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Basura sin fin: un testimonio
Un trabajador de limpia de la Ciudad de México
 
                     
Cada vez que se construye una nueva torre,
edificios grandes, en alguna colonia de la ciudad, se habla del problema del agua, del tráfico, la contaminación que habrá, pero nadie dice la cantidad de basura que eso produce. Para nosotros es casi un camión extra al día, gente que trabaje, que separe; acarrear y volver a regresar a veces por la tremenda cantidad que de ahí sale; y luego adónde se lleva todo eso, pues hay tiraderos llenísimos. Nosotros no contamos con todos esos recursos, al final en el camión trabaja gente sin contrato y su paga es la parte que recibe de lo que se vende para reciclar o usar.”
     

     

     
Un trabajador de limpia de la Ciudad de México

     

     
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Tonatiuh Soto Rivera, María Silvia del Rocío Covarrubias Ruesga y Santiago Arceo Díaz      
               
               
El aprovechamiento óptimo de los recursos es una
de las preocupaciones de mayor importancia en el campo de la ciudades actuales han adaptado sus diseños a este tipo de transporte privado, relegando completamente al elemento más importante: el peatón. Se busca que la solución a los problemas de movilidad se sustente en el cambio a transportes más sostenibles, agregando medidas de contención y restricciones al uso del automóvil, brindando mayor importancia a sistemas de transporte colectivo y el mejoramiento del diseño de las vialidades para una accesibilidad universal.

Uno de los principales retos de la compacidad es dotar de suficientes espacios públicos que equilibren la densidad de edificación con la existencia de espacios abiertos, y que estos espacios de estancia y esparcimiento tengan buena calidad de aire, un óptimo confort térmico y acústico, y accesibilidad universal. Actualmente, las áreas de estancia en la ciudad están limitadas por las funciones asociadas al vehículo privado, derivando en pérdidas en la calidad de vida de los ciudadanos. El espacio público representa un termómetro vital del grado de convivencia colectiva, su definición debe servir como hábitat de personas y no de vehículos, para incentivar la interacción, el contacto, la pacificación y el bienestar.

El urbanismo compacto tiende a la complejidad; actualmente las zonificaciones de uso único en ámbitos legales y económicos representan divisiones simples que también son fáciles de administrar. Los actuales promotores inmobiliarios dan la espalda al concepto de usos mixtos que generan contratos de renta complejos. No obstante, en el urbanismo compacto se busca que las áreas urbanas presenten desarrollos de usos mixtos donde las actividades habitacionales, comerciales y de ocio coexistan dentro de una fracción o bien en un mismo edificio. La diversidad de usos refleja beneficios para el funcionamiento de la ciudad, por una parte se incrementa la organización urbana, la interacción de los individuos y la velocidad del flujo de información, por otra existe una disminución en el congestionamiento vehicular, se incrementa la accesibilidad y reducen significativamente los costos de dotación de infraestructura.

Mejorar desde las acciones ciudadanas

¿Cómo saber qué tan compacta es tu ciudad? o mejor aún ¿cómo abonar en la ecología urbana de la zona que habitas? Actualmente, temas como la ecología están en boga por la preocupación de los cambios que nuestras ciudades y el mundo están manifestando. El incremento en la temperatura de las urbes por la eliminación del elemento vegetal que genera las llamadas islas de calor, las contingencias ambientales, el aumento en el nivel del mar ocasionado por el deshielo de los polos y la aparición de animales silvestres dentro de las ciudades por la destrucción  masiva del territorio natural son ejemplo de las muchas preocupaciones por el modo de vida que llevamos. Aunque suene a cliché, es verdad que se deben tomar medidas urgentes para poder amortiguar aunque sea una pequeña parte de estos cambios alarmantes.

Para resumir cuáles son las condicionantes que enmarcan los límites de la compacidad, y en aquellos en los que como ciudadanos podemos participar, los dividiremos en tres secciones: en primer lugar, visualizaremos la ocupación del suelo actual, después la calidad del servicio de movilidad y los espacios públicos en la ciudad, para concluir con aquellos en los que se podría tener un impacto positivo.

El aumento en la ocupación del suelo compacto es una preocupación mundial. Como mexicanos, por historia y costumbre, preferimos habitar pedazos de terreno sin importar el lugar, por lo que tendemos a adquirir viviendas que se ubiquen al nivel del suelo, lo cual no es necesariamente malo; estamos de acuerdo en que debe de haber una equidad y un balance con respecto al tema, no abusar del congestionamiento poblacional, pero tampoco invadir el territorio rural desmesuradamente. Esta sección supone un cambio de visión, en el que veamos de manera vertical y no horizontal, con el fin de adquirir viviendas en edificios de más de tres niveles; ese pequeño cambio de preferencia puede acarrear considerables beneficios a la ecología de la ciudad.

Pocas ciudades de México como el Valle de México, Saltillo y Guadalajara han apostado por implementar sistemas de movilidad alternativos y sostenibles. El incremento en el uso del automóvil en México ha generado riesgos en la viabilidad ecológica de las ciudades. A nivel ciudad los vehículos son fuente principal de contaminantes por el volumen que éstos emiten, se estima que contribuyen en promedio con 95% de las emisiones de monóxido de carbono, 73% de óxidos de nitrógeno y 15% de dióxido de azufre; exponerse a este tipo de partículas en un periodo largo de tiempo puede ocasionar problemas respiratorios graves. La calidad del servicio público es deficiente y la implementación de infraestructura para automóviles es mayor, la oferta a la población de transportes alternativos en contraste con el privado disminuye. Sin embargo, si no se opta por distanciarse del automóvil y empezar a generar traslados más sostenibles, las ciudades se dirigirán a escenarios sin capacidades de amortiguamiento, es decir, la urbe expuesta a las amenazas de insostenibilidad ya no tendrá capacidad de resistir, absorber o recuperarse de manera oportuna y eficiente. Esta sección busca preferencia en la movilidad, dando prioridad a las caminatas, seguida por la movilidad en bicicletas, después viene el uso de transporte público y de carga, dejando al automóvil y las motocicletas en un último plano. La importancia de una ciudad compacta es disminuir recorridos y facilitar el transporte no motorizado. En la Ciudad de México, por ejemplo, se han implementado estrategias como el “Hoy no circula”, dado que la contaminación del Valle de México ha registrado hasta 145 puntos de partículas menores a 2.5 micrómetros, lo cual significa que estamos a sólo cinco puntos de que se declare contingencia ambiental. El programa consiste en establecer días del año en que se restrinja la conducción de vehículos.

