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Nota de los editores
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1.Una piedra es lanzada el agua corriente de un río. ¿Qué
forma tomarán las ondas si en un lago tranquilo son circulares?
2. Un explorador se extravió durante cuatro meses cerca del polo norte hasta que finalmente fue encontrado por una brigada de rescate que no salía de su asombro al encontrarle vivo. El infortunado se había quedado sin cerillos, encendedores, vidrios, etc., para producir fuego, aunque tenía la leña suficiente para hacer fuego, sin embargo, cada día encendía su hoguera, sin friccionar la madera, para calentarse y preparar sus alimentos ¿cómo fue posible esto?
3. Distribuir los números del 1 el 8 en los círculos de la circunferencia de la fig. de tal modo que la suma de los diámetros sea igual a 15.
4. Se compraron 100 frutas para una Biología de Campo. Los precios de las frutas son los siguientes: las sandías a 50 pesos cada una; las manzanas a 10 pesos cada una; y las ciruelas a 10 pesos la decena. (Por supuesto, los precios son de hace algunos años). Se han gastado un total 500 pesos ¿cuántas frutas se han comprado?
5. En la antigua Roma una viuda estaba obligada a repartirse con el hijo que debía nacer, la herencias de 3500 denarios que le dejó su marido. Si nacía un niño, la madre, de acuerdo con las leyes romanas, debía recibir la mitad de la parte del hijo, si nacía una niña, la madre recibiría el doble que la hija. Pero nacieron mellizos; una niña y un niño. ¿Cómo hay que dividir la herencia para cumplir las condiciones que la ley imponía?
Pregunta sorpresa:
¿Por qué el agua apaga el fuego? Respuestas al número anterior
1. “Si jalamos el extremo de la cuerda…”
La cuerda puede romperse por encima del libro y por debajo de él, según como se tire de ella. Si se tira con cuidado, se romperá en la parta superior de la cuerda; si se da un brusco tirón, se romperá en la parte inferior. 2. “Al trasladar una vela encendida…”
La llama se desviará pero no hacia atrás, sino hacia adelante. La causa de esto es que la llama posee menos densidad que el aire que la rodea. Una misma fuerza le comunica más velocidad a un cuerpo de masa menor que a otro de mayor masa. Por esto, como la llama qua se muere dentro del tubo se mueve más rápido que el aire, se desvía hacia adelante. 3. “Cruzar los 17 puentes…”
4. “Un biólogo reunió en una caja…”
Las arañas tienen ocho patas y los escarabajos seis. La condición que habrá que cumplir es 6x 3 8y = 54 donde x y y deben ser enteros no negativos. La solución es única: en la caja había cinco escarabajos y tres arañas. 5. “En una botella hay un litro de vino…”
Habrá la misma cantidad de agua en el vino que vino en el agua. Para darnos cuenta de esto empezamos, para simplificar, con 4 cucharadas de vino y 4 de agua. Si ponernos una cucharada de vino en el agua, las cinco cucharadas de la mezcla resultante tienen 1/5 de vino y 4/5 de agua. Al trasladar una cucharada de la mezcla al vaso de vino, le devolvemos 1/5 de cucharada de vino, y añadimos 4/5 de cucharada de agua al vino. De esta forma hay la misma cantidad, 4/5 de cucharada da vino en el agua y de agua en el vino. Pregunta sorpresa:
“Una mercancía encareció…” Fue más barata después de abaratarla. |
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cómo citar este artículo →
Nota de los editores 1983. Problemas y acertijos. Ciencias 4, abril-junio, 62-63. [En línea]
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Robert Abernathy
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Un impulso envió a Linden flotando levemente hacia la parte
delantera de la nave, retorciéndose por los aires para evitar la colisión con los salientes que quedaban donde había destrozado el mamparo que separaba la cabina presurizada de los instrumentos y el motor de proa. La división era inútil, puesto que había dejado escapar el aire de la nave, y necesitó el material que contenía.
Detuvo su fácil vuelo y se cernió sobre el trasmisor-receptor de radio. Sus mecanismos, ahora a la vista por la falta de un trozo de cuadro de control, habían sido ajustados y cambiados de un modo que hubiese hecho a cualquier técnico terrestre alzar burlonamente las cejas… y con toda razón, pues en su estado actual el aparato no hubiese tenido la menor utilidad… en la Tierra.
Metódicamente acabó Linden de colocar y ajustar los trozos de cable y vidrio que había tomado de uno de los desmantelados instrumentos de medida.
Contempló pensativo sus manos. Se habían oscurecido mucho en la pasada quincena, y las uñas —débiles vestigios de las grandes garras de la bestia ancestral— habían desaparecido. A la vez, las desnudas puntas de sus dedos se habían vuelto móviles, de modo que podía hacer trabajos de gran precisión sin emplear los más groseros músculos que movían todo el dedo.
La transformación de la radio para nuevos fines habla resultado mucho más fácil que los cambios realizados en el mecanismo de dirección de la nave, quizá porque la tarea era más sencilla o acaso porque, como creía ser lo cierto, los cambios en su mente y su cuerpo estaban todavía en curso. Mucho más importantes que los cambios visibles y superficiales eran los invisibles, los experimentados en el metabolismo y los procesos vitales, en las incontables conexiones neurales del cerebro. Sus sentidos se habían aguzado y multiplicado. Fuerzas, radiaciones, el espectro electromagnético —frutos de paciente inferencia desde el punto de vista de la ciencia terrestre— se habían convertido para él en materia de íntimo y directo conocimiento.
Sólo en los últimos días había empezado a oír las voces de la Tierra.
Flotó hasta el abierto hueco de la puerta y miró al exterior, a la sima estrellada, ya no antro de terrores, sino una invitación, un mar de impredecibles riberas.
El mundo que había dejado tras de sí flotaba a lo lejos como antes, inmensa medialuna, azul-gris y surcada de vetas, ocultando todo un sector del cielo diamante y negro. Consideradas las distancias espaciales, estaba cerca, tan cerca que podía alcanzarlo y tocarlo con su mente. Las voces permanecían allí, al fondo de su cabeza, para escucharlas si lo deseaba, como un tremendo alboroto que manaba sin tregua de la luz y la sombra de los hemisferios, del lóbrego fondo del mar de aire. Voces de alegría y de pena, de belleza y maldad; coros abismales de temor y brillantes notas de valor y compasión…
Pronto se alejaría y no oiría ya las voces de la Tierra. A dónde, no lo sabia aún. Quizás hacia el Sol, a mirar sin cegarse el horno donde yacen desnudos los secretos de la materia. Acaso hacia el exterior, más allá de las ondas donde Júpiter, ignorando a los breves guijarros giratorios del sistema interior, mira hacia el Sol y le llama su hermano; donde Saturno viaja con sus extraños anillos y múltiples lunas; hacia la helada noche de los planetas externos tras de los cuales sólo están las estrellas. Las preguntas se agolpaban innumerables. ¿Era la Tierra única en el Universo, y lo demás —la inmensa rueda de la Vía Láctea, la cegadora abundancia de los enjambres globulares, las nutridas galaxias espirales con sus billones de estrellas— sólo materia yerma, inerte y muerta, girando hacia la frontera del espacio… o había otras progenies, otras vidas. Acaso —la idea le inquietó y fascinó— hubiese otros que habían ido antes que él…
Pero primero debía preocuparse por los que llegasen después.
