado su eficacia y seguridad. Los productos milagro aparecieron hace varias décadas como alternativa ante las deficiencias en los servicios de salud y los exorbitantes precios de los medicamentos. Promovidos tanto en canales de televisión como en medios de comunicación alternativos (sitios de internet, revistas, periódicos, radio, ventas por teléfono), han contribuido a que la sociedad esté más vulnerable frente al acceso de información pseudocientífica manipulada por sofisticadas estrategias publicitarias y atractivos procedimientos de marketing. ¿O un fraude? Dentro de las características que debemos identificar para saber si estamos ante un producto milagro están las siguientes: a) afirman que el producto es de origen natural (hecho de plantas, hongos, animales u otros ingredientes); b) los resultados al consumirlos son inmediatos y asombrosos; c) presentan testimonios o relatos para dar credibilidad de su eficacia (como fotografías de un antes y un después) y muchos de ellos son respaldados por actores, especialistas o médicos ficticios; d) su consumo puede realizarse sin la supervisión de un profesional de la salud; e) se comercializan en forma de cápsulas, tabletas, polvos, jarabes, cremas, champú o jabones; f) promueven el autodiagnóstico y la automedicación; y g) suelen presentarse con nombres alusivos a enfermedades u órganos humanos. La lista de enfermedades y padecimientos que supuestamente curan los productos milagro es innumerable. Se destacan aquellos suplementos alimenticios o dietas con efectos sorprendentes sobre la pérdida o reducción de peso y talla, como geles, cremas o cápsulas. También podemos encontrar jarabes, suspensiones o tabletas hechos a base de hierbas y hongos que fortalecen el sistema inmunológico, regulan la hipertensión arterial, disminuyen tumores malignos, reducen el colesterol, poseen efecto diurético, alivian gastritis, estreñimiento, colitis, reumatismo, Alzheimer e incluso diabetes. Los productos milagro no sólo se limitan a curar enfermedades crónicas, también son utilizados con fines cosméticos; por citar algunos ejemplos, están los jabones y cápsulas destinadas al tratamiento del acné, champús y tónicos que frenan la alopecia y fortalecen el cabello, cremas que desvanecen cicatrices, manchas, aclaran la piel o eliminan arrugas y várices. Un último ejemplo de medicamentos milagro son aquellos que actúan en el estado emocional de una persona. Se distribuyen en forma de cápsulas e infusiones herbales con supuestas propiedades sedantes y son utilizadas en el tratamiento de insomnio, ansiedad, depresión y estrés. Sin lugar a duda los beneficios que promueven los productos milagro son altamente persuasivos, pero con un potencial fraudulento y resultan peligrosos tanto para la salud como para la economía familiar. ¿Lo natural no es tóxico? Desde hace milenios, infinidad de plantas medicinales se han empleado para tratar diversos malestares; todas las personas en alguna ocasión hemos optado por consumir alguna variedad de productos herbales, ya sea en forma de té, aplicándolos directamente en la piel o hasta en guisos como condimentos. La manera de adquirir estas plantas es sumamente fácil, basta con ir al mercado local y pedirlas a cualquier comerciante; pero antes de consumirlas es preciso conocer sus propiedades, funciones y dosis, así como sus efectos secundarios, los cuales pueden llegar a ser tóxicos. El consumo de productos herbales se debe principalmente a la percepción que tiene la población de que al ser de origen natural sólo pueden tener propiedades benéficas sin riesgos para la salud. Lamentablemente muchas plantas medicinales se promocionan dentro de los productos milagro y estas plantas, lejos de ser inofensivas para la salud, también pueden ocasionar efectos adversos. Por ello, siempre se recomienda consumir cualquier producto herbal con prudencia y en dosis moderadas. Como sabemos, el hígado es el principal órgano implicado en el metabolismo de cualquier sustancia ajena al organismo, incluidos los productos herbales. Esto lleva a pensar que, contrariamente a las creencias populares y lejos de ser seguros, los remedios herbales pueden representar un riesgo potencial de toxicidad hepática, en algunos casos con consecuencias fatales, de ahí la importancia de informarse tanto de sus propiedades medicinales como de las nocivas. Instituciones reguladoras A nivel mundial existen diversas instituciones encargadas de regular y aprobar el uso de fármacos y productos naturales. En Estados Unidos, la agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos (fda) es la encargada de velar por la seguridad y eficacia de aquéllos consumidos por la población. En México contamos con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (cofepris), encargada de regular medicamentos ejerciendo control y fomento sanitario, que durante años ha llevado a cabo diversas acciones para frenar el almacenamiento, distribución, venta y uso de productos milagro. La