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Xavier Lozoya L.      
               
               

1. La definición en medicina tradicional

La medicina es una manifestación de la cultura de un pueblo y existen en el mundo tantas medicinas como culturas sepamos reconocer. Sin embargo, a nadie escapa que las relaciones que se establecen entre los pueblos distan mucho de tener la equidad esperada cuando se dan condiciones de dominación económica y cultural de unos grupos sociales sobre otros.                      

No hay aún consenso respecto a la definición de las llamadas: “medicinas tradicionales”, “medicinas indígenas” o, más recientemente, “medicinas paralelas”. Denominaciones que, aunque son presentadas con frecuencia como sinónimos, encierran grandes diferencias de fondo. El de “medicina tradicional” ha sido el término más ampliamente usado debido a la difusión que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido darle; si bien, la definición original en la que se basó resulte hoy incompleta, a saber: “La medicina tradicional representa la sima de todos los conocimientos y prácticas, explicables o no, usados en el diagnóstico, prevención y eliminación del desequilibrio físico, mental o social y basados exclusivamente en la observación y experiencia práctica, transmitidos de generación en generación oralmente o por escrito”.1 Esta definición surgió como resultado de la discusión de un grupo de estudiosos de las culturas del continente africano, quienes fueron reunidas por la OMS al final de la década de las años setenta con el propósito de generar una estrategia operativa para el estudio de la Medicina Tradicional.2

En otro escrito he analizado los motivos que llevaron a la OMS a crear el “Programa de Promoción y Desarrollo de la Medicina Tradicional” en el año de 1975 y a pugnar por su reconocimiento en todo el mundo.3 Aquí recordaré solamente que una de las razones primordiales que llevaron a esa organización a interesarse en el tema fue el impactante éxito que obtuvo la República Popular de China al oficializar y poner en práctica una estrategia de atención a la salud que contemplaba la utilización de su medicina tradicional. Dicha experiencia se conoció en Occidente apenas en 1970, a partir del ingreso de ese país a la Organización de las Naciones Unidas.

 No obstante la evidente parcialidad y deficiencias semánticas de la citada definición, aún prevalece en los documentos que con posterioridad ha distribuido mundialmente la OMS.4, 5, 6 De cualquier manera, la “medicina tradicional” se asocia a los variados aspectos curativos que practican las poblaciones de los países subdesarrollados y, con ello, se busca enfatizar que es una manifestación espontánea, producto de los valores indígenas o autóctonos de esos pueblos y que forma parte de la tradición cultural que les es indispensable preservar para afianzar su identidad nacional. Esas implicaciones desaparecen al usar el término “medicina alternativa”, de más reciente cuño, y que pretende caracterizar a ciertas formas nuevas de curación (a viejas pero recicladas) o bien, para referirse a métodos curativos “heterodoxos” respecto de un prototipo presentado por la medicina occidental y científica, “ortodoxa”. De ahí que este término se asocie a otros, tales como: “medicina holística”, “medicina integrativa”, “medicina heurística”, etc., que se relacionan con procedimientos curativos y teorías médicas tan diversas como: la homeopatía, la homeoterapéutica, la kinesiología, la macrobiótica, la radiónica, la astrología, la iridología, la musicoterapia y muchas otras complejas manifestaciones de la cultura médica occidental, cuyo origen es la propia sociedad industrializada, pero en donde la preservación de la identidad cultural no está necesariamente en juego.7 Velimirovic8 ha señalado la confusión que reina en cada asunto de las definiciones al analizar otras manifestaciones médico-culturales que están teniendo difusión en el mundo, tales como: el yoga, la acupuntura o el uso de las plantas medicinales, vistas como prácticas de la “medicinas alternativas”, pero desvinculadas del contexto cultural del que forman originalmente parte en sociedades consideradas, hasta hace demasiado poco tiempo, como “primitivas” desde la perspectiva etnocéntrica de la cultura occidental de Europa y los Estados Unidos de Norteamérica.

El término de “medicinas paralelas” ha surgido y servido a la discusión cómo una opción conciliadora que enfatiza la permanente presencia en los países subdesarrollados de variadas prácticas médicas que fluyen y operan con su propia dinámica, pero en forma equidistante respecto de la medicina ¿oficial?, ¿reconocida?, ¿verdadera? o ¿universal y científica?; sin embargo, la supuesta autonomía de tales medicinas “paralelas” es puesta en duda a medida que se analizan en detalle los elementos que configuran esas prácticas ya que, no solo resultan incapaces de permanecer desvinculadas de la “otra” medicina sino que son continuamente influenciadas por ella al formar parte de la vida cultural de grandes grupos sociales inmersos en un proceso de transculturación.                                   

Al estudiar el mismo fenómeno para el caso de México, hemos propuesto definirlo así: “La medicina tradicional es el conjunto de conocimientos, creencias, prácticas y recursos provenientes de la cultura popular, de los que hace uso la población del país para resolver, en forma empírica, algunos de sus problemas de salud, al margen o a pesar de la existencia de una medicina oficial e institucionalizada por el Estado”.9 Esta definición deja al descubierto que dicho fenómeno se inscribe, a su vez, en el de la definición de “Cultura Popular”, pero señala que lo que realmente está en juego es la aceptación y el reconocimiento de la función social que desempeñan otras culturas médicas frente a la del modelo oficial que ha dominado el ejercicio de la medicina por lo menos durante más de 100 años en este país. En el reconocimiento de la existencia en México de ese conflicto sociocultural radica el meollo de toda la discusión.                               

La situación se torna cada día más polémica porque, al final de este siglo, el modelo hegemónico occidental de atención a la salud (modelo curativo por excelencia que enfáticamente se había venido impulsando en todo el mundo, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial) empieza a declinar acarreando una larga cauda de contradicciones socioculturales y económicas que afloran hoy en las propias sociedades industrializadas y, por supuesto, en sus correspondientes satélites o áreas de influencia. Esta crisis del modelo occidental hegemónico —a la que se había referido Illich—10 y que hoy estamos presenciando claramente en México con sus imágenes de deshumanización y burocratización de la relación médico-paciente, de comercialización descarada de los servicios y medicamentos, afrontando las consecuencias de haber permitido una desordenada sobreespecialización de los cuadras médicos que desarticuló la operación de un incipiente sistema de atención médica construido en décadas de insuficientes recursos económicos y humanos. Todo este cuadro de la vida médica de México se ha venido a complicar con otros excesos, los de una sociedad pseudo-industrializada, que es el caso del México urbano, afectado ahora, por ejemplo, por la contaminación ambiental y la drogadicción, pero que permanece yuxtapuesto al México rural cuyos problemas de salud son otros y donde, por ejemplo, la desnutrición, las persistentes endemias y el parasitismo son ya ancestrales. Sin embargo, y como en el pasado, cuando se buscan soluciones al agudo problema de la Salud en México en vez de mirar hacia el interior de nuestro acervo cultural y hacia los recursos propios del país, se recurre a alternativas y modelos de las sociedades “económicamente satisfechas”, aunque paradójicamente se hallen hoy, también volcadas hacia la búsqueda de otras alternativas médico-culturales. Así, las novedades adquiridas por la cultura occidental dominante están siendo una ves más “importadas” por el sector social que económica y culturalmente domina este país en esta hora.

En los Estados Unidos de Norteamérica esta misma búsqueda de alternativas a la crisis de su modelo médico se favorece por el notable acercamiento que está teniendo lugar entre las culturas del Oriente y del Occidente contemporáneos a partir del último cuarto de siglo, sobre todo, por la revolución tecnológica que tiene lugar en los medios de comunicación y que está produciendo una rápida combinación o transculturación global de terapias y conocimientos médicos entre Oriente y Occidente; condición que se vislumbra como el fenómeno característico y predominante del próximo siglo. Ante dicha circunstancia, el futuro y la sobrevivencia de muchos aspectos básicos de las culturas médicas populares latinoamericanas, patrimonio de grandes grupos sociales pero vistos como naciones atrasadas desde la perspectiva de la sociedad industrial occidental, cobran actualidad e importancia porque ofrecen soluciones en lo económico y en lo social que podrían modificar, a corto plazo, el modelo de atención médica de estos países, antes de que sea sustituido por formas importadas que están incorporándose a gran velocidad a través de la propia cultura occidental. Indudablemente que ya hay países del llamado “Tercer Mundo” que han abordado con éxito la configuración de su propio modelo de atención a la salud. 

Mil millones de personas en la República Popular de China, por ejemplo, encuentran hoy en la combinación racional y pragmática de varias culturas médicas —incluyendo por supuesto la herencia de Occidente— la solución a los problemas de salud más apremiantes, demostrando la capacidad integrativa médica que puede alcanzar una sociedad si se trascienden los límites de calificar a la medicina tradicional como fenómeno anacrónico y a la tecnología moderna como costosa panacea.11 Un sutil y laborioso equilibrio entre los valores de la cultura médica ancestral de China mediando el rescate de algunas de sus tradiciones, junto con el apoyo a una pragmática investigación científica nacionalista —recurriendo a no pocos elementos avanzados de la ciencia occidental—, están produciendo el cambio en ese país y con él se modifica la visión que se tenía en Occidente de muchos de los conceptos sobre la salud y el alivio de la enfermedad. Después de casi veinte años de ensayar un modelo integrativo, la Medicina China surge como el resultado de la desaparición simultánea de dos entidades hasta hace poco todavía contrapuestas: la medicina tradicional China (rural, ancestral y masiva) y la medicina occidental, adquirida por influencia europea (elitista, urbana y costosa) para configurar una sólida y monolítica versión médico­cultural adecuada a tan gigantesco país.

Y es así que estos fenómenos de transculturación médica ocurridos en las últimas décadas, empiezan a encontrar un campo social fértil en las sociedades del Occidente industrializado. Es en Europa, particularmente en Francia, en Alemania Federal y en Suecia, donde han surgido los grupos intelectuales más activos dedicados al estudio de la llamada “etnomedicina”, impulsando cierto grado de transculturación en sus propias sociedades. En los Estados Unidos de Norteamérica se observa también, que diversos aspectos de las culturas médicas orientales, por ejemplo, se hallan en proceso de incorporación, no sin sufrir las adecuaciones técnicas que consideran indispensables para su usufructo. El consumo de plantas medicinales de la herbolaria tradicional de China, de la India, el Japón y Corea; la difusión de la acupuntura, de las gimnasias rítmicas, de la dieta y en fin, de la filosofía y la religión de milenarias culturas de Asia, van encontrando en la vida del hombre occidental estadounidense, espacio y significado en la búsqueda de un nuevo equilibrio y una diferente comprensión de la salud. Esa típica cultura occidental, etnocéntrica y discriminativa, cuya última versión diseñó el proyecto de racionalismo y modernidad hace ya doscientos años, agoniza hoy frente al inicio de lo que ha dado en llamarse la Cultura del postindustrialismo o la postmodernidad, en donde el sincretismo con valores de culturas muy distintas y viejas parece ser la regla que el pastiche ejemplifica en el arte contemporáneo y al cual la medicina del futuro no sería ajena.12

Pujantes economías con una asombrosa evolución tecnológica, como la del Japón de la postguerra, enseñan al mundo cómo pueden combinarse valores y recursos de la más antigua tradición cultural con el desarrollo científico y tecnológico de occidente y proyectarse hacia el futuro postindustrial. Su medicina no es ajena a esta revitalización de la tradición recurriendo al conocimiento científico y buscando la combinación equilibrada.            

Porque ¿qué distingue, a pesar de todo, a estas medicinas tradicionales de su otrora símil medicina occidental y científica? En el centro de la discusión, una vez que ha sido limpiado el camino de los obstáculos que han significado las discriminaciones raciales, típicas de la “modernidad”, y surgen las condiciones que permiten aceptar a todas las medicinas como manifestaciones básicas de cualquier cultura, las llamadas “medicinas tradicionales” de hoy se caracterizan por: carecer de un mecanismo internalizado de corrección —según decir de Velimirovic—, por hallarse en un estancamiento producto de una falta de metodología propia para llevar a cabo una revisión permanente y una revaloración crítica de su propio conocimiento. Esta incapacidad de autoevaluarse provoca su enorme lentitud y dificultad para modificarse a sí mismas y trae como consecuencia su cabal inmovilidad. Esa capacidad de autogestión que trae como consecuencia el desarrollo del conocimiento médico se produce sólo cuando una cultura médica dada se interroga a sí misma, experimenta y deduce, crea paradigmas que se encarga sistemáticamente de confirmar o modificar. Cuando nos referimos al “empirismo” de la medicina tradicional subrayamos el punto central donde radica su debilidad frente a la medicina científica, pero no —como a menudo se piensa— poniendo en duda su eficacia sino la carencia de autoevaluación y desarrollo propios.          

La medicina tradicional China ha dejado de serlo en el momento en que la ciencia se halla valorando todos y cada uno de los aspectos de esa cultura médica popular. Cuando se escriba la futura historia de la medicina en China corresponderá al siglo XX y a la Revolución Social emprendida por ese país, el crédito de haber elevado su medicina a un nuevo nivel: el científico. A partir de ahora que la ciencia en todo el mundo investiga a la acupuntura, el conocimiento sobre esta terapia y su técnica evolucionará a pasos agigantados, después de que esta práctica había permanecido prácticamente inmóvil (aunque eficaz) por siglos.                             

Cuando se pugna y debate por el reconocimiento de las medicinas tradicionales, se asume —o debiera siempre asumirse— que toda gestión reivindicativa de la cultura médica popular conlleva, necesariamente, su investigación científica para poder crear las bases de un conocimiento que permite, no sólo el rescate de la cultura, sino sobre todo, su perfeccionamiento y adecuada transmisión hacia el futuro.     

EL CASO DE MEXICO Y SU MEDICINA TRADICIONAL ACTUAL

El interés por conocer y documentar la medicina tradicional de México no es reciente. Casi cincuenta años de estudios de índole antropológica, histórica y médica han antecedido al actual entusiasmo por valorar y promover su utilización. Esquemáticamente, dos vertientes de pensamiento pueden definirse en la discusión que sobre la Medicina Tradicional tiene lugar en nuestro medio:

Una posición parte del reconocimiento de la existencia, en todo el país, de un modelo económico y cultural hegemónico que abarca el horizonte de toda la vida nacional promoviendo condiciones de dominación de un grupo social sobre los demás, sobre las manifestaciones de su cultura y por lo tanto de su medicina.13, 14 Desde esta perspectiva —cuyos orígenes históricos se remontan al siglo XVI y al acontecimiento de la Conquista Española como punto de inserción de la cultura Occidental en México—, parecería que la presencia de la medicina tradicional a lo largo de los siglos ulteriores obedece a un fenómeno de resistencia cultural, un movimiento subterráneo, reivindicativo de valores de la anterior sociedad que se hallaba vigente hasta el momento del conflicto provocado durante la ocupación del país por representantes de la cultura europea. En este contexto, la medicina tradicional adquiere una connotación de conocimiento indígena (que no india) autóctono, y se hallaría librando un sostenido combate —durante cerca de quinientos años— por reivindicar los valores y la eficacia de sus conceptos, tratamientos y recursos, frente a conceptos y recursos equivalentes de la cultura médica dominante, la cual, detentadora del poder (económico y legal) impondría sus ideas discriminando cualquier otra forma de saber médico. Esta línea de pensamiento tiene como baluarte básico una visión indigenista de la medicina tradicional y ha tenido defensores y expositores de su realidad cultural y social durante los mismos quinientos años de pugna por configurar la verdadera nacionalidad de México. Para este enfoque, la medicina tradicional más genuina y pura es aquélla que se practica entre los habitantes de los grupos que el Estado denomina “marginados” o “indígenas”, tales como: mixtecos, triques, mazatecos, huaves, ixcatecos, huastecos, mayas, coras, cuicatecos, tepehuas, mames, mochós, yaquis, matlatzincas, ocuiltecos, lacandones, opatas, pimas, pápagos, seris, kikapués, populucas, mazahuas, amuzgos, tlapanecos, totonacas, tzeltales, chontales, chuyes, jacatlecos, pames, otomíes, nahuas, chatinos, y otros grupos más, que habitan áreas del país consideradas reductos de las culturas autóctonas.

