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| Alejandra Barroso Hernández y Rosa María Oliart Ros | |||||||||||
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Las plantas de la familia Malvaceae, conocidas como
malváceas, conforman un grupo diverso y casi cosmopolita de plantas herbáceas, leñosas, arbustos y árboles, que son comunes en zonas templadas, tropicales y subtropicales en todo el mundo. Pertenecen al orden Malvales y la conforman las subfamilias Malvoideae, Bombaceae, Tiliaceae y Sterculiaceae. Hasta hoy se han reportado alrededor de 243 géneros y 4 225 especies de malváceas. Se ha sugerido que esta familia tiene su origen en Sudamérica; México se considera un centro de diversificación independiente con 382 taxones pertenecientes a 55 géneros.
Las malváceas son de gran importancia agrícola, alimentaria, industrial, ornamental, medicinal y como arvenses. Ejemplos de las Malvoideae son la malva (Malva rosea), la jamaica (Hibiscus sabdariffa), el árbol pica-pica (Lagunaria patersonii), los arbustos de algodón, algodonero común y algodón vicuña (Gossypium peryvianum, G. hirsutum, y G. barbadense), y el arbusto de la rosa china (Hibiscus rosa-sinesis). Entre las Bombaceae se destacan el árbol de Boabab (Adansonia) y los árboles de ceiba (Ceiba chodatii, C. speciosa y C. petandra); mientras que de las Tiliaceae, la planta más conocida es la tila (Tilia platyphylollos Scop., Tilia cordata Mill. y Tilia americana) por su aplicación medicinal como calmante de los nervios, sedante, antiespasmódico, hipotensora y diurético suave, entre otros usos.
La Sterculiaceae es una subfamilia compuesta por setenta géneros y 1 500 especies de distribución pantropical, dentro de las cuales las más famosas son el árbol del cacao (Theobroma cacao), de gran importancia económica, social y cultural para la elaboración de chocolate, y el género Sterculia, que, aunque es menos conocido, se distingue por los usos que se dan a la especie S. foetida en la medicina ayurvédica en India. Otras especies menos conocidas son S. tomentosa, S. tragacantha, S. striata, y S. mexicana y S. apetala, que se encuentran en México.
Los árboles del género Sterculia
El género Sterculia incluye a trescientas especies de árboles localizados principalmente en las zonas tropicales del planeta. El nombre científico Sterculia proviene del latín stercus (excremento), que alude al olor característico de las hojas y las flores. Reciben diversos nombres comunes, como almendro de la India, olivo de Jaca, árbol de Panamá, cameruco, anacahuita o anacagüita; en México se les conoce como castaño o castaña, bellote o bellota, y pepetaca.
Los árboles de Sterculia alcanzan una altura de entre treinta y cuarenta metros y un diámetro de dos metros. El tronco es recto, cilíndrico y corpulento. La copa es amplia y redondeada, con ramas horizontales y gruesas. Las hojas son palmadas-lobuladas con tres o cinco lóbulos, llegan a medir entre quince y cincuenta centímetros de largo y se agrupan en las puntas de las ramas, cubiertas con pelillos densos en el envés. Estos árboles pierden sus hojas cada año, florecen entre diciembre y junio, y fructifican entre abril y junio. Las flores son amarillas con líneas rojas o moradas. Los frutos se componen por tres o cinco vainas, que contienen de diez a quince semillas de color negro brillante, de 2.5 por 1.5 centímetros. Las vainas llegan a medir hasta doce centímetros de largo, son de color café (S. apetala) o rojizas al madurar (S. foetida y S. mexicana), y están cubiertas por finos y densos pelillos irritantes de color naranja que producen comezón al tocarlos.
La especie que ha sido más estudiada es S. foetida L., que se encuentra en Australia, Bangladesh, Camboya, Filipinas, India, Indonesia, Taiwan, Malasia, Myanmar, Sri Lanka, Vietnam, Mozambique, Togo, Ghana y Hawai. Las hojas, flores, raíces y gomas son utilizadas en la medicina tradicional ayurvédica como diuréticos, laxantes, antiinflamatorios, cicatrizantes y depresores del sistema nervioso central. Por su parte, las especies S. mexicana y S. apetala están distribuidas en las regiones tropicales y subtropicales, en los bosques de niebla del sureste de México en los estados de Veracruz, Tabasco, Chiapas, y Oaxaca, así como en Centroamérica, Cuba, Puerto Rico, Jamaica, Trinidad y Tobago, Bermudas, Barbados, Ecuador, Bolivia, Colombia, Brasil, Venezuela y Perú. Es el árbol nacional de Panamá, donde se cultiva para diferentes fines, es por ello que también se le llama árbol de Panamá. También es el árbol representativo del estado de Carabobo, Venezuela.
