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La cereza maya un tesoro inexplorado 142B02  
 
 
 
Monserrat Concepción Esquivel Chi y Rubén Humberto Andueza Noh  
                     
Caminando por las selvas mayas de la península
de Yucatán se puede apreciar una gran riqueza de especies vegetales que han sido parte esencial de la alimentación de los mayas, como árboles frutales y plantas medicinales. Entre las diferentes especies frutales que podemos encontrar está la cereza maya (Malpighia glabra L.), una pequeña fruta de color rojo y textura brillante similar a una cereza común. En México se han reportado veintisiete especies, de las cuales siete se encuentran en la península de Yucatán. El nombre más utilizado para referirse a esta fruta es acerola, pero también se le conoce con diferentes nombres dependiendo del lugar donde se encuentre, por ejemplo, cereza de Barbados o de las Antillas, pico de paloma, nance rojo, cerecita o manzanita.
 
También se le ha dado diferentes nombres en lengua maya, como wayate’, kaanil bin che’ y béek che’. De hecho, las evidencias lingüísticas indican que se originó en el área maya de la península, donde su consumo y cultivo se remonta a más de 3 500 años de antigüedad; por lo tanto, es considerada un recurso frutal nativo y parte importante de la herencia cultural de esta región. La cereza está presente desde América del Norte (Texas, eua), pasando por el sur de México, América Central, las Antillas y el Caribe hasta América del Sur. Se cultiva a escala comercial en los trópicos y subtrópicos, en países como Puerto Rico, Hawai, Jamaica y Brasil, quien ocupa el primer lugar mundial como productor, consumidor y exportador.
 
La cereza maya pertenece a la familia Malpighiaceae y al orden Malpighiales. Proviene de una planta con porte arbustivo que se desarrolla en zonas tropicales y subtropicales de todo el mundo, con una altura máxima de tres a seis metros. Es de abundante follaje y ramas dispersas, presenta uno o varios troncos torcidos con una corteza de color marrón grisáceo y ramas quebradizas que salen desde la base del tallo enmarañándose entre ellas mismas. Las ramas jóvenes tienen una corteza verde y las ramas adultas tienen corteza porosa de color marrón claro. Las hojas son opuestas simples con margen entero de color verde brillante, poseen pecíolos cortos y pequeñas vellosidades (tricomas) que ocasionan irritación en la piel. En condiciones favorables, el tiempo entre la floración y el estado de maduración de los frutos es de aproximadamente veintidós días.
 
Las flores son formadas por cinco pétalos de color rosado y diez estambres amarillos en el centro. Los frutos son carnosos, ligeramente redondeados, con textura lisa y luminosa; son de color verde cuando están inmaduros y cambian a color rojo brillante cuando maduran. En su interior cuentan con tres semillas triangulares de color café. Su floración y fructificación se observa durante la mayor parte del año y se propaga por semillas o esquejes.
 
Es una planta que se adapta con facilidad a diferentes tipos de suelos, pero demanda un buen drenaje al ser susceptible a la pudrición de sus raíces por inundación. Presenta tolerancia a la sequía y con riego constante florece durante todo el año.
 
La cereza maya juega un papel importante dentro del ecosistema como parte esencial de la estructura y composición vegetal de las selvas de la península de Yucatán. Proporciona refugio y sombra a especies vegetales y animales, algunos de los cuales consumen sus frutos como alimento. Por ejemplo, sus flores producen aceites que atraen abejas del género Centris (Apidae), lo que beneficia la polinización y la conservación de orquídeas del género Lophiaris, pues las confunden con sus flores.
 
Propiedades y beneficios
 
La cereza maya es una fruta extraordinaria por sus propiedades y beneficios para la salud. Contiene altas cantidades de vitaminas, como la A, B1, B2 y B6; de hecho, es considerada la fruta con el mayor contenido de vitamina C de todo el mundo, al poseer cien veces más que los cítricos. Además, tiene minerales como potasio, magnesio, calcio, hierro y fósforo; aminoácidos, carotenoides, ácidos fenólicos, antocianinas, flavonoides y taninos, por mencionar algunos.
 