Las medicinas tradicionales que practican los demás habitantes del país son vistas según esta perspectiva, como versiones modificadas de los mismos núcleos culturales autóctonas, transformadas según el grado do contacto que la población va teniendo con la cultura dominante y urbana.                              

Esta posición pondrá el énfasis en la necesidad de rescate de la medicina tradicional como una tarea de la intelectualidad y el Gobierno, que deberían buscar las formas de reivindicación de nuestras raíces, identificadas con frecuencia, con elementos prehispánicos; atribuye ventajas y beneficios intrínsecos a la medicina tradicional contrastándola con la práctica médica occidental y cuestiona en muchos sentidos la posibilidad de complementariedad de las culturas médicas en pugna. Esta visión del problema ha sido compartida por numerosos grupos de intelectuales provenientes de las clases medias urbanas que procuran exaltar la sensibilidad, el arte y las costumbres de los grupos campesinos, marginados del desarrollo económico alcanzado por otras clases sociales en el período postrevolucionario. Estos grupos sostienen, como proyecto, la necesidad de reivindicar la cultura indígena, aunque también con frecuencia, quedan atrapados en la discusión metodológica sobre cuál es la forma ideal de integración médica que debe darse como solución al divorcio asumido entre tradición y modernismo por un lado, y paternalismo gubernamental y etnocidio cultural, por el otro.                                      

Otra vertiente de opinión, no necesariamente contrapuesta a la anterior, analiza el mismo devenir histórico del país pero desde la perspectiva de una cultura nacional que, nos dice, surge como resultado de un proceso de continuo sincretismo en el cual los valores de las culturas autóctonas —prehispánicas— fueron rápidamente incorporadas a la fórmula cultural española y dominante, modificándola definitivamente hasta que nuevas formas de transculturación occidental (francesa y anglosajona, después) fueron ejerciendo su influencia y pesa durante los últimos siglos, hasta configurar finalmente una “cultura nacional”, que si bien reconoce diferencias entre los diversos sectores sociales, pone el énfasis en las desigualdades económicas y acepta de la diversidad cultural más en el terreno de las manifestaciones artísticas y estéticas que ideológicas.15, 16, 17 Con frecuencia esta posición explica la sobrevivencia de la medicina tradicional como consecuencia de la desigualdad como consecuencia de la desigualdad económica y social existente, y afirma que, el desarrollo económico del país acabará algún día por eliminar toda manifestación curanderil, vista como producto atávico del subdesarrollo.

Según esta línea de pensamiento en México existe una cultura nacional quo es el polifacético e hibrido resultado de la permanente contribución de los diversos grupos humanos que configuran el país. En este sentido la medicina tradicional es una manifestación viva y operante que no necesita ser recuperada porque nunca ha desaparecido de la práctica social, pero además, es un conocimiento capaz de incorporar y ceder ideas, recursos y conceptos en la medida en que se adapta a la convivencia obligada con una cultura dominante.                         

Esta segunda posición establece que la integración cultural es un hecho prácticamente consumado. Que los habitantes de México vistos desde la óptica de “las mayorías”, no obstante sus diferencias regionales, han propiciado desde hace yo varios siglos una integración práctica de las culturas médicas bajo cuya influencia se han encontrado en los diferentes períodos históricos por los que transita la nación. Se reconoce entonces, que el conflicto de la integración de la medicina tradicional se da a nivel del Estado y, prácticamente, dentro de las instituciones de educación médica y de atención a la salud. En otras palabras, que son los médicos mexicanos quienes no reconocen los beneficios de la integración cultural, mientras que los usuarios de la medicina oficial no tienen conflicto al aceptar ambos mundos. Aún más, que dicha combinación se ha dado en forma espontánea y práctica y sus matices están determinados por la escala social en donde se sitúo el análisis, el cual se encuentra siempre vinculado al nivel económico del grupo bajo estudio.

LA PERSPECTIVA FUTURA 

La población mexicana se haya inmersa en un proceso de movilización y cambio, producto de esa pseudourbanización que bajo coerción tecnológica ha tenido lugar en los últimos 20 años. A decir de las autoridades del ramo, la población de México es hoy mayoritariamente urbana, aunque, a diferencia do lo que pudiera pensarse, tal fenómeno es en realidad un éxodo o migración interna de la gente del campo hacia las pocas ciudades del país y no una expansión del urbanismo que caracterizaría a las sociedades industriales. La urbanización (entendida ésta como un procesa de mejoramiento en las condiciones de vivienda, alimentación, servicios de salud, comunicación y educación) que en la sociedad industrializada se da primeramente en las ciudades para después abarcar asentamientos cada vez de menor población, es un fenómeno que no se ha dado plenamente en México. Por el contrario, una megalópolis —la Ciudad de México— y tres o cuatro ciudades intermedias, son los focos de atracción urbanística para una población rural que abandona el campo fastidiada de esperar que los beneficios de la vida citadina lleguen a su terruño, al cual, por lo demás, sólo llega la imagen televisada de la atractiva y dinámica vida de la ciudad, vendiendo la quimera del amplio consumo y del éxito económico fácil.                                       

Los resultadas del reflejo condicionado repetido por años están a la vista y el colapso de la ciudad capital puede ocurrir en esta misma década bajo el peso de la contaminación ambiental, la injusticia social y la sobrepoblación. En el vértice de la pirámide económica que configura el país, la ciudad de México es un espacio y ejemplo real del modelo de atención a la salud diseñado en las últimas cuatro décadas y que ha sido reproducido en tres ciudades más, para actuar como atractivos imanes de decenas de miles de campesinos que buscan, en justicia, el derecho a usufructuar las camas de los hospitales, las salas de espera de los consultorios, el acceso a la tecnología representada por los aparatos médicos modernos y en fin: el derecho revolucionario a sufrir la tan criticada deshumanización del modelo médico occidentalizado por quienes todavía no tienen esa experiencia.           

Es poco o casi nada lo que estos numerosos grupos sociales de pobladores rurales quieren saber y oír sobre medicina tradicional, plantas medicinales y ancestrales maneras de resolver la aguda problemática de su salud frente al modelo médico hegemónico, del cual nunca acaban de recibir los beneficios completos anunciados por los gobiernos de 70 años de Revolución Mexicana. Esta población rural, lenta pero sostenidamente, se desplaza hacia los centros urbanos en busca de la tan anunciada quimera tecnológica del desarrollo.                        

Por su parte los habitantes de las ciudades, inmersos en la propaganda que proviene de los países industrializados, basada en el rechazo generalizado a la contaminación ambiental y la crítica a la medicina curativa y deshumanizada, buscan alternativas naturales en los más variados aspectos de su alimentación, su salud y estilo de vida; retoman el discurso de la medicina tradicional porque lo ven como alternativa de reencuentro con la naturaleza, de rescate de la cultura autóctona que no acaba por definirse y una muy sui generis manera de entender la herbolaria medicinal como forma de tratamiento que se asume de antemano inocua y benéfica, frente a la medicamentación químico-farmacéutica.

Los pobladores urbanos se movilizan (y mientras mejor se hayan económicamente situados la velocidad es mayor) hacia áreas y conceptos superficiales de vida “rural” o “campirana” completamente idealizada, produciéndose así, un torrente de opinión y presión en sentido contrario al flujo de los habitantes del campo. Las tiendas naturistas, las plantas medicinales, las terapias exóticas, las filosofías asiáticas, la obsesión por el ejercicio físico, la vida al aire libre, etc., crean una condición sociocultural propicia para la discusión y práctica, en las ciudades, de la medicina tradicional, en contraposición a la medicina institucionalizada que es criticada porque continúa con los mismos antiguos esquemas de atención médica frente a una población que está, hoy, severamente empobrecida y que si persiste en acceder al sistema oficial, lo hace más por ejercer un derecho que por convencimiento de los beneficios curativos de la organización médica.

De todo la anterior se desprende que la situación socio-política del país se haya en un momento particularmente propicio para intentar la modificación sustancial del modelo actual de atención médica. En la medida en que la contradicción entre los dos sistemas médicos —el oficial y el tradicional— se va desvaneciendo y las destinatarios de las respectivas culturas médicas se modifican, se van creando las condiciones para proponer un nuevo modelo de atención a la salud integrativa, que recoja lo mejor de cada vertiente cultural hasta estructurar una medicina verdaderamente congruente con la dinámica social que caracteriza al México de hoy.

Un nuevo modelo de atención médica puede surgir sólo si se apoya en las realidades culturales que demandan los diversas sectores de la sociedad que están hoy, en plena efervescencia y cambio. La instalación de esquemas importados o de decisiones tomadas en el ámbito de una sola visión cultural, no sólo carecería de éxito, sino que agudizaría aún más la realidad social. A fin de cuentas las decisiones sobre el modelo a implementar siempre han salido, hasta ahora, de los grupos directivos de la medicina oficial donde sus expertos diseñan las estrategias basadas en su particular visión cultural del problema. Que en la actualidad existan “expertos” en el estudio de la medicina tradicional del país tampoco resuelve el problema, porque, otra ves, la definición del modelo y sus estrategias se tomarían en el vértice de la pirámide.

Por el contrario, es sólo invirtiendo el proceso y trasladando la decisión a la realidad operativa local como puede lograrse la integración médico-cultural. Dicho nuevo modelo deberá apoyarse en la utilización de los recursos —todos— económicos, culturales y tecnológicos que posee el país para mejorar sus condiciones de salud, y es ahí donde la cultura médica tradicional se convierte en un banco primordial de peso en las decisiones, porque ignorar, subestimar o aplazar su participación sólo agudizará la tan llevada dependencia tecnológica y no habrá economía capaz de sostener y menos aún de impulsar un esquema que ha demostrado en la práctica su obsolescencia.

En el fondo de toda la compleja trama de problemas que configuran la realidad médica de México subyace un conflicto cultural que debe ser afrontado y resuelto hoy que la población del país toma la iniciativa. Es el único camino posible para modificar la situación contradictoria que prevalece en la actualidad en el campo de la salud. Dicho cambio debe propiciarse para que las decisiones puedan tomarse contando con la verdadera participación de la comunidad y no sólo con su amable aceptación de recibir los proyectos que el Estado decida implementar. Mientras la población a través de sus instancias culturales y políticas no participe en el diseño del modelo de atención que su comunidad desea, la imposición de los modelos de atención médica seguirá enfrentándose a una realidad contradictoria.

 
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Referencias bibliográficas
 

1. Bannerman, R. M., WHO’S programme in traditional medicine. WHO Chronicle, 31:427-428, 1977.
2. Akerele, O. WHO’S traditional medicine progamme: Progress and perspectives, WHO Chronicle, 38(2):76-81, 1984.
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4. Bannerman, R. H., Burton, J., Wen-Chieh, C., “Traditional Medicine and health care coverage”, Ed. OMS., Ginebra, Suiza, 1983.
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7. Kaslof, L., “Holistic dimensions in healing: a resource guide”. Double-day and Company Eds. Garden City, New York, 1978.
8. Velimirovic, B., La Medicina Tradicional no constituye un nivel primario de atención a la salud: Una polémica., Jour, Curare, 7:85-93, 1984.
9. Lozoya, X., Visión Histórica de la Medicina Tradicional en: “Vida y Muerte del Mexicano, II”, F. Ortiz Quezada (Editor) Folios, México, pp. 15-46, 1982.
10. Illich, I., “Némesis Médica: La expropiación de la salud”, Ed. Joaquín Mortiz, México, 1978.
11. Documentos: OMS ICP/007. Integration of Traditional Medicine in Primary Health Care: The case of China, 1984.
12. Foster, H., Habermas, J., Bandrillar, J., y otros “La posmodernidad”, Ed. Kairos, Barcelona, 1985.
13. Aguirre Beltrán, G., Medicina y Magia. El proceso de aculturación de la estructura colonial, Colección SEP-INI, Antropología Social 1, México, 1963.
14. Aguirre Beltrán, G., Antropología Médica, Ed. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México, 1986.
15. Kumate, J., Cañedo, L., y Pedrotta, O., “La salud de los mexicanos y la medicina en México”, Ed. El Colegio Nacional, México, 1977.
16. López Acuña, D., “La Salud Desigual en México”, Ed. Siglo XXI, México, 1980.
17. Anónimo, “Necesidades esenciales en México. Situación actual y perspectivas al año 2000: 4, Salud”, Ed. Siglo XXI y Coplamar, México, 1982.

     
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Xavier Lozoya L.
Instituto Mexicano del Seguro Social, Xochitepec, Morelos.
     
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Noticiencia
 

 
Recopilación: César Carrillo T.
   
   
     
                     

MEXICO IMPORTA… CANCER    

El anuncio a fines del año pasada de la instalación de una planta incineradora de desechos químicos en Tijuana desató una serie de protestas y debates en torno a los riesgos que esto implica. Para la Dra. Lilia Albert, especialista en ecotoxicología, egresada del CINVESTAV, este hecho es sumamente grave, ya que en ella se quemarían askareles, denominación comercial de una sustancia hecha a base de policlorobifenilo (PCB). Físicamente es un aceite y sus cualidades fisicoquímicas son prodigiosas: es un aislante eléctrico, no reactivo (empleado en transformadores eléctricos por la CFE). Pero sus efectos toxicológicos son muy peligrosos, ya que esta sustancia es poco reactiva, insoluble en agua y soluble en disolventes orgánicos, es decir, es bioacumulable, y al entrar al ambiente, al aire, al agua, las PCB son transmitidas de un eslabón a otro de las cadenas tróficas, terminando en los organismos superiores. Son más persistentes que el mismo DDT.

En el hombre los PCB atacan desde la piel hasta el sistema inmunológico. En los E.U. se ha visto que producen nacimientos prematuros y problemas de aprendizaje en niños. A pesar de su baja concentración (0.01 partes por millón) si se está expuesto diariamente a ellos terminan acumulándose en el organismo, particularmente en el hígado, cerebro y gónadas, y al aumentar la concentración, afectan al sistema nervioso.

Es por esto que la instalación de la planta es extremadamente peligrosa, ya que al ser quemados, los askareles no son eliminados en su totalidad ; una parte de ellos va directamente al ambiente y otra se recombina produciendo sustancias aún más tóxicas, como los policlorodibenzodioxinas (PCDD) y las policlorodibenzofuronas (PCDF), ambas catalogadas entre las sustancias más teratógenas y cancerogénicas que se conocen, y mucho más persistentes que los PCB. Esto sucede incluso en las plantas equipadas con la más alta tecnología; por ello ninguna planta debe incinerar askareles.  