Su nuevo sentido no era todavía lo bastante agudo y selectivo para establecer y mantener contacto con individuos de la Tierra, y el aparato que había construido pretendía remediar esta falta. Lo puso en acción resueltamente. No estaba seguro de que sirviese; sólo sentía la instintiva confianza que había guiado todos sus actos en los últimos días.
Con ayuda del aparato exploró una zona en el limite del hemisferio en sombras, buscando tipos de pensamiento familiares.
En el banco donde trabajaba, a altas horas, en un nuevo mecanismo de control, Marty dejó caer un destornillador y lanzó un juramento. Sus ojos miraron espantados bajo el cobijo de las espesas cejas, y susurró:
— ¿Me he vuelto loco o hay espíritus?
Escucha con atención. Marty. Tengo dos mensajes para ti y los dos importantes.
— Pero… si estás muerto. Los servomotores deben haber fallado ¡aunque, maldita sea, no puede haber sido así! —y estás ahí arriba en un ataúd de magnesio, girando en torno a la Tierra hasta el fin de los tiempos. Muerto… en mi lugar.
— Tus servomotores no fallaron; los detuve yo mismo, en las primeras horas, cuando aún creía que iba a morir o a volverme loco, cuando sólo mis instintos se daban cuenta de lo que me estaba ocurriendo. Pero no volveré; sigo adelante. Pon mucha atención Marty. Es posible mejorar el diseño del generador nuclear. Puedo explicártelo, y tú se lo explicarás a los demás, porque tienes el sentido de la materia inanimada, la capacidad de proyectarte dentro de ella, y yo no puedo hablar en el lenguaje de los físicos porque desconozco los símbolos, las matemáticas. Pero al contemplar su proyecto desde aquí, en el espacio, vi cuánta voluntad de fracaso habían puesto en él, el miedo inconsciente que tenían a penetrar demasiado en el átomo. Si elimináis ese afán de no llegar, la producción de energía aumentará unas dos mil veces. Las naves pueden construirse para ascender a sólo 1 o 2 g., y no obstante tener energía sobrada, de modo que cualquiera —y no sólo los excepcionalmente fuertes y sanos— puedan ir al espacio. Oye como debéis proceder…
Lo que siguió fueron dibujos, impresiones cenestésicas, procedimientos completos, más que pensamiento hecho palabras. Apenas duró todo unos segundos.
Marty se frotó la nuca.
— Buen trabajo —dijo en alta voz en medio del laboratorio vacío—. En cuanto a eso de los reguladores podría ser más fácil…
— Este es uno de los mensajes, el que tienes que transmitirles si consigues hacerles escuchar, El otro… quizá tengas también que guardarlo para ti en el próximo futuro. Es éste: “la meta no es la que creíamos, no es la conquista del espacio como camino hacia los planetas, sino el espacio mismo. El espacio no está vacío o muerto. Se halla inundado de energía, llena del polvo de viejos soles y los elementos de le nueva materia. Los planetas son frías, oscuras y moribundas islas de un océano en ebullición que puede estar lleno de vida. ¡El espacio espera!”.
Marty miraba ante sí, olvidado del olor a aislante quemado que subía del banco. De pronto exclamó.
— ¡Espera! No te vayas todavía…
A miles de millas por encima, el ser en que se había convertido Linden flotaba en el vacío junto a su extraño aparato, accionándolo de nuevo con las puntas prensibles de sus dedos.
Ella se despertó sobresaltada y se sentó gritando “¡Jim!”, sus manos exploraron convulsivamente la almohada. Sollozó.
— Otro sueño…
— No estás soñando. Si más tarde lo dudas, díselo a Marty. He hablado con él…
Te quiero Ruth.
— ¿Dónde… dónde estás?
Sus ojos exploraron temerosos la oscuridad del cuarto.
— Estoy en el “Gran Trampolín”, y veo que es sólo un salto hacia otro nuevo.
— ¡Vuelve, Jim! No me importa que… Pero, ¿de qué sirve? Es demasiado tarde, ahora que estás muerto.
En su mente, la voz pareció modular una suave risa.
— Estoy bien vivo, Ruth, pero… Temo que no pueda volver a la Tierra. El espacio me ha cambiado.
Ella se estremeció.
— ¿Cambiado…?
— Me he desarrollado, como lo harás tú si me sigues. Los biólogos llevan mucho tiempo diciéndonos que el hombre es una regresión fetal, una especie de embrión que se hace viejo sin llegar a una auténtica madurez. Ahora he descubierto por qué: las condiciones de esa madurez, el destino para el que estamos creados, no existe en la Tierra… Pero tal como soy ahora, puedo morir aplastado bajo la gruesa atmósfera terrestre; o los seres humanos, al verme, pueden despedazarme como a algo no humano. Incluso tú… podrías asustarte de mí.
En la mente de Ruth se formó una imagen de claridad fotográfica.
Se quedó inmóvil un momento, respirando con aliento entrecortado; después, sonrió trémula y extendió los brazos abiertos en un gesto que no necesitaba palabras ni pensamientos. — ¡Mi amor! —La voz del espacio fue un silencioso grito extenuante— ¡Ven a mí! Dentro de uno o dos años, habrá nuevas naves mucho mejores que todo lo visto hasta ahora… Ya me he ocupado de ello. Entonces vendrás a reunirte conmigo. No te preguntes cómo podremos encontrarnos… Cuando vengas, cuando también alcances tu verdadero ser, comprenderás. Nos encontraremos más allá de la Luna, y todas las estrellas del espacio estarán a nuestro alrededor… Nuestros hijos tendrán soles para jugar…
Su voz decayó un momento y después se hizo más apremiante.
— La curvatura de la Tierra se está interponiendo entre nosotros, pero no durará mucho. Si no puedes venir, si no quieres, lo mismo da… Yo encontraré los medios de volver a entrar en la atmósfera y llevarte conmigo.
— ¡Iré! —gritó ella.
La caricia fantasmal de un beso vino a rozar sus labios. Siguió el silencio. La muchacha estaba sentada inmóvil, mirando a la oscuridad y empezó a creer.
Yacía maniatado e inerme, acunado en el vientre de su madre. Brazos, piernas, cabeza, espina dorsal se distendían cruelmente bajo la carga de su propio peso intolerable. Cada aliento era un poderoso esfuerzo que salía de su pecho como el de un hombres alcanzado en el corazón.
Y el cohete aullaba y trepaba, arriba, donde el aire era demasiado tenue para las alas, donde había aire, sino solamente agresivos iones, partículas viajando a enormes velocidades y cargadas con voltajes mortales; arriba, en el dominio de los rayos cósmicos primarios, de la radiación que sería inútil llamar “fuerte”, y junto a la cual la onda gamma de una explosión atómica es como la suave caricia de la lluvia estival comparada con el fuego de una ametralladora.
Los controles automáticos, los circuitos de alimentación, los instrumentos de media trabajaban sin pausa buscando la órbita precisa en la lejanía espacial. El tablero de control suspendido encima de Linden aparecía confuso y empañado; los músculos de sus ojos no eran lo bastante fuertes para enfocarlos haciendo frente a la presión de la aceleración. Su cuerpo pesaba quinientos kilos. Estaba pagando ahora la ingravidez que experimentaría cuando el cohete empezase a entrar en órbita.