Uno de los retos del urbanismo ecológico es lograr que el espacio público sea mucho más habitable, pero ¿cómo lograrlo? El espacio público empieza donde comienza la acera y la calle, todo aquello que no sea propiedad privada se denomina espacio público. Hay acciones simples del ciudadano que pueden llevar a una mejor habitabilidad en estos espacios, existen muchas más, pero se puede empezar por algo. La integración de la naturaleza en los entornos urbanos es necesario, plantar un árbol puede acarrear grandes beneficios ecológicos y sustentables, son termorreguladores gracias a su sombra y el vapor de agua que liberan, absorben dióxido de carbono, purifican el aire de partículas de óxido de nitrógeno, amoniaco, ozono y dióxido de azufre, y por si fuera poco, devuelven el oxígeno a la atmósfera. Plantar árboles adecuados para zonas urbanas, de preferencia endémicos de la región y en lugares donde se sepa que no serán removidos y pueda dárseles un mantenimiento adecuado, y en los espacios que al compactar la ciudad deben quedar disponibles, logra un cambio significativo en una zona y los beneficios se incrementan al interactuar en el espacio y abandonar más el uso del transporte motorizado.

Conclusión

Las ciudades compactas son una forma de aportación social, permiten la proximidad de las tareas cotidianas de los ciudadanos en tal manera que se generan beneficios ecológicos mayores. Un buen diseño de ciudades, donde se contemplen planificaciones cohesivas a nivel social, fomenta el rendimiento energético y un mayor contacto entre los ciudadanos; también se habla de que la reducción en el consumo de los recursos y su reutilización disminuye la polución en las ciudades y la expansión hacia el territorio rural. Existe una alarmante al continuar con la preferencia de los modelos de ciudades dispersas. Es necesario vernos como organismos biológicos que habitan un ecosistema que es la ciudad, si se trabaja desde el espacio propio se pueden lograr grandes beneficios. Si no se actúa de manera sustentable, el ecosistema colapsa y los afectados somos todos. Las consecuencias que estamos viendo actualmente son resultado de todos los procesos disfuncionales que perpetuamos en nuestra ciudad.
     
       
Referencias Bibliográficas

Agència d’Ecologia Urbana de Barcelona. 2010. Sistema de indicadores y condicionantes para ciudades grandes y medianas. Gobierno de España, Barcelona.
     Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión. 2014. México Compacto. Las condiciones para la densificación urbana inteligente en México. Fundación Idea, Cd. de México.
     imco Staff. 2019. “Índice de movilidad urbana 2018: barrios mejor conectados para ciudades más equitativas”, en imco Centro de Investigación en Política Pública (https://imco.org.mx/indice-movilidad-urbana-2018-barrios-mejor-conectados-ciudades-mas-equitativas/)
     Medina, S. 2012. La importancia de la reducción del uso del automóvil en México. itdp, Ciudad de México.
     Notimex. 2019. “Alerta ambiental: Hoy no Circula lunes 13 de mayo”, en El Heraldo, 13 de mayo (https://heraldodemexico.com.mx/nacional/2019/5/13/alerta-ambiental-hoy-no-circula-lunes-13-de-mayo-92628.html)
     Rogers, R. 2000. Ciudades para un pequeño planeta. Gustavo Gilli, Barcelona.
      Rueda, S. 2012. El Urbanismo Ecológico. bcn Ecología,  Barcelona.
Rueda, S. 2013. “El Urbanismo Ecológico”, en urban-e (http://urban-e.aq.upm.es/articulos/ver/el-urbanismo-ecol-gico/completo).
     Salazar, J. 2001. “¿Expansión o Densificación?”, en Bitácora Urbano Territorial, vol. 5, núm. 1, pp. 21-35.
     

     
Tonatiuh Soto Rivera
Instituto Tecnológico de Colima.

Es arquitecto, con especialidad en Diseño Urbano por el Instituto Tecnológico de Colima, maestrante de Arquitectura Sostenible y Gestión Urbana en el Instituto Tecnológico de Colima-TecNM.

María Silvia del Rocío Covarrubias Ruesga 
Instituto Tecnológico de Colima.


Es doctora en Arquitectura por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, profesora e integrante del cuerpo académico Ciudad Sostenible del Instituto Tecnológico de Colima-TecNM.

Santiago Arceo Díaz
Instituto Tecnológico de Colima.


Es doctor en Astronomía, catedrático en la maestría en Sistemas Computacionales y la maestría en Arquitectura Sostenible y Gestión Urbana en el Instituto Tecnológico de Colima.
     

     
       

 

 

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Ramón Bedolla Solano,Lilian Blanck de Oliveira
y Mar
ía Laura Sampedro Rosas
     
               
               
Existe una crisis ambiental a nivel mundial que involucra
a la sociedad civil, los gobiernos y las instituciones educativas, principalmente las universidades. La cultura ambiental es escasa en muchos individuos. Organismos internacionales han atendido el cuidado y la preservación del ambiente convocando reuniones y cumbres desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad; sin embargo, no se han obtenido los resultados esperados. Los resolutivos de las reuniones de los organismos internacionales han concluido que la educación es una de las estrategias más eficaces para promover cambios de actitudes y aptitudes en las personas. Desde entonces se ha experimentado un recorrido por distintos escenarios de discusión y análisis, resultando en “la conceptualización actual de la educación ambiental como estrategia indispensable para alcanzar los cambios culturales y sociales necesarios para el logro de la preservación del ambiente”.

La educación es importante en diversos campos, sobre todo en las ciencias ambientales. La unesco-Pnuma, afirma que la educación no formal debe desempeñar también un papel importante. No obstante, la educación ambiental necesita integrarse dentro del sistema de la enseñanza formal en todos los niveles a fin de inculcar los conocimientos, la comprensión, los valores y las aptitudes necesarios para el público en general y grupos de profesionales y así facilitar su participación en la búsqueda de soluciones a los problemas ambientales.