cofepris ha retirado muchos productos fraudulentos del mercado, no obstante, los medios de comunicación irresponsablemente aún siguen siendo cómplices de laboratorios pseudofarmacéuticos que han lucrado con el bienestar social, al cruzar la frontera entre lo legal y lo ético. Por otra parte, en octubre de 2018, la misma cofepris autorizó el uso de dieciocho plantas medicinales de tipo herbolario, las cuales se podrán emplear de manera legal en tés, infusiones o suplementos alimenticios. Dicha aprobación permitirá que los productos se comercialicen con un etiquetado adecuado respetando la regulación sanitaria y el cumplimiento de las normas oficiales de producción y calidad, lo cual se traducirá en un beneficio para el sector de productos herbolarios y la salud de la población. Este hecho histórico en la herbolaria mexicana fue posible, en gran medida, gracias a cuatro años de trabajo en conjunto con la Federación Nacional de la Industria Herbolaria, Medicina Alternativa, Tradicional y Naturista a.c. , donde se investigaron y determinaron las dosis adecuadas de consumo de cada planta para evitar efectos adversos en los usuarios de remedios herbales. En la lista de las dieciocho plantas aprobadas están las siguientes: Echinacea purpurea, Echinacea angustifolia, Echinacea palida, Equisetum laevigatum, Equisetum arvense (cola de caballo), Ganoderma lucidum (hongo reishi), Lepidium meyenii (maca), Panal ginseg, Passiflora incarnata, Ilex paraguariensis (yerba mate), Paulina Cupana (guaraná), Plantago psyllium, Plantago ovata, Silybum marianum (cardo mariano), Smilax aristolochiifolia (zarzaparrilla), Uncaria tomentosa (uñas de gato), Valeriana Officinalis y Eleuthereococcus senticosus (ginseng siberiano). Promesas tóxicas Esta investigación ha ayudado a esclarecer la creencia de que la medicina tradicional y la herbolaria son lo mismo que los productos milagro, ofrecidos para curar cualquier enfermedad sin ningún estudio previo que lo sustente. En conclusión, no existe hasta el momento ningún producto milagro, es decir, un remedio que cure fácil y rápido cualquier enfermedad sin poner en riesgo nuestro bienestar. Lo que existe es la información y el diagnóstico adecuado hecho por profesionales de la salud; la recomendación acertada es acudir con ellos, pues son quienes darán un tratamiento adecuado al padecimiento recetando medicamentos de eficacia comprobada. |
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Referencias bibliográficas Basulto, J., M. Manera, E. Baladia et al. 2013. “Las dietas y productos ‘Milagro’”, en Pediatría Atención Primaria, vol. XV, núm. 59, pp. e121-e128.cofepris. (2018a). Suplementos alimenticios. Productos milagro (revistacofepris.salud.gob.mx/n/no1/inspector.html). _____ (2018b). “cofepris anuncia la liberación de 18 plantas medicinales, para su para su uso legal” (gob.mx/cofepris/es/articulos/cofepris-anuncia-la-liberacion-de-18-plantas-medicinales-para-su-uso-legal-178849? diom=es). Cragg, G. M., D. J. Newman y K. M. Snader. 1997. “Natural products in drug discovery and development”, en Journal of natural products, vol. 60, núm. 1, pp. 52-60. García Cortés, M., Y. Borraz, M. I. Lucena et al. 2008. “Hepatotoxicidad secundaria a ‘productos naturales’: análisis de los casos notificados al Registro Español de Hepatotoxicidad”, en Revista Española de Enfermedades Digestivas, vol. 100, núm. 11, pp. 688-695. Harvey, A. L. 2008. “Natural products in drug discovery”, en Drug discovery today, vol. 13, núm. 19-20, pp. 894-901. Newman, D. J., G. M. Cragg y K. M. Snader. 2003. “Natural products as sources of new drugs over the period 1981-2002”, en Journal of natural products, vol. 66, núm. 7, pp. 1022-1037. Ortega, P., E. Mc Phail y A. Vega Montiel. 2011. “Productos milagro y medios de comunicación en México: una reflexión crítica”, en Derecho a comunicar, núm. 3, pp. 104-117. |
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| Leonardo Serrano Márquez Ciencias Biomédicas, Universidad Veracruzana Guillermo Mendoza Centro de Investigación en Micología Aplicada, Universidad Veracruzana Ángel Trigos Dirección General de Investigaciones, Universidad Veracruzana |
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| del germoplasma |
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| Olotón: la disputa por una variedad de maíz |
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| Adelita San Vicente Tello y Baruch Xocoyotzin Chamorro Cobaxin | ||||||||||||||
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El Protocolo de Nagoya (pn) deriva del tercer
objetivo del Convenio sobre la Diversidad Biológica (cdb), un acuerdo multilateral que se firmó en Río de Janeiro, Brasil, en 1992 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Este instrumento fue ratificado por 196 países, entre ellos México, y es vinculante, es decir, obliga a las partes firmantes a cumplirlo. Los objetivos del Convenio son: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.