En México existen alrededor de 3 millones de litros de PCB; no se sabe que se hará con ellos. Importar una planta así no hace más que agravar el problema, ya que en nuestro país no hay ley que regule la instalación de una planta de este tipo. En los E.U. ha habido en los últimos años una tendencia a trasladar el aspecto peligroso de los procesos de producción, pues las restricciones y la presión ciudadana son mayores en este país. A decir de la Dra. Albert, al importar esta planta no solamente estamos importando dinero y empleo, estamos importando con seguridad, una alza en la tasa de cáncer en 20 años. Esto se va a poder demostrar, no hay duda.    

Información tomada de la entrevista realizada por René Delgado a la Dra. Lilia Albert.

La Jornada, 29 de noviembre de 1988.

 

LA INVESTIGACION CIENTIFICA EN MEXICO ¿UN NEGRO PANORAMA?  

La investigación, en un estado deplorable

La falta de reconocimiento a la labor científica por parte de la sociedad y de las instituciones, los bajos salarios aunados al alto costo de la vida y la escasez de recursos no constituyen ningún estímulo para que las nuevas generaciones se interesen por el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

La vida académica no tiene ningún atractivo, más que una enorme satisfacción personal. Por ejemplo, mi salario en 1976 era de 11.6 veces el salario mínimo, actualmente equivale a 6 veces.                                 

El sector privado en México no aporta apoyo económico a la ciencia, porque opera a base de tecnología extranjera que no requiere de investigación. Por otro lado, la industria estatal no difiere de la privada en ese sentido. No se ha preocupado por tener su propia infraestructura técnica. Consecuentemente, la ciencia no ha pasado a ser una necesidad real. Pareciera que se quiere convertir a México en un país maquilador.

Todo esto aunado a la crisis financiera, a la burocracia, etc., conducen a que la investigación se encuentre en este estado deplorable.   

Leopoldo García Colín, Físico, UAM Iztapalapa.

 

Los salarios reducidos al 50%      

Las expectativas de vivir digna y decorosamente con el ingreso de un salario universitario se han visto considerablemente reducidas, afirmó el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Oscar González Cuevas, luego de señalar que por primera vez, en 1988, el porcentaje destinado a la educación del Presupuesto de Egresos de la Federación, se ubicará por abajo del 5 por ciento.                      

Agrego que por lo que respecta a los porcentajes del gasto público que se dedican a la enseñanza superior, puede notarse una reducción al observar que mientras en 1977 fue del 1.75, en 1986 la cifra apenas alcanzó el 0.98.                   

Agregó que se comprobó el deterioro de los sueldos haciendo comparaciones entre salarios nominales y reales y salarios mínimos de cada año y que se encontró, entre otras cosas, que el sueldo del titular “C” en 1988 disminuyó cerca del 50 por ciento en comparación con lo que se recibía en 1974, y que en el caso del asistente “A” el salario decreció en 26 por ciento con relación al mismo año.

En las universidades de provincia: 70% del presupuesto

En conferencia de prensa, rectores y representantes de las universidades de Puebla Sinaloa, Tlaxcala, Guerrero, Querétaro y Chapingo demandaran tener acceso a la discusión con las secretarias de Programación y Presupuesto (SPP) y de Educación (SEP) sobre el subsidio que les será otorgado para 1989, “a fin de dar estabilidad a nuestras instituciones y que puedan cumplir cabalmente con la docencia, la investigación y la difusión de la cultura”.

Los funcionarios precisaron que el promedio de las universidades públicas de provincia trabaja actualmente con el 70 por ciento del presupuesta que requieren, lo cual ha provocado la agudización de fenómenos como la fuga de cerebros y paralizado la investigación en diversas instituciones.

 

En 10 años han emigrado 120 científicos de primer nivel

La poca inversión y los bajos salarios en el área de investigación científica han ocasionado que en los últimos 10 años se hayan ido del país 120 científicos de primer nivel, informaron investigadores al presidente electo Carlos Salinas de Gortari, a quien también se le dijo que sólo se invierte en México el 0,6 por ciento del Producto Interno (PIB), mientras que la Organización Mundial para la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomiendan como mínimo el 1.8 por ciento.                                         

Hay que hacerle más caso a la ciencia y ponerla en manos de científicos y no de burócratas.

 

Actualmente hasta los cerebros mediocres emigran

Un país no puede ser moderno sino tiene una estructura científica moderna y una inversión importante en la ciencia, y eso todavía no se ha dado en el país.                            

Hay que tomar una decisión en cuanto hacia donde se quiere ir, hacia el país de maquiladoras o hacia el país de industria moderna y tecnológica. Y si el país quiere modernizar su tecnología hay que invertir en ciencia, forzosamente. Un país dependiente compra tecnología todo el tiempo y compensa estos costos reduciendo el nivel de vida de su pueblo.

Un país que no tiene tecnología está obligado a tener mano de obra barata, no le queda otra.

Recientemente México ha afrontado, en el área de la física, una fuga de cerebros dramática, particularmente en campos donde puede haber mayor aplicación estratégica, es donde más personal hemos perdido: metalurgia, cerámica, electrónica, estado sólido. Antes perdíamos a las personas más brillantes, ahora estamos perdiendo hasta los mediocres.

Miguel José Yacamán, Director del Instituto de Física

 

¿Un optimista?

“La fuga de cerebros que se presenta actualmente en México no es grave, porque esta situación es temporal. Se tiene la expectativa de que los científicos que en la actualidad trabajan en otros países, regresarán al país y aportarán sus experiencias en el momento en que se reinicie el despegue de la economía”. 

Emilio Marroquín, director del programa internacional de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Enseñanza Superior (ANUIES).

Fuentes: Entrevistas de Norma Ávila a L. García Colín, Uno más Uno, 22 de noviembre de 1988. Elena Gallegos, La Jornada, 29 de noviembre de 1988. Néstor Martínez C., Uno más Uno, 13 de noviembre de 1988. La Jornada, 19 de octubre de 1988. Javier Molina entrevista de M. J. Yacamán, La Jornada, 25 de julio de 1988.        

           

DE CÓMO SE BRINDA APOYO A LA INVESTIGACION TECNOLOGICA EN NUESTRO PAIS

Crónica.

Que hablen los jóvenes, les dijo el ahora presidente electo, Carlos Salinas de Gortari, cuando llegó al estado de sus ancestros, Nuevo León, en campaña política. Hoy vinieron desde allá para expresarse, pero no encontraran al portavoz de la modernidad. “Seguramente en Cracovia sólo gustan de ver a los jóvenes que llegan con medallas, y no a nosotros que llegamos a solicitar apoyo”.                                 

Su preocupación mayor es una: “la materia prima más importante en México es la materia gris, no el petróleo, por lo que es ese recurso el que debe cuidarse. Se habla mucho de la fuga de cerebros, pero nada se hace para evitarlo. Es por ello que en materia tecnológica seguimos dependiendo vergonzosamente del exterior”.                             

Interesados en dar a conocer sus últimos avances logrados en laboratorio, un grupo de estudiantes e investigadores del Tecnológico de Monterrey llegó, junto con más de mil 800 jóvenes de diversos estados de la República, hasta el Palacio de Minería del DF para participar (del 18 al 24 de octubre) en el Cuarto Certamen Nacional de Proyectos Científicos y Tecnológicos de la juventud, donde esperaban encontrar a representantes de las 40 instituciones y organismos públicos, sociales y privados convocantes.                       

No hubo tal. A la apertura del evento “no llegó ningún representante mayor de esas instituciones. De nada sirve que se exhiban como auspiciadores de nuestro trabajo, cuando no conocen lo que estamos haciendo ni la forma en que pudieran apoyarnos realmente”.

Gilberto Herrera y Claudia Gutiérrez, investigadores del área de Sistemas Electrónicos del Tecnológico de Monterrey, cuya propuesta es “la implantación de una política tecnológica, congruente con el llamado a la modernidad, mediante el cual se brinde apoyo a nuestros proyectos. Nos interesa participar lealmente en la realización de nueva tecnología, con la que podamos contrarrestar la penosa situación actual de México en materia tecnológica”.                           

Además de presentar sus modelos de microcomputadoras construidas en laboratorio, “de las pocas que se han desarrollado en el país”, destinadas a control numérico y control de motores, los expositores aportaron datos sobre el problema clave: “el 90 por ciento del consumo de dispositivos electrónicos por parte de las paraestatales: Pemex, CFE y petroquímica básica, se ha importado particularmente de E.U., Alemania, Japón, Inglaterra y Francia”.                               

Pero el problema va más allá, dicen los investigadores; los préstamos que recibimos del exterior, son, en gran parte, destinados al pago de contratos en importación tecnológica, la mayoría de las veces contactados con anterioridad. “Cifras de Caniesa (entidad en materia electrónica) —dice Gilberto Herrera—, señalan que entre 1980 y 1984, México gastó 218 mil 881 millones de dólares en importación de equipo electrónico”.                       

Seguimos dependiendo de los países fuertes, “y así seguiremos ahora, con lo de la nucleoeléctrica de Laguna Verde. Aquí la cuestión se torna política; venden lo que quieren y a los países clave para sus intereses. Aquí compramos reactores de desecho y nos vendieron la tecnología que no afectara sus intereses de mercado, por lo que seguiremos siendo usuarios, operadores y técnicos de mantenimiento. Esto se verá cuando se presenten problemas tecnológicos que rebasen lo que del exterior nos vendieren y tengamos que recurrir a ellos”.                  

El martes pasado, en el Museo Tecnológico de la CFE fueron entregados los premios y reconocimientos a los ganadores del Certamen, en las 16 áreas concursantes, en cuatro categorías distintas: A (de 12 a 16 años), AA (de 17 a 22), AAA (de 23 a 27) y libre (de 28 a 35 años).

Para los primera lugares se entregó la presea Francisco J. Mújica, un lote de libros, una tarjeta Plan Joven, un viaje al interior de la República, suscripción a revistas de las instituciones convocantes, premios de 100 mil a 600 mil pesos (dependiendo de la categoría) y becas de estudios (para quien las solicitara).                         

Así se estimula a los jóvenes emprendedores de la ciencia y la tecnología en México.              

Ana María González, La Jornada, 1 de noviembre de 1988.

 

POCA DIFUSION A LA CIENCIA

En un estudio titulado “Proposición sobre un modelo para la integración y difusión de la cultura tecnológica, científica y humanística en el IPN”, realizado por Leopoldo Foster Ibáñez, resalta el hecho de que es poco el espacio que destinan los medios de difusión masiva a la ciencia y la tecnología, elementos, se supone, indispensables para el desarrollo de nuestro país.                               

Por ejemplo, en el Canal 11, dependiente del IPN, los programas de contenido científico-tecnológico representaran sólo el 3.18 por ciento del tiempo anual de transmisión.                        

En cuanto a radio, “algunas estaciones” tanto públicas como privadas “han abierto apenas una rendija para la difusión de la ciencia y la tecnología”. Sólo Radio Educación y Radio UNAM “dedican tiempo de transmisión a la difusión de la ciencia y la tecnología, realizando un esfuerzo modesto a título de pioneros, mientras que en algunas estaciones privadas se transmiten únicamente ‘cápsulas’ de información, unas veces propias y otras del CONACyT”.                     

Respecto a Radio Educación y Radio UNAM, Foster aclara lo siguiente: de los siete programas de ciencia y tecnología instrumentados por la primera en 1984, con un tiempo semanal de ocho horas cuarenta minutos, pasó al año siguiente a sólo dos, con un tiempo semanal de cuarenta y cinco minutos. En cuanto a la segunda, se pasó de 1984 a 1985, de cinco a seis programas, pero disminuyó el tiempo semanal de tres horas cuarenta y cinco minutos a dos horas treinta minutos.

Javier Aranda, La Jornada, 25 de octubre de 1988.

 

AZUCAR, BIOTECNOLOGIA Y EMPLEO

Las nuevas biotecnologías forman parte de la revolución tecnológica que vive el mundo contemporáneo. Junto a los nuevos materiales, coma fibras ópticas, cerámicas y superconductores, y con los nuevos productos de la electrónica y la informática, la Biotecnología constituye uno de los puntales de la emergente “tercera revolución industrial”. Si bien todas las nuevas tecnologías traen consigo enormes promesas para la humanidad, invariablemente ocasionan a la vez efectos negativos que no se deben desdeñar. Aquí abordaremos brevemente algunos efectos sobre el empleo, a partir de la introducción de un producto de la Biotecnología que sustituye el uso del azúcar de caña.

Con ayuda de la Biotecnología se han producido jarabes dulces que podrían cambiar de raíz toda la industria azucarera tal como la conocemos hoy en día. Las implicaciones sobre el empleo en algunos países del Tercer Mundo, incluido México, pueden ser desastrosas. Todo está relacionado con los patrones internacionales de intercambio comercial del azúcar y sus sustitutos.

En Estados Unidos, por ejemplo, se ha eliminada el consumo de ese producto en un 44 por ciento entre los años 1982 y 1987 sustituyéndolo con jarabes “edulcorantes” (a dulces) fabricados a partir del maíz. Aunque se pueden producir edulcorantes de cualquier planta que contenga almidones, hasta ahora se ha favorecido el usa del maíz en esa nación, por contar can una abundante producción de ese cultivo.

Los nuevos edulcorantes son producidos con técnicas enzimáticas mejoradas, parte de las nuevas biotecnologías, cuyo resultado son “jarabes de maíz con alta fructuosa”. Al igual que el azúcar de caña, los edulcorantes contienen calorías y son más dulces que la propia sacarosa. No se trata, pues, de los sustitutos dietéticos del azúcar, como la sacarina o el nuevo producto estadounidense llamado nutrasweet. Estos últimos también constituyen una fuerte presión contra la industria del azúcar, pero son un caso aparte.

Más de 30 compañías embotelladoras en Estados Unidas (como Coca-Cola, Pepsi-Cola y 7-Up) han cambiado el azúcar por “jarabe de maíz con alta fructuosa”. Como resultado directo, la importación del dulce en Estados Unidos ha bajado de 4.6 a 2.5 millones de toneladas entre 1978 y 1985. Este cambio ha abaratado sus procesos de producción, pues allá se producen grandes cantidades de maíz en toda la región del medio-oeste. Sin embargo, muchos países del Tercer Mundo sufren hoy las consecuencias.                                 

En efecto, tal alteración de las relaciones globales de intercambio han afectado los ingresos y el empleo en el Tercer Mundo. Por ejemplo, el ingresa caribeño por exportación de azúcar a Estados Unidos se redujo de 686 millones de dólares en 1981 a 250 millones en 1985. Por su parte, Filipinas vio reducir sus exportaciones azucareras a Estados Unidos de 624 millones de dólares en 1980 a 246 millones en 1984.

Uno de los resultados que acompaña a lo anterior ha sido la sustitución de los cultivos de caña de azúcar por otras de menor intensidad en el uso de mano de obra. Con esa sustitución de cultivos cañeros se han perdido medio millón de empleos en Filipinas.