Los planes de estudios universitarios deben integrar decisivamente la dimensión ambiental. La declaración adoptada por las universidades del mundo en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior de la unesco en 1998 establece lo siguiente: “la pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen; en particular, el respeto de las culturas y la protección del ambiente. Si bien en la actualidad se menciona incluir la dimensión ambiental en los planes de estudio, lo cual establece claramente la integración de la dimensión ambiental en los “escenarios escolares”, se debe tomar en cuenta que la educación posibilita un proceso social sobre el cual se encaminan los fines de la educación ambiental. Por ello, la propuesta de la unesco incluía como necesidades de la educación ambiental reconocer valores, aclarar conceptos y fomentar actitudes y aptitudes. 

Es decir, el profesorado debe adquirir competencias ambientales y los estudiantes deben estar preparados para promover y a la vez integrar competencias ambientales a las de su formación. Esto significa que “incluir la dimensión ambiental supone la inclusión de asignaturas sociales en carreras de perfil técnico”. Una de las propuestas para la incorporación de la dimensión ambiental en las universidades o en la educación en general son los ejes transversales; éstos se definen como “complementos de la educación” y son planteados por las situaciones problemáticas que afectan a nuestra sociedad en general, ya que el tema ético es fundamental y debe estar presente en todos los componentes de un proyecto educativo institucional. “Incluir la dimensión ambiental en la escuela implica permear todas las áreas del conocimiento”.

Las nuevas tendencias en educación sostienen que la educación ambiental no debe comprenderse como materia solamente, sino como proceso que sirve de intermediario para lograr la sustentabilidad que se requiere. Por tal motivo, “la educación ambiental nace inicialmente con el contacto con la naturaleza en los años setentas y muy pronto amplía su campo de acción hacia otros problemas ambientales, incluyendo los socioeconómicos”. De esta manera, la educación ambiental debe constituir un proceso integral, donde “juega su papel en todo el entramado de la enseñanza y el aprendizaje”. Es necesario contar con nuevas estrategias educativas para entender y mitigar desde diversos puntos de vista el deterioro ambiental de nuestro tiempo. “La educación ambiental es la herramienta elemental para que todas las personas adquieran conciencia de la importancia de preservar su entorno”.

Un estudio de caso

Nuestra investigación inició con un diagnóstico del plan de estudios del curso de la licenciatura en biología de la Universidad Regional de Blumenau (furb) para determinar su dimensión ambiental, es decir conocer las tareas que se aplican en el programa en relación con dicha dimensión. La metodología se basó en un enfoque mixto, esto es, por un lado se efectu el análisis de algunos documentos oficiales del gobierno de Brasil y de la furb que enfatizan la necesidad de integrar la educación ambiental en la educación básica y superior de este país y, por otro, se aplicaron cuestionarios de opinión a docentes y estudiantes.

Una investigación similar a ésta arrojó que la dimensión ambiental no está incluida en un programa educativo universitario. El proyecto se denomina “La inclusión de la dimensión ambiental en el currículo del programa de biología de la Universidad de Tolima” en Colombia, su objetivo fue: “determinar los factores curriculares del programa de biología de la Universidad del Tolima y su relación en la formación ambiental de los futuros profesionales en Biología”. Sus resultados muestran que el componente ambiental no está incluido dentro del programa de Biología de la Universidad de Tolima.

En nuestro caso se analizó la comprensión de la inclusión de la educación ambiental en el plan de estudios y la importancia que refieren los actores del proceso educativo en el curso de la licenciatura en Biología de esta universidad brasileña ubicada en Blumenau, Santa Catarina, a una distancia de 130 km de la capital de Florianópolis. Se centró  en el curso de licenciatura en Ciencias Biológicas enfocado en formar profesores para la docencia en este campo, el cual cuenta con aproximadamente 35 profesores. Es importante mencionar que algunos de ellos laboran en el curso de bachillerato en Ciencias Biológicas. El programa de licenciatura cuenta con una matrícula de 86 alumnos. Los datos de la planta académica y de estudiantes fueron proporcionados por la coordinadora de esta especialidad. 

La metodología comprendida abarcó técnicas e instrumentos cualitativos y cuantitativos. Los diseños mixtos representan el grado más alto de combinación o integración de los enfoques cualitativo y cuantitativo. Es una investigación descriptiva, empleando la observación y la medición de sus elementos. La información nos proporciona un análisis descriptivo. Se considera un estudio documental porque se revisaron algunos documentos que fortalecen el trabajo. Concerniente a las técnicas aplicadas, se analizó la Resolución núm.2, del 15 de junio de 2012 de las Directrices curriculares nacionales para la educación ambiental del Ministerio de Educación del Consejo Nacional de Educación de Brasil que establece las Directrices curriculares nacionales en materia de educación ambiental. Asimismo, se analizó la Resolución 053/2014/Rectoría de la Universidad Regional de Blumenau que establece las Directrices nacionales para la educación ambiental en la furb y su plan de estudios del curso de licenciatura en Ciencias Biológicas para identificar cómo está incorporado el elemento medio ambiental. Posteriormente se tuvo una conversación con la coordinadora de la licenciatura, así como con un profesor de esta especialidad, para determinar cómo se percibe y cómo se implementa lo ambiental en el plan de estudios. Por último, se aplicó un cuestionario de opinión a profesores y estudiantes para conocer cómo se percibe la problemática.

Los documentos

En la "Resolución núm. 2, 15 de junio de 2012. Directrices Curriculares Nacionales para la Educación Ambiental", el presidente del Consejo Nacional de Educación (de conformidad con lo dispuesto en la ley núm. 4.024, del 20 de diciembre de 1961, con la letra c) del apartado 1 y la letra c) del apartado 2, la redacción dada por la ley núm. 9.131, del 24 de noviembre de 1995, y en los artículos 22 al 57 de la ley núm. 9.394, del 20 de diciembre de 1996, y con base en el dictamen cne/cp nº 14/2012, homologado por el despacho del Ministro de Educación, publicado en el dou del 15 de junio de 2012) establece las Directrices curriculares nacionales para la educación ambiental considerando la Constitución Federal (de 1988, inciso vi, artículo 225 que determina que el poder público debe promover la educación ambiental en todos los niveles de enseñanza). 