Si bien ha sido utilizada por la humanidad a lo largo de su existencia, es a fines del siglo pasado que el concepto de biodiversidad cobra relevancia en el mundo. Sin embargo, el término es ambiguo, en general podríamos decir que se refiere a la diversidad de la vida, pero esto puede significar muchas cosas. La Estrategia Nacional sobre Biodiversidad establece que: “La diversidad biológica o biodiversidad abarca distintos aspectos y niveles de organización, desde la diversidad genética de los organismos, la variación entre poblaciones de especies y las interacciones entre ellas para conformar comunidades biológicas, y con su ambiente abiótico en los ecosistemas. […] el concepto de diversidad en todos sus niveles de organización se asocia a la composición, es decir, la identidad y la variedad de los elementos. En estos se incluye la heterogeneidad de las estructuras químicas, que son la base molecular de la herencia, la diversidad dentro y entre especies”.
En cuanto a los niveles de la biodiversidad, se observa que la materia del Protocolo de Nagoya es la diversidad genética de los organismos, ya que según su artículo 1º tiene como objetivo “la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, incluso por medio del acceso apropiado a los recursos genéticos y por medio de la transferencia apropiada de tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre dichos recursos y tecnologías”.
Dicho protocolo se adoptó en 2010 y entró en vigor en 2014, al ser aprobado por el número suficiente de países. En 2012, México fue el primer país megadiverso en validarlo y lo publicó en el Diario Oficial de la Federación el 10 de octubre de 2014. Si bien en un inicio la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (conabio) estuvo a cargo del mismo, al ratificarse, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) asumió las labores de implementación ya que se estableció el Punto Focal en la Dirección General del Sector Primario y Recursos Naturales Renovables.
A lo largo de cuatro años (desde su ratificación hasta 2018) se otorgaron ocho permisos de acceso de forma casuística, sin una legislación nacional específica, ni la capacidad institucional para su adecuada implementación. Se estableció un “procedimiento transitorio” que permitió otorgar los ocho respectivos Certificados de Cumplimiento Internacionalmente Reconocidos (ircc, por sus siglas en inglés). El primer ircc fue a favor de una empresa transnacional para el acceso al maíz olotón en una comunidad indígena de Oaxaca.
Paralelamente, se conformó un Grupo de Trabajo Intersecretarial (gti), constituido por veintidós dependencias de gobierno que propusieron mecanismos jurídicos e institucionales necesarios para implementar el Protocolo, mediante la elaboración de una propuesta de reglamento autónomo. Sin embargo, este reglamento no logró ser publicado. Asimismo, la senadora Ninfa Salinas presentó en 2016 una Iniciativa de Ley de Biodiversidad que no fue aceptada.
A partir de la presente administración (diciembre 2018/septiembre 2024) el gti sesionó y avanzó en varios temas. Por una parte, se revisaron las competencias de las instituciones que lo conforman, se establecieron mecanismos para regular su labor y, finalmente, se elaboraron los criterios jurídicos que normarán el trabajo a seguir; asimismo, se analizaron las solicitudes presentadas ante el Punto Focal. En este sentido, se diseñó un cuestionario para que el solicitante complemente de manera uniforme la información requerida y de esta manera se conozca la situación de la solicitud, por ejemplo, si cuenta con permiso de colecta, la distribución de la especie o el conocimiento tradicional asociado, así como el tipo de investigación y acceso, instituciones o empresas involucradas, países usuarios, entre otros.
Por otra parte, se avanzó en la alineación institucional que se requiere para la implementación del Tratado, tanto en el ámbito reglamentario como el institucional. De esta manera, en la reforma al reglamento interno se estableció la Dirección General de Recursos Naturales y Bioseguridad con atribuciones plenas del Punto Focal del Protocolo de Nagoya. Lo que dio paso a la creación de la dirección de área de Biodiversidad y Recursos Genéticos con personal capacitado y se estableció un sistema de información como base de datos de las solicitudes, que incluye la información adicional colectada por el cuestionario. También se editaron diversos materiales didácticos para la difusión del Protocolo de Nagoya en las comunidades, y se impulsaron procesos deliberativos con diversos actores nacionales e internacionales, como un coloquio internacional de acceso a recursos genéticos y conocimiento tradicional asociado en el marco del Protocolo y un seminario internacional para la protección de la biodiversidad en las regiones consideradas centro de origen de las especies.
En cuanto al marco jurídico, se realizó un diagnóstico de legislación y de competencias, y se aprobaron los criterios jurídicos mencionados para la implementación del Protocolo, con base en el Plan Nacional de Desarrollo y en los principios de soberanía de la nación sobre los recursos naturales y protección del patrimonio biocultural durante la séptima y octava reunión del gti, celebradas el 23 de septiembre y 21 de octubre de 2020 respectivamente.
Los criterios son: 1) el ejercicio de los derechos soberanos sobre los recursos genéticos es exclusivo del Estado. Nada de lo contenido en estos criterios deberá interpretarse en el sentido de que menoscabe los derechos existentes de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas en su territorio.
2) Las autoridades tienen la obligación de proteger los derechos humanos y los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas en la aplicación del Protocolo de Nagoya sobre Acceso a Recursos Genéticos y Distribución Justa y Equitativa de los Beneficios que deriven de su utilización.