Su consciencia era una leve chispa cuando la vibración del proyectil cambió y la horrible presión comenzó a disminuir. Treinta segundos más tarde volvió a ocurrir lo mismo; y ahora la respiración era más fácil y los músculos crispados podían ceder un poco en su tortura. El cohete se aproximaba al lugar donde había de desprenderse del proyectil, recorriendo su órbita de cuatro horas, y los relés dispuestos al efecto iban cortando su aceleración por escalones de 1g* para que el cambio no fuese tan brutal.
Alcanzó la penúltima fase y durante treinta segundos su peso pareció normal, mientras el motor nuclear descendía aun empuje de 1g. Linden movió sus doloridos miembros, librándose del capullo fluido-plástico que le había protegido. Su mirada todavía empañada se deslizó sobre el tablero de instrumentos, buscó los espejos coloreados que le darían una vista exterior sin exponer sus ojos al deslumbramiento de cielos no velados…
Entonces el motor cesó de funcionar, y en el interior del cohete se produjo un silencio de muerte mientras empezaba a caer.
Los movimientos de Linden le hicieron flotar libremente por la pequeña cabina, desplazándose lenta y perezosamente en relación a las cosas que le rodeaban, mientras todos sus reflejos le gritaban que él y la nave que le envolvía estaban cayendo, cayendo desde la “Gran Altura”, y las glándulas excitadas vertían secreciones de miedo en su sangre, y la reacción instintiva de sus nervios tensaba sus músculos, y el sudor brotaba de todo su cuerpo. Su subconsciente, acobardado, esperaba el choque aniquilador e inevitable.
El choque que jamás sobrevendría, porque el cohete estaba cayendo eternamente, zambulléndose, sin fin, a lo largo de la curvatura del espacio en una trayectoria sin regreso.
En los espejos aparecían las desnudas estrellas, brillando inexorables sin un solo pestañeo. La nave era una pequeña burbuja metálica salida del océano de aire al gran vacío, con un organismo atrapado en su interior, y alrededor del espacio ilimitado… sin aire, sin vida y sin embargo, vacío.
La nave nadaba en el cruel baño de radiación. Para los rayos cósmicos primarios que flameaban a través del espacio, sus paredes de metal y el cuerpo humano en ellas contenido eran tan transparentes e insubstanciales como una frágil medusa nadando en el también refringente medio marino.
Sus manos buscaron un soporte sin hallarlo. Las miríadas de estrellas reflejadas en los espejos parecían encenderse en novas y girar en torbellino a su alrededor. Gritó roncamente una voz, sin duda la suya, pues no había otro ser humano en el espacio. Caía, caía sin tregua en la vertiginosa y encallecedora oscuridad.
Su memoria del tiempo que siguió era discontinua y fragmentaria… No podía decir si fueron horas, días o una eternidad, conservaba una clara imagen de sí mismo, zapateando y braceando en el aire como un grotesco pájaro sin alas y riendo histéricamente mientras el trozo de metal que tenía en la mano —sin duda arrancado de las sujeciones del catre en aceleración— giraba, golpeaba, aplastaba… El cristal estalló con movimiento retardado y permaneció en suspensión, mientras las brillantes esferas quedaban ciegas y vacía a medida que destruía sin posible reparación los delicados instrumentos que la nave necesitaría para volver a la Tierra. Un cable, arrancado del sistema de control automático, flotaba como una ondulante serpiente mientras escupía fuego azul y él se reía…
Y otra imagen permanecía fuerte y clara. Estaba ahogándose. Los tanques de oxígeno debían haber fallado —¿o los había él destrozado también?— y su sensación de asfixia se hacía por momentos más desesperada, aunque aspiraba a grandes bocanadas sin cuidarse, de las esquirlas que flotaban centellantes, y aunque al mismo tiempo un extraño fuego parecía correr por sus venas, invistiéndole de fuerza demoníaca… fuerza demoníaca… ¡Acaba tu obra! Gritaba una voz en lo más hondo de su ser; y se abrió camino hasta la puerta hermética y la atacó salvajemente. La puerta no había sido hecho para ser abierta en el espacio, pero tampoco se había construido para soportar semejante asalto desde el interior. Cedió, y la explosión del aire al escapar se la llevó consigo.
Cuando desapareció, Linden contempló el gran globo nebuloso de la Tierra, flotando allá afuera, frío e inasequible. Luchó contra el breve vendaval que desencadenó en su fuga la pequeña atmósfera de la nave, tomó un último aliento sofocante y pensó; Adiós Tierra… Ruth… adiós.
Nota
* g: constante de aceleración de la gravedad terrestre. (N. e.).
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Tomado de Antología de Cuentos de Ficción Científica, colección del Dr. Javier Lasso de la Vega, Editorial Labor, 1965. cómo citar este artículo →
Abernathy, Robert y (Tomado de Antología de cuentos). 1983. El ajolote (2a. y última parte). Ciencias 4, abril-junio, 58-61. [En línea]
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Nota de los editores
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En su reunión de enero del presente año, el Consejo de la
Sociedad Americana de Física convocó a un grupo de expertos en armas nucleares, los cuales elaboraron una declaración respecto a la guerra nuclear. Esta declaración fue distribuida a distintos gobiernos del mundo. No cabe duda que es muy significativo que la Sociedad Americana de Física —muchos de cuyos miembros conocen la capacidad del armamento nuclear, que está inmersa en el país que mayor impulso da al armamentismo— haga esta declaración.
Considerando que la guerra nuclear es una amenaza inaudita para la humanidad, considerando que la cantidad de armas nucleares distribuidas alrededor del globo contienen el poder explosivo de más de un millón de bombas del tipo de Hiroshima; considerando que una guerra nuclear general mataría cientos de millones de personas; considerando que los efectos posteriores de una guerra nuclear serían catastróficos para los sobrevivientes y podrían destruir la civilización; considerando que cualquier uso de armas nucleares, incluyendo su uso en las llamadas “guerras limitadas”, traería con ello el riesgo de una guerra nuclear general; considerando que treinta años de vigorosa investigación y desarrollo no han producido proyectos serios de defensa efectiva contra un ataque nuclear; considerando que los arsenales nucleares de los Estados Unidos y la Unión Soviética son más que adecuados para disuadir; considerando que la continuación de la carrera armamentista no aumentara la seguridad de ninguna superpotencia; considerando que la proliferación de armas nucleares a otros países, especialmente en áreas de alta tensión, aumentaría el riesgo de una amenaza nuclear; considerando que no han avanzado las limitaciones y reducciones en armas estratégicas, ni la ratificación del Salt II; considerando que las negociaciones para lograr una prohibición de los ensayos nucleares han sido indefinidamente aplazadas; y considerando que las negociaciones para prevenir el desarrollo de una guerra al espacio exterior han sido suspendidas.
Ha sido resuelto que le Sociedad Americana de Física a través de su Consejo electo, haga un llamado al Presidente y al Congreso de los Estados Unidos y sus contrapartes en la Unión Soviética y otros países.