En el artículo 1 de esta resolución se estipula que las Directrices curriculares nacionales para la educación ambiental serán de observancia para los sistemas de enseñanza y sus instituciones de educación básica y de educación superior. El título III hace referencia a la organización curricular, y específicamente el artículo 16 menciona que la inserción de conocimientos concernientes a la educación ambiental en los planes de estudio de educación básica o de educación superior se puede dar por medio de la transversalidad.

Esta resolución establece asimismo que las Directrices curriculares nacionales para la educación ambiental son el sustento legal para que toda institución que imparta educación en Brasil la implemente en su currícula.

La Universidad Regional de Blumenau ha considerado este documento para insertar la educación ambiental en sus prácticas educativas. De acuerdo con la Resolución 053/2014, presentada por el rector el 13 de octubre de 2014, se manifiesta que en esta universidad se establece una política de desarrollo permanente y articulada de temas transversales denominada patt, ello por acuerdo de la deliberación del consejo de enseñanza, investigación y extensión, procedimiento núm. 123/2014, tomado de su sesión plenaria del 7 de octubre de 2014. Este acuerdo consideró lo estipulado en la ley núm. 10639/ 2003 que se incluye en el currículo oficial de la red de enseñanza, la obligatoriedad de la temática “Historia y cultura afro-brasileira”; con la resolución, cne/cp núm. 1, del 17 de junio de 2004, que establece las Directrices nacionales para una educación de las relaciones étnicas y raciales, y la enseñanza de la historia y cultura afro-brasileña y africana. Se establecen las Directrices nacionales para educación en derechos humanos; con la Resolución cee/sc núm. 174, de 22 de octubre de 2013 y las Directrices nacionales para la educación ambiental, así como el Plan de desarrollo institucional de la universidad.

De acuerdo con la resolución emitida por la furb para incluir temas transversales en su currículo oficial se aprecia que, al igual que otras temáticas, la educación ambiental es tomada en cuenta en esta universidad; esto indica que la educación que se imparte tiene relación con el contexto. Después de analizar el plan de estudios de la licenciatura en Ciencias Biológicas de septiembre de 2012, perteneciente al Centro de Ciencias Biológicas y Naturales, se describe lo siguiente: en la Universidad Regional de Blumenau se imparte el área de biología, es decir, hay una facultad que forma especialistas en este campo, sin embargo, ésta tiene dos áreas que la integran, nos referimos al curso de licenciatura en Biología y al de Ciencias Biológicas. 

El primer programa se enfoca en formar licenciados en el área de las ciencias biológicas para desempeñarse en el campo educativo y el segundo se enfoca en formar profesionistas en este campo para desempeñarse en la investigación. El documento del curso de licenciatura en Biología tiene un total de 24 cuartillas, su índice contempla como primer elemento la misión y visión, y segundo la contextualización; en el tercero los objetivos del programa y los perfiles de los docentes, así como su organización, los planes de enseñanza, la evaluación de los aprendizajes y la implementación curricular; el cuarto plantea la formación continua de los docentes y estudiantes; y el quinto presenta la evaluación del proyecto pedagógico. 

En conclusión, el plan de estudios de la licenciatura en Ciencias Biológicas sí incorpora la materia de medio ambiente, ya que se encuentra en las Actividades académicas científico-culturales, donde se estipula la consideración de las resoluciones mec cne 01/2004, 01/2012 y 02/2012, que establecen las Directrices nacionales para la educación ambiental.

Los cuestionarios

Para conocer la opinión de los estudiantes de la licenciatura en Biología  se aplicó un cuestionario con 34 enunciados agrupados en cinco dimensiones: conocimiento general de la problemática ambiental, percepción ambiental en el plan de estudios, implementación didáctica-pedagógica ambiental, competencias ambientales de profesores y competencias ambientales de estudiantes. Las respuestas daban las siguientes opciones: totalmente de acuerdo (5), de acuerdo (4), moderadamente de acuerdo (3), en desacuerdo (2), totalmente en desacuerdo (1). Se aplicó a 37 estudiantes de distintos semestres: tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo y noveno, y de los cuales 20 son mujeres y 17 hombres; una vez hecho el análisis del resumen de datos sobre el cuestionario de opinión se puede afirmar que en mayor escala tienen los conocimientos generales acerca de la problemática ambiental.

Está claro que los estudiantes tienen que desarrollar un sentido crítico, analítico y responsable que permita promover el respeto por la naturaleza y generar propuestas de cambio o solución al problema del medio ambiente del cual el ser humano ha sido responsable directo. La implementación de estrategias didácticas y pedagógicas al respecto también es perceptible en los resultados.

En cuanto a los profesores de la licenciatura en Biología se aplicó un cuestionario de opinión con 32 enunciados agrupados en cinco dimensiones: conocimiento general de la problemática ambiental, percepción ambiental en el plan de estudios, implementación didáctica-pedagógica ambiental, competencias ambientales de profesores y competencias ambientales de estudiantes. Las opciones de respuesta fueron: totalmente de acuerdo (5), de acuerdo (4), moderadamente de acuerdo (3), en desacuerdo (2), totalmente en desacuerdo (1).

Este cuestionario de opinión se aplicó a diez profesores del curso de licenciatura en Biología de la furb de los cuales seis son mujeres y cuatro hombres, cinco de los entrevistados tienen más de 16 años como docentes, tres están dentro del rango de seis a diez años y solamente dos tienen de uno a cinco años de docencia. En las respuestas se aprecia que cuentan con conocimientos generales acerca de la problemática ambiental y la perciben como un problema derivado de causas humanas, lo cual genera consecuencias que afectan a la sostenibilidad de la sociedad. Esto puede repercutir de manera positiva a la hora de implementar sus conocimientos en relación con el tema ambiental. Por lo que respecta al plan de estudios podemos decir que sí se percibe la integración del elemento medio ambiente en el plan de estudios. Asimismo, podemos darnos cuenta de que las competencias del docente corresponden al currículo, lo cual permite promover en el estudiante el interés por desarrollar sus propias competencias sobre la problemática. Después de organizar las respuestas del cuestionario de opinión en una escala de frecuencias del 0 al 100% por dimensiones (ver tabla 1) se presentan porcentualmente los resultados obtenidos (E=estudiantes, D=docentes). Cabe aclarar que, aunque las dimensiones del instrumento fueron similares, las preguntas para estudiantes y docentes se diseñaron de acuerdo al papel que desempeñan en el proceso de aprendizaje, esto se constata en el análisis cualitativo ya presentado.