Habría que preguntarse qué sucederá en México cuando los edulcorantes comiencen a sustituir el uso del azúcar. Uno de los dilemas que se enfrentarán es que hoy por hoy nuestra país no produce maíz suficiente ni siquiera para su consumo directo o en tortillas. Mucho menos existen excedentes de ese cultivo para dedicarlos a la producción de edulcorantes. No obstante, podría darse el caso de que a las compañías embotelladoras que producen en el país les resulte más rentable en el futura la importación de edulcorantes.

Debido a una política de precios que mantuvo artificialmente barato el azúcar, y a cambios en las patrones de consumo propiciados por la publicidad de las compañías embotelladoras, los mexicanos consumimos más de 14.5 millones de litros de refrescos por día. En efecto, México es el segundo consumidor per cápita en el mundo, con 75 litros anuales por habitante.                        

Actualmente la industria en general consume 55 por ciento del azúcar y el resto es de uso doméstico. Del total, sin embargo, solamente la industria embotelladora absorbe 30 por ciento del dulce producido en México. De esta proporción 75 por ciento estaba manejado por dos empresas trasnacionales en 1979: Coca-Cota y Pepsi-Cola. Por lo tanto, mucho del control sobre el futuro del azúcar está en manos de unas cuantas compañías trasnacionales, nos guste o no.

En enero pasado el gobierno mexicano anunció que vendería 17 de los 56 ingenios que hasta entonces controlaba. Pepsi-Cola pronto anunció que le interesaban tres de ellos: los más productivos. Sin embargo, hubo protestas de varios sectores y las cañeros dijeron que ellos estaban dispuestos a comprar los ingenios, a pesar de sus conocidos problemas financieros, antes de dejarlos bajo control trasnacional. Aún no se resuelve definitivamente quiénes serán los nuevos dueños de las empresas.

Una de las dudas que surge es si la venta de ingenios no constituye ya el primer paso hacia la restructuración de la industria azucarera, ante su actual ineficiencia y las perspectivas de sustitución del azúcar. Se han sumado así dos factores que hacen inminente la restructuración de esa industria. Por una parte, está lo obsoleto de su planta industrial y el exceso de personal, y por otra, la amenaza representada por los nuevos edulcorantes.                      

Sin duda, los sectores más afectados serán los obreros de los ingenios y los cortadores de caña. Estos últimos eran 90 mil trabajadores en la zafra de 1980-81, la mayoría de ellos jefes de familia. Los productores cañeros por su parte, siempre contarán con la alternativa de sustituir sus cultivos por otros de mayor demanda y rentabilidad. En términos de una política de empleo, entonces habrá que prever dónde podrán ser reempleadas las decenas de miles de obreros y cortadores de caña que se quedarán sin su fuente de ingresos. 

Gerardo Otero, La Jornada, 19 de junio de 1988

 

PROTECCION DE RECURSOS NATURALES: MUROS DE DEMAGOGIA Y JUEGOS DE FANTASIA

El pasado 18 de octubre, el subsecretaria de Ecología declaró que al terminar el actual sexenio, México contará con 65 áreas naturales protegidas, “algunas de las cuales fueron consideradas por la Unesco patrimonio de la humanidad”.

Indudablemente, algo se ha avanzado en nuestro país en materia de protección a la naturaleza, pero la situación está demasiado lejos de ser satisfactoria. es cierto que la reserva de biósfera de Si’an Kaan, en Quintana Roo, ha recibido el espaldarazo de la Unesco, pero en ella casi todo está por hacerse: grupos nacionales y extranjeros se han apoderado de largos trechos de sus playas, carece todavía de delimitación clara, y los propietarios de terrenos en el interior de la reserva, cuya expropiación ha solicitado el director de la misma, se niegan a acatar las normas que protegen el ecosistema; en fin, Si’an Kaan es una hermosa esperanza, pero no una realidad consolidada.

También es verdad que ahora existe la importante reserva de Manantlán, en Jalisco, que algunos parques nacionales y reservas faunísticas han recibido una mayor atención, y que en ellos trabaja un puñado de investigadores serios y capaces. Pero la declaración del subsecretario es sorprendente: sin duda, entre sus “áreas naturales protegidas” incluye al parque nacional “Cerro de la Estrella”, hoy fraccionado y construido, y a los de Cupatitzio, fuentes brotantes de Tlalpan, Camecuáro, El Tepeyac, Barranca de Chapultepec en Cuernavaca, Benito Juárez en Oaxaca y Cumbres de Majalca, todos los cuales son jardines urbanos o municipales. Y también estará incluyendo a aquéllos que tienen valores culturales e históricos, pero no naturales, como Xicoténcatl, el histórico Coyoacán, el Cerro de las Campanas, el Lomas de Padierna y el Rayón, e incluso a las ciudades de Monterrey, Tlaxcala, Río Blanco y Orizaba, que aberrantemente se encuentran dentro de hipotéticos “parques nacionales”.                          

En su Tercer Informe de Gobierno, Miguel de la Madrid apuntó que “se estaba trabajando” para poder contar con diez parques nacionales “debidamente acondicionados” al final de su sexenio. Hoy nos enteramos de que son nada menos que 65, pero no se nos dice nada sobre su extensión a veces ridícula, sobre sus límites imprecisos, sobre la carencia de vigilancia y protección en casi todos, sobre su irregular situación jurídica (apenas 12 por ciento de la superficie total pertenece a la nación); sobre su deterioro, su frecuente inutilidad y el saqueo de sus riquezas. Una ves más lo que imparto es acumular cifras, sin importar lo que éstas significan.

La verdad es que México es uno de los países del mundo —del primero o del tercero— que menos superficie de su territorio dedican a la protección de los recursos naturales, y que, como denunció recientemente el Simposio sobre Diversidad Biológica efectuado en la UNAM, la destrucción de nuestros ecosistemas avanza implacablemente. Pero no nos quedemos en la protesta: es necesario que el próximo gobierno asuma sus responsabilidades en este campo; que implemente debidamente la veintena de parques nacionales que son viables, y cree otros nuevos; que ponga en marcha, sobre un plan unificado y coherente, estudios serios de investigación y conservación de los recursos; que maneje sabiamente el potencial turístico, científico y económico de esos sitios fundamentales. Y que deje de ocultar nuestra realidad tras muros de demagogia y juegos de fantasía.

Fernando González Gortázar, La Jornada, octubre de 1988.

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Problemas y acertijos
 

 

   
   
     
                     

 

1. La cena política

En una cena en honor de un político se reúnen 16 personas, incluido el homenajeado. Todas ellas diputados o senadores, y pertenecientes al PRI o al PRD, habiendo más miembros del PRI que del PRD. Sin embargo, hay más diputados del PRD. Los diputados del PRI son más que los senadores del PRI, y al menos uno de los asistentes es senador del PRD. Tener en cuenta o no al homenajeado no tiene incidencia sobre la solución del problema. Hallar la filiación del homenajeado y su calidad de diputado o senador.

 
                                                                                           

 

                                                                                                                                 
   

2. Si nos falta la luz… 

En un cajón hay 12 pares de calcetines negros y 12 pares de calcetines blancos. Pero en vez de estar unidos en pares, como es habitual, los 48 calcetines están sueltos y, además, mezclados. No habiendo luz en la habitación, usted quiere coger el menor número de calcetines que le aseguren que obtendrá un par del mismo color. ¿Cuántos calcetines debe tomar del cajón?

 

3. La estratagema de Búfalo Bill

El famoso Búfalo Bill se hallaba en cierta ocasión en medio de una isla cubierta de bosque, tratando de eludir la persecución de los indios que se hallaban más al oeste que él. Viendo los perseguidores que soplaba un fuerte viento proveniente del oeste, y conociendo que el extremo este de la isla era un acantilado de descenso imposible, decidieron prender fuego al bosque, seguros de que o bien Búfalo Bill moriría quemado o despeñado en el acantilado. ¿Cómo consiguió salvarse?

 
   

4. No hay que tropezar dos veces en la misma piedra

Dados los cuatro puntos de la figura, trazar dos rectas, sin levantar el lápiz del papel, que pase por ellos.

 

5. La tela de araña

Una araña teje su tela en el marco de una ventana. Cada día duplica la superficie hecha hasta entonces. Es decir, que si al acabar el día la superficie que tiene la tela es S, durante el día siguiente la araña teje una superficie asimismo igual a S. En esta forma tarda 30 días en cubrir el hueco de la ventana. Si en vez de una araña, fueran dos, ¿cuánto tardarían en cubrir dicho hueco?

6. Pregunta simple

¿Cómo puede hacerse la mitad de 12 igual a 7?

 

Respuestas a los acertijos del número 12

1. En América del Norte corre…
La clave está en la rotación. La fuerza centrífuga debida a la rotación se combina con la atracción gravitacional para dar la dirección aparente de la gravedad, que no está dirigida hacia el centro de la Tierra. El río Mississippi, así como cualquier otro río, corre hacia abajo respecto a esta vertical. De otra forma, la fuerza centrífuga es la que permite al río alejarse del centro de la Tierra.

2. Las mareas son provocadas…
Las mareas se producen en la vecindad de los puntos A y B (ver figura). La fuerza de atracción de la Luna es máxima en el punto A, lo que da lugar a una elevación de las aguas de mares y océanos. En el punto B la fuerza de atracción es mínima, pero el efecto es distinto: la presencia de la Luna tiende a disminuir el nivel del agua. Luego, el nivel es máximo donde la atracción de la fuerza lunar es mínima.

3. El griego Pitágoras…
Existe un pequeño error: no son dígitos sino divisores. Dicho lo anterior damos una posible solución. Los números 284 y 220 son amigables. En efecto:

284511015514412212011111015141211 y 2205142171141211, donde los sumandos de la primera expresión son los divisores de 220 y los sumandos de la segunda son los divisores de 284.

4. Fijemos la atención en un triángulo rectángulo
Considérese cualquiera de las líneas quebradas de la sucesión. La longitud total de los segmentos paralelos al cateto horizontal es igual a 1; lo mismo se puede decir de los segmentos verticales. Dado que la longitud de la quebrada no depende del número de escalones, la línea límite tiene una longitud igual a 2.

5. Cómo determinar la velocidad de las gotas…
Las marcas que dejan las gotas de lluvia sobre las ventanas del tren son líneas inclinadas. Tómese un segmento cualquiera de la marca; la componente horizontal es proporcional a la velocidad del tren (Vt), mientras que la componente vertical es proporcional a la velocidad de las gotas (Vg). Entonces, de acuerdo a la definición de tangente, resulta que: Vg 5 Vt tan u.

PREGUNTA SORPRESA:

La respuesta es simple: basta romper la barra y ver si los pedazos se atraen.

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Colaboración de: Rafael Ramírez Meléndez, estudiante de Matemáticas, Facultad de Ciencias, UNAM.

     
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José L. Castillo      
               
               

Los primeros tiburones aparecieron en el planeta hace 300 millones de años. Su gran capacidad de adaptación les ha permitido llegar sin problemas hasta nuestros días. Actualmente se les encuentra en todos los océanos y mares del mundo; son parte importante de la cadena trófica del ecosistema marino. Provistos de una dentadura excepcional, única en todo el reino animal y de sistemas sensoriales perfeccionados, los tiburones son criaturas que causan a la vez miedo y fascinación. Son cada vez mejor estudiados y, desde el punto de vista económico, cada vez más importantes.       

¿Qué tipo de criaturas son los tiburones, tan frecuentemente calumniados por la prensa y subestimados por el público en general?       

Los tiburones pertenecen a un grupo de peces relativamente pequeño, que junto con las rayas y quimeras, constituyen el grupo de los condrictios o también llamados “peces cartilaginosos”. Poseen de 5 a 7 aberturas branquiales independientes de cada lado de la cabeza, un esqueleto cartilaginoso, y escamas (placoideas) que recubren todo el cuerpo. Estas características distinguen a los tiburones de los peces óseos, que es el grupo más importante de peces, también conocido con el nombre de peces osteictios.     

En la actualidad se habla de cerca de 350 especies vivientes de tiburones, las cuales varían en longitud; ésta puede ir desde los 15 metros, como el tiburón ballena Rhiniodon Typus, hasta los 15 cm del tiburón más pequeño, Squaliolus laticuadus. Paradójicamente los tiburones más grandes (el tiburón ballena y el tiburón peregrino) se nutren de plancton y son inofensivos. De estas 350 especies de tiburones vivientes, sólo se sabe de 27 que ataquen al hombre, aunque se deben considerar otras 40 que son potencialmente peligros para el hombre, lo que indica que sólo el 20% de las especies de tiburones vivientes son consideradas peligrosas. (Compagno, 1984). La mayoría de los tiburones que han atacado al hombre (56%) pertenecen a la familia Carcharhinidae.    

LOS TIBURONES, CRIATURAS POSEEDORAS DE UNA ASOMBROSA HISTORIA EVOLUTIVA

Los elasmobranquios han evolucionado siguiendo dos tendencias generales: los tiburones y las rayas. Los tiburones poseen cuerpos cilíndricos y moderadamente deprimidos (dorsoventralmente planos), aberturas branquiales en los costados de la cabeza, aletas pectorales claramente separadas de la cabeza y colas bien desarrolladas que son usadas en una natación de ondulaciones laterales. Por su parte, las rayas poseen cuerpos tanto moderadamente deprimidos como completamente deprimidos. Estos son muy anchos, tienen aberturas branquiales en la parte ventral de la cabeza, aletas pectorales fusionadas a la misma y colas en forma de látigo.               

Los primeros tiburones aparecieron hace aproximadamente 300 millones de años; el registro fósil más antiguo data de rocas del periodo Devónico, que duró aproximadamente 50 millones de años. Estos tiburones devónicos conocidos como “cladodontos” constituyen el nivel más primitivo de la evolución de los tiburones y pueden ser considerados como la línea de la cual provienen los tiburones modernos. Estas criaturas reciben el nombre de “cladodontos” debido a que sus dientes eran de múltiples cúspides (cladodonto 5 dientes ramificados), los cuales se caracterizan por presentar una cúspide central grande y cónica con dos o más cúspides laterales más pequeñas. El tiburón cladodonto mejor conocido es el Caldoselache, tiburón fósil proveniente del periodo Devónico; este tiburón medía de 90 a 120 cm de longitud, poseía una boca terminal, un cuerpo definitivamente en forma de “tiburón” y una aleta caudal grande; contaba con dos aletas dorsales, dos pectorales y dos aletas pélvicas, igual que los tiburones actuales, pero carecía de aleta anal. Los caldodontos desaparecieron al final de la era Paleozoica, hace aproximadamente 225 millones de años, y fueron sustituidas por los tiburones “hybodontos”, sus presuntos descendientes; estos eran peces que constituyeron el niel intermedio en la evolución de los elasmobranquios.                                

Los hybodontos aparecieron al final del devónico y alcanzaron su máxima expansión durante el período Carbonífero (hace 280 millones de años) época en que los tiburones llegaron a ser criaturas dominantes en los océanos. Estos tiburones poseían una mejor locomoción debido a sus aletas de bases estrechas, flexibles y movibles como las de los tiburones modernos. Este grupo de tiburones fósiles poseía dos tipos de dientes, dientes cortantes y dientes trituradores que les permitieron alimentarse de peces e invertebrados valvados. Durante el Mesozoico los hyhodontos aportaron la población que evolucionó hacia los tiburones y rayas modernos. Al final del período jurásico (190 millones de años) aparecieron nuevos tiburones con mejores adaptaciones alimenticias y locomotoras, esos tiburones presentaban mandíbulas protrusibles en posición más ventral, estos primeros tiburones modernos, representados por el género fósil Paleospinax establecieron el patrón evolutivo para los tiburones y rayas actuales.