Para intensificar sustancialmente, sin precondiciones y con sentido de urgencia, esfuerzos para lograr un arreglo equitativo y verificable entre los Estados Unidos y la Unión Soviética para limitar las Armas Nucleares Estratégicas y para reducir significativamente su número; para conducir, con espíritu similar, negociaciones para restringir el desarrollo de armas nucleares de rango intermedio; para realizar negociaciones que prevengan la extensión de la guerra hacia el espacio exterior; para tornar todas las medidas prácticas para impedir una mayor proliferación de armas nucleares en otros países; para llevar a cabo todas las acciones prácticas que reduzcan el riesgo de una guerra nuclear por accidente o mal cálculo; para continuar observando todos los acuerdos existentes de control de armas, así como SALT II; para evitar doctrinas militares y declaraciones que tratan a los explosivos nucleares como armas ordinarias de guerra; iniciar negociaciones serias pera proscribir la prueba de armas nucleares en todos los medios ambientes por todo el tiempo, como es pedido en el Tratado de No-proliferación.
Los 30 miembros del Consejo aprobaron la resolución casi por unanimidad. |
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cómo citar este artículo →
Nota de los editores 1983. Declaración de la Sociedad Americana de Física. Ciencias 4, abril-junio, 53. [En línea]
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Nota de los editores
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El Consejo Internacional para el Desarrollo de la Ciencia
(ICSD) es una organización interdisciplinaria fundada en 1981 con el objetivo de colaborar en el desarrollo de nuevos enfoques científicos, educativos y médicos. Hasta Diciembre de 1982 contaba con 200 miembros pertenecientes a más de 50 sociedades nacionales de ciencias o instituciones semejantes.
¿Por qué un Consejo Internacional para el Desarrollo de la Ciencia?
En las ciencias modernas es cada vez más característica una inversión de la relación tradicional entre ciencia y ética. Ya no sé percibe a la ciencia como un elemento social, sino más bien como una realidad y un fin en sí misma. El papel de la ciencia en la sociedad moderna es ambivalente. El avance científico es una de las bases del desarrollo económico y la evolución social actual, pero la explotación de estos avances tiene, potencialmente, repercusiones desastrosas, como la destrucción del medio ambiente, la contaminación y la guerra atómica. Los científicos, individualmente o como grupo, no están educados para aceptar la responsabilidad de los efectos de su trabajo fuera del laboratorio. Mientras la investigación científica se percibe fuera de su contexto, como un fin en sí mismo, no existirá motivación para delimitar las investigaciones y aplicaciones, aunque vulneren la dignidad humana o a las futuras generaciones. La colaboración es despreciada, frente al valor desproporcionado dado a los individuos frente a los grupos.
Es políticamente necesario llamar a una regulación del desarrollo científico. El principio del “laissez faire” para la investigación no puede continuar. Si la ciencia ha de tener un papel efectivo en la comprensión de la condición humana, será necesario encontrar nuevos modelos de investigación y educación que alienten la conciencia de responsabilidad social, la planeación internacional efectiva y una educación e investigación interdisciplinaria. Estos avances permitirán a la ciencia hacer una contribución efectiva a reducir la desigualdad entre países con niveles económicos dispares, que es uno de los problemas potencialmente catastróficos de nuestro tiempo.
Objetivos generales de la ICSD
Los objetivos de la ICSD, son: reforzar la conciencia de la responsabilidad del científico, incrementar la efectividad de la investigación, disminuir la brecha entre ciencia y sociedad, consolidar un acercamiento humanitario a la ciencia, y promover la integración de las metas científicas, públicas y políticas. Se plantea llegar a éstos desarrollando y poniendo en práctica nuevos modelos para la planeación, organización y administración de la investigación y educación científica.
Estos modelos deben enfatizar el enfoque interdisciplinario, la cooperación internacional y el intercambio, poniendo el acento en la cooperación entre países industrializados y en desarrollo…
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Tomado de International Council for Scientific Development, Folleto de Presentación. cómo citar este artículo →
Nota de los editores 1983. ¿Qué es la ICSD? Ciencias 4, abril-junio, 49. [En línea]
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Nota de los editores
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La Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia —SBP—
tiene como objetivo contribuir al desarrollo científico y tecnológico del país; promover y facilitar la cooperación entre los investigadores; defender los intereses de los científicos en cuanto al reconocimiento a su laboriosidad; el respeto por la persona; la libertad de investigación y de opinión, así como el derecho a los medios necesarios para realizar su trabajo; luchar por la participación efectiva de la SBPC en problemas de política científica y en programas de desarrollo científico y tecnológico asociados a los intereses reales del país; congregar personas e instituciones interesadas en el progreso y difusión de la ciencia y estimular el interés del público en relación a la ciencia y la cultura.
Fundada en 1948 por un grupo pequeño de científicos, la SBPC reúne hoy a más de 17 000 asociados y en sus reuniones se presentan alrededor de
2 800 comunicaciones de trabajos científicos y se realizan 250 mesas redondas, cursos y conferencias. A través de sus secretarías regionales promueve simposia y encuentros e iniciativas de difusión científica a lo largo de todo el año. En la reunión anual de 1980 en Río de Janeiro, celebrada bajo el lema “Ciencia y Educación para una Sociedad Democrática”, se presentaron miles de trabajos sobre ciencias naturales y sociales y se llevaron a cabo mesas redondas y cursillos incluyendo ternas tales como: los medios de comunicación de masas y la educación en el Brasil; política de apoyo al desarrollo científico; selectividad de la educación y sociedad democrática; los movimientos sociales como escuela del pueblo y comunicación para una sociedad democrática.
En la reunión de 1981 en Bahía, entre otras resoluciones podemos mencionar: la preocupación por la aplicación de la tecnología a fines militares; el solicitar al Consejo Nacional de la investigación Científica y Tecnológica —CNBT—, un aumento de los recursos específicos para la investigación y que sea consultada la comunidad científica en lo referente a la política a seguir; moción de repudio al proyecto “Carajas”, por su carácter autoritario y la creación de una comisión de científicos que estudie la repercusión de este proyecto en la Amazonia; una protesta contra la censura en teatro, TV y cine y apoyo a las reivindicaciones de la comunidad negra.
También se aprobó una propuesta para que se concediera amnistía a los extranjeros que están en el país sin documentación y que Brasil conceda asilo político a los refugiados que lo soliciten (que sean reconocidos como refugiados políticos por la ONU), así como una condena al régimen jurídico de propiedad y control de los canales de radiodifusión.
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cómo citar este artículo →
Nota de los editores 1983. La Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia. Ciencias 4, abril-junio, 17. [En línea]
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Pio Fon Quer
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La iva es una hierba vivaz, de 5 a 20 cm., con una raíz
principal vertical más o menos tortuosa… Las flores normales tienen un hermoso labio inferior de color purpureo y rara vez amarillo. En ciertos casos, esta planta quiere recordar el olor del almizcle. El sabor de las hojas es amargo.
Virtudes: un refrán catalán: iva tot mal esquiva nos dice que se consideró como una especie de panacea. En general, todavía se tiene por antiespasmódica, tónica y aperitiva; asimismo se emplea raras veces como febrifuga, probablemente a causa de su amargor.