Esta fruta sin grasa y baja en calorías beneficia la salud ayudando al sistema inmunológico a prevenir resfriados; además mejora el estado de ánimo disminuyendo síntomas de cansancio, depresión y estrés. Es una excelente fuente de antioxidantes que retardan los signos del envejecimiento, beneficia la microbiota intestinal, ayuda al buen funcionamiento del hígado, controla los niveles de azúcar en la sangre ayudando a personas con diabetes, y previene o retarda la aparición de cáncer. Por todas estas cualidades la cereza maya es un excelente alimento para incluir en la dieta de personas con anemia y sobrepeso.
 
Nuevas investigaciones reportan actividades biológicas también en las hojas de la cereza maya, como actividad antioxidante, hepatoprotectora y uso potencial como bioplaguicida botánico. Además, la corteza del tronco de la planta es utilizada en algunas localidades mayas para tratar trastornos intestinales.
 
El consumo y procesamiento de la cereza debe realizarse cuando está madura, máximo dos días después de la cosecha para evitar su descomposición. Su sabor va de ácido a dulce. Para la producción industrial debe cosecharse cuando la fruta se encuentra en etapa de maduración para su procesamiento, particularmente en la producción de jugos, licores, mermeladas, helados y dulces. En la industria farmacéutica se utiliza como ingrediente en suplementos alimenticios y en la industria cosmética para la fabricación de productos de belleza, como cremas faciales y champú. Como planta ornamental, se puede encontrar en jardines, parques y avenidas, también se utiliza como bonsái debido a sus hojas pequeñas, sus atractivas flores, frutos y su fina ramificación.
 
Historia y potencial
 
Los registros históricos mencionan que durante el periodo prehispánico los árboles de cereza maya se encontraban en los huertos familiares de la península de Yucatán, lo cual indica que era parte fundamental de la dieta de las comunidades mayas; sin embargo, hoy día no forma parte de las frutas consumidas por sus descendientes, por lo que se desaprovecha su gran valor nutrimental, económico y cultural. En la actualidad no es posible hallarla en los huertos familiares, sólo se le encuentra en vida silvestre; en algunas comunidades de la región nada más se aprovecha su madera, que es utilizada como combustible o para la construcción.
 
La cereza es un recurso natural sustentable que por sus propiedades nutrimentales podría contribuir a la seguridad alimentaria, beneficiar la economía y conservar la riqueza cultural de la región, además es una planta que podría resistir el cambio climático. Existe escasa investigación en México acerca de la cereza maya, no hay información de su diversidad biológica ni de su potencial uso agrícola en el país. Por todo lo mencionado anteriormente, es muy importante que los sectores académico y gubernamental se interesen en realizar investigaciones sobre esta fruta para desarrollar tecnologías que sirvan para su aprovechamiento, pues tiene gran potencial de comercialización como alimento funcional y para diferentes industrias.
     

Referencias bibliográficas 

Chowdhury, A. K. et al. 2005. “Classification of Some Acerola (Malpighia glabra Linn.) Cultivars Using Morphometric Descriptors and RAPD Markers”, en Japanese Journal of Tropical Agriculture, vol. 49, núm. 4, pp.255-263.
     Tamayo, I. 2016. “Polinización por engaño de Lophiaris andrewsiae (Orchidaceae: Oncidiinae)”, en Desde el Herbario CICY, núm. 8, pp. 4–8.
     Villaseñor, J. L. 2016. “Checklist of the native vascular plants of Mexico”, en Revista Mexicana de Biodiversidad, vol. 87, núm. 3, pp.559-902.
     Zizumbo, D. et al. 2010. “Recursos fito-genéticos para la alimentación y la agricultura”, en Biodiversidad y desarrollo humano en Yucatán, R. Durán y M. E. Méndez (eds.). cicy/ppd-fmam/conabio/seduma, Yucatán, pp. 334–339. 
     

     
Monserrat Concepción Esquivel Chi
Doctorante en Ciencias en Agricultura tropical sustentable,
Instituto Tecnológico de México, Conkal, Yucatán.

Rubén Humberto Andueza Noh
Catedrático en recursos fitogenéticos,
Instituto Tecnológico de México, Conkal, Yucatán.
     

     
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