3) Los derechos humanos y bioculturales (es decir, los derechos que tienen las comunidades étnicas a administrar y ejercer tutela de manera autónoma sobre sus territorios y los recursos naturales que conforman su hábitat) de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas deben de protegerse de manera especial en la implementación del Protocolo de Nagoya sobre Acceso a Recursos Genéticos y Distribución Justa y Equitativa de los Beneficios que deriven de su utilización.
4) El acceso a los recursos genéticos en el ámbito del Protocolo de Nagoya incluye el acceso para fines de investigación y fines comerciales, considerando la colecta al recurso genético como primer paso al acceso.
5) Tratándose de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, se deberá obtener su consentimiento, con el fin de garantizar medidas de protección de su conocimiento y de la información de las secuencias digitales de sus recursos genéticos y las que deriven de éstas, así como su participación justa y equitativa de los beneficios, ya que las secuencias digitales tienen el mismo valor que el recurso genético “físico”.
6) Los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas tienen derecho a la consulta y al Consentimiento Fundamentado Previo (cfp) y a la consulta libre, previa e informada, de buena fe y culturalmente adecuada. El Estado no podrá autorizar la utilización de sus recursos genéticos ni de su conocimiento tradicional asociado sin respetar este derecho.
7) Los pueblos y las comunidades indígenas y afromexicanas tienen derecho a la protección de sus conocimientos tradicionales asociados a los recursos genéticos y a obtener la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la implementación del Protocolo de Nagoya, bajo condiciones mutuamente acordadas.
8) Los pueblos y comunidades indígenas, afromexicanas y locales tienen derecho a las condiciones mutuamente acordadas para el acceso a los recursos genéticos y el conocimiento tradicional asociado, así como la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados, los cuales están relacionados con el consentimiento fundamentado previo y la distribución de beneficios. El Estado otorgará el Consentimiento Fundamentado Previo garantizando que las condiciones mutuamente acordadas sean libres de dolo y mala fe, respeten y no se violen los derechos de los pueblos indígenas, no se ponga en riesgo la integridad de los recursos genéticos ni se permita la apropiación del conocimiento asociado.
Con base en estos criterios y a los lineamientos establecidos por el gobierno actual se ha delineado la política para la implementación del Protocolo de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios, la cual guía los trabajos de esta Semarnat.
Sin lugar a duda, falta mucho por hacer en un tema tan novedoso y frente a la emergencia del interés en la base molecular de la herencia, que en buena medida está determinada por el hecho de que “durante las dos últimas décadas los adelantos científicos y tecnológicos, los mercados en evolución y los diferentes modelos empresariales y de propiedad intelectual, han transformado la demanda de acceso a recursos genéticos y los conocimientos tradicionales asociados a ellos en estos sectores”.
Un ejemplo del paradigma capitalista sobre los recursos genéticos es el caso del maíz olotón en Totontepec, Oaxaca, donde existió una desproporción jurídica y económica en la negociación entre el usuario, la empresa Mars Inc., el proveedor y la comunidad mixe, al anteponerse el interés privado sobre el público de los bienes comunes. Casos como este dejan abierta la puerta para que, en ausencia de una visión soberanista del Estado, el Protocolo de Nagoya pueda promover los contratos leoninos y en franca contradicción con la lógica comunitaria de los pueblos y comunidades indígenas.
En ese sentido, Kloppenburg y colaboradores indican que la distancia ontológica entre las visiones del mundo indígena y la comercial/científica es considerable, ya que el Protocolo de Nagoya es un instrumento con claroscuros de visiones alineadas a la justicia y distribución de beneficios, y por otra, hay quienes preferirían mantener el status quo del mercantilismo a través de “compartir” los beneficios de un mundo civilizado a uno en proceso de modernización.
En México es indispensable, en primera instancia, proteger y conservar su gran riqueza, llamada “capital natural” por algunos y “patrimonio biocultural” por otros; lo importante radica en generar una política de soberanía nacional sobre los recursos naturales que proteja la biodiversidad e incluso el conocimiento generado a partir de ella. Además, es urgente el reconocimiento de la gran labor en la conservación y conocimiento de la biodiversidad que los pueblos indígenas han realizado por milenios y, por ello, asignarles un papel central en esta política.
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Referencias bibliográficas Conabio, 2016. Estrategia nacional sobre biodiversidad de México y plan de acción 2016-2030. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Ciudad de México. Kloppenburg, J. ____et al. 2024. “The Nagoya Protocol and nitrogen-fixing maize: Close encounters between Indigenous Oaxacans and the men from Mars (Inc.)”, en Elementa: Science of the Anthropocene, vol. 12, núm. 1 (doi.org/10.1525/elementa.2023.00115). Laird, S. A. y R. P. Wynberg. 2012. Las ciencias biológicas en la encrucijada: aplicando el Protocolo de Nagoya en un momento de cambios científicos, tecnológicos e industriales. Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Montreal, Canadá. |
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| Adelita San Vicente Tello Directora General de Recursos Naturales y Bioseguridad, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Baruch Xocoyotzin Chamorro Cobaxin Subdirector de Recursos Genéticos, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). |
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| Desarrollo de una crema de camote y almendras como alternativa a las cremas de avellana convencionales |
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| Jorge Luis Cedeño Ramírez y Omar Maximiliano Linares Corona |
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La crema de avellana y el mercado del chocolate
untable nacen en 1966 con la chocolatería de Pietro Ferrer quien, atendiendo las necesidades de su pueblo, crea la primera crema untable sabor chocolate llamada Nutella.