Uso: Palau, en su opúsculo sobre las plantas medicinales baleáricas, recomienda preparar la infusión con 2 gr. de la planta entera por cada 100 gr. de agua hirviendo. Los que se sientan afectados por persistentes estados nerviosos. tomarán en ayunas una taza de esa infusión, que si fuere necesario podrán repetir varias veces al día. Como aperitivo, recomienda administrar una jícara, pero sin endulzarla, diez minutos antes de sentarse a la mesa.
La planta se ha colocado entre las aperitivas, cefálicas, histéricas, vulnerarias y muy propias para los afectados de los nervios.
Pio Fon Quer, 1961.
Botánico español Indudablemente, la descripción y remedios los podría haber escrito Jesús Silva Herzog junior.
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cómo citar este artículo →
Jiménez, Jaime 1983. Iva tot mal esquiva. Ciencias 4, abril-junio, 40-41. [En línea]
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Jaime Jiménez
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Los eucaliptos son originarios de Australia y habitan en las
regiones donde la Tierra ha negado sus dones, tal vez por eso han sido los elementos preferidos para la reforestación de México. La integración al país es tal, que los encargados de los viveros prefieren sembrar eucaliptos antes que pinos, pues la sobrevivencia de los primeros es del 100%, asegurando así el trabajo sexenal.
Es curioso, sin embargo, que nadie sabe a ciencia cierta cuáles son las modificaciones ecológicas inherentes a la siembra de estas especies exóticas en nuestro terreno patrio. Aunque la bibliografía señala que algunas especies cultivadas (Eucalyptus globulus y E. camaldulensis), producen substancias volátiles y solubles capaces de inhibir el desarrollo de otros vegetales, es decir, capaces de eliminar, simplemente, a las plantas competidoras* (entre ellas las plántulas de los pinos), los ecólogos ni siquiera se espantan de este “pequeño” cambio ambiental. Pero aún hay más, Eucalyptus globulus es capaz de evitar el desarrollo de las bacterias nitrificantes, cuya humilde labor consiste en proveer nitrógeno químicamente útil (nitratos) a todas las especies vegetales terrestres. Al fin, sólo lo necesitan para construir unos complejos químicos insignificantes llamados proteínas, sin los cuales no pueden vivir.
¡Todas éstas molestias por un árbol feo, quebradizo, inútil y sin ninguna importancia económica esencial!
Así, lo más conveniente es reforestar los bosques con sus elementos originales, los pinos, a fin de tener producción maderera, reconstruir el ciclo de retención y purificación y constituir centros de diversión y esparcimiento.
La Ecología, como se ve en este caso, no es el medio para preservar la virginidad de la Tierra; es el conocimiento necesario para la explotación racional de las comunidades vegetales, donde pueda situarse en su justa medida el beneficio económico y el bienestar humano.
Nota
Si tiene curiosidad, examine su efecto sobre los cultivos de maíz en Chalco, Méx.
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cómo citar este artículo →
Jiménez, Jaime 1983. ¿Debemos reforestar los bosques de pinos con eucaliptos? Ciencias 4, abril-junio, 40-41. [En línea]
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Nota de los editores
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Hace veinte años Pichucalco era un pueblito del cual muy
pocos habían oído hablar. Quizá su única notoriedad —perdida entre los datos del libro de Geografía— era poseer uno de los índices pluviales más altos del país, lo cual, aunado a su clima tropical, lo hacía parecer un lugar escapado de las novelas de García Márquez. En los largos meses de lluvia el agua desbordaba los arroyos, atravesaba calles y casas, arrastrando lo mismo zapatos que cangrejos azules, ropas y culebras multicolores. O después de un mediodía caluroso, la tarde era invadida por millones de mariposas o escarabajos negros y dorados —como diminutos rinocerontes de coraza brillante—; otras veces eran cientos de pajarillos que se metían por puertas y ventanas, como perseguidos por un terror desconocido.
Estaban lejos los días del volcán en que, con enorme fuerza, la tierra arrojaría miles de toneladas de cenizas al aire y el nombre de Pichucalco a los principales diarios del mundo.
Meses después del fenómeno no se han evaluado todas sus consecuencias, que van desde el nivel anecdótico, como que ahora en Pichucalco los taxis y camiones se llaman “el vulcanólogo”, “especialista en Chichonales”, etc., hasta cambios del clima mundial, como el que Moscú haya tenido el invierno más cálido en 150 años debido al polvo que flota en la atmósfera.
Uno de los elementos que se vio afectado fue el suelo, lo cual resulta de gran importancia para una región agrícola y ganadera. Al respecto platicamos con algunos miembros del Laboratorio de Edafología de la Facultad de Ciencias, que realizan en el área afectada un proyecto de investigación al que podríamos llamar: “El desarrollo de la interacción de los materiales volcánicos y el suelo”. En cuanto a éste, nos dice la investigadora Silvia Ramos: “para nosotros este es un trabajo muy importante, ya que gran parte del suelo del sureste de México y Centroamérica es de origen volcánico y se encuentra sometido a un clima tropical, que son precisamente las condiciones en que se encuentra el suelo del Chichonal, de manera que nos puede servir como modelo de estudio; y con su evolución explicarnos características de otras regiones”. En cuanto al cambio de la fertilidad del suelo, existen algunas hipótesis que se piensa comprobar; una de ellas dice que si la capa es mayor de 30 cm, resulta perjudicial.
El estudio se realiza tomando muestras periódicas del suelo de diferentes lugares, analizándolas y tomando datos complementarios sobre la flora. A ese respecto nos platica Salvador Pontón, tesista de Edafología: “yo trabajo cerca del volcán, tomo muestras del suelo a varias profundidades, que luego tamizo y sujeto a diferentes pruebas; densidad aparente y real —que indica el espacio poroso—; color —que indica presencia de metales y componentes orgánicos—; textura, acidez, análisis de nutrientes, capacidad de intercambio catiónico, etc. La gente es muy amable con nosotros —dice Salvador— y nos da información espontáneamente, como el que este año los frutales han producido más que otras veces, ‘pero la pastura está mala’. Esos datos son importantes”.
Dejamos a Salvador manipulando con dedos hábiles la ceniza, y mientras lo hace, parece que estuviéramos frente al cráter del Chichón con su lago interior de color verde, que hierve incansablemente…
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Nota de los editores 1983. El chichonal. Ciencias 4, abril-junio, 6-7. [En línea]
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Juan Manuel Sierra
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I. La ciencia, como toda actividad humana es parte
integrante del contexto social en el cual opera y, en consecuencia, está íntimamente relacionada con las bases sociales, políticas y económicas que constituyen el desarrollo de un país. A este factor, que podríamos llamar externo, se tiene que aunar el impulso que la ciencia toma de la misma realidad material que es objeto de su estudio y que define así un factor de desarrollo intrínseco (o “interno”). Cualquier planteamiento histórico o político del desarrollo científico no puede prescindir de esta observación preliminar.
Como acción social, la ciencia tiene importancia no sólo como generadora de un patrimonio cultural, sino también para influir sobre los mecanismos de producción a través de la formación de personal calificado, así como por el desarrollo tecnológico. Por otro lado, siempre está presente una influencia de los procesos productivos y de las relaciones sociales de producción sobre el desarrollo científico, dada por las condiciones materiales y la infraestructura. En general, una sociedad impulsa el desarrollo científico, en la medida en que éste resulta necesario para el avance de las capacidades productivas como también de su ideología.