La inclusión de lo ambiental

Los resultados de esta investigación evidencian que en la licenciatura en Biología, la dimensión ambiental, y por ello la educación ambiental, están incorporadas disciplinar y transversalmente. Esta afirmación se fortalece con lo estipulado y analizado en los documentos oficiales revisados, como las Directrices curriculares nacionales para la educación ambiental del Consejo Nacional de Educación de Brasil, y el documento de la Universidad Regional de Blumenau, Resolución 053/ 2014/Rectoría, que establece de común acuerdo la incorporación de las mismas. Es importante comentar que las disposiciones que reglamentan legalmente la incorporación de educación ambiental se han tomado en cuenta.

Las respuestas mostraron que tanto profesores como estudiantes perciben la problemática ambiental que se vive a nivel mundial, en la región y en el contexto local. Los resultados de este estudio marcan la pauta para asegurar que en otros programas educativos de esta universidad la educación ambiental se hace presente. Esta investigación se diferencia por completo de los resultados de la investigación realizada por Pérez en Colombia, en la que se identificó que lo ambiental no está incluido en el programa educativo.

Es de suma importancia vincular las tareas de la universidad con las exigencias sociales. Una de ellas es atender las problemáticas ambientales que impactan negativamente en varios aspectos sociales como la pobreza, la educación, la salud, entre otros. La educación ambiental es un medio para lograr la sustentabilidad. Las universidades, por indicaciones y recomendaciones de organismos internacionales y otros entes preocupados, deben integrar en sus planes de estudio la dimensión ambiental para desarrollar procesos que busquen hacer conscientes a las personas a fin de intervenir y actuar en la preservación del medio ambiente. Implementar la educación ambiental en el currículo universitario implica contribuir de una forma u otra en el desarrollo sustentable de un país o una región.

Las universidades deben estar preparadas para integrar lo ambiental en los currículos, los profesores deben desarrollar habilidades y estrategias en este campo de modo que le permita a los estudiantes, a su vez, promover competencias en ese mismo ámbito y adecuarlas a su campo de formación. La integración en sus propuestas curriculares se puede efectuar en sus disciplinas de manera transversal.

El curso investigado refleja la integración de la educación ambiental favorablemente, lo que a su vez promueve procesos educativos que contribuyen a salvaguardar el entorno en lo social, cultural, político y natural.
     
       
Referencias Bibliográficas

Alcántara, M. y H. Bourrut. 2006. “Educación ambiental, biodiversidad, Espacios Naturales y naturaleza”, en Eduacación Ambiental, Biodiversidad, Espacios Naturales y Naturaleza. Alcántara, M. y H. Bourrut (comps.). Gobierno de Aragón, Aragón. pp. 1-4.
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     Guillén, F. C. 2004. “Educación, medio ambiente y desarrollo sostenible”, en Revista Iberoamericana de Educación, núm. 11, pp. 103-110.
     Hernández, R., C. Fernández y P. Baptista. 2003. Metodología de la investigación. McGraw Hill, Cd. de México.
     Hernández, L., M. Carrillo, C. Charpentier, O. Brenes, J.  García, A. Mata, C. Zuñiga y E. Arnáez. 2006. “La dimensión ambiental en el currículo universitario: Un proceso de cambio en la formación profesional”, en Actualidades Investigativas en Educación, vol. 6, núm. 1, pp. 1-23.
     Lafuente, I. C. y A. Marín. 2008. “Metodologías de la investigación en las ciencias sociales: Fases, fuentes y selección de técnicas”, en Revista Escuela de Administración de Negocios, núm. 64, pp. 5-18.
     Martínez, Roger. 2010. “La importancia de la educación ambiental ante la problemática actual”, en Revista Electrónica Educare, vol. XIV, núm. 1, pp. 97-111.
     Pérez, C. 2015. La inclusión de la dimensión ambiental en el Currículo del Programa de Biología del Programa de Biología de la Universidad del Tolima. Tesis de magister en educación. Universidad Militar Nueva Granada.
     

     
Ramón Bedolla Solano
Universidad Autónoma de Guerrero.

Obtuvo el grado en Educación en la Escuela Justo Sierra, Acapulco, con una tesis sobre estrategia metodológica de dramatización de contenidos educativos en el 2005. Realizó su doctorado en Desarrollo Regional en la Universidad Autónoma de Guerrero obteniendo el grado en el 2011. En el 2015, realizó una estancia académica en la Universidad Metropolitana Nelson Mandela, Sudáfrica. Es profesor-investigador en el doctorado en Ciencias Ambientales inscrito en el pnpc y su lgac es educación y sustentabilidad. sni (c), 2014-2016.

Lilian Blanck de Oliveira
Universidad Regional de Blumenau, Brasil.
 

Obtuvo el grado de Pedagogía por la Fundación Educativa Regional Jaraguaense y doctorado en Teología por la Escuela Superior de Teología, área: Educación y Religión, es profesora del posgrado en Desarrollo Regional de la Fundación Universidad Regional de Blumenau, Brasil. Es líder del Grupo de Investigación: Ethos, Alteridad y Desarrollo. Tiene experiencia en el área de sociedad, culturas, educación y religión y desarrolla los temas: diversidades histórico-culturales, territorio y derechos humanos, currículo, desarrollo, formación de profesores, entre otros.


María Laura Sampedro Rosas
Universidad Autónoma de Guerrero.


Obtuvo el doctorado de fitopatología en el Instituto Pasteur, en París, Francia, con la tesis “Laboratorio de Control Biológico Contra los Insectos” en 1982. En el 2014, realizó una estancia académica en la Universidad de Arizona. Es profesora-investigadora en el doctorado en Ciencias Ambientales inscrito en el pnpc y su lgac es saberes ambientales y evaluación y manejo sustentable de los recursos naturales. Cuenta con el reconocimiento al perfil deseable y sni i.
     