El actual tiburón “Port Jackson” (Heterodontus) del océano Pacífico es un descendiente directo de los tiburones hybodontos. Otro grupo fue formado por la familia Notidanidae, que también apareció en el Jurásico. Estos eran tiburones depredadores que poseían aletas sin espinas y una sola aleta dorsal, su cola era también muy grande y lobulada. Al comienzo del Jurásico, y más tarde durante el transcurso del Cretácico, aparecieron una serie de modernas familias de tiburones. La familia Isuridae (tiburones marrajos) apareció en el Jurásico; Isurus mismo se conoce desde el Cretácico inferior; mientras que el enorme y temido tiburón blanco, Carcardodon catcharias existe desde el Cretácico superior. Las lijas (Scyllium, familia Scillydae) datan del Jurásico. La familia Carcharhinidae a la que pertenecen los peligrosos tiburones azules, grises y tigres también son de origen Jurásico. En el Cretácico se añadieron los tiburones de arenas (familia Odontospidae) en los que se incluye el tiburón duende (Scapanorhynchus). Desde el Cretácico la evolución de los tiburones ha continuado en dos líneas; los tiburones y las rayas; los tiburones han continuado como depredadores pelágicos de cuerpos cilíndricos, mientras que las rayas han evolucionado como habitantes del fondo marino con cuerpos deprimidos. La separación de estos dos grupos aún no es completa, ya que en la actualidad existen formas que presentan características de ambos grupos como los tiburones sierra del género Pristis y los peces guitarra del género Rhinobatos.  

LOS TIBURONES, VERDADERAS MAQUINAS PARA COMER

Los tiburones están provistos de un sistema maxilar tal que frecuentemente se ha dicho que son un modelo de mecánica alimentaria, como atestiguan las mandíbulas de las especies más grandes. En cambio, sus antepasados estaban obligados a un régimen alimenticio mucho más estricto, ya que sus mandíbulas no les permitían capturar más que peces o invertebrados enteros con la limitación del tamaño; la mandíbula superior de los tiburones fósiles estaba fijada a la bóveda craneana y la boca estaba en posición terminal de la cabeza. En los tiburones actuales la boca es ventral y la mandíbula superior, que se ha hecho móvil, se ha separado del cráneo; gracias a esta evolución los tiburones son ahora capaces de separar pedazos de carne de presas mucho más grandes. Hace algunos años fue comprobada la fuerza de las mandíbulas de los tiburones con ayuda de un astuto aparato llamado “gnatodinamómetro” inventado por James Snodgrass del Instituto SCRIPPS de oceanografía de los Estados Unidos, aplicando principios de medidas de fuerza de indentación; se estimó que para el tiburón obscuro Carcharinus obscurus, la fuerza máxima registrada para un único diente fue de 60 Kg, cuando esta fuerza es aplicada a una superficie de 2 mm2 la presión es de 30 Kg/mm2, o sea 3 Ton/cm2. Además de esta mandíbula extensible, los tiburones están provistos de temibles dientes capaces de renovarse indefinidamente; por ejemplo, los juveniles del tiburón limón, Negaprion brevirostris de un metro de longitud total renuevan los dientes de su mandíbula inferior cada 8.2 días aproximadamente y los de la mandíbula superior cada 7.8 días.  

SISTEMAS SENSORIALES PERFECCIONADOS  

Hace algunos años Gilbert Perry, en el Lerner Marina Laboratory de Bimini, en Las Bahamas, realizó pruebas sobre el olfato del tiburón limón (Negaprion brevirostris) descubriendo que poseen un olfato hipersensible, ya que estos tiburones lograron detectar diluciones de extracto de atún de 0.04 ppm (partes por millón). Por otra parte el Dr. Albert Tester realizó en 1960 experimentos en Eniwetok, en las Islas Marshall, en el Pacífico, observando que tiburones con ayuno progresivo son capaces de responder positivamente a concentraciones de 0.0001 ppm de extracto de carne de mero. Este sistema olfatorio hipersensible sitúa ya a los tiburones entre los superdotados del reino animal.

 En relación a la visión de los tiburones, tenemos que su ojo se asemeja mucho al ojo de los vertebrados. La abertura del iris (la pupila) tiene forma variable y, contrariamente a la creencia popular, la pupila puede abrirse y cerrarse muy rápidamente. En el tiburón gata, Ginglymostoma cirratum, se halló que la dilatación máxima se produce entre 24 y 30 segundos en el curso de la adaptación a la obscuridad y la contricción máxima entre 3 y 5 segundos. La retina contiene un gran número de bastones y un número más pequeño de conos. Los conos sirven para la precisión visual y la percepción de los colores, los bastones aumentan la sensibilidad visual y permiten a los tiburones distinguir un objeto situado o moviéndose en el fondo del mar, incluso si está débilmente iluminado. La sensibilidad del ojo del tiburón a la luz débil se acrecienta gracias a una notable estructura que sólo algunos vertebrados, entre ellos el gato, poseen: el tapetum lucidum, que se encuentra situado detrás de la rutina y actúa como un reflector, está compuesto de pequeñas placas argénteas que contienen cristales de guanina (pigmento) y de células móviles pigmentadas de negro, los melanoblastos. El tiburón tiene una visión normal, pero en la obscuridad los melanoblastos se retraen desenmascarando las plaquetas del tapetum: la luz que acaba de atravesar la retina se refleja entonces sobre éstos, de forma que los conos y los bastones son estimuladas dos veces. El tapetum ayuda a los tiburones que cazan de noche (la mayoría de las especies que viven en aguas profundas lo hacen) a que penetre en el ojo un máximo de luz. Además, los tiburones son capaces de captar vibraciones de baja frecuencia, ya sean provocadas por un pez o por un hombre que nada, gracias a un órgano que poseen muy pocos vertebrados acuáticos: el sistema lateral. Compuesto de una línea lateral dispuesta a lo largo del cuerpo a la manera de la línea de flotación de un navío, y de un canal lateral interno unido a la línea lateral por túbulos y canales, el sistema lateral es sensible a la presión y su función es de captador de vibraciones pero también de estabilizador. Si al nadar el pez lo hace oblicuamente, la diferencia de presión que registra por medio de su sistema lateral a cada lado del cuerpo le permite volver a la horizontal. Hace más de 50 años, el Dr. Georges H. Parker de la universidad de Harvard demostró que el pez lija, un tiburón pequeño, Scyliorhinus canicula, privado de sus órganos auditivos y visuales podía seguir percibiendo las perturbaciones del agua si su sistema lateral quedaba intacto.  
 
Las ampollas de lorenzini, sensores electromagnéticos de los tiburones 
 
Los extraordinarios experimentos de Kalmijn y colegas, han aportado en el curso de los últimos veinte años algunas aclaraciones sobre el sistema sensorial único de tiburones, torpedos y rayas; el llamado sistema de emisión recepción electromagnético. Estos elementos sensoriales conocidos con el nombre de ampollas de Lorenzini están situadas bajo la piel de la cabeza y del morro. Además de su función como receptores de la temperatura, de la salinidad y de las vibraciones, se demostró su papel de receptores electromagnéticos. Al estudiar Kalmijn en 1971 el comportamiento de Syliorhinus canicula, demostró que este pequeño tiburón europeo es capas de localizar a un pez plano (lenguado) de la familia Pleuronecitdae, enterrado en la arena, gracias al microcampo eléctrico inducido por ese pez. Más tarde, en 1978, el mismo Kalmijn formuló la hipótesis de que dichos órganos (ampollas de Lorenzini) captarían no sólo la dirección del campo eléctrico producido por la presa, sino que también serían sensibles al campo magnético de la Tierra, sirviendo así de instrumento de navegación durante las migraciones. Durante el verano de 1987 Kalmijn y Kimley efectuarían un crucero por el Golfo de California para comprobar la tesis de la orientación electromagnética de los tiburones. 
 
300 millones de años de éxito reproductor de los tiburones 
 
Todos los órganos de los tiburones que se han descrito hasta aquí, conciernen a su supervivencia individual, pudiéndose constatar que el tiburón está bien dotado para afrontar la vida en el medio marino. No obstante, desde el punto de vista evolutivo, la perpetuación de las especies es más importante que la supervivencia del individuo, y el hecho de que los tiburones estén sobre la Tierra desde hace 350 millones de años es prueba de su éxito reproductor. La fecundación en todos las tiburones es interna, esto es, el esperma de los machos es introducido al aparato reproductor de la hembra por medio de los “gonopodios” o “pterigopodios”, órganos intromitentes que son extensiones de las aletas pélvicas de los machos. Los pterigopodios ya se observan en los embriones machos, pero se desarrollan definitivamente cuando éstos maduran. Debajo de la piel del vientre se encuentra una vejiga muscular que está comunicada con cada pterigopodio, esta estructura doble recibe el nombre de “ampolla sifonal” o simplemente “sifón”; estos sifones se llenan de agua de mar justo antes de la copulación; cuando el pterigopodio se inserta en la hembra, expulsa el agua de mar junto con la sustancia mucosa que segregan las células del surco del pterigopodio y que transporta el liquido seminal y el esperma.           

En una gran cantidad de especies de tiburones, el macho, en el transcurso del cortejo, mordisques varias veces las aletas pectorales y el dorso (entre las dos aletas dorsales) de la hembra, zonas que frecuentemente aparecen heridas cuando las hembras son capturadas durante la temporada reproductiva. Justo antes de la inserción del pterigopodio, el macho sujeta la aleta pectoral de la hembra con su boca, en algunas especies como Apristurus riveri, las dientes del macho están modificados para ese fin. Hasta el momento se han llevado a cabo pocos estudios sobre el apareamiento de los tiburones. La copulación en Heterodontus francisci fue descrita en 1961 por los norteamericanos R. H. Johnson y E. S. Herald; en Florida, en 1963, Eugenie Clark observó el comportamiento sexual del tiburón limón Negraprion brevirostris; finalmente R. H Johnson y D. R. Nelson describieron en 1978 la cópula de dos especies de carcarínidos Carcharhinus melanopterus y Triaendon obesus. En las fotografías ya clásicas que tomó Schensky en 1914 se ve al macho de Scyliorhynus canicula enroscarse alrededor de la hembra en el momento de la cópula; en esa posición no le es posible introducir más que un solo pterigopodio a la vez. Esa es probablemente la postura de cópula de las especies de tiburón más pequeñas.

Los tiburones presentan los tres tipos de reproducción, es decir, pueden ser ovíparos, ovovivíparos y vivíparos. En las especies ovíparas el huevo se encuentra dentro de una cápsula de forma y tamaño diversa. La de Heterodontus japonicus mide 15 cm de largo y está provista de dos espirales, que le permiten resistir la acción de las corrientes de agua enroscándose en los sustratos rocosos. La gran mayoría de las aproximadamente 350 especies de tiburones son ovovivíparos y vivíparos que retienen los huevos fecundados dentro del oviducto. Entre los tiburones vivíparos dos familias, la Carcharhinidae y la Sphyrbidae (tiburones martillo) desarrollan placentas que alimentan a los embriones. En los tiburones ovovivíparos el embrión no tiene un contacto directo con la madre. Con base en los más recientes estudios sobre el desarrollo embrionario de algunas especies, se descubrió que los tiburones presentan períodos de gestación sumamente largos; estos van de uno a dos años, siendo una de las gestaciones más largas de todo el reino animal. Una de las formas de reproducción más insólitas es la de Odontaspis taurus, una ovovivípara que frecuenta las costas occidentales de los E. U.; este tiburón posee un enorme ovario unido a los oviductos, los huevos son pequeños y puede haber hasta 25000. Pueden liberarse al mismo tiempo 15 o 20 huevos que descienden a cada oviducto. En el curso del desarrollo, uno de los embriones crece más rápidamente que el otro, y su apetito carnívoro es mortal para el resto de la prole que está encerrada conjuntamente. Después de ese “festín”, el ovario continúa descargando otros huevos, que a su vez, acaban en la boca del joven depredador; luego, probablemente al cabo de un año, el joven de cada oviducto alcanza un tamaño de 100 cm de longitud, lo que es una talla respetable para un pequeño tiburón cuya madre mide alrededor de 250 cm. Este canibalismo intrauterino se produce también en las familias Lamnidae y Alopiidae. La práctica de la fecundación interna, asociada a la protección proporcionada al embrión, sea a través de la cápsula resistente del huevo liberado o en el interior de la madre, asegura una tasa elevada de supervivencia en el curso del desarrollo. 

Los tiburones, un reto para la ciencia

Hasta el momento, la mayoría de las observaciones sobre tiburones han sido hechas sobre animales cautivos, confinados en grande estanques o en recintos en el mar. Hoy se sabe mucho más sobre los tiburones gracias a los estudios llevados a cabo en el Lener Marine Laboratory de Bimini, en Las Bahamas, y en el Mote Marine Laboratory de Sarasota, Florida; pero siempre está presente la misma pregunta: ¿se comportan los tiburones realmente como si estuvieran en el mar? Hay diferentes maneras de estudiar a los tiburones en su medio natural, pero la mayoría requiere de una gran paciencia, cierta dosis de suerte y en algunas ocasiones de costosos equipos. Actualmente uno de los programas más ambiciosos de los E. U., es el Programa Nacional de Marcado de Tiburones del Servicio Nacional de Pesquerías Marinas (N.M.F.S.), dirigido desde 1963 por John Casey. El y sus colaboradores han capturado, identificado, medido, marcado y liberados millares de tiburones. Sólo en 1982 fueron marcados 4467 tiburones de 36 especies. Los estudios de marcado y recaptura han aportado información muy valiosa sobre las migraciones de los tiburones; y cuando el animal se mide y se pesa correctamente, se obtienen estimaciones de su edad y crecimiento. Otro de los estudios más fascinantes es el que lleva a cabo el investigador Peter Klimley de SCRIPPS. Desde hace siete años, él y su equipo de colaboradores, entre ellos mexicanos, han estudiado el comportamiento del tiburón martillo Sphyrna lewini, en el sur del Golfo de California. Estos estudios han permitido conocer el ciclo rítmico de actividad de esta especie, así como importantes patrones de comportamiento social.  

EL TIBURON, UN ANIMAL DE CIUDADO 

Afortunadamente, de entre las 350 especies de tiburones vivientes, sólo aproximadamente el 10% han estado implicados en ataques contra el hombre, aunque la gran mayoría de estos ataques han sido provocados por el mismo hombre. La mayoría de los tiburones son tan perezosos y pequeños, que nos peligrosos. En el océano Atlántico no hay probablemente más de una docena de especies peligrosas para el hombre. Algunas de éstas se encuentran también el océano Pacífico; entre ellas tenemos a los tiburones del género Carcharhinus, que abundan en las regiones tropicales y subtropicales, y que frecuentemente han estado involucrados en dichos ataques. Sin embargo, ninguna especie es tan temible en los océanos como el gran tiburón blanco Carcahrodon carcharias. Según estudios realizados por el Dr. Caillet, del Moss Landing Laboratory de California, se cree que esta especie puede llegar a vivir cerca de 50 años. 