La sociedad capitalista impulsa la ciencia en términos de sus exigencias para la acumulación de capital y para el incremento de sus ganancias. En este proceso, la ciencia se ha transformado de elemento ligado a la producción, a fuerza productiva en sí misma en la medida en que se ha pasado de una industria clásica a una industria de alta tecnología.
En los países de escaso desarrollo de las estructuras productivas, la ciencia adquiere esencialmente un papel ideológico, estimulando una visión individualista del científico, generalmente alejado del contexto social. El mismo capitalismo dependiente, debido a su alianza con el capital de los países imperialistas, encuentra los elementos de su desarrollo en términos de importación científico tecnológica. Esto hace que la ciencia nacional pierda el estímulo que deriva de los procesos productivos y reduzca su papel a una dimensión superestructural de tipo ideológico marginada del contexto socioeconómico.
Debido a que el sector científico necesita, para su desarrollo, de una definición de política académica, de un sistema de selección y evaluación de los cuadros y de un cierto tipo de organización, las diferentes concepciones influyen en este sentido de una manera determinante . Por consiguiente, países con diferentes situaciones políticas y eco nómicas tienden a elaborar esquemas diferentes de evaluación, así como cualquier grupo que plantea una alternativa política tendrá igualmente que plantear un esquema diferente y consistente con su ideología.
Las consideraciones que tratamos ahora de desarrollar, y que abarcan la realidad de nuestro país, se reducen esencialmente a dos cuestiones: la primera, nos conduce a tratar de entender nuestra realidad científica actual con los aspectos relacionados a sus criterios de evaluación, de programas y cuadros. La segunda, tiene carácter de perspectiva por tratar la alternativa que se puede plantear como parte de un programa de transformación de la sociedad hacia el socialismo.
II. En un país de capitalismo dependiente el capital nacional, estrictamente ligado al capital transnacional y de los países imperialistas, no está interesado, en los recursos científicos y técnicos nacionales, sino que encuentra los elementos para su desarrollo en la importación de éstos. Este es el factor básico que determina la dependencia científico-tecnológica actual. En efecto, la ciencia nacional no recibe en estas condiciones estímulo de las fuerzas productivas y, por consiguiente, pierde su conexión con la realidad socioeconómica del país circunscribiendo su función en el ámbito de una ciencia internacional y cumpliendo así con un papel exclusivamente ideológico. En este contexto es posible entender los aspectos básicos de las dos máximas corrientes de concepción de la ciencia que se han dado en el país en los últimos años; el academicismo y el desarrollismo, como también los valores y las crisis relacionadas con el papel jugado por estas corrientes.
Según la concepción academicista, la cultura, la actividad intelectual y, como parte de ésta la investigación científica, representan una actividad destacada y universal, resultado de la acción de individuos identificados con altos ideales de sabiduría. La generación de ideas y de conocimiento, resultado de la labor de esta comunidad, siempre según esta concepción, constituirán con el tiempo la fuerza principal del desarrollo histórico de la humanidad. Este planteamiento resulta profundamente arraigado en los pioneros de la ciencia en México y todavía está ampliamente difundido en el ámbito universitario; ha tenido un papel muy importante en la formación de nuevas generaciones de investigadores de alto nivel académico como también ha contribuido a formar una imagen, hacia el extranjero, de ciencia de alta calidad en México. Su dinámica se ha visto caracterizada por un aislamiento que no le ha permitido producir ningún programa a nivel social. Esto en parte se debe a su origen pequeño burgués, esencialmente individualista, para evitar cualquier tipo de condicionamiento en su actividad y, finalmente por la confianza de que su acción con el tiempo, de manera natural, tendrá efecto a nivel social.
Distinta ha sido la actitud del desarrollismo, que se ha identificado desde un principio con un programa social basado sobre la hipótesis de que la limitada capacidad de generar ciencia y tecnología a nivel nacional, constituye uno de los frenos principales al desarrollo del país. Ligada más fuertemente a la esfera política, esta concepción ha logrado generar un fuerte apoyo al desarrollo tecnológico y a la ciencia aplicada, con la proyección de resolver los graves problemas nacionales. La mayor limitación de esta corriente consiste en haber invertido los factores del subdesarrollo, porque no son la ciencia y la tecnología, sino las leyes mismas del capitalismo, las que producen el fenómeno del subdesarrollo y la dependencia.
Aunque existe la orientación de contraponer estas dos tendencias, resulta más interesante poner en evidencia las características comunes. Ambas señalan que la ciencia es un elemento vital para el país y de aquí su preocupación para aumentar la calidad y la cantidad de la investigación científica. Sin embargo, ambas presentan las mismas limitaciones por no considerar de manera correcta el problema de la vinculación estructural de la ciencia con el aparato productivo del país. Este hecho produce dos consecuencias: la temática se extrae enteramente de la problemática de la comunidad científica internacional; y los criterios de calidad y de evaluación, ya necesarios en una ciencia institucionalizada, son importados y consisten esencialmente en parametrizar la “contribución y el impacto” a nivel internacional, con base en criterios cuantitativos sólo en apariencia neutros.
La investigación y la enseñanza tienen como único punto de referencia la cultura internacional y de ésta extrae los problemas científicos definidos como los más interesantes o importantes. Ambas corrientes participan en convertir el aparato científico mexicano en un apéndice de la ciencia internacional y, mientras impulsan la calidad y la cantidad de la producción científica, establecen también las limitaciones para su crecimiento y refuerzan, al mismo tiempo, la dependencia cultura.
Consideramos importante subrayar lo que ya en otro momento se ha mencionado: el raquitismo del aparato de investigación científica y tecnológica en México, es consecuencia del desarrollo deformado típico del capitalismo dependiente. La crisis del capitalismo que estamos viviendo actualmente se transmitirá inevitablemente hacia el sector científico, ya sea en términos materiales (como lo es una disminución de recursos) o ideológico, redimensionando las esperanzas, falsas en cierta medida, de la capacidad de la ciencia en resolver los problemas nacionales.
Por parte del sector científico se tendrá que reconocer con realismo que no es posible sostener, en particular en un momento como el actual, una actividad social como la ciencia si esta no hace el esfuerzo para vincular su producción a la sociedad en su conjunto.
III. Cualquier organización que lucha por una transformación social del país, en su visión global del proceso que conducirá a una nueva sociedad, incluye una concepción nueva de la ciencia. En términos de una ideología marxista, esta nueva concepción llevará consigo el rescate de los valores que, históricamente, se han venido desarrollando y que con todas sus limitaciones han producido las bases humanas y materiales de la realidad actual.
El objetivo central tendrá que ser la lucha por la independencia nacional, a partir de la cual se puede hacer avanzar el país, tanto hacia la construcción de una sociedad industrial capaz de producir una siempre mayor cantidad de riqueza material, como hacia el afianzamiento del desarrollo democrático, ya sea en lo que se refiere a una justa repartición de la riqueza, o al aspecto de la participación de las masas en las grandes decisiones del país.
La ciencia, como conocimiento objetivo de la naturaleza, tendrá que estar fuertemente relacionada con un desarrollo acelerado de las capacidades productivas, en el marco de una planeación tendiente a resolver los problemas centrales del país: la pobreza, el desempleo, la educación.