     
       

 

 

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Ornela Garelli y Nick Leopold Sordo      
               
               
El plástico es un material que revolucionó el mundo al
permitir la producción en masa, a bajo costo, de productos que benefician a la humanidad, como prótesis médicas, tuberías de agua potable o el recubrimiento de los cables que conducen la electricidad. Sin embargo, la mayoría de los plásticos que se utilizan hoy día son innecesarios y son responsables de una de las principales crisis de contaminación que afectan actualmente al planeta.

El plástico fue introducido en el mercado en 1862, y durante sus primeros cien años de existencia se utilizó principalmente para crear productos reutilizables (como teléfonos, radios y piezas para vehículos). Sin embargo, debido a su gran potencial económico, en los cincuentas del siglo siguiente se priorizó la producción de plásticos de un solo uso, también llamados desechables, diseñados para sustituir envases retornables y productos reutilizables hechos de distintos materiales, como las botellas de vidrio; en realidad son completamente innecesarios, ya que simplemente reemplazaron una solución adecuada con una desechable y altamente contaminante. A partir de ese momento, la producción anual de plásticos no ha dejado de incrementarse, pasando de 1.8 millones de toneladas en 1950 a 460 millones de toneladas en 2019. Actualmente, se estima en más de siete mil millones de toneladas la cantidad de basura plástica que contamina el planeta.

La contaminación por plásticos es una realidad en México, va desde las alcantarillas tapadas por basura o los residuos plásticos que vemos en las ciudades, hasta los diferentes tipos de ecosistemas terrestres de todo el país, así como ríos, lagos, costas y mares. Las imágenes de los efectos de la contaminación por plásticos en las especies marinas inundan las redes sociales y las noticias del día, cada vez más personas conocen de la existencia de esta problemática. Pero, ¿qué tanto afectan los residuos plásticos a los ecosistemas costeros en nuestro país?, ¿qué tanto sabemos sobre la contaminación de las playas que visitamos?, ¿qué efectos puede tener esta contaminación en nuestra salud?

Diversas investigaciones han encontrado microplásticos en especies marinas que se hallan en el país, plásticos en áreas marinas protegidas y en playas muy visitadas por el turismo nacional. Un estudio efectuado por Greenpeace México, el Centro para la Diversidad Biológica y otras instituciones, publicado en 2019, da cuenta de la presencia de microplásticos (fragmentos plásticos menores a cinco milímetros de diámetro) en peces comerciales mexicanos; de una muestra de 755 peces estudiados, 20% contenía microplásticos en sus vísceras, la mayoría tenía una sola pieza, pero hubo un pez en el que se encontraron hasta 45 fragmentos plásticos. Los principales polímeros hallados en dicha muestra fueron: celofán, etilvinilacetato, nailon, poliacrilato, poliestireno, poliéster, polietileno y polipropileno. El tipo de plástico nos da indicios de los productos que se comercializan y consumen y que, al convertirse en residuos, están llegando a contaminar hasta los peces que se venden para consumo en México: se trata de plásticos de un solo uso (innecesarios) como bolsas de supermercado, botellas y envases, fibras provenientes de prendas de ropa y textiles, entre otros. Si bien este estudio no indaga sobre los efectos que la presencia de microplásticos en peces de consumo humano podría tener en la salud de las personas, sí alerta sobre tal posibilidad y nos invita a cuestionarnos cómo este problema no es sólo ambiental sino también de salud pública.

Las áreas marinas protegidas de México tampoco están libres de dicha contaminación; en otro estudio llevado a cabo por Greenpeace México en 2020 se estudiaron ocho de ellas, ubicadas en el Golfo de México y el Caribe. En todas ellas se encontraron residuos plásticos, tanto en la superficie como en la columna de agua y el fondo marino, lo que también representa un riesgo para los animales que habitan estas zonas por las posibilidades de quedar enredados o ingerir tales plásticos. De nueva cuenta, los principales residuos identificados en esta investigación refieren a plásticos de un solo uso como botellas, bolsas, tapas, etiquetas y otros desechables, además de los fragmentos de plásticos no identificables, que representan 59% del total. 

Estos mismos tipos de plásticos se han encontrado contaminando playas de importancia turística, como se señala en un estudio para identificar los plásticos de un solo uso, innecesarios, efectuado por Oceana México y la Universidad Autónoma Metropolitana, tomando muestras en dieciséis playas ubicadas en las cinco regiones marinas de México. Se encontró que los plásticos innecesarios empleados como envases, embalajes y artículos relacionados con alimentos y bebidas constituyen la fracción más importante de los residuos plásticos encontrados en las playas del país.

Finalmente, el estudio Amenaza Plástica: un problema en las costas veracruzanas, en el cual se monitoreó la presencia de residuos plásticos en once playas de Veracruz, en el centro del estado, la cuenca baja del Río Jamapa-Cotaxtla y las islas del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruz, aporta claridad en cuanto a los mayores responsables del problema, mostrando el alto porcentaje de residuos como fragmentos de unicel (27% del total) y botellas de pet desechables (22%), que son los tipos de residuos más comunes en este monitoreo, así como la presencia de residuos plásticos en todos los ecosistemas costeros estudiados.

El hecho de que entre los principales residuos encontrados destaquen las botellas de pet es interesante; por un lado porque es el tipo de plástico que, según datos de la industria en el sector, es de los que más se recicla en México y, por el otro, porque nos brinda información acerca de una de las industrias que más contribuye a la contaminación por plásticos en todo el mundo: la industria de alimentos y bebidas. Finalmente, estos estudios dan cuenta de la amplia presencia de residuos plásticos de distinto tipo que están contaminando los ecosistemas costeros mexicanos, desde islas alejadas de la costa y áreas naturales protegidas, que supondríamos fueran zonas libres de contaminación, hasta playas turísticas y ríos que sufren una mayor presión por parte de las zonas urbanas, lo cual tiene efectos directos en los ecosistemas marinos mexicanos.

¿A qué se debe esta contaminación?

Dado que los principales tipos de productos plásticos encontrados en los ecosistemas costeros estudiados son de un solo uso, es decir, productos diseñados para utilizarse por un periodo de tiempo muy corto y después desecharse, la cultura del usar y tirar, promovida por las empresas que fabrican y comercializan dichos productos o que los utilizan como envases y empaques de los productos que venden, se encuentra en el origen del problema. Si bien existen retos enormes en la gestión de residuos en nuestras ciudades y, en efecto, las personas consumidoras tenemos mucho que avanzar en la mejora de nuestros hábitos de consumo para hacerlos más sustentables, lo cierto es que la raíz del problema está en la puesta en el mercado de productos diseñados para desecharse. Por ello, para solucionar de fondo este problema las empresas deben dejar atrás los plásticos de un solo uso y avanzar hacia sistemas de distribución de sus productos que sean reutilizables.