Aunque debido al impacto de este producto nacieron otras marcas productoras de crema de avellana como La Corina, Great Value, Nutkao, entre otras, actualmente el mercado de los untables, más específicamente el de las cremas de chocolate, sigue dominado por la empresa Ferrero gracias a la Nutella. Sin embargo, tomando en cuenta su contenido nutrimental así como su impacto en el medio ambiente, se considera que este producto no es favorable para nuestro cuerpo ni para el planeta.
El camote, o Ipomoea batatas por su nombre científico, es una planta que tiene su origen en la región neotropical. Es un cultivo tradicional muy antiguo en América, con evidencias arqueológicas en la costa peruana de entre 4 000 a 8 000 años de antigüedad. Existen diferentes tipos de camote, pero dentro de los más consumidos están el camote blanco, el amarillo y el morado. En México, según la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (sedrua), Michoacán es el estado con la mayor producción de camote a nivel nacional con una superficie cultivada de 849 hectáreas y una producción total de 20 339 toneladas.
Este proyecto tiene como finalidad elaborar una crema untable sabor chocolate cuyo ingrediente principal sea el camote. Ya que el camote es uno de los más importantes tubérculos que se cultiva en nuestro estado, estaríamos colaborando con la economía local mientras se lanza un producto cuyas características nutrimentales aporten más beneficios en comparación a otros productos de la misma gama.
Metodología
La metodología utilizada a lo largo del desarrollo del proyecto se realizó en tres pasos: análisis de impacto en el mercado, experimentación y evaluación.
Análisis de impacto en el mercado. Para analizar el impacto que tendría el producto en el mercado se utilizó la herramienta de encuesta; se tomó como base el mercado local de la ciudad de Morelia y un mercado meta integrado por amas de casa y personas que cuidan de su salud. La muestra utilizada fue de 384 personas.
Experimentación. Para obtener un prototipo del experimento, se realizaron pruebas con fórmulas diferentes para obtener el resultado esperado. Posteriormente se compararon en los índices de sabor, color, textura y espesor. Una vez realizada la comparación se eligió la fórmula adecuada y se repitió varias veces para corroborar que el resultado fuera el indicado.
Evaluación. Una vez tenido el prototipo del producto, se realizaron tres evaluaciones: costo, información nutrimental y ensayos microbiológicos.
Costo. Se identificó el precio en el mercado de cada uno de los insumos necesarios para la fabricación del producto, se estimaron costos de producción y mano de obra para pronosticar el precio de venta, que generó un total de $39.00. Estimando que los precios se reduzcan un 15% y contemplando gastos indirectos de fabricación, envasado y etiquetado, se concluyó que el producto podría salir al mercado con un precio de venta de $55 a $60 pesos mexicanos, para una presentación de 500 gramos.
Información nutrimental. A partir de la ecuación definida en la etapa anterior, se calculó la información nutrimental del producto siguiendo el sistema mexicano de alimentos equivalentes (tabla 1).
Ensayos microbiológicos. Se realizaron ensayos microbiológicos cualitativos para observar la reacción del producto ante diversos escenarios. Para ello se probó una muestra del producto durante cinco días en cinco escenarios: en la cocina cerrado; en la cocina abierto; refrigerado cerrado; refrigerado abierto; a sol directo cerrado. Se observó en los resultados el crecimiento de hongos filamentosos, mientras que el crecimiento de bacterias se dificulta debido a la cantidad de azúcares contenidos en el producto. Después de las observaciones, la recomendación sería implementar en el proceso una o varias de las siguientes opciones: 1) pasteurizar el producto; 2) utilizar envases de vidrio estériles; 3) hervir o procesar durante mayor tiempo para eliminar la cantidad de agua; y 4) utilizar algún conservador o acidificar ligeramente el producto.
Por último, de acuerdo con otra prueba realizada, podemos estimar una vida de anaquel de dos semanas, refrigerando el producto después de abrir el envase.
Resultados y discusión
Los resultados indican que el producto es factible y que podría llegar a ser competitivo en el mercado pues, al hacer la comparación con el producto líder, obtenemos que en una porción de 500 gramos nuestro producto es 33.3% más económico y 76.5% más saludable, en función de su contenido energético y tomando en cuenta que sus ingredientes son 100% naturales; además, su vida de anaquel es suficiente y aceptable para su tamaño, por lo que sin duda es una alternativa que supera en todos los aspectos a las cremas de avellana convencionales (tabla 2).