Condición indispensable por lo tanto, tendrá que ser un fuerte desarrollo de las instituciones científicas en el sentido de una política productiva nueva y también una amplia difusión del método y del uso del conocimiento científico y de la tecnología. Todo esto se puede lograr aprovechando los recursos actualmente existentes, producto de un proceso histórico pasado y creando, para éstos, condiciones nuevas que estimulen su desarrollo de manera adecuada.
El camino tiene que ser definido por medio de objetivos y normas de funcionamiento que constituyan una guía revisable en todo momento y en cada condición nueva que se presente. Algunos criterios pueden ser definidos desde un principio aunque tiene que quedar espacio para otros que con el tiempo llegarán enriqueciendo este proceso.
El problema central para un científico radica en escoger la temática de investigación, y esto tiene que estar hecho con sumo cuidado y profundo sentido de la realidad. Las ideas novedosas, objeto de la investigación científica, nunca son sólidas en su comienzo. El grado de riesgo a veces es proporcional al valor del objetivo; un análisis demasiado severo puede resultar perjudicial para el desarrollo de un sector entero, son muy pocos los cuadros científicos capacitados para esta selección, más aún cuando se considera que un proyecto de investigación, además de cumplir con sus objetivos, puede fecundar otras ideas y, por consiguiente, establecer todo un proceso. La realidad nacional tiene que estar siempre presente durante la elaboración de una temática de investigación, el entorno social tiene que ser un estimulo constante para explorar caminos nuevos y crear nuevas condiciones. Al mismo tiempo tendrá que pesar la convicción de que las raíces de los problemas de la sociedad no son fundamentalmente de tipo técnico-científico, sino producto de una dinámica mucho más compleja, en donde intervienen las categorías económicas, políticas y sociales. En este sentido, parte de la actividad del investigador consiste en formar cuadros capacitados y conscientes de su realidad social.
El vínculo de la ciencia con las condiciones estructurales de la sociedad tiene que representar, en cada momento, el punto de máximo interés. Una visión realista de las condiciones tiene que constituir un criterio central en el entendimiento de que una desvinculación social lleva consigo el peligro constante de una dependencia cultural.
Por otro lado, es también fundamental la soldadura del trabajo científico con la ciencia a nivel internacional, ya que cada descubrimiento es patrimonio de toda la humanidad. Este aspecto implica necesariamente una producción que se compare con los niveles internacionales, sin que se caiga en la posición de considerar relevante lo que la ciencia internacional indica como la moda. Por consiguiente una concepción universal de la ciencia y una concepción nacional en el sentido de una función social, tienen que resultar integrados en el ámbito de un proceso de transformación hacia el socialismo; y el marxismo ofrece el contexto más avanzado en el cual esta integración puede y tiene que realizarse. Precisamente en esta óptica es donde resulta más evidente la necesidad de una ciencia global, en contraposición a una ciencia forzadamente especializada y fragmentada. De esta manera se plantearían bases para aprovechar, en máximo grado, los recursos escasos del país, en beneficio de resultados que, estando en la frontera del conocimiento, tengan un papel real de tipo social.
El objetivo preliminar consiste entonces, en formular proyectos de investigación conforme a estos criterios y tener presente los mismos criterios durante las fases en que el proyecto despliegue una gama amplia de posibilidades para una selección. La interrelación entre los proyectos también representa una fuente de nuevas ideas y de nuevos recursos humanos y materiales. El carácter interdisciplinario y global de una ciencia, enmarcada en una concepción marxista, y el concepto de proyecto de investigación, ofrecen los instrumentos más avanzados para una actividad científica de primer piano a nivel internacional y al mismo tiempo responsable frente a una realidad nacional.
Es evidente que un sistema organizativo basado en la individualidad del investigador no ofrece un marco adecuado para esta finalidad. La organización tiene que estar supeditada a las necesidades y a la dinámica inducidas por los proyectos y no viceversa. El carácter colectivo del trabajo se vuelve un elemento necesario sin menospreciar el carácter individual de la creatividad y del impulso. El trabajo metódico y la solución de los problemas específicos sólo adquieren importancia en un esquema general de desarrollo de un proyecto.
Junto a una sensibilidad social se necesita creatividad y todos los criterios y normas tienen que respetar ampliamente este hecho. Es muy difícil introducir criterios de evaluación cuando la creatividad juega un papel determinante. Es ampliamente conocido que una gran producción científica no necesariamente esta relacionada con la creatividad, al revés, un ritmo sostenido de producir publicaciones por cuestiones “políticas” tiene que minimizar los riesgos típicos de un trabajo creativo. Una visión marxista tiene que estar profundamente relacionada con el proceso cognoscitivo de la realidad y su papel transformador de la sociedad. Esto y no una aparente alta productividad, fin en si mismo, tienen que ser sus objetivos fundamentales.
Aceptar este planteamiento implica aceptar un sistema de evaluación de los cuadros en relación a la formulación de los proyectos, al trabajo realizado y a los objetivos alcanzados. Estos, llevando en su mayoría a criterios cualitativos pueden ser matizados en términos de un paradigma suficientemente amplio y flexible.
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Juan Manuel Sierra
cómo citar este artículo →
Sierra, Juan Manuel 1983. Hacia una política académica. Ciencias 4, abril-junio, 54-57. [En línea]
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Carlos Juárez
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En México existe una dependencia sobre el
conocimiento que tenemos los mexicanos de nuestra fauna de vertebrados en particular, y sobre la fauna silvestre en general. Lo anterior lo afirmamos porque sabemos que en lo que va transcurrido del siglo XX, salvo la honrosa excepción hecha de la Dirección de Estudios Biológicos (1914-1929), la mayoría de las instituciones y de los investigadores nacionales han descuidado el estudio de los animales que existen en nuestro país; en tanto que el Gobierno ha otorgado un promedio de 100 permisos por año para que otro tanto de investigadores extranjeros, principalmente norteamericanos, estudien la fauna de vertebrados en México. Estos dos elementos, además de otros, son la causa principal de que varias instituciones e investigadores norteamericanos, obviamente además del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, conozcan, mejor nuestros recursos faunísticos que los propios mexicanos.
Un ejemplo de lo que afirmamos arriba, lo tenemos ilustrado en el trabajo que realizaron Graciela Gómez Álvarez y Rito Terán Olguín (Contribución al Estudio de los Vertebrados de México. Tesis Profesional, 1981), quienes recopilaron sistematizaron y analizaron un total de 4904 trabajos extensos y notas que integran la mayor parte de lo que se ha publicado acerca de los anfibios, los reptiles, las aves y los mamíferos de México en el periodo comprendido entre 1900y 1979. Los autores mencionados nos indican que tales estudios fueron publicados en 799 revistas especializadas y de difusión. Pues bien, del total de estudios publicados, solamente 662 (13.5%) fueron publicados por mexicanos, en 164 (20.2%) de las revistas mencionadas. También nos indican (Gómez Álvarez y R. Terán O., op. cit.) que de 1933 autores, solamente 313 (15.7%) fueron de nacionalidad mexicana. De manera que la mayoría de los autores fueron norteamericanos que publicaron los resultados de sus estudios en revistas norteamericanas.