Sus usos
Los árboles de Sterculia crecen en una gran variedad de suelos y condiciones, por lo que se han utilizado en la reforestación de zonas degradadas de la selva. Suelen encontrarse a la orilla de caminos y carreteras, en potreros, lomas, terrenos planos y pendientes pronunciadas, así como en remanentes de selva. Su crecimiento óptimo se da en zonas ribereñas, en suelos arcillosos, negro-rocosos, arenosos, y rojo-arcillosos con basalto. También se desarrollan en suelos someros calizos, y en suelos lateríticos profundos derivados de aluviones antiguos; llegan a tener buen crecimiento en zonas secas. Son utilizados como árbol de sombra en las ciudades y para evitar la erosión.
Sus semillas son parecidas a las del cacahuate, aunque un poco más grandes y de tamaño variable. En algunas zonas son consumidas por la población, ya sea crudas, tostadas o hervidas, pues el aroma y el sabor son similares a los pistaches y el cacahuate. Al igual que las hojas, también se utilizan como forraje para el ganado, así como para elaborar bebidas refrescantes y saborizante para el chocolate, ya que los granos desgrasados poseen un sabor similar al cacao. A las hojas, las semillas, la goma y la corteza se les atribuyen propiedades curativas en la medicina tradicional (tabla 1).
Su madera es ligera, blanda y esponjosa, por lo que se trabaja fácilmente, aunque su durabilidad es baja. Es una madera fácil de secar y preservar, y es utilizada para construcciones rurales, postes de cerca, leña, para producir pulpa para el papel, así como en la fabricación de muebles, instrumentos musicales y canoas ahuecando los troncos.
Propiedades nutracéuticas
El género Sterculia contiene varias clases de compuestos biológicamente activos, como flavonoides y sus derivados, terpenoides principalmente como triterpenoides, cumarinas, alcaloides, saponinas, y otras clases como ácidos fenólicos, fenilpropanoides, ácidos grasos, azúcares y algunos esteroides. En extractos de la corteza se han encontrado compuestos con alta capacidad antioxidante, como los ácidos ascórbico, tánico, gálico y cumarínico, la quercetina y la rutina. Estos compuestos muestran una amplia gama de actividades biológicas: antimicrobianas, antifúngicas, antiparasitarias, insecticidas, citotóxicas, antioxidantes y antiinflamatorias. También existen aplicaciones farmacéuticas de las gomas naturales derivadas de los exudados de sus árboles y que se usa como estabilizadores, desintegradores y potenciadores de la liberación de ingredientes.
Las semillas del árbol de Sterculia contienen gran cantidad de almidón y grasa, como la mayoría de las semillas, pero la proporción de estos compuestos depende de la especie, incluyendo las proteínas. En S. striata se evaluaron algunas características nutricionales y se cuantificaron macronutrientes, como lípidos (28.6%), proteínas (22.5%) y carbohidratos (45.8%). En S. foetida se reporta que las semillas son ricas en grasas (30-36%) y proteínas (11.4 %). Esta es una especie farmacológicamente interesante, ya que los estudios fitoquímicos han dado como resultado la extracción y fraccionamiento de varias clases de compuestos, incluidos propanoides, flavonoides, terpenoides y alcaloides. Las hojas se utilizan como diaforético, laxante, diurético, antiepilético, repelente de insectos, y se descubrió que la mezcla de las semillas con decocción de madera resulta eficaz en el tratamiento del reumatismo. Sin embargo, la farmacología no ha sido investigada ampliamente, además de que no se han realizado estudios de toxicidad de los extractos ni de los constituyentes químicos.
En la tabla 1 se muestran ejemplos de usos de las especies de Sterculia para tratar algunos padecimientos en países de Asia y África.
Un componente de gran importancia y que ha sido poco explorado es el aceite de las semillas, ya que contiene cantidades importantes de ácidos grasos poco comunes llamados ciclopropenoides (agcp), por el anillo ciclopropenoide de su estructura. El principal agcp es el ácido estercúlico, seguido por el ácido malválico; estos se encuentran en proporciones variables dependiendo de la especie. El contenido más alto reportado de ácido estercúlico es para Sterculia foetida (55%), y de ácido malválico, para Eriolaena hookeriana (25.8%). Estos ácidos grasos son importantes porque han demostrado efectos benéficos en padecimientos de alta prevalencia que aquejan a la población de todo el mundo, como el síndrome metabólico, que comprende la obesidad, la hipertensión, la dislipidemia, la inflamación crónica de bajo grado, la resistencia a la insulina, la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares, que son las principales causas de morbilidad y mortalidad en México y muchos otros países.