PERJUDICIAL, PERO TAMBIEN… ÚTIL 

A pesar de su pésima reputación, los tiburones han sido y son un recurso de gran interés comercial para muchos países como Inglaterra, Australia, Japón, Cuba, E. U., y por supuesto México, entre otros muchos. De los tiburones se obtienen un sin número de productos, más que de cualquier otro grupo de peces. De ellos se obtiene carne para consumo humano, de sus hígados se extraen aceites vitamínicos y aceites para maquinaria de alta precisión; de sus pieles se obtienen productos peleteros de buena calidad, de sus vísceras harinas de pescado y fertilizantes, y por último, de sus mandíbulas y dientes se elaboran artesanías y recuerdos para turistas. A pesar de la gran cantidad de productos extraídos del tiburón, la razón principal de su captura es la de su uso como alimento. En muchos países de Oriente, África y de América Latina, el tiburón se ha capturado desde hace cientos de años para consumo local de las pequeñas comunidades pesqueras. Según estadísticas recientemente recopiladas por la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) el tiburón representa poco más del 1% del mercado actual de pescado. Pero a pesar de que el tiburón como recurso pesquero significa una potencial fuente alimenticia para la humanidad, los numerosos intentos de crear grandes pesquerías de tiburones han fracasado por un sin número de problemas, que van desde un abatimiento abrupto de las poblaciones, hasta la construcción de grandes infraestructuras, que rápidamente son abandonadas por falta de materia prima para su funcionamiento.                                      

Todos estos esfuerzos de la explotación y comercialización del tiburón tienen un mismo origen: la generalizada falta de conocimiento del recurso, tanto en su biología como en su manejo y conservación como producto pesquero. En la gran mayoría de los países en donde se capturan grandes volúmenes de tiburón, se desconoce qué especies integran la captura comercial y cuáles de ellas son las que aportan el mayor volumen. La FAO es uno de los organismos que más se han preocupado por resolver estos problemas que afrontan las pesquerías del tiburón. Sus principales acciones procuran mejorar las condiciones de manejo y almacenamiento del recurso, así como capacitar a las personas involucradas en la pesquería sobre cuestiones técnicas tales como identificación de especies y determinación de áreas de abundancia. Todo ello a través de documentos bien elaborados. 

LA PESCA DEL TIBURON EN MÉXICO, SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO

La pesca del tiburón es una actividad que se viene realizando hace cientos de años en nuestro país, principalmente como una actividad artesanal, aunque a partir de los años 40 se comenzó a incrementar utilizándose embarcaciones y artes de pesca mejor equipados y de mayor eficiencia. Esto ha sido provocado, principalmente, por el interés durante la Segunda Guerra Mundial en obtener grandes cantidades de vitamina “A” a partir de los hígados de tiburón; siendo los principales polos de explotación y exportación Mazatlán y Ensenada. Durante los cinco años que duró aproximadamente esta pesca intensiva se obtuvieron grandes volúmenes de captura de tiburones en nuestro país, pero cuando se llevó a cabo la elaboración sintética de esta vitamina a menor costo, la pesquería se desplomó, regresando otra vez a su nivel de subsistencia. Sin embargo, durante los años 70 se fueron observando incrementos en su captura, debido fundamentalmente a los programas de desarrollo pesquero en los cuales se fomentaba la diversificación de la pesca, beneficiándose así la captura del tiburón. A pesar de estos optimistas resultados, la pesquería del tiburón aún carece de grandes infraestructuras y de una adecuada organización, lo que ha provocado que este recurso siga siendo considerado de segundo orden, por debajo de las pesquerías del camarón, sardina, anchoveta, atún y mero.

La captura total anual de tiburón en nuestro país, es de cerca de 30 mil toneladas, aportando el litoral del Pacífico cerca del 60% (Anuario Estadístico de SEPESCA, 1985); siendo las zonas más productivas el noroeste del país y la Sonda de Campeche.

Entre los muchos problemas a que se enfrenta esta pesquería, tenemos que el manejo, el almacenamiento y la conservación de los tiburones surge como una cuestión urgente de resolver, ya que afecta la calidad de los productos obtenidos; lo que provoca que su comercialización sea irregular. Esto se debe a que los tiburones, por sus características fisiológicas, acumulan una gran cantidad de urea en sus sangre, la cual, cuando el animal muere se descompone en amonio, impregnándose su carne de este olor desagradable y acelerando su descomposición. Lo anterior se reduce mucho en la pesquería del cazón, que por ser un organismo más pequeño contiene una cantidad mucho menor de urea. Esto hace necesaria y urgente la evaluación de mejores tecnologías de conservación y almacenamiento para resolver este problema. Por otra parte, en lo personal, considero como el obstáculo más difícil para el desarrollo pesquero de este recurso, la casi completa ausencia de estudios biológico-pesqueros, base fundamental para la adecuada administración pesquera de los recursos. Pocos han sido los estudios llevados a cabo en nuestro país, tomando en cuanto los realizados desde los años 60 por el Instituto Nacional de Investigaciones Biológico-Pesqueras, ahora Instituto Nacional de la Pesca. Estos estudios han sido irregulares por lo que no hay información precisa sobre el comportamiento de este recurso a lo largo de su historia, como especies que componen la captura comercial; tampoco los hay sobre áreas de abundancia, temporadas de pesca, oscilaciones estacionales de la captura, áreas de desove y crianza; no hay estadísticas oficiales de captura por especie; y por supuesto, existe un desconocimiento del real máximo rendimiento sostenible.

Por último, y considerando el punto de vista de los especialistas, los tiburones presentan un serio problema para su explotación a gran escala; y es que las poblaciones de tiburones son incapaces de resistir una intensa y prolongada explotación, debido a que estos organismos poseen un bajo potencial reproductivo, son especies de crecimiento lento, y su edad de primera maduración sexual es tardía. La historia ha señalado que las grandes pesquerías como la del tiburón de California Galeorhinus zyopterus de los años 40 y 50, y la del cazón espinoso Squalus acanthias del Mar del Norte, se desplomaron por la intensa explotación a que fueron sometidos. Es muy probable que si no se toman las medidas necesarias para una adecuada administración, las pesquerías del tiburón, no sólo en México, sino las del mundo entero, pueden verse mermadas en forma considerable. Ante esta problemática, el Instituto Nacional de Pesca, por medio de su Dirección de Análisis de Pesquerías, elaboró e instrumentó en 1984 el Programa de Investigaciones Biológico-Pesqueras del Tiburón para el Sureste del país (Sonda de Campeche). Actualmente en los Centros de Investigación Pesqueras de Ciudad del Carmen, de Campeche y de Yucalpetén, Quintana Roo, se realizan estudios sobre este recurso; principalmente para conocer los potenciales, sus ciclos de vida, áreas de abundancia y zonas de desove. Pero aún faltan estudios por hacerse, y sobre todo programas e instituciones que participen en los estudios sobre tiburones.

 El tiburón aún ofrece grandes expectativas para nuestro país, pero se necesita una mejor infraestructura y organización, aunadas al conocimiento del recurso para poder utilizarlo mejor, evitando caer en una sobreexplotación irracional; todo depende del apoyo que reciban los jóvenes investigadores que en difíciles condiciones llevan a cabo los estudios tan necesarios para sacar del bache dicha pesquería en nuestro país.

 
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José L. Castillo
Instituto Nacional de la Pesca, Programa Tiburón-Cazón.
     
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Un científico en la Rectoría
 

 
Parte de este material fue cedido paro su publicación al Periódico La Jornada
   
   
     
                     

El pasado dos de enero, en la Plaza de Prometeo de la Facultad de Ciencias, tomó posesión como nuevo Recto de la Universidad Nacional, el Doctor José Sarukhán Kermez.    

La situación social, política y económica que prevalece en México; el reto de construir una estructura científica propia a nivel nacional —siempre postergada—, que permita influir en los cambios que exige la sociedad actual; los tiempos difíciles que vive la Universidad; la evidente necesidad de transformarla en lo académico, lo administrativo y lo político, generan inquietudes significativas en el termómetro universal de la comunidad universitaria.            

Hoy ofrecemos al lector la opinión de distintos profesores e investigadores en cuanto a las expectativas que ha originado este hecho en un representativo sector de la comunidad científica universitaria. 

Astrónomos, físicos, biólogos, médicos, químicos, fisiólogos, entre otros, responden a una sola interrogación: ¿qué se espera de una científico como Rector?   

¿QUÉ ESPERA UN INVESTIGADOR DE UN CIENTÍFICO COMO RECTOR DE LA UNAM?

Lo primero que acude a mi mente es recordar a quienes ya ocuparon la rectoría de la UNAM y provenían del campo de las ciencias: Salvador Zubirán, Nabor Carrillo (asistido por Efrén del Pozo en la Secretaría General), Ignacio Chávez, Guillermo Soberón, Octavio Rivero. Con una sola excepción, todos médicos. Treinta años más o menos de la vida de la UNAM.             

El problema, a mi modo de ver, es entonces y en primer lugar definir qué se entiende en esta pregunta por un científico como Rector. Todos estaremos de acuerdo en que un científico es alguien que vive a diario profundamente interesado en ahondar en la resolución de los problemas que él mismo se ha planteado con hipótesis originales, a fin de lograr establecer teorías que duren el mayor tiempo posible, hasta ser refutadas, y que él mismo quizá ayude a refutar. Todo esto acompañado del deber de comunicar sus hallazgos a la comunidad, en una forma coherente, imparcial y ajena a cualquier influencia distinta del convencimiento que surge del solo y escueto análisis de sus resultados.

En sus ratos libres, el científico puede gustar de las artes, hacer algún deporte, leer y llevar una vida familiar. Pero no conozco a ninguno que tenga como afición la administración de empresas, el “hacer dinero a cómo de lugar” o la acumulación de poder e influencia. Simplemente no es su interés y no tiene tiempo para ello.         

Cuando veo un científico que comienza a realizar otro tipo de actividad, que cambia su quehacer diario (a veces bruscamente por circunstancias que llaman “coyunturales”, y que hace esto antes de los 60 años de edad) sospecho inmediatamente que nunca fue en realidad un científico apasionado por su trabajo y lo que sucede es que muy dentro de él existió siempre un gusanito cuya inteligencia larvada terminó por modular su comportamiento, deshaciendo con facilidad un andamiaje vocacional deleznable.         

Desde luego, un científico puede ocupar puestos de dirección de asuntos estrictamente relacionados con la actividad de aquellas ramas de la ciencia que conoce a fondo, y seguirá siendo un científico. Desde su puesto podrá influir en el ánimo, la actitud y la toma de decisiones de aquellas personas que están a cargo de planificar y distribuir financiamientos a nivel nacional. Pero esto debe hacerlo sin abandonar ni un instante su trabajo, y por cortos periodos de tiempo.       

La lucha de todos los hombres y mujeres dedicados a la investigación científica en cada país, debe estar dirigida a que los gobiernos de su nación consideren a la ciencia como asunto de máxima prioridad, con un valor indispensable, un factor que juega un papel decisivo en las relaciones con otros países. La ciencia no se transfiere, ni se importa, pero sus resultados sí se venden, y muy caros. En los círculos políticos de los países con una ciencia de vanguardia se considera que los pueblos en vías de desarrollo son incapaces de construir una ciencia propia, y lo que es más grave, se condiciona la ayuda que se les pudiera prestar a la facilidad con que permiten inversiones extranjeras, o lo que es todavía más grave, a su actitud política frente al país donador.   

En los casos de todos los rectores “científicos” que mencionaba al principio, hubo en mayor o menor grado, un deseo y una actitud de mejorar y desarrollar las ciencias en la Universidad (no en balde en la UNAM se realiza la mayor parte de la investigación científica de México). Lo que al parecer no logaron fue modificar la actitud del Estado respecto a la ciencia. Esencialmente, que sea considerada prioritaria, como lo es la producción agropecuaria o petrolera. Esto parece una exageración pero no lo es.

Ahora tenemos un Rector que, sin duda, es un excelente científico. Yo esperaría de él dos cosas: una, que siga siendo científico y delegue lo más que pueda las labores administrativas. Otra, que luche incansablemente utilizando la influencia de su alta investidura, no solamente porque sobrevivan y se fortalezcan las ciencias en la UNAM, sino por que cambien la actitud y las acciones del Estado respecto a la investigación científica. En esto no debe claudicar, pues una posición tibia ante las viejas actitudes sería perjudicial para todos.

Augusto Fernández Guardiola
Facultad de Psicología

 

“NO BASTA, AUNQUE TAMPOCO SOBRA”

Que trabaje para la realización de un Congreso Universitario que sea transformador en lo académico y en lo político-administrativo, por que urge corregir las deficiencias académicas y revisar la orientación de la Universidad, y al mismo tiempo democratizar sus estructuras y desburocratizarla.                

Para esto el Rector no tiene que ser científico, ni el que sea científico es una garantía. Puede significar quizás una cierta forma —¿especialmente metódica, racional, académica?— de abordar los problemas y buscar soluciones, y un cierto conocimiento de algunas áreas y tareas de la Universidad. Pero en todo caso, debemos reconocer que, en general, el científico recibe una formación especializada, que podrá ser relativamente rigurosa y profunda en su campo, pero poco lo prepara para abordar problemas fuera de él, en particular cuando éstos son de carácter extracientífico. No puede decirse que los científicos en general tengan sensibilidad hacia los problemas sociales. No basta, pues, que el rector sea un científico (aunque tampoco sobra).                    

El Dr. Sarukhán, además de ser un biólogo destacado y de haber trabajado como investigador durante muchos años, ha dirigido un Instituto, ha sido Coordinador de la Investigación Científica, se ha dedicado a la divulgación científica y ha realizado otras tareas de carácter extracientífico que seguramente le han dado un visión más amplia de la ciencia, de la Universidad y de la relación de éstas con la sociedad. Por su formación de biólogo, podemos esperar del Dr. Sarukhán que entienda a la Universidad como un organismo vivo, complejo e integrado, que necesita que todas sus partes funcionen bien para desarrollarse sanamente. Que seguir apoyando de manera preferencial a los sectores académicamente más fuertes significa ahondar la separación entre éstos y los sectores más débiles, cuando son los últimos los que requieren mayor apoyo y una atención más estrecha. Que por ello es importante que se integren académicamente a la Universidad las escuelas del bachillerato, las ENEP y en general los planteles que se encuentran fuera del campus de Ciudad Universitaria; en el mismo sentido, que urge revisar el crecimiento desmedido de algunas carreras y escuelas e impulsar otras —en particular, las de mayor contenido científico—. Que los posgrados son parte integral de las facultades y que la vinculación orgánica entre docencia e investigación implica que los investigadores cumplan con su compromiso docente en las escuelas y facultades y que en estas últimas se fomente y apoye la investigación.             

Por su carácter científico, se esperaría que el Dr. Sarukhán busque entender las causas y razones de las disidencias así como su valor y sus méritos, y que procure atenderlas debidamente.