Esto demuestra que elaborar una crema de camote y avellanas e introducirla en el mercado es un proyecto competitivo, ya que su impacto económico, nutrimental, medioambiental y el hecho de que los productos sean 100% naturales favorecen que el consumidor considere tenerla en su canasta básica.
Con todo este proceso, se logró obtener un prototipo que, de acuerdo con el análisis mencionado, tendría un costo de alrededor de $60.00, con información nutrimental de 210.3 kcal, 4.9 gramos de proteínas, 6.65 gramos de lípidos, 33.8 gramos de carbohidratos y 21.56 miligramos de sodio para una porción de 40 gramos, y una vida de anaquel de dos semanas.
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Referencias bibliográficas Álvarez, P. 2014. “Nutella, la crema de avellanas de la posguerra”, en Cinco Días (cincodias.elpais.com/cincodias/ 2014/07/22/sentidos/1406055954_937834.html). Bitácoras.com. 2013. “El ingenioso origen de la Nutella”, en ABC Tecnología (abc.es/tecnologia/redes/2013 1010/abci-curioso-origen-nutella-201310100944.html) Calkins, Burke, Zannie. 2016. “Nuestra historia”, en CBZ (http://www.mexcorina.com/About.aspx). Benavides, A. R. 2011. El camote: valor nutricional y sus usos en la repostería. Tesina de Gastronomía. Universidad Técnica del Norte, Ibarra, Ecuador. (http://repositorio.utn.edu.ec/bitstream/123456789/1219/1/06%20GAS% 20008%20TITULO%20DE%20LA%20TESINA.pdf) Muñoz de Chávez, M. 2010. Composición de alimentos. Valor nutritivo de los alimentos de mayor consumo. McGrawHill, México. Lider.cl. 2012. “Great Value, marca propia de líder”, de Sabrosía (www.sabrosia.com/2012/11/great-value-mar ca-propia-de-lider/). Linares, E., R. Bye, D. Rosa Ramírez y R. Pereda-Miranda. 2008. “El camote”, Biodiversitas, conabio, núm. 81, pp. 11-15. (bioteca.biodiversidad.gob.mx/janium/Documentos/7209.pdf). Nutella. 2015. “Nutella. Una historia de amor y de pasión”, en Nutella (nutella.com/es/es/historia#1996).Nutkao. 2018. “Nutkao”, en Nutkao (nutkao.com/es/canale-retail/gama-de-productos-y-formatos). Perez, A. B., B. Palacios y A. L. Castro. 2008. Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes. Editorial Ogali, México. Programa pymerural. 2013. Manual de manejo del cultivo de camote. Tegucigalpa, Honduras.Secretaría de Salud. 2015. Guía de alimentos para la población mexicana (imss.gob.mx/sites/all/statics/salud /guia-alimentos.pdf). Troxler, S. 2018. Camotes. North Carolina Department of Agriculture and Consumer Services (ncagr.gov/fooddrug/espanol/documents/Camotes.pdf).terrenales”, 1540-1585. |
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| Jorge Luis Cedeño Ramírez Omar Maximiliano Linares Corona Departamento de Ingeniería Industrial, Instituto Tecnológico de Morelia. |
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| Arte y conocimiento, las plantas en la tradición pictórica mesoamericana |
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| César Carrillo Trueba | ||||||||||||||
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El arte puede ser conocimiento y el conocimiento
llega a ser arte. Más común de lo que se puede suponer, dicha imbricación es consustancial al ser humano, pues durante más tiempo hemos comunicado conocimiento mediante la pictografía que con la escritura. Las pinturas rupestres son el caso más conocido; en todo el planeta encontramos motivos que nos muestran astros, plantas, animales y humanos que implican transmisión de conocimientos por la manera, el color, la postura, las composición de seres híbridos, la abstracción y simbolismo que conllevan. Se piensa que éstas acompañaban rituales y tal vez narraciones míticas, en donde los pictogramas funcionaban como guía, orientando la memoria del enunciador, personaje central en la tradición oral. El advenimiento de la escritura desterró la pictografía del reino del saber, separando las artes visuales de la naciente ciencia contemporánea. No hace tanto tiempo en realidad.