Se ha sugerido que el ácido estercúlico participa en la remediación de estos padecimientos a través de la inhibición de la esteroil-CoA desaturasa (scd), que es una enzima clave en el metabolismo lipídico pues cataliza la síntesis de los ácidos grasos monoinsaturados, que son los más abundantes en el tejido adiposo, principalmente el ácido oleico (18:1) y el palmitoleico (16:1), jugando un papel importante en la regulación de la composición de ácidos grasos de los tejidos. Esta enzima está regulada por factores dietarios y hormonales. Cambios en su expresión y actividad afectan el metabolismo celular y han sido asociados con diversas enfermedades; por ejemplo, se ha reportado una actividad aumentada de la scd en modelos animales y en humanos con obesidad y síndrome metabólico, diabetes, esteatohepatitis no alcohólica, con arteriosclerosis, trastornos de la piel, enfermedades neurodegenerativas, cáncer e infecciones virales.
Investigaciones recientes de nuestro grupo de trabajo y otras instituciones han demostrado que la administración de aceite estercúlico en modelos animales con obesidad, síndrome metabólico e hipertensión da como resultado una disminución en los niveles séricos de glucosa, colesterol y triglicéridos, de la presión arterial, el peso y adiposidad corporal, de la esteatosis hepática y del tamaño de los adipocitos; también se registra aumento en la sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa, así como la reducción de marcadores de inflamación. Por otra parte, el aceite estercúlico podría ofrecer beneficios para el tratamiento de cáncer, ya que al administrar este aceite in vitro a células cancerosas de próstata disminuyó la proliferación celular, se detuvo el ciclo celular y se promovió la apoptosis.
Otros estudios han descrito que el ácido estercúlico tiene un efecto protector frente a enfermedades causadas por microorganismos, en particular se ha demostrado que este aceite es eficaz para inhibir el crecimiento de Toxoplasma gondii, por lo que podría ser un tratamiento eficaz para el tratamiento de toxoplasmosis. También se ha reportado que inhibe el crecimiento del Plasmodium facilparum, el parásito responsable de la forma más grave de la malaria, y el Mycobacterium tuberculosis, microorganismo responsable de la tuberculosis. Por otro lado, la actividad del ácido estercúlico contra la inflamación sugiere su potencial terapéutico contra enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer.
La información presentada proporciona evidencia de las diversas propiedades que tienen las semillas, el aceite, las hojas, la corteza y la goma de los árboles de Sterculia, y que pueden resultar beneficiosos para el tratamiento de diversas patologías. Por ello, se debe profundizar en el conocimiento de las propiedades nutracéuticas de estas especies de árboles y también promover su cultivo para el aprovechamiento de sus com-
puestos bioactivos que, además de favorecer el tratamiento de padecimientos que revisten importancia a nivel nacional e internacional, otorgan valor agregado a las especies de árboles nativos de México.
Conclusiones
Las malváceas son un grupo diverso de plantas comunes en regiones templadas, tropicales y subtropicales del planeta. Son de importancia agrícola, alimentaria, industrial, ornamental, y fuente de compuestos bioactivos de aplicación en la medicina. Es preciso que sean más estudiadas, ya que poseen compuestos bioactivos novedosos y prometedores para la prevención y el tratamiento de enfermedades, además de que su utilización les aportaría valor agregado y sería una fuente de ingresos para las poblaciones que cultivan y consumen estos árboles en México.
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| Alejandra Barroso Hernández Tecnológico Nacional de México, Veracruz. Licenciada en Química Clínica (Universidad Veracruzana), maestra en Ciencias en Ing. Bioquímica y doctora en Ciencias en Alimentos (TecNM campus Veracruz). Actualmente realiza una estancia posdoctoral en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Alimentos del TecNM-Veracruz. Áreas de experiencia: compuestos bioactivos en enfermedades crónicas, biología molecular. Rosa María Oliart Ros Tecnológico Nacional de México, Veracruz. Bióloga, maestra y doctora en Biología Celular (Facultad de Ciencias, UNAM). Actualmente es Profesora Investigadora Titular C en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Alimentos del TecNM campus Veracruz. sni nivel 3. Está interesada en los efectos de los compuestos bioactivos en enfermedades crónicas, en particular el síndrome metabólico, la enfermedad de Parkinson y el cáncer. |
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