Ana María Cetto
Instituto de Física

 

DEFENDER LOS INTERESES DE LA UNAM

Quisiera empezar aclarando que espero lo mismo de un científico que de cualquier otro tipo de profesionista que se encuentre al frente de la UNAM. Es decir:

a. Defienda los intereses de la UNAM, que son los de la sociedad en su conjunto, ante cualquier interés contrario, ya sea de persona o de grupo.

b. Luche por un mayor número de mexicanos tengan acceso a una educación media superior y superior de alta calidad.

c. Procure que se superen la calidad y la cantidad de la enseñanza, investigación y difusión de la cultura realizadas por la UNAM.

d. Trate de propiciar una mayor participación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones necesarias para el funcionamiento de la UNAM.

e. Tome medidas que tiendan a la integración de la investigación con la docencia basándose en una amplia consulta de toda la comunidad.

Manuel Peimbert
Instituto de Astronomía

 

ACADEMIA Y BUROCRACIA

En primer lugar, espero que el Rector como científico que es, elimine al máximo la gran burocracia universitaria que se creó durante los últimos 12 años y le de todo su apoyo al trabajo académico, y con el presupuesto que se ahorre, se apoyen los programas de docencia e investigación.

En segundo lugar, espero que la labor del Dr. Sarukhán esté enfocada a que la UNAM mantenga su carácter nacional y que, por lo tanto, se incrementen los programas de intercambio académico que se vieron tan disminuidos en los últimos 4 años y así se pueda impulsar y colaborar en el desarrollo de las universidades e instituciones de educación superior del país.

En tercer lugar, considero que el anuncio que ha hecho de impulsar la liga de la decencia y la investigación sea una de sus prioridades, ya que con esto la UNAM cumplirá con su principal objetivo que es el de formar las recursos humanos que el país necesita.

Juan Luis Cifuentes
Facultad de Ciencias

 

En mi concepto, la magnitud y complejidad de los problemas que enfrenta la Institución en sus tres tareas primordiales (Investigación, Docencia y Extensión de la Cultura) rebasan las capacidades de un solo hombre, sin menoscabo de sus méritos académicos y cualidades personales, que en el caso particular del actual Rector, son indiscutibles. Así pues, y no como la expresión de buenos deseos, confío en que a partir de un diagnóstico objetivo y priorizado de esa compleja problemática, el Rector logrará concertar la voluntad de acción de los diferentes individuos y grupos que verazmente pueden contribuir a solucionar problemas. Con esto incluyo no solamente a sus colaboradores más cercanos o a los diferentes integrantes de la llamada comunidad universitaria, también incluyo a las autoridades gubernamentales, a los empresarios e industriales y a otros sectores de la sociedad que tienen o deberían tener responsabilidad en las funciones, propósitos y objetivos de la Universidad en nuestro país.            

Se trata de una empresa o esfuerzo de gran envergadura. Para mencionar sólo un ejemplo, en el caso de la Investigación Científica, la obsolescencia de las instalaciones y equipos en algunos Institutos es tal, que la erogación requerida rebasa los miles de millones.             

Estamos por iniciar el Siglo XXI y es evidente que descuidamos un patrimonio invaluable.

Carlos Valverde
Instituto de Investigaciones Biomédicas

 

LA SOLUCION: EL CONGRESO UNIVERSITARIO

En general hacia el interior de la Facultad de Química esto provocará pocos cambios, el personal académico de algunos departamentos seguirá siendo maltratado por la prepotencia y mediocridad de algunos funcionarios, que hacen recordar lo dicho por Carlos Fuentes: “el poder no cambia la personalidad, la descubre”, y quienes al margen de los Estatutos del Personal Académico definen los cambios de nombramientos, mantienen a investigadores nacionales, según el SNI con nombramiento de Técnico Académico, bajo pretexto de no tener el grado de doctor, sin importar preparación equivalente. Seguiremos acudiendo ante la Defensoría de los Derechos Universitarios, quien seguirá calificando de reprobable y antiuniversitario el proceder, continuará el éxodo del personal más calificado hacia otras universidades y centros de trabajo derivado de estas actitudes, lo cual provoca una pérdida en tiempo y dinero (considerando que cada doctorado en el extranjero tiene detrás una inversión de 37000 dólares, las pérdidas son cuantiosas y obviamente el posgrado de nuestra Facultad se ve seriamente afectado).       

Seguiremos viendo a los profesores deambular con sus estudiantes detrás, en busca de un lugar donde impartir su cátedra, no obstante que algunos de ellos ni siquiera cobran por darla, y al no haber cambio en la actitud de estas personas ni nuevas designaciones, esto continuará no pasará nada más. Y uno se pregunta ¿qué pasará cuando la campaña gestada durante la Dirección del Doctor Padilla y apoyada por tantos universitarios y apoyada por tantos universitarios entusiastas, culmine?, ¿contaremos aún con lo más importante, el elemento humano?, ¿estará la comunidad en condiciones de dar la respuesta que habría podido dar con las diversas divisiones y la represión de que es objeto? Como dice el poema de León Felipe: “No es lo que me trae cansado este camino de ahora, no cansa una vuelta sola, cansa el estar todo un día hora tras hora, y día tras día un año, y año tras año una vida…”   

Para provocar cambios hacia el interior de las distintas dependencias de la UNAM, sería necesario cambiar la estructura administrativa, que dadas las condiciones actuales estrangula y aniquila el quehacer académico, acabar con los feudos existentes, dar a la Defensoría de los Derechos Universitarios, que tan bien ha calificado, capacidad de sancionar. Es difícil, por lo grande y complejo de nuestra Universidad, el resolver tantas anomalías y tantos vicios. Tal vez en lugar de contemplar la posibilidad de cambios por el cambio de Rector, sea más objetivo trabajar en pro de un Congreso Universitario académico y democrático en el cual exista amplia participación de todos los sectores. Seguramente será difícil ponernos de acuerdo, porque lo académico no se vota, se define, pero será un trabajo que redundará en beneficio de todos los universitarios que aún estamos en esta universidad.

Salvador G. Medina                                                                                     Faculta de Química

 

Primero que todo esperamos lo que esperaríamos de cualquier Rector, es decir, que lleve a cabo una conducción de la Universidad de la mejor manera posible. Esta evidentemente depende del momento actual de país y de la Universidad. El momento actual del país requiere la formación de un cierto tipo de gente que no necesariamente forma la Universidad, es por esto que hace falta una reflexión de la Universidad sobre sí misma, para formar el mejor tipo de gente que necesita el país.

El momento actual de la Universidad es parte de un proceso de reflexión que se ha venido dando con tropiezos durante ya varios años y que desde luego, todos los investigadores esperamos que desemboque en el Congreso Universitario, en una discusión tanto en torno a la Universidad como a la adecuación de ésta a los tiempo que vivimos. Yo creo que esto es algo que un investigador desearía de cualquier Rector.     

Hemos planteado en repetidas ocasiones que el personal académico de la Universidad, del que formamos parte los investigadores, tenga un papel muchísimo más importante dentro de la toma de decisiones y en la elaboración de la política de la Universidad, en particular en la política científica y sus implicaciones, las diversas áreas que deben crecer, la relación entre los Institutos de investigación y las Facultades, la formación de nuevas gentes, etc. Es en todos estos aspectos que el personal académico quiere participar, puesto que tiene argumentos que dar. Desde hace mucho tiempo los investigadores hemos planteado esto, y es lo que creo que esperaríamos de cualquier Rector. En particular de un Rector como el que tenemos, que es un científico.                    

Es indispensable que exista un equilibrio en la concepción del Rector en cuanto a la importancia que tiene la ciencia básica como producción de conocimientos (como es la nuestra) y la parte, vamos a decir, mucho más pegada a la realidad, más ligada a la tecnología, constituida por diversos aspectos del quehacer científico, muy importantes todos ellos.      

Si uno quiere desarrollarse de una manera paralela, lo que se espera es que exista un equilibrio y una comprensión hacia las distintas maneras de hacer la ciencia, hacia el diferente impacto que tienen las diversas disciplinas sobre nuestra sociedad y nuestro país y así lograr este crecimiento sano y equilibrado, en el cual no solamente un sector, o una parte, o una manera de hacer la ciencia sea la única posible. Esto es lo que yo esperaría en particular del Dr. Sarukhán. Tengo esperanzas de que él lo entienda, puesto que ha sido investigador y creo que por eso tiene la capacidad de comprender tanto la necesidad de la ciencia básica como la necesidad de la ciencia aplicada y lo indispensable de este equilibrio inteligente, que no se puede definir de una vez para siempre, sino que tiene que estarse modulando continuamente de acuerdo a las circunstancias. En este momento es muy importante mantener tal equilibrio en un país que está en una crisis económica brutal; es fundamental tomar en cuenta que la actividad científica tiene efectos sobre la sociedad —efectos tecnológicos—, pero también es primordial considerar que la ciencia básica, la producción de conocimientos, es un aspecto crucial de nuestra vida cultural. No podemos concebir a México sin que esté haciendo ciencia y creo que esto lo entiende el Rector.

Una ventaja de que sea científico sería esa. Yo creo que otros rectores lo han entendido; pero el contacto directo con la actividad ayuda, porque es más profunda la comprensión de este hecho que me parece crucial para nuestro país; no es el único naturalmente, pero para que México se desarrolle como una nación independiente en el mundo, nuestro futuro es el desarrollo de su cultura y de su ciencia.     

No podemos concebir a México sin ciencia: si la ciencia no se desarrolla en este país, las perspectivas de México como nación independiente no existen.

Alfonso Serrano
Instituto de Astronomía

 

LA MISION IMPOSIBLE

Quisiera decir que, en primer lugar, me asombra que en las circunstancias actuales alguien quiera ser Rector de la UNAM. Esto es casi una misión imposible. Hay que tener un ánimo heroico para entrarle al problema. Yo digo que es casi una misión imposible porque hay dos cuestiones difíciles de conciliar: una es que el presupuesto de la UNAM en términos reales cada vez es menor y la otra es que la demanda de educación superior sigue creciendo en México.                

El hecho de que el Rector haya dicho que el aspecto central de la Universidad son los asuntos académicos me parece muy importante, porque en las últimas administraciones había habido, por lo menos en la práctica, otro enfoque que presuponía que era necesario centralizar la administración de la UNAM y se buscaron medidas burocráticas de control administrativo para resolver los problemas de la Universidad y mejorar el nivel académico. Yo no dudo que se hacía con buena intención, pero me parece que era el canino equivocado. ¿A qué ha dado lugar?, a un desarrollo monstruoso de la burocracia de la rectoría y por lo tanto a un consumo de recursos muy importante en esa burocracia central. Creo que nunca se ha publicada exactamente cuánto representa dentro del presupuesta de la UNAM, pero indudablemente una cantidad muy importante. Pienso que es un camino totalmente equivocado, y que no se ha acabado todavía. Ha dado pésimos resultados.            

Tengo, como muchos, la esperanza de que la declaración del Dr. Sarukhán indique que se va a cambiar totalmente la situación, que se va ha hacer énfasis en los problemas académicas que deben ser resueltos por las instituciones propiamente académicas, las dependencias académicas de la UNAM, es decir, las facultades, las escuelas, los institutos. Que por lo tanto se va ha hacer una redistribución de los recursos, se va a disminuir drásticamente la burocracia central. Ya tenemos algunas indicaciones, pero muy tímidas; se van a trasladar recursos a actividades académicas, y creo que éste es el camino: descentralizar, dar más libertad, más iniciativa a las dependencias académicas.                  

Hay dos asuntas importantes que podrían encajar en rodo eso: uno es relacionar más la investigación con la docencia. La estructura que adoptó desde hace mucho tiempo la UNAM y que separa a los institutos de investigación de las facultades creo que no fue una idea muy acertada, pero ya tiene un peso grande por la tradición. Sin embargo, creo que habría que empezar a romper ese aislamiento entre institutos y facultades. Quizás un primer paso sería que el estudio del doctorado estuviera totalmente ligado a los institutos; un doctorado habría que hacerlo en un instituto investigando. Ese sería un primer paso que es totalmente factible. Algunos institutos, como el de Investigaciones en Materiales, ya encontraron mecanismos para crear maestrías ligadas al Instituto, pero a nivel de doctorado sería un paso muy importante.

La Universidad ha tenido que sacrificar calidad por cantidad y por lo tanto la UNAM, como dice la Ley Orgánica debería limitarse a impertir educación superior, es decir licenciatura, maestría, doctorado, actividades de investigación y difusión de la cultura, y esto implica separar el bachillerato de la UNAM. Creo que la situación actual es inconveniente para los estudios de bachillerato y es mala para los estudios superiores. La Universidad es demasiado grande y dispersa y eso afecta la calidad académica. Esto suena a herejía y ya sé que es muy difícil que se vaya a hacer a corto plazo, pero lo digo porque creo que hay que pensar en ello.

Jacinto Viqueira
Facultad de Ingeniería

 

“LOS SALARIOS NO SON MALOS SON PÉSIMOS"

A mí me, parece excelente que tengamos un Rector que es investigador, que conoce la problemática de los investigadores, pero ciertamente esto no garantiza que el Rector vaya realmente a apoyar a la ciencia como a nosotros las investigadores nos gustaría. Yo creo que las perspectivas son diferentes cuando uno es investigador y está encerrado en un laboratorio, pues uno tiene una visión directa de las necesidades, que cuando se es investigador y se pasa a Rector.                

Esperaría que por comprender la situación de los investigadores pudiera ser muy buena para la investigación científica, para la Universidad, pero no se garantiza que eso sea así porque el Rector tiene que resolver muchísimos problemas y no nada más el de la ciencia. En la Universidad la investigación científica es primordial y es la actividad más importante, en mi opinión, aparte de la de educar a los estudiantes.                

Yo esperaría que el Rector apoyara muy ampliamente a la ciencia en cuanto a su actividad, pero una cosa que a mi me parece esencial es el mejorar los sueldos de los investigadores en la Universidad. Sé debe terminar con el tape salarial y favorecer con salarios adecuadas a la gente que trabaja en la Universidad y que se pasa la vida entera en ella, creo que este Rector tiene que avocarse a resolver ese problema, porque si no la gente joven no tiene la más mínima esperanza en el futuro. Claro que está el gusto por la investigación, los proyectos, hay mucho entusiasmo porque nos gusta, pero también comemos y la verdad es que las salarlos no son malos, son pésimos.                        

Por ejemplo, el ser jefe de departamento realmente da muy poco dinero, la jefatura de un departamento da 119000.00 pesos adicionales al sueldo, que no es nada. El sueldo global está prácticamente a la mitad de lo que estaba hace diez o doce años. Actualmente nos emparejamos con el Sistema Nacional de Investigadores (SNI). En mi caso particular, perteneciendo al SNI, en el nivel tres —que es el más alto—, teniendo la categoría más alta en la Universidad, además de ser jefe de departamento, gano lo mismo que hace doce años, cuando era simplemente investigador y no había SNI. Es decir, que el sueldo real en la Universidad ha disminuido a la mitad.             

Lo que pasa es que al llegar un investigador a la categoría “C” (por ejemplo, yo tengo 8 años en ella, pero hay gente que tiene más, —es prácticamente un tope salarial), no puede aspirar a tener un sueldo mayor de algún tipo, salvo lo que le dan de aumentos, es decir: ya no hay categorías superiores a la “C”.              