Los pueblos indígenas, por haber mantenido una tradición oral, preservan aún formas de transmisión del conocimiento distintas. Los amates de los pueblos nahuas de Guerrero, los cuadro wirarikas elaborados con estambre o chaquira, los alebrijes de los valles de Oaxaca, y un sinnúmero de otras manifestaciones que dan cuenta de esta tradición. Los españoles mismos, al llegar a esta tierra tuvieron que valerse de ella para registrar los conocimientos de las culturas que intentaban destruir, de convertir al catolicismo, sirviéndose de ella incluso para este fin. Así, confeccionaron libros que contienen tales conocimientos empleando tlacuilos
—artistas nahuas conocedores de los códigos de representación—, de las técnicas para su elaboración, del sentido profundo que tenían tales representaciones. El Códice de la Cruz-Badiano, la Historia general de las cosas de la Nueva España de fray Bernardino de Sahagún, conocida como Códice Florentino, y la Historia Natural de Nueva España de Francisco Hernández ilustran esta historia y su devenir: a saber, cómo se fueron relegando paulatinamente las formas indígenas de representación en pro de las europeas. Si bien los tres documentos son resultado de la hibridación de la tradición europea y mesoamericana, el primero se inserta más hondamente en lo indígena, el segundo se balancea entre las dos y el tercero se inclina hacia la europea, que en ese entonces es más bien medieval que renacentista. Un solo aspecto puede ilustrar esto: la relación del entorno con las plantas y la importancia que reviste en particular para las medicinales. Es sabido —y yo lo he podido constatar en mi trabajo de investigación— que los médicos indígenas acostumbran colectar las plantas que emplean en sitios específicos porque tienen mayor efecto curativo. Este conocimiento aparece en muchas de las ilustraciones del Códice de la Cruz y en algunos incluso se muestra el tipo de suelo en una suerte de maceta (ver página 54); en el Florentino varias plantas son representadas en su entorno y en ocasiones con indicaciones sobre el tipo de suelo (p. 55, izq.); mientras que en la obra de Francisco Hernández esta información es omisa y las plantas aparecen a la manera de los herbarios europeos de la época, como desenraizadas (p. 55, der.).
La ilustración científica, que emerge en el siglo xviii y se depura en el xix, guardará sólo la planta y sus partes (hojas, tallo, flor, fruto y a veces raíz), representándola lo más fielmente a su ideal de objetividad.
Consideradas como antiguas e inexactas por “deformar” la proporción, la forma o el color, las ilustraciones de la antigua Mesoamérica pasaron a la historia. Hoy día, su estudio nos revela conocimientos valiosos codificados de manera diferente, inscritos en una tradición pictórica distinta a la occidental, aún vigente en muchos pueblos indígenas de México y otras regiones del planeta.
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| César Carrillo Trueba Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México |
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cómo citar este artículo
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| de la química |
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| Compuestos bioactivos de plantas de Sonora utilidad e importancia | |
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| Mónica Guadalupe Serna Medina | ||||||||||||||
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Los compuestos bioactivos se encuentran en pequeñas
cantidades en los alimentos, sobre todo en vegetales, y pueden intervenir en algunas funciones del cuerpo; por ejemplo, al retardar procesos oxidativos que causan daños en las células. Si bien no son esenciales para la vida del ser humano, su importancia radica en que sus efectos benefician la salud al prevenir enfermedades no transmisibles, como diabetes, cáncer o problemas neurológicos. Por ello, es importante saber en qué plantas o frutos se encuentran para decidir qué tipo de alimentos incluir en nuestra dieta.
Aunque el clima de Sonora es predominantemente seco y semi seco, las actividades agrícolas en la región son muy importantes. Algunas plantas que son fuente de compuestos bioactivos y que se encuentran en el suelo sonorense, la mayoría en forma silvestre, son el chile morrón (Capsicum annuum), el dátil (Phoenix dactylifera L.), el chiltepín (Capsicum annuum L. var. glabriusculum) y el olivo (Olea europaea L.).
El chiltepín es un fruto redondo que, en estado inmaduro, presenta un color verde oscuro debido a la alta concentración de clorofila, pero al madurar se torna rojo. Las frutas de chiltepín son únicas por su síntesis natural de capsaicinoides. Estos compuestos son responsables de la sensación picante que experimentamos los mamíferos al morder los frutos de Capsicum. Este compuesto tiene la capacidad de estimular el sistema cardiovascular y posee compuestos antiinflamatorios, propiedades antioxidantes, analgésicas y antiobesidad. Para obtener sus beneficios, es necesario incorporar el chiltepín como un hábito alimentario, de modo que estas sustancias se ingieran durante un periodo prolongado cuando no han aparecido aún los síntomas de la enfermedad que podría ayudar a combatir.
En el cuidado del chiltepín, se debe poner especial atención en las condiciones específicas que necesita para crecer. El fruto atrae a diversas aves que, al ingerirlo, hacen pasar las semillas por su tracto digestivo, donde se elimina el efecto inhibitorio causado por diferentes compuestos químicos, y luego las dispersan. A causa de ello, el chiltepín es el único chile que, hasta ahora, no ha sido completamente domesticado.
El consumo de dátil fresco (Phoenix dactylifera L.) es beneficioso pues tiene antioxidantes y es una fuente de ingresos para la población local. Sin embargo, en el proceso de su comercialización hay muchas pérdidas y residuos que no se aprovechan; por ello, se busca utilizar los residuos de la pulpa y la piel de los dátiles no comercializados para extraer diferentes compuestos con propiedades tecnológicas y farmacológicas, ya que en los subproductos del dátil se ha identificado un número importante de compuestos como fibra dietética, proteínas, ácidos orgánicos, fenoles, antioxidantes y compuestos fitoquímicos.