Poner el foco en la responsabilidad extendida de los productores, es decir, en aquella que tienen las empresas que fabrican, comercializan, importan, manejan tales productos, es esencial para avanzar hacia una solución duradera del problema. En el estudio Amenaza Plástica: un problema en las costas veracruzanas, ya mencionado, además de la identificación de los residuos hallados con mayor frecuencia en los ecosistemas costeros, también se ubicó a las principales empresas que comercializan dichos productos. Saber con exactitud cuáles son nos permite exigirles cambios. Los resultados muestran que en primer lugar se destacan corporaciones del sector de alimentos y bebidas, encabezando la lista The Coca-Cola Company (con 35% de los residuos cuya marca comercial se pudo identificar), seguida por Pepsico, Nestlé, Grupo Danone y marcas de productos de cuidado personal como Colgate-Palmolive, Unilever y Procter & Gamble. 

Estos hallazgos son similares a los arrojados por las auditorías de marca realizadas a lo largo del mundo por Break Free From Plastics mediante ejercicios de ciencia ciudadana que consisten en la limpieza de alguna playa, parque, bosque urbano o algún otro ecosistema, al mismo tiempo que se efectúa la clasificación de los residuos por tipo de producto (unicel, botellas, bolsas, etiquetas y demás) y se identifican las marcas a las que pertenece cada residuo. En su informe que resume los hallazgos de cinco años de auditorías (de 2018 a 2022), dicha asociación señala a las principales empresas contaminantes: 1) Coca-Cola, 2) Pepsico, 3) Nestlé, 4) Unilever y 5) Mondelez, exactamente las mismas que aparecen en los análisis hechos en México. Coca-Cola, la principal empresa contaminante, debe su puesto a los cientos de miles de botellas de pet desechables que produce cada día y que comercializa en todo el mundo. Son datos de gran importancia para que se conozca el papel central que corresponde a dichas empresas en la solución de este problema.

Soluciones

El problema de contaminación plástica se detectó por primera vez en la década de los sesentas, cuando el impacto ambiental de los desechables era ya visible. La presión social para que se atendiera el problema incrementó y llevó a la industria petroquímica a desarrollar la narrativa de que los plásticos son reciclables. De esta manera, las compañías se deslindaron de la basura generada por sus productos, y volcaron la responsabilidad en los consumidores.

El reciclaje no es la solución al problema de contaminación plástica. La tasa de crecimiento de producción de plásticos en el mundo es exponencialmente mayor a la de la industria del reciclaje, lo cual se debe a que generar plásticos nuevos es un negocio muy lucrativo (valuado globalmente en 600 mil millones de dólares), y a que producir plásticos de material virgen es más fácil, y en general más barato, que de plástico reciclado. Esto hace que la industria del reciclaje se desarrolle únicamente cuando es más lucrativo hacerlo que crear plásticos nuevos; sin embargo, es tan poco lucrativo que, de todos los plásticos que se han producido desde 1862, sólo se ha reciclado 9%.

Hasta ahora, la solución más efectiva para frenar la contaminación plástica es la regulación de estos productos. Existen tres tipos de legislaciones que se pueden utilizar para regular: la primera es una prohibición inmediata, es decir, una vez entrada en vigor la legislación, se detiene por completo la circulación de plásticos en el mercado; la segunda es una prohibición progresiva, la cual detiene gradualmente el ingreso de plásticos al mercado hasta llegar a cero; y la tercera legislación es la creación de impuestos al uso y la generación de estos plásticos, mecanismo que funciona como el impuesto al carbón y puede ser aplicado tanto a las industrias como a los consumidores.

A nivel mundial se ha comprobado la efectividad de las diferentes medidas regulatorias para reducir la contaminación plástica. Bangladesh fue el primer país en prohibir plásticos innecesarios en 2002; desde ese entonces son más de 120 países los que han adoptado algún tipo de legislación para regularlos. En Brasil, una prohibición federal al uso de bolsas de plástico logró una reducción de 70% en su primer año de vigencia, y una prohibición local en Filipinas logró una reducción de 90%; mientras que mediante un impuesto dirigido a los consumidores Indonesia consiguió una reducción de 40%, y en Portugal un impuesto aplicado a la industria representó una reducción de 74%. En México, 29 de 32 entidades federativas cuentan con algún tipo de regulación, especialmente prohibiciones, de diversos productos plásticos de un solo uso.

El plástico innecesario es un problema de talla global que no será resuelto por medio del reciclaje. Las afectaciones al medio ambiente, la salud humana y el cambio climático hacen de este problema uno de los más apremiantes a nivel mundial. Las regulaciones han demostrado ser la manera más efectiva de combatir el problema, lo que marca una ruta clara de los pasos a seguir para frenar esta crisis; sobre todo que dichas regulaciones deben verse complementadas por la inclusión en las leyes nacionales y locales del “principio de la responsabilidad extendida del productor”, una herramienta de política ambiental que permite establecer en la legislación responsabilidades claras para las empresas importadoras, comercializadoras, fabricantes y demás de plásticos de un solo uso, abarcando desde el necesario rediseño de productos para que no sean desechables hasta el financiamiento de infraestructura para la recolecta de envases, entre otras responsabilidades y obligaciones. Las empresas que diseñan y ponen estos productos en el mercado deben asumir la responsabilidad que les corresponde en este problema si queremos alcanzar soluciones efectivas y duraderas a la contaminación plástica.
     
       
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Ornela Garelli Ríos
Campañista de Océanos sin Plásticos, 
Greenpeace México. 

Estudió Relaciones Internacionales en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (buap) y la maestría en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la unam. En Greenpeace, trabaja por la protección de los océanos a través de una campaña para lograr la ratificación de un Tratado Global de los Océanos, la aprobación de un Tratado Global de Plásticos y una ley en México que prohíba los plásticos de un solo uso innecesarios e incluya la responsabilidad extendida de los productores. 