Es por esta razón que yo le escribí una carta al Rector pidiéndole que se crearan las categorías “D” y “E”, sabiendo, por supuesto, que puede haber gente con esas categorías, y que por medio de éstas se otorgue un salario de por lo menos el doble. Esto para la Universidad no es problema. Si partimos de que el subsistema de investigación tiene 851 investigadores, y de esos, si no me equivoco, hay 104 niveles “C” y si suponemos que en humanidades es lo mismo, estamos hablando de 200 gentes, pero no todas necesariamente van a pasar a la categoría “E”, porque algunas a lo mejor ya dejaron de trabajar o no tienen los requerimientos que se establecerían. Calculo que habría como 100 investigadores que podrían pasar a nivel “D”. Vamos a suponer que con eso se ganaría un 70% más de sueldo. La cantidad de dinero es ridícula.

Probablemente no quieren otorgar esto a los investigadores porque entonces tendrían que hacerlo también con los profesores. Sin embargo, la Universidad puede establecer mecanismos para determinar cuales son los profesores buenos que son titulares “C” que merecen ser titulares “E”. Y sospecho que tampoco habrá más de una cincuentena o un centenar de profesores en toda la Universidad. Por lo tanto, llegaríamos a tener 200 titulares “D”. ¿Qué representa eso para el presupuesto? Nada.

En dinero es muy poquito. Quizás en investigadores serían como 1200 millones de pesos al año, esto no es nada para la Universidad. Además podría ser un estímulo para los jóvenes, ya que un joven titular “A” que se acaba de titular o que ya tiene un doctorado gana prácticamente lo mismo que yo; la diferencia es mínima. Entonces, ¿a qué aspirar? ¿A tener mi sueldo que es malísimo?

Esperemos que el Rector entienda esto. Creo que lo entiende. No se qué problemas haya al respecto.

Yo siento, para volver a la pregunta original, que el hecho de que el Rector sea un investigador, a los investigadores nos entusiasma, pero ciertamente no nos garantiza que pueda resolver todos los problemas que plantea la actividad científica en la Universidad.

René Drucker Colín
Instituto de Fisiología Celular

 

Como cualquier otro Rector, piensa inevitablemente en los beneficios que recibirá su propia actividad al tomar la rienda de la UNAM otro científico que ha vivido los problemas en carne propia. He aquí algunas esperanzas:

Que logre un mayor apoyo para los proyectos de investigación, tanto por medio del presupuesto de la UNAM, como por parte de CONACyT y otras agencias gubernamentales.               

Una búsqueda de solución a los problemas salariales, en especial del personal académico de tiempo completo que dedica todo su tiempo a la UNAM y vive en verdad de ella y para ella, así como de las becas de los estudiantes del posgrado.                        

Búsqueda de mejores y permanentes condiciones de trabajo. En los últimos dos años, por ejemplo, hemos visto interrumpidas nuestras carreras académicas, bloqueadas las posibilidades de realizar reuniones científicas y de traer visitantes extranjeros; muchos proyectos de investigación han sido interrumpidos por paros y huelgas de los estudiantes y de los trabajadores, quienes no parecen tener una idea de los que es la investigación científica. Ojalá que el nuevo Rector pueda convencer a esos grupos de que la UNAM no es para pararla con el menor pretexto, sino para hacerla caminar; de que ésta es la principal institución docente del país y que no debería interrumpir nunca su trabajo. También esperamos una disminución de la burocracia y que la que se necesite entienda que está para apoyara los programas académicos. Esto ha mejorado en los últimos años pero se puede lograr más.               

También pensamos en el resto de la UNAM: un Rector científico puede proporcionar, por su experiencia, muchos beneficios al resto de la comunidad.                 

Creemos que la investigación podría convertirse en una actividad central en la UNAM. Hay un modelo que es excelente en el subsistema de la Investigación Científica y tal vez se pudiera extender a las demás dependencias académicas de la UNAM.        

El mismo sistema de lógica de la investigación debiera convertirse en el de estudiantes y profesores. La perseverancia de un investigador en el trabajo y el convencimiento de que nada se logra por milagro ni por el enfrentamiento, ni por el simple cambio de estructuras o sistemas, sino con el tiempo y un enorme esfuerzo de todos. Que en la Universidad no se convence con la fuerza, sino con la razón. Que la Universidad no es para utilizarla, sino para servirla y engrandecerla.

Antonio Peña                                                                                                       Director del Instituto de Fisiología Celular

 

OPTIMISMO

Lo primero que uno espera y de lo que se está seguro, es que habrá una comprensión innata de lo que es la Investigación Científica, de cuáles son sus problemas. Pero en el caso particular de que sea el coordinador de la Investigación Científica quien ha sido designado cómo Rector, esperamos un apoyo grande.                   

¿Cuál ha sido la historia? El Dr. Nabor Carrillo era Coordinador de la Investigación y de ahí fue designado Rector, así como el Dr. Soberón, quien fue coordinador y de ahí pasó a la rectoría. El tercer caso es el Dr. Sarukhán.                         

¿Qué pasó en esas épocas? En tiempos del Dr. Nabor Carrillo se formó la base de lo que es la investigación científica en México, ya que fue cuando realmente se impulsó la contratación de personal de tiempo completo de manera masiva, cuando la Universidad se cambia al pedregal, se empieza la contratación de manera amplia de profesores e investigadores de tiempo completo —sobre todo de investigadores en los institutos, y se les equipa. En el caso del Instituto de Física, se compró el acelerador de partículas Van de Graaff, un aparato de avanzada. Esto fue en los años 50. Pero lo más importante es que la ciencia en México al estilo profesional se generó con Nabor Carrillo como Rector, al abrir plazas de investigadores de tiempo completo.                    

Esto las jóvenes no lo saben, creen que la ciencia en México se genera con el CONACyT, cuando esto ocurrió veinte añas antes. En 1953 empieza este proceso de manera orgánica y fuerte, lo que permite el avance científico en el país.                  

Antes había aficionados, o bien médicos interesados en la biología o ingenieros interesados en las matemáticas; no existía la posibilidad de que una persona viviera de su trabajo haciendo investigación científica, sino hasta después de Nabor Carrillo.                 

El segundo ejemplo es el del Dr. Guillermo Soberón. Cuando éste es Rector de la Universidad viene el gran auge, la instalación de equipo moderno en los Institutos de Investigación, las construcciones (de las cuales forman parte la Facultad de Ciencias y el Instituto de Física), el gran aumento de personal, de visitantes, del número de revistas, de intercambio académico, en fin, un gran auge.

Y si esa tradición debe seguir, somos optimistas respecto a que José Sarukhán sea Rector de la UNAM.

Jorge Flores
Instituto de Física

 

PESIMISMO

Qué puede ser tan nefasto como un abogado.

Santiago López de Medrano
Instituto de Matemáticas

 

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA Y ESTADO

 

Estoy seguro de que los profesores de la Facultad de Química compartimos los deseos de que el Rector de la UNAM sea el representante de los intereses de la comunidad universitaria ante el gobierno y no al revés; que se empeñe en regir una universidad nacional y no una universidad al servicio de gremios o clases; que sea un dirigente y no un patrón; que reubique a cada sector universitario en la práctica cotidiana y no sólo en el discurso; que una en torno a la educación y no divida; que fomente la idea de unidad entre ciencias sociales y exactas y entre docencia e investigación y no que las separe.

Hugo Torres
Facultad de Química

 

CAPACIDAD ACADEMICA ¿CAPACIDAD POLITICA?

La ecología, con un Rector reconocido como uno de las mejores ecólogos del país, debiera tener perspectivas alentadoras. La escasez de personal altamente calificado en esta materia —capaz de desarrollar investigación de primera línea y de enfrentar las problemas ecológicos nacionales—, puede empezar a atacarse desde la UNAM con el impulso de programas de formación de ecólogos en maestría, doctorado y especialidad, y de investigación interdisciplinaria.    

Es el primer Rector surgido del área de ciencias naturales, por lo que puede ser un impulsor de estas disciplinas. Ojalá los proyectos sean orientados buscando la consolidación de la independencia y la soberanía nacional, las que requieren del desarrollo de un cuerpo científico y tecnológico.

Su trayectoria académica y su conocimiento de los problemas que afronta la investigación pueden lograr que se destinen esfuerzos para hacer de la UNAM un centro de alto nivel académico.

Ojalá tenga también la habilidad política para dirigir una Universidad tan compleja y diversificada.

Julia Carabias
Facultad de Ciencias

 

A mí no me asusta ni me entusiasma el tener como Rector de la UNAM a un colega. Debo confesar con toda humildad que el chovinismo profesional es una de las áreas menos desarrolladas de mi ya de por sí pobre geografía ideológica. En todo caso, lo reconfortante es recordar que José Sarukhán proviene de un medio académico y que por lo tanto debe conocer tanto los problemas de los profesores como los de los investigadores. Claro que lo mismo se pudo haber dicho de otros rectores como Guillermo Soberón y Jorge Carpizo. Lo de menos es la especialidad del Jefe Nato de la Universidad (como lo llama eufemísticamente la Ley Orgánica); a mí no me importaría tener como Rector a un experto en bordados esquimales precristianos, con tal de que sea una persona honesta, crítica, con sensibilidad académica y capacidad política.

Antonio Lazcano Araujo
Facultad de Ciencias

 

Desde mi punto de vista la mayoría del gremio científico está tan profundamente involucrado en sus investigaciones que difícilmente puede ocuparse de la rectoría de una Universidad.                   

De hecho, esta compenetración es tan profunda que los científicos tienden a ignorar que el período que nos toca vivir está inseparablemente ligado a la tecnología proveniente, hasta ahora, de los países “más avanzados”. De ahí que actualmente las corrientes científicas que hoy cultivamos provengan casi exclusivamente de estos países.

Por suerte nuestro gremio científico no es homogéneo; hay quienes comprenden los problemas sociales y económicos de nuestro país y que por tanto pueden ser excelentes rectores. Yo esperaría del Rector que en respuesta a la demanda educativa que enfrenta la Universidad y a las limitaciones económicas que padecen muchos de nuestros estudiantes, la UNAM creara una Universidad (del tipo de la inglesa) con la participación de nuestros mejores profesores, pedagogos y especialistas en materia de comunicación, para que ayuden a resolver los problemas universitarios que estamos arrastrando.

Ruth Gall
Instituto de Geofísica

 

De un Rector cuya formación ha sido hasta ahora la de un investigador activo, esperaría que fuera un acelerador de una importante transformación que se gesta en esta Universidad, pero que por circunstancias muchas veces triviales se detiene, se estorba: se frustra. Es importante ahora que a la investigación científica que se hace en este país se le apoye fuertemente con infraestructura, que se le haga crecer: el país requiere semilleros de nuevos investigadores. Que cuando amerite se le vincule con la producción industrial y que el conocimiento generado se incorpore al proceso educativo.                               

Que a la investigación científica se le constituyera en lo que es: generadora de conocimiento nuevo capaz de ser una fuerza motriz para llevar a nuestra sociedad hacia mejores niveles de vida; donde se desconociera el analfabetismo, la pobreza y sus enfermedades.

Que esta transformación nos reintegrara los valores humanos fundamentales: una sociedad que aprovechara el talento humano donde quiera que se encontrara.

Del Rector-investigador esperaría, no toda esta utopía, pero sí que iniciara su aceleración.

José Luis Molinari
Instituto de Fisiología Celular

 

“UN REACTOR SENTIMENTAL”

Su pregunta supone que tengo cierta capacidad profética, de la cual carezco totalmente. Sí le puedo decir que me dio mucho gusto que el Rector de la Universidad sea egresado de la Facultad de Ciencias. Eso simplemente corrobora la opinión muy optimista que he tenido de la Facultad desde hace muchos años, como un centro con mucha vitalidad, muy fértil, que está produciendo continuamente gentes muy distinguidas en el campo de la ciencia. Tenemos aquí un ejemplo vivo de que la Facultad de Ciencias esta funcionando muy bien, contradiciendo los rumores que circulan entre la gente que no sabe lo que es la Facultad de Ciencias. Hay un cierto patriotismo provinciano mío que me hace sentir mucho gusto de que el Rector de la Universidad se haya formado en la Facultad de Ciencias, según confesión propia.                           

El hecho de que una persona sea un científico no quiere decir, por ese solo hecho, que la ciencia va a mejorar. La ciencia es un fenómeno complicadísimo. Es realmente un hecho milagroso que la humanidad haya descubierto la ciencia, que el hombre haya sentido tal urgencia de entender al universo, que esa urgencia se haya concretado en un camino que ha resultado muy exitoso para entenderlo, y ese camino es la ciencia. Pero las condiciones que hacen posible la ciencia son muy complejas; desde luego es un producto de la vida humana; la ciencia está inmersa en esa otra realidad que es mucho más importante: la vida humana. Entonces, para que la ciencia florezca se necesita que haya condiciones de la vida humana muy especiales; por consiguiente, un Rector científico no simplemente debe tener capacidad como hombre de ciencia, sino una especial sensibilidad, una especial visión de la vida humana, un cierto sentido de los valores humanos para que la ciencia fructifique.     

Tenemos ejemplos de Rectores que han sido científicos y han sido magníficos Rectores. La Universidad les debe a algunos de ellos algunas cosas de las épocas más brillantes, más entusiastas, en que la Universidad se sentía como un corazón que estaba latiendo con gran intensidad. Todos disfrutamos de esas épocas extraordinarias. No menciono nombres, pero da la casualidad de que algunos de esos Rectores que admiro mucho eran científicos y matemáticos, y supieron sentir con unas antenas muy finas estos valores humanos. Ha habido otros directores —no necesariamente en México—, científicos que no tuvieron esa sensibilidad y que a pesar de ser muy eminentes en su campo, la ciencia no les debe un progreso especial, porque fueron ciegos para otro tipo de valores humanos.                        

No hay que olvidar que la ciencia es producto de otra cosa más fuerte que ella misma. Hay muchos fenómenos que son totalmente irracionales y dentro de esos fenómenos irracionales surge como una flor milagrosa el hecho racional de la ciencia; porque esencialmente los seres humanos no somos racionales, la ciencia es una actividad racional, pero la fe en la ciencia no es racional, el amor a la ciencia es totalmente irracional, como el amor por una mujer o por los hijos. Es simplemente eso, es un hecho.

A la pregunta que me hacía sobre un hombre de ciencia en la rectoría, le tengo que contestar que me da mucho gusto que sea un hombre de ciencia, y probablemente está en las mejores condiciones para sentir cómo es posible estimular el espíritu científico entre los muchachos y hacer realmente que la ciencia mexicana progrese y se vuelva cada vez más vigorosa. Pero no basta otras ser un hombre de ciencia para que eso suceda; se necesitan otras cualidades que no son de un hombre de ciencia. De hecho, unos las tienen y otros no las tienen. Espero que el Dr. Sarukhán las tenga.

Esto lo siente usted comparándola con otras universidades. Hemos estado en universidades extranjeras y no se siente este calor humano de reactor sentimental. Porque nuestra Universidad es un reactor sentimental que está a gran temperatura y muchos de estos movimientos son simplemente síntomas de la reacción emocional que tiene lugar todo el tiempo en nuestra Universidad, y en esa atmósfera incandescente de entusiasmo, de sueños, de deseos, de juventud, es donde se produce la ciencia.

Alberto Barajas
Instituto de Matemáticas

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