Los pimientos (Capsicum annuum) son una de las verduras frescas más populares del mundo, debido a su combinación de color, sabor y valor nutricional. Se consideran una buena fuente de compuestos bioactivos, pues contienen altos niveles de vitamina C, comparables con los cítricos y otras verduras. Además, tienen compuestos antioxidantes que ofrecen protección a las células frente al daño oxidativo, lo que previene el desarrollo de afecciones degenerativas comunes como cáncer, enfermedades cardiovasculares, cataratas o diabetes.
A nivel internacional, México es el segundo mayor productor de pimientos del mundo, con más de cien variedades que comprenden veintidós grupos de pimientos frescos, picantes o dulces. Entre los pimientos dulces, la variedad campana es una de las más importantes. La mayoría de los pimientos morrones cultivados en México se exporta a Estados Unidos. En 2009, este país adquirió 98.3% de la producción mexicana de pimientos, equivalente a 705 millones de dólares.
Del olivo se obtienen como principales productos los aceites y la aceituna, que siguen conservando sus compuestos bioactivos. Si se quiere obtener compuestos bioactivos puros del olivo se necesita un proceso específico. Cuando los aceites son extraídos de la planta, queda como residuo una pulpa húmeda llamada orujo, de la que se obtendrá una sustancia aceitosa formada por compuestos polifenoles o terpenoides y, en general, compuestos bioactivos de interés para la industria cosmética, farmacéutica o alimentaria. Si al orujo no se le da otro uso o no se desecha correctamente, puede ser un contaminante por su alto contenido de grasas, sales y acidez.
El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (siap) de México dio a conocer que la producción de aceituna para el cierre de 2016 fue de 21 650 toneladas. Según datos más recientes, durante 2019 tan sólo el estado de Baja California produjo un total de 1 285 toneladas de aceituna. Sin embargo, en nuestro país, el principal productor es Sonora, que aportó 58.8% del volumen nacional, seguido de Baja California con 30.6%. En Sonora el principal municipio productor de aceituna es Caborca, al aportar 99.2% del volumen de producción del estado.
Se puede concluir que, además de los beneficios que brinda a la salud humana el consumo de estas especies por la riqueza de sus compuestos bioactivos, la importancia de conocerlas y conservarlas radica también en la preservación de la biodiversidad y la tradición gastronómica del estado de Sonora, así como en el cuidado de la economía local en comunidades de la sierra y la costa, pero también a nivel nacional.
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| Referencias bibliográficas Blanco Ríos A. K., L. Medina-Juárez et al. (2013). “Antioxidant Activity of the Phenolic and Oily Fractions of Different Sweet Bell Peppers”, en Journal of the Mexican Chemical Society, vol. 57, núm. 2, pp. 137-143. Bañuelos, N., P. L. Salido y A. Gardea. 2008. “Etnobotánica del chiltepín. Pequeño gran señor en la cultura de los sonorenses”, en Estudios sociales (Hermosillo, Son.), vol. 16, núm. 32, pp. 177-205. Cárdenas Sandoval, B. A., A. R. López Laredo et al. 2012. “Advances in the phytochemistry of Cuphea aequipetala, C. aequipetala var. hispida and C. lanceolata: Extraction and quantification of phenolic compounds and antioxidant activity”, en Rev. Mex. Ing. Quím., vol. 11, núm. 3, pp. 401-413. Hayano Kanashiro C., N. Gamez Meza, L. A. Medina-Juárez. 2016. “Wild pepper Capsicum annuum L. var. glabriusculum: taxonomy, plant morphology, distribution, genetic diversity, genome sequencing, and phytochemical compounds”, en Crop Science, vol. 56, núm. 1, pp. 1–11. Martínez Navarrete, N., M. Camacho Vidal y J. J. Martínez Lahuerta. 2008. “Los compuestos bioactivos de las frutas y sus efectos en la salud”, en Actividad dietética, vol. 12, núm. 2, pp. 64-68. Martínez Robinson, K. G., F. A. Cárdenas-Román, A. Campa Mada et al. 2019. “Caracterización de los residuos sólidos de la extracción del aceite de oliva de Caborca, Sonora, México”, en Biotecnia, vol. 21, núm. 3, pp. 48-55. Serrano Maldonado et al. 2011. “Actividad antioxidante y efecto citotóxico de Cladocolea loniceroides (van Tieghem) Kuijt (Loranthaceae)”, en Rev. Mex. Ing. Quím., vol. 10, núm. 2, pp. 161-170. Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.(2017) “Aceituna: producto destacado donde Sonora es líder”. Gobierno de México (www.gob.mx/siap/articulos/aceituna-producto-destacado-donde-sonora-es-lider). Urrutia, G. R. T. et al. 2017. “Evaluación de fitoquímicos y actividad antioxidante de subproductos de dátil (Phoenix dactylifera L.) producidos en el estado de Sonora”, en Biotecnia, vol. 19, núm. 3, pp. 11-17. |
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| Mónica Guadalupe Serna Medina Universidad de Sonora. |
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