Si a lo anteriormente anotado agregamos dos aspectos que pueden, entre otros muchos, caracterizar a la ciencia mexicana: por un lado, la práctica adoptada por la mayoría de los científicos mexicanos, que consiste en publicar los resultados de sus estudios en revistas extranjeras por considerar que así logran mayor prestigio y calidad en su currículum vitae; y por otro lado el hecho de que muchos trabajos de investigación biológica no están orientados para resolver los problemas de México, ni son el resultado del análisis de las necesidades del país, sino meras copias de la temática y la forma de hacer la ciencia en las metrópolis de Estados Unidos o Europa; podemos concluir que tales metrópolis se encuentran más capacitadas que nuestro país en el conocimiento, para el caso que nos ocupa, de la fauna silvestre mexicana, Obviamente que los proyectos norteamericanos se han desarrollado para cumplir metas que ellos se han fijado, pero no para satisfacer nuestras necesidades. Debido a que en esta ocasión no es nuestra finalidad profundizar en este análisis, lo dejaremos pendiente para otro artículo; y hoy solamente lo tocamos como ejemplo de lo que nosotros entendernos por dependencia científica y penetración cultural en Biología.
Además de lo anteriormente señalado, queremos indicar que otro aspecto tradicionalmente descuidado por los Biólogos de México es el referente al estudio de las diversas formas en las que las distintas culturas prehispánicas desarrollaron su tecnología para usar los recursos naturales, comprendida la fauna silvestre entre ellos. Y de manera similar a lo sucedido con el estudio de la fauna silvestre actual, los norteamericanos sí han atendido el estudio de tales aspectos prehispánicos, y en la actualidad continúan trabajando en este aspecto a través del instituto Lingüístico de Verano y lo que hoy ha quedado de él. En consecuencia con sus intereses, no solamente han estudiado el idioma y las costumbres de distintos pueblos, sino que ello aunado a la “evangelización”, lo han convertido en instrumento para introducir en tales pueblos una concepción del mundo en la que el modo de vida y la organización capitalista de los Estados Unidos de Norteamérica son el ejemplo a seguir.
Estas tareas que han sido iniciativas de los norteamericanos, se inscriben en la tendencia que persigue homogeneizar los modos de ser, de hacer y de sentir de todos los pueblos de la Tierra, con la consecuente pérdida de las características distintivas que singularizan a tales pueblos y que les permiten expresarse a través de la creatividad propia.
En Biología, se ha echado a andar una iniciativa que pretende homogeneizar a los nombres vulgares que se usan en América Latina para designar a las distintas especies de aves y de mamíferos. Esta iniciativa la planteó el Doctor Eugene Einsenmann de la “Smithsonian Institution” de Washington, durante el Primer Encuentro Iberoamericano de Ornitología y Mundial sobre Ecología y Comportamiento de las Aves celebrado en Buenos Aires, Argentina en 1979. En aquella ocasión, el Doctor Einsenmann argumentó que existe una “necesidad” de homogeneizar tales nombres vulgares de las aves debido a la gran diversidad que existe en América Latina para designarlas; y señalaba que al contar con un solo nombre se facilitaría la comunicación entre los científicos, así como el manejo de la información referida á tales animales.
Esta proposición fue secundada inmediatamente por el Doctor Mario Ramos Olmos, investigador y Jefe del Proyecto “Ornitología” en el Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos (INIREB) de Jalapa, Veracruz, México, así como por el Sr. William Belton, Secretario para las Américas del Consejo Internacional para la Protección de las Aves (C.I.P.A,); quienes desde aquella fecha han empeñado su esfuerzo y han efectuado varias tareas tendientes a poner en marcha el proyecto para homogeneizar los nombres vulgares de las aves de América Latina. A partir de 1981, se sumó a este esfuerzo el “Smithsonian Tropical Research Institute” de Balboa, Republica de Panamá, a través de Gladys S. de Harrington, quien ha promovido la integración de un Comité que tome en sus manos el trabajo antes mencionado.
Frente a la iniciativa homogeneizadora lanzada por el Doctor Eugene Einsenmann, se levantó la voz y la protesta de varios ornitólogos y estudiosos de los vertebrados, que nos encontrábamos en el Encuentro Iberoamericano en Buenos Aires, Argentina, para defender la tendencia diversificadora que veía más que una necesidad de comunicación fácil entre los científicos, una amenaza de penetración cultural a los pueblos latinoamericanos. Quienes nos inscribimos por la defensa de los patrimonios culturales de los pueblos, argumentamos que si hacía falta un nombre único para cada especie, ya existían los nombres científicos, y que al respetarlos respetaríamos también el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica; en todo caso seria la discusión y en su caso la modificación de tal Código Internacional el tema a tratar. Ante esto, se argumentó que los nombres científicos no son estables y que cambian con mucha frecuencia mientras que, de acuerdo a la experiencia norteamericana, se demostraba que los nombres vulgares (en inglés) usados para designar alas aves de Norteamérica y dados por el Comité de Clasificación y Nomenclatura del “American Ornitologist Union” (A. Q. U.); eran más fáciles de entender que los nombres científicos dados a las especies de acuerdo con el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica.
Las afirmaciones hechas por los Doctores Einsenmann, Belton y Ramos Olmos desde 1979 y ahora reforzadas por Gladys S. de Harrington, pasaban por alto, como desde entonces lo señalamos, que en los Estados Unidos de Norteamérica seria Válida tal política de nomenclatura porque la conquista que hicieron los ingleses y sus descendientes norteamericanos consistió en exterminar a los pueblos que encontraron en su camino expansionista, destruyendo con esa práctica la base cultural mestiza que, por el contrario, es la característica en los países latinoamericanos. Pasaban por alto y siguen sin considerar, que en América Latina todavía existen una gran diversidad de grupos étnicos, que junto con los pueblos de cada país latinoamericano (incluidos algunos científicos en el proceso) resisten y resistirán hasta que desaparezca el peligro de su avasallamiento cultural. También dejaron de considerar que si, como ellos afirman, los nombres científicos de las especies cambian y son muy inestables es porque existe la evolución de las especies y con ella la inestabilidad, es decir la diversidad y no la homogeneización; las especies en constante proceso de cambio y no las especies sin cambios. Olvidaban lo que Charles Darwin sintetizó en su obra, o sea que no sólo las especies sino toda la naturaleza tiene como característica el cambio constante, la inestabilidad.
Pero, ¿a quién más sino a los propios norteamericanos beneficia la adopción de un sistema de nombres vulgares único para cada especie de ave, o de mamífero en América Latina?
Nosotros entendemos que la iniciativa que han lanzado y puesto en práctica aún en México, para lograr tal homogeneización, es una trampa por medio de la cual se pretenden dos cosas cuando menos:
1) Por un lado, pretender eliminar el reconocimiento que toda la humanidad debe darle a la diversidad cultural, histórica y social que caracteriza a los pueblos de América Latina; y
2) Además, pretender desconocer el hecho evolutivo de la transformación de las especies y con ello la inestabilidad característica de todo proceso de cambio; el cual en el caso de las especies animales se refleja en el de su nombre científico. |
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Carlos Juárez
Profesor e investigador de la Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. cómo citar este artículo →
Juárez, Carlos 1983. Los nombres comunes de las aves. Ciencias 4, abril-junio, 50-52. [En línea]
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