Nick Leopold Sordo
Director de Campaña de Océanos sin Plásticos, 
Oceana México.
 

Es ingeniero mecánico-eléctrico por la Universidad Iberoamericana de México y maestro en Ciencias Ambientales con especialidad en Desarrollo Sustentable por la Universidad de Queensland, Australia. En Oceana enfoca sus esfuerzos en una ley que prohíba los plásticos innecesarios utilizados para el empaquetado del comercio electrónico. Es doctor en Astronomía, catedrático en la maestría en Sistemas Computacionales y la maestría en Arquitectura Sostenible y Gestión Urbana en el Instituto Tecnológico de Colima.
     

     
       

 

 

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Nanorrobots sustentables para la detección óptica de contaminantes tóxicos
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Naveen Kumar Reddy Bogireddy y Vivechana Agarwal  
                     
Ante la gran importancia que reviste el problema de
salud en los países en vías de desarrollo debido a las enfermedades causadas por la ingesta de alimentos y bebidas contaminadas por actividades industriales, como los accidentes cerebrovasculares, las relacionadas con el corazón (hipertensión y otras cardiovasculares), las crónicas de vías respiratorias inferiores, cáncer, piel, diabetes y otras más, existe una necesidad urgente de implementar medidas que permitan el acceso a tecnologías para detección de contaminantes en áreas afectadas por actividad agrícola (pesticidas y fertilizantes tóxicos), industrial (textil y comida), farmacéutico (drogas y medicamentos) y minero (plata, oro, cobre, zinc, etcétera).

Tal es el objetivo de los llamados servicios de diagnóstico en el punto de atención (pa), es decir, directamente en donde se encuentran las personas afectadas, en el entorno contaminado (figura 1). En zonas del mundo real, en países de ingresos bajos y medianos, el potencial de estas tecnologías permitiría mejorar la atención médica, principalmente mediante la detección oportuna de metales pesados, contaminantes, colorantes y pesticidas.

Para lograr este objetivo, los desarrolladores de dichos dispositivos se han guiado por requisitos esenciales: simple y seguro de usar, robusto en almacenamiento y uso, y han considerando además la carga de enfermedad, el estado económico, la infraestructura de pruebas, los requisitos de personal, el impacto y el costo-beneficio. Así fueron concebidos los nanorrobots de detección óptica de contaminantes tóxicos.

El uso de materiales nano

Un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro (i.e., 100 000 veces más pequeño que el diámetro de un cabello humano). Las partículas de tamaño nanométrico existen en la naturaleza y se pueden crear a partir de varios productos, como el carbono o minerales como la plata. Aun así, por definición, los nanomateriales deben tener al menos una dimensión inferior a aproximadamente 100 nanómetros. La mayoría de los materiales a nano escala son demasiado pequeños para verse a simple vista e incluso con microscopios de laboratorio convencionales.

Los nanomateriales han ganado prominencia en el avance tecnológico debido a sus excepcionales propiedades ópticas, magnéticas, eléctricas y otras, debido a que dichas propiedades emergentes tienen el potencial de generar impactos significativos en la electrónica, la medicina, el medio ambiente y otros campos. Tales propiedades dependen principalmente de los materiales que contienen los contaminantes, pero también de otros parámetros de los puntos cuánticos de carbono, como los procesos de fabricación, propiedades ópticas, físicas y químicas, entre otros.

En un principio, los puntos cuánticos de carbono se fabricaron con materiales tóxicos (no amigables con el ambiente), pero hoy día se han logrado obtener a partir de desechos agroindustriales de productos como frutas y vegetales, mediante síntesis verde, usando técnicas simples como la hidrotermal y la carbonización; es decir, son sustentables, abundantes y amigables con el medio ambiente, todas ellas grandes ventajas.

¿Cómo ayudan los robotsitos?

El proceso es el siguiente: se hacen las pruebas de selectividad de los elementos tóxicos, como metales pesados, contaminantes de agua (como nitrofenol y clorofenol), colorantes o alcohol, empleando puntos cuánticos de carbono; se efectúan pruebas de sensibilidad, interferencia y floculación de los contaminantes tóxicos que resultaron selectos; se analizan los cambios en las propiedades de los nanomateriales propuestos en presencia de contaminantes.

Para ello: 1) se miden las propiedades de los puntos cuánticos de carbono utilizando algunas técnicas de laboratorio (espectroscopía); 2) después de que la señal de propiedades ópticas se alcanza a ver, podemos agregar agua contaminada en puntos cuánticos de carbono optimizados y medir sus propiedades ópticas otra vez para observar los cambios (figura 2); los puntos cuánticos de carbono entran en un estado de transición, donde drásticamente comienzan a aparecer cambios en sus propiedades, tales como: a) incrementar o disminuir su intensidad de señal óptica y color visual bajo de lámpara de luz ultravioleta (uv) o luz de día; y b) cambio en su longitud de onda izquierda o derecha y en el color visible bajo la lámpara de luz ultravioleta o luz de día; finalmente, 3) se efectúa lo mismo que en el anterior, pero se agregan los puntos cuánticos de carbono sin y con agua contaminada sobre tiras de papel blanco; podremos ver los cambios bajo lámpara de día y ultravioleta. 

Conclusiones

El aplicar materiales verdes para la detección de contaminantes prioritarios procedentes del sector agrícola (pesticidas y fertilizantes tóxicos), industrial (textil y comida), farmacéutico (drogas y medicamentos) y minero (plata, oro, cobre, zinc, entre otros minerales) conllevaría una mejor calidad de vida de la población en términos de salud. Además, se promueve la protección al medio ambiente debido al uso únicamente de residuos (agroindustriales y electrónicos) que carecen de un manejo sustentable, impulsando la química verde como tecnología principal.

Finalmente, los resultados están enfocados para cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible 3 y 6 contemplados por la onu. La unión de ciencia y tecnología para mitigar los efectos secundarios ocasionados por el sector industrial y agrícola puede coadyuvar a un desarrollo sostenible en el mundo.
     

Referencias bibliográficas


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Naveen Kumar Reddy Bogireddy
Instituto de Ciencias Físicas,
Universidad Nacional Autónoma de México.

Vivechana Agarwal
Centro de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas,
Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
